El tiempo es uno de los grandes misterios del
universo. Todos nos vemos arrastrados en el río del tiempo contra nuestra
voluntad. Alrededor del 400 d. C., san Agustín escribió extensamente sobre la
naturaleza paradójica del tiempo: «¿Cómo pueden ser pasado y futuro, cuando el
pasado ya no es, y el futuro no es todavía? Respecto al presente, si siempre
hubiera presente y nunca llegara a convertirse en pasado, no habría tiempo,
sino eternidad». Si llevamos más lejos la lógica de san Agustín vemos que el tiempo
no es posible, puesto que el pasado se ha ido, el futuro no existe y el
presente existe solo por un instante[1].
Y pensar en la posibilidad de viajar en él que al
parecer no es tan imposible como se cree, según la cuántica, a pesar de las
dudas que también conlleva, basta con citar a Stephen Hawking (aunque parece
que luego de dichas ha evaluado la otra posibilidad) que dijo: Si el viaje
en el tiempo es posible, entonces, ¿dónde están los turistas que vienen del
futuro? A lo que H.G. Wells respondió:
El viaje en el tiempo es contrario a la razón —dijo
Filby—.
¿Qué razón? —dijo el Viajero en el Tiempo[2].
Henry
Miller escribió: «Hasta que aceptemos que la vida está fundamentada en el
misterio, no aprenderemos nada».[4]
El
universo no solo es más extraño de lo que suponemos. Es más extraño de lo que
podemos suponer.
—¿Y
a quién pertenece esa perla inmortal de conocimiento?
—A
Heisenberg.[5]
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[1] Física de lo imposible. Michio Kaku.
[2] Citados en Física de lo imposible. Michio Kaku.
[3] Física de lo imposible. Michio Kaku.
[4]
Versos para un muerto. Lincoln Child, Douglas Preston.
[5] Sin una gota de sangre. Lincoln Child, Douglas Preston.






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