lunes, 26 de octubre de 2026

DESPLAZADOS

                Somos un pueblo de desplazados desde que el hombre es hombre. Así se inició todo. En las cavernas algún forzudo dijo esto es mío y fue de él, incluida compañera. Ante tal valentía otro más allá dijo lo mismo y fue de él, así de simple nacería el sentimiento de pertenencia. Con el tiempo el primero sintió celos del otro que tenía algo que le gustaría tener y gritó esto es mío y fue suyo, luego de largo combate. Así nacería la envidia y el gusto de poder. 

               Y así evolucionaría la propiedad, sin título alguno, bastaba con un grito y un garrote bien mantenido. (Conste que no soy arqueólogo ni sociólogo pero, como ellos, me atrevo a formular mi hipótesis, respetable por demás, se podría decir, en estos tiempos en que la opinión del otro importa, de boca para afuera).

                Y pensándolo así debió suceder con los cavernícolas, si los hubo, en las Américas. Cuando ya fueron tribus, la una mirando recelosa a la otra más o menos semejante, se atrevió a gritar esto es mío y de ellos fue, luego de combates con garrote, naturalmente y así nacieron los imperios aztecas e incas y los de estas tierras. Hasta que llegaron los europeos con caballos y arcabuces y fueron ellos los que dijeron esto es mío y fue de ellos.

                Todo eso a su vez me hace pensar en cómo nos desplazamos unos a otros. En virtud de la guerra y la de la fuerza, que viene acompañada necesariamente de la envidia, el ansia de poder. Unos indios desplazando a otros y vienen unos europeos que les desplazan (y la misma historia allende los mares) y llegan otros que a su vez desplazan y se sienten fuertes y se independizan y llegan inmigrantes a desplazar al verse desplazados y así sucesivamente y todos esos hombres desplazaron la fauna original, de los que nunca se pudieron defender (el sentido ecológico hay que meterlo de alguna manera, siendo además cierto y ante la proliferación de poblados y ciudades los animales nativos fueron desplazados, sin tener parte en el asunto. Daño colateral se dice ahora).

                Pero hay un dato imperceptible con el transcurso de los siglos, cuando los europeos en tierras americanas se sintieron seguros de su posesión (arrancada, como dije, a la fuerza a sus tenedores originales, que a su vez se lo quitaron a otros tenedores y así sucesivamente) el esto es mío europeo requería de algo más que el dicho a viva voz. Necesitó de un papelito que así lo estipulara, el título de propiedad, tal vez porque ya nadie confiaba en nadie y el que tuviera el papelito era el que tenía el derecho, no importando cómo lo había obtenido.

                Toda esta perorata me vino a la cabeza al pensar en el desierto del Sáhara, será que allá hay títulos de propiedad que acreditan la pertenencia de alguna persona. El desierto tendrá dueño? Eso mismo pienso cuando estoy de paseo y veo esas cordilleras gigantescas y me pregunto si todas ellas ya tienen dueño. Tal vez no, pero nada más se sepa que hay petróleo o minas de tierras raras fijo que aparecerán los dueños o mejor los vivos que dirán: esto es mío. Hasta que alguien, si no lo ha hecho ya, se titule un pedazo de desierto o de cordillera.

 Eso me lleva a pensar en el hombre y su pobre sentido de propiedad. (Naturalmente lo dice alguien que no tiene un título de propiedad).

 

Hay cosas que desearía no haber visto.

—Ser testigo del mal es ser humano.[1] 

 

Tomado de Google




[1] La ciudad que no descansa. Lincoln Child, Douglas Preston.

viernes, 23 de octubre de 2026

ESPERANZA

                Viendo algún documental sobre la vida campesina oía a una niña expresar las esperanzas de vida que le gustaría tener. Conmovedor verla pero a la vez da tristeza al saber si algún día lograría al menos alguno de sus deseos.

                Eso me llevó a pensar en la esperanza, un mecanismo mental de defensa ante la realidad y me llevó al mundo de la sinonimia. Y me alentó a pensar en: afán, aliento, ambición, anhelo, ánimo, ansia, apetencia, aplomo, aspiración, avidez, brío, certeza, certidumbre, certitud, confianza, constancia, convencimiento, convicción, decisión, deseo, empeño, ensoñación, ensueño, entusiasmo, esperanza, estabilidad, evidencia, expectación, expectativa, fantasía, fe, fijeza, firmeza, gana, horizonte, ideal, ilusión, necesidad, oportunidad, optimismo, perspectiva, posibilidad, pretensión, promesa, quimera, resolución, sed, seguridad, sueño, suposición, tranquilidad, utopía. Vaya variedad de formas para expresarla y como toda autoayuda, obligarse a sonreír a pesar de la diversidad. 

