Ley de leyes, suprema ley y resulta ser la más violada, por desconocida, aunque basta con decir lo dice la Constitución como para creer que se abren todas las puertas celestiales para un país perfecto gobernado por hombres imperfectos y como políticos que son, lo menos honorables que ha parido el mundo.
Y me hago algunas reflexiones sobre su contenido a raíz de tantas propuestas de cambio. Una parte filosófica, otra de poderes.
La filosofía, como tal y como lo es, puede entenderse como un blablablá que de todos modos necesitamos para darle un soporte a ese estado que está representado en esas letras, un soporte social o como dirían los que saben el contrato social que nunca suscribimos pero que por virtud de una fe ciega, creemos y al que nos adherimos nada más nacemos (parece herencia bíblica).
República, soberana, pueblo, quienes son y quienes no son, igualitaria, aunque le concede más derechos a los menos que a los más y que reconoce derechos a diestra y siniestra, pues tenemos derecho a una salud digna, a un trabajo digno, pero vaya y exijamos. Y el blablablá del medio ambiente, la felicidad y demás, aquí entre nos, estupideces que nos hacen sentir importantes.
Qué hay que cambiar a ese blablablá filosófico? Creo que nada, como filosofía habla de todo y de nada, de todos los derechos que podemos tener, pero nada de las herramientas para exigir un eficiente resultado. Y dicen que es una constitución de avanzada hasta donde recuerdo, pero la mayoría de postulados vienen de la Constitución de 1886, vaya descubrimiento y si se es más sutil, viene de construcciones más viejas que esas. Vaya novedad.
Y luego viene el poder y su equilibrio, quiénes son y qué pueden hacer. El gobierno, los honorables miembros de senado y cámara, la justicia y los otros poderes que no son poderes pero son poder (creo recordar de mis viejas enseñanzas), añadidos con el tiempo como experimentos adicionales: procuraduría, contraloría, registraduría, defensoría del Pueblo, en una palabra el régimen de la burocracia.
Qué hay que cambiarle? Sinceramente nada de fondo; si
se quiere, los requisitos de acceso, el número, poner o quitar ciertas
facultades, que ni quitan ni ponen en el fondo.
Y así las cosas quieren una constituyente para una reforma de una constitución que no amerita cambio, tal vez retoques, que no requieren de constituyente, que basta con una reforma ordinaria. Qué el periodo presidencial sea de 6 y 8 años, reelegible o no; que no sean 100 senadores sino 20 o 300 y por 6 u 8 años, que para serlo se necesite o no primaria, para todo eso no se necesita, como digo, una constituyente y si se es sensato, con un país quebrado, tanto por plata como por división ideológica, sería botar a la alcantarilla lo que puede costar, si la del 91 costó más de 7 mil millones de la época ...
Y con todo lo dicho, vale la pena una constituyente? A la izquierda[1] le gusta porque es un buen distractor y en el fondo mantendrá el mismo blablablá pero con sentido supuestamente popular y social barato, ecológico y de avanzada, dirán. Y a los otros, también les sirve de distractor.
Eso es todo[2].
No se
debe confundir la verdad con la opinión de la mayoría.[3]
[1] Nada más ver las palabras del ministro de justicia
soportándola: En el siglo XX, el mundo presenció con asombro una de las
revoluciones más grandes de la humanidad: la transformación de la República
Popular China en un coloso económico. Un ejemplo de cómo un ejército de
campesinos pobres puede cambiar la tierra. Después de una larga marcha,
rompieron las viejas cadenas y decidieron ser libres. Bajo la dirección de
muchos sectores sociales diversos —campesinos, obreros, mujeres cabeza de
familia, gitanos, jóvenes, víctimas del conflicto, negros e indígenas— en la
Plaza de Bolívar de Bogotá, bajo la mirada de su espada libertadora, Colombia
iniciará un camino para lograr un salto adelante en busca de la dignidad
humana. Autónomo, sin imposiciones imperiales. Sin humillaciones extranjeras.
Daremos comienzo a un proceso constituyente que transforme el país y le brinde
nuevas instituciones que respondan a las necesidades del siglo XXI. Algunas del
91 se volvieron obsoletas. Otras son utilizadas por sectores profundamente
retardatarios para destruir las conquistas sociales. Esto debe cambiar. Y se vale de un
ejemplo como el Chino que si se evaluara deja mucho qué desear. Izquierdosos. https://www.minjusticia.gov.co/Sala-de-prensa/Documents/ASAMBLEA%20CONSTITUYENTE%20PROPUESTA%20E%20MONTELAEGRE.pdf
[2] Desde que el
presidente empezó a hablar de Constituyente, el jurista Rodrigo Uprimny ha reiterado
en numerosas columnas que la
considera una propuesta improvisada, inconveniente y riesgosa. La sustentación
de la necesidad de convocarla nunca ha sido clara, señala. No hace falta para
enfrentar el cambio climático, ni para implementar el acuerdo de paz, la
reforma agraria o para mejorar la calidad de vida de los grupos desfavorecidos,
algunas de las justificaciones que Petro ha sugerido, valora Uprimny. Tampoco
valida la narrativa del bloqueo institucional, que el presidente ha esgrimido
cada vez que sus reformas se atascan en el Congreso. “Sin demonizar la
posibilidad de una Constituyente limitada –que está en la Constitución y puede
ser útil para ciertos temas–, soy muy crítico de este proyecto y creo que
genera un riesgo enorme”, valora por teléfono Uprimny, un reconocido
constitucionalista. “El primer resultado negativo ha sido el alejamiento de la
izquierda de la Constitución, cuando había sido una defensora de esa
Constitución; era más bien la derecha la que había querido echarla para atrás.
Ya tiene el efecto de que algo que nos unía, ahora nos divide”, se lamenta.
“Esta no es una Constituyente de origen ciudadano, es claramente de origen
presidencial”.
https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-05-09/la-constituyente-de-petro-dinamita-el-espiritu-de-la-constitucion-del-91.html
[3] JEAN
COCTEAU. Citado en El mensaje de Pandora. Javier Sierra.



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