lunes, 6 de abril de 2026

NO HACER NADA

            Leí dos artículos en el que los columnistas[1] hacían referencia a que durante las vacaciones de semana santa no había hecho nada y concluían que habían hecho mucho. Eso me llevó a pensar en qué significaba el no hacer nada. En principio uno piensa que es el sinónimo más acertado de ser vago, pero en su contenido es mucho más que eso, puede pensarse en momentos de introspección sin actividad alguna, dejarse llevar y no importarle a uno estar haciendo nada.

             Eso me llevó a una definición que da el doctor Google, que todo lo sabe y ahora más que se ayuda con la IA y dice: "No hacer nada" es la práctica consciente de abstenerse de actividades productivas, entretenimiento o planificación, permitiendo que la mente descanse y vague libremente. Similar a conceptos como el niksen (neerlandés) o dolce far niente (italiano), este estado busca combatir el agotamiento por hiperactividad y fomentar la creatividad, sin sentirse culpable. Y parece que allí está el secreto, en hacer algo que aparentemente no sirve para nada pero da descanso mental y, lo más importante, sin sentirse culpable, sin sentir que se perdió el tiempo haciéndolo.

             Para un pensionado el no hacer nada es parte de su rutina, en cuanto sea consciente de estar haciéndolo, si se piensa que las preocupaciones han bajado a su mayor nivel[2]. Como sea, cuando uno se dedica a no hacer nada termina haciendo muchas cosas más que si estuviera haciendo algo, realizando una actividad, ejecutando una labor. Y así es, para la actividad mental lo mejor que uno puede hacer es no hacer nada, dejar que las cosas se sucedan a su ritmo, el no hacer nada es el ser vago para con uno mismo, sin sentimiento de culpabilidad, con el goce de estar haciendo nada a pesar de estar haciendo algo más que el concepto mismo. Entonces todo se reduce a la culpabilidad, a ese sentimiento que nos han reforzado desde niños y en el que caemos tan fácilmente. La cuestión, al parecer, es liberarse de él y gozar haciendo nada, porque ese nada involucra mucho más, que se convierte en un todo estando en la nada.

             Ese no hacer nada se puede convertir en la bendición de un pensionado, porque ya nada ha de preocuparle, demasiado y puede, sin resquemores ni resentimientos, dedicarse a no hacer nada, porque seguro mucho habrá hecho. 

… en todos los ámbitos del arte y de la vida, los momentos sublimes, inolvidables, son raros.[3]

Tomado de Google


[1] https://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/sara-jaramillo-klinkert-ser-uno-con-todo-CE35207674. El otro artículo, que creo se llamaba como el título de este blog no lo encontré, por el despiste de no haber tomado nota en su momento oportuno.

[2] Bajado a su mayor nivel, suena contradictorio. En mi defensa me refiero a llegar al mayor nivel más bajo, aunque siga sonando contradictorio.

[3] Momentos estelares de la humanidad. Stefan Zweig.


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