               Pero para colmo, la RAE me bajó de la nube, como a todos cuando el horizonte se aleja en vez de acercase y me hizo pensar en aquella niña campesina: 

alimentarse alguien de esperanzas, Esperar con poco fundamento que se conseguirá lo deseado o pretendido.

dar esperanza o esperanzas a alguien, Darle a entender que puede lograr lo que solicita o desea,

qué esperanzas, para indicar la improbabilidad de que se logre o suceda algo. 

Así visto, qué esperanzas, a pesar de todos los sinónimos que pudieran cambiar las cosas. Bastan unas palabras para con ellas matar toda ilusión. 

"La vida ha sido una larga conversación con la soledad"[1]

miércoles, 21 de octubre de 2026

MUNDO CUÁNTICO

                No tanto para aprender sino para distraer mi cerebro con temas diferentes, me ha dado por leer física cuántica, escrita de manera amena e interesante por un físico, Michio Kaku, al que encontré por casualidad de la vida[1], con temas variados sobre las posibilidades de que algo de lo que se considera imposible pueda ser en un momento dado posible y no por comprobaciones de laboratorio sino a partir de las meras matemáticas (sobre recordar que soy negado para la matemáticas y para la física mucho más[2]). Lo que me hizo pensar que en cada época hay cuestiones que se consideran imposibles, pero ello ha obligado a los científicos a redefinir lo que entendían por «imposible». Como dijo en cierta ocasión sir William Osler, «las filosofías de una época se han convertido en los absurdos de la siguiente, y las locuras de ayer se han convertido en la sabiduría del mañana»[3].  

            Me acerqué a lo de la teoría de cuerdas, mundos paralelos y demás viendo a Sheldon, The Big bang theory, nada menos; ya pueden ver lo que es mi cultura. Y para mejorar el tema, me encontré el mejor resumen de los universos paralelos donde menos se puede pensar, en una novela, sí en una novela para colmo de las catalogadas negras[4] y en ella aprendí lo que no había encontrado en otras fuentes: 

La interpretación de los universos paralelos afirma que vivimos en un multiverso, un lugar en el que todos los resultados posibles de una acción están produciéndose de forma simultánea. El gato de Schrödinger está vivo en un mundo y muerto en otro. (…) Los acontecimientos que se producen en universos paralelos al nuestro no siempre cambian de manera tan drástica. Los físicos creen que los universos más similares al nuestro son los que existen más cerca de nosotros en el devenir del tiempo cuántico. Según la teoría de branas[5], esos universos están estratificados uno al lado del otro, como membranas, en un espacio dimensional más elevado. Están tan cerca que a veces se tocan y, de ese modo, se abre una ventana o portal entre ambos.[6]  

            Y de ser cierto, me gustaría saber de la vida del otro Juan, poder avistar, desde la hendidura de una persiana, sobre su vida cotidiana y saber si le debo envidiar o es él el que debería envidiarme o, a lo mejor, sea él el que me está avistando desde otro momento de nuestras vidas. 

Recuerden, todo es posible, en la dimensión desconocida, como anunciaba ese viejo programa[7]. 

Es prerrogativa de un loco decir verdades que nadie más dirá.
Shakespeare.[8]

Tomado de Facebook
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[1] Y realmente fue toda una casualidad, estaba tomando un expreso en alguna cafetería y la persona de al lado estaba leyendo un libro, cuya carátula me cautivó y haciéndome el pendejo logré ver el autor. Naturalmente lo consulté en el entretanto con mi doctor Google y las referencias que me dio sobre lo didáctico que eran sus libros me llevó a mi página de búsqueda de libros gratis, naturalmente, y allí estaban todos sus escritos y voilá, en las noches me entretengo con la física que, insisto, no entiendo pero que me llevan a la reflexión.

[2] Baste recordar que en 5º de bachillerato perdí física, (como cálculo, trigonometría y demás afines), pero para pasar física ese año el profesor nos dijo que si le traíamos todas las respuestas a los problemas del libro que teníamos, cuyo autor ya olvidé (aunque recuerdo que el de química era de un señor Quiñones) y como no era el único, sino que los vagos del salón éramos varios, logramos hacernos a una copia y de copia en copia logré pasar ese año física. A su turno, en 6º perdía creo que cálculo, no tenía ni idea de qué iba a estudiar, pero ya presintiendo la pérdida, un día me acerqué al profesor y me lo charlé y lo último que le dije, aún sin saber que estaba previendo el futuro, le dije que si iba a ser abogado para qué necesitaba el cálculo. Parece que la frase caló en él y me pasó o al menos no perdí esa materia, a Dios gracias.

[3] Citado en Física de lo imposible. Michio Kaku.

[4] Me dice la IA de Google: La novela negra (o roman noir / hard-boiled) es un subgénero de la literatura policial que trasciende la simple resolución de un misterio para retratar la corrupción social, la violencia y las zonas grises de la moral humana. A diferencia del policial clásico (en el que un detective brillante resuelve un enigma y se restablece el orden social), la novela negra expone un entorno urbano decadente donde las instituciones suelen estar corrompidas y la justicia es difícil o imposible de alcanzar.

[5] La teoría de branas es una extensión de la teoría de cuerdas que postula que nuestro universo es una "brana" tridimensional (o de 4 dimensiones contando el tiempo) que flota dentro de un espacio de dimensiones superiores llamado bulk. No entendí gran cosa, pero logré desentrañar que brana significa membrana.

[6] Sin una gota de sangre. Lincoln Child, Douglas Preston

[7] Si la memoria no me falla, algún capítulo de la Dimensión desconocida trataba algo parecido o pueden ser suposiciones de la memoria de un viejo. Vaya uno a saber.

[8] Citado en Física de lo imposible. Michio Kaku.

lunes, 19 de octubre de 2026

LIBROS

                Una pregunta que personalmente me ofende es cuando un periodista le pregunta a algún famoso qué libro le marcó en la vida.

                Me he hecho esa pregunta una y mil veces cada vez que la oigo pronunciar. A lo largo de mi vida he leído bastante y bastante es bastante, desde la juventud y ahora como pensionado desocupado con mayor razón. 

Y dicho eso, El poder del libro para expandir el alma, para construir el mundo y articular nuestra vida personal, nuestra intimidad, suele pasarnos desapercibido salvo en raras ocasiones, y cuando cobramos conciencia de su importancia, tampoco lo manifestamos. Hace mucho que el libro se ha convertido en algo natural, en un objeto cotidiano cuyas maravillosas cualidades no despiertan ni nuestro asombro ni nuestra gratitud. Del mismo modo que no somos conscientes del oxígeno que introducimos en nuestro organismo cada vez que respiramos ni de los misteriosos procesos químicos con los que nuestra sangre aprovecha este invisible alimento, tampoco advertimos la materia espiritual que absorben nuestros ojos y que nutre (o debilita) nuestro intelecto continuamente. Para nosotros, hijos y nietos de siglos de escritura, leer se ha convertido en otra función vital, una actividad automática, casi física, y el libro, que ponen en nuestras manos el primer día de escuela, se percibe como algo natural, algo que nos acompaña siempre, que forma parte de nuestro entorno, y por eso la mayoría de las veces lo abrimos con la misma indiferencia, con la misma desgana con la que cogemos nuestra chaqueta, nuestros guantes, un cigarrillo o cualquier otro objeto de consumo de los que se producen en serie para las masas. Cualquier artículo, por valioso que sea, se trata con desdén cuando puede conseguirse con facilidad, y sólo en los instantes más creativos de nuestra vida, cuando reflexionamos, cuando nos volcamos en la contemplación interior, conseguimos que lo que ha llegado a ser común y corriente vuelva a resultar asombroso.[1]  

               Antecedidas esas palabras de Zweig, me sigue carcomiendo la pregunta: Qué libros te han marcado. Para la IA debe entenderse como indagar por aquellas lecturas que dejaron una huella profunda en tu forma de pensar, sentir o ver la vida, más allá de que la historia haya sido solo entretenida. Siempre he llegado a la conclusión de que, en mi caso, al menos conscientemente, ninguno me cambió, ni me hizo diferente a lo que he podido ser. Sí he encontrado enseñanzas, frases muy particulares, he subrayado muchas hojas, he hecho anotaciones, me han inspirado, pero marcado mi vida, ninguno en particular y recuerdo que bajo esas premisas encuentro en este momento una cita: Siempre te acostarás sabiendo una cosa más[2]. Porque eso sí, no recuerdo un libro que no haya subrayado, que no me haya abierto los ojos a mi ignorancia y es curioso, he encontrado verdades en los libros menos esperados, en las novelas, por ejemplo, particularmente en la novela negra, quién lo creería. 

            De allí que termine pensando que esa pregunta es absurda, por no decir otra cosa. 

Los libros descienden de los libros como las familias descienden de las familias… Se parecen a sus padres, tal como los hijos humanos se parecen a sus padres; y sin embargo difieren de ellos tal como los hijos difieren, y se rebelan tal como los hijos se rebelan. [3]

Foto JHB (D.R.A.=



[1] Encuentro con libros. Stephen Zweig.

[2] El laberinto azul. Lincoln Child, Douglas Preston.

[3] Palabras de Virginia Woolf, La torre inclinada. Citadas en Viaje con un mapa en blanco. Juan Gabriel Vásquez.

viernes, 16 de octubre de 2026

VARIACIONES

                Leyendo a Michio Kaku y observar que ya en materia de física cuántica no hay imposibles, aunque los haya mientras no se encuentre la solución, me hizo retrotraerme a mis años de juventud, cuando veía a Dick Tracy comunicándose con un aparatejo que tenía en la muñeca de la mano; a Robotina haciendo las tareas del hogar, en los Supersónicos y entretenerme leyendo a Julio Verne y las novedades que en el siglo XIX escribía como el ir a la luna, por ejemplo. Eso era imaginación que ayudaba a nuestra infantil imaginación, aún a sabiendas de que eran imposibles, al menos en ese momento. 

            Cosas imposibles en su momento, por no decir, cosas de locos, en su más estricto sentido. Y hoy, ya agotando un cuarto del nuevo siglo, las cosas se han venido dando, cosas que dejaron de ser el imposible del ayer. Los celulares, los robots y la exploración espacial, siguiendo los ejemplos propuestos. Se pensaba que después de la computadora de finales del siglo pasado se había logrado la totalidad de la ciencia, pero hoy vemos, perplejos, como ayer, que esa computadora dentro de un tiempo pasará de moda y entrará la supercomputadora cuántica y cada día que pase se verán avances, viendo que no hay imposibles a pesar de que en ese momento se vean así. 

            De esa misma manera el pensamiento va cambiando, cuando se quiere, y acomodándose a las nuevas circunstancias, de allí que es bueno recapacitar en los cambios personales de pensamiento, de lo que ayer defendíamos con terquedad y que hoy vemos desde otra perspectiva y ya nos es indiferente o de pensamiento diferente. Y hasta sonreímos al recordar lo que fuimos, pensamos o sostuvimos, pensando en las vueltas que da la vida, en sus diferentes momentos, pero eso sí, sin reconocer lo equivocados que pudimos estar, o que estamos, porque eso sí, en eso no damos el brazo a torcer, porque tercos seguimos siendo. 

Una vez, Einstein dijo valerosamente que «Dios era sutil, pero no malicioso». En sus últimos años, se frustró y llegó a una conclusión: «Me lo he pensado mejor. Quizá Dios sí sea malicioso». 

Se cuenta que (Einstein) repetía que Dios no deja nada al azar en el universo, a lo que Bohr respondió: «Deje de decirle a Dios lo que tiene que hacer».[1]

Tomado de Google



[1] La ecuación de Dios. Michio Kaku.

miércoles, 14 de octubre de 2026

CANCIONES

                No sé si a alguien le ha pasado, al menos a mí sí. Y ahora de viejo y al volver a oír una de ellas me hizo pensar, no sé en qué, pero me llevó a una nostalgia incomprensible, en la medida en que no podía haber nostalgia porque al momento de oír la canción por primera vez no había nada nostálgico que le atara a ella. 

               Fausto Papetti, La muchacha de la valija[1]. La oí cuando podía tener 13 o 14 años, en la radiola de la casa, cuando a mi papá le daba por cambiar su música clásica por Radio Melodía. Una tonada que siempre me ha parecido que contiene una tristeza difícilmente explicable. Triste y de añoranza, de algo que se perdió sin haberla tenido nunca. Una pérdida sin esperanza, recalcada con los platillos constantes de la batería que van indicando un resonar permanente, que realza el saxo, que al parecer es la figura principal[2]. Sonido de atardecer que se va volviendo penumbra, de ciudad que se va acallando para adentrarse en la noche, con una tristeza de abandono pero a la vez de seguridad del recuerdo. Es mucho lo que podría decirse pero resulta más elocuente poderla oír en la soledad y disfrutarla en la penumbra de los recuerdos. 

Siempre me ha sacado más de un suspiro, antes porque sí; con el tiempo, por los recuerdos que le acompañaban. 

Quelques notes pour Anna[3], sin letra alguna, pero que me lleva a oírla una y otra vez y cada vez me conmueve por el recuerdo, por la historia que ella lleva, que conservo en mi intimidad, porque no es para compartir. No tenía letra, pero no sé si por inspiración o simplemente se dio, siempre que la oigo vienen a mí esta letra: Ayer preguntaron por ti… y no supe responder, quedando el dejo de la tristeza, de la no respuesta, de la incomprensión, de lo fugaz que es la vida. Esta sí que me ha sacado suspiros a pesar de la edad y del tiempo y el acompañamiento de esos compases de guitarra que invitan a la nostalgia. 

Y si he de ser sincero, como pude escribir en otra ocasión, cada canción trae un recuerdo de cualquier índole, aunque los que afectan son aquellas que conllevan la tristeza, el recuerdo de lo que pudo haber sido pero que no sucedió. Otras, el solo título lo dice todo, Tristezas del alma[4].  

Eso es lo único que nos queda a los viejos, el recuerdo. Y con él, la añoranza. 

Entre la vida y yo, ¿sabe?, hay siempre una neblina de palabras.[5]




[2] La IA iluminó mi camino, al carecer yo de toda idea musical. Para recrear la atmósfera nostálgica de sus grabaciones, el saxofón se apoyaba en una sección rítmica y orquestal típica del género easy listening y el jazz pop de la época: Piano y Teclados: Encargados de llevar la base armónica y realizar introducciones o transiciones suaves. Sección de Cuerdas (Violines, Violas y Violonchelos): Crean el colchón orquestal de fondo que amplifica el sentimiento de tristeza o romance de la melodía. Guitarra Acústica o Eléctrica (con sonido limpio): Utilizada para marcar arpegios suaves o ritmos sutiles (en ocasiones con ligeras influencias de bossa nova o jazz). Bajo Eléctrico y Batería: Mantienen un pulso rítmico muy pausado, elegante y amortiguado para no opacar al instrumento de viento principal.

[3] De Paul de Senneville, la mejor versión creo que es la de Mantovani y la de Nicolas de Angelis. https://www.youtube.com/watch?v=t9qDirBipI4&list=RDt9qDirBipI4&start_radio=1, https://www.youtube.com/watch?v=IkUdYgELEIM.

[4] Originalmente de los Trovadores de Barú, igualmente me parece recordar oírla por primera vez por aquellos mismos años de niñez. A mi mamá le encantaba y la cantaba, aunque siempre pensé, como muchos que la hemos oído, que no tenía letra, pero ella cuando la oía cantaba qué triste es amar a una mujer en silencio…. Con el tiempo e Internet supe que sí tenía letra y correspondía a la que la maternal voz expresaba. En fin, es otra canción que sin poderla hilar a experiencia sentimental alguna, me hacía sentir una tristeza, precisamente en el alma, cosa curiosa. https://www.youtube.com/watch?v=gd6IqrmFLjU&list=RDgd6IqrmFLjU&start_radio=1. Vals de Luis Alberto Rodríguez Moreno. Otra versión de Orquesta del Caribe (https://www.youtube.com/watch?v=aUZ-mIFD1Bs&list=RDaUZ-mIFD1Bs&start_radio=1), todas ellas se oyen en Youtube con los surcos propios de los discos de antaño.

[5] (Citado como palabras en boca de Oscar Wilde). Fuego blanco. Lincoln Child, Douglas Preston.

miércoles, 7 de octubre de 2026

NADA

                Dicen los que se suponen que saben que al principio de los tiempos no había nada y entiendo que de la nada no podía surgir nada, lo cual creo que mantiene su actualidad, al menos en el campo filosófico[1], como me indica la IA (significa la ausencia total de algo o ninguna cosa). Para que algo surja debe haber algo y ese algo no pudo surgir de la nada porque resulta contradictorio, entonces antes había algo, más que nada y de ese algo pasó algo que hizo que la nada se quedara en nada y algo fuera algo, por lo tanto sigue resultando inexplicable el inicio del universo, según la mirada con la que se vea, porque de algo debía surgir, pues si fuera que no había algo sino nada, hoy seguiría siendo nada, pues la nada no sale de la nada y por tanto las teorías que lo sostienen, están miando fuera del tiesto y entonces la pregunta se voltea y se pregunta uno de dónde surgió el algo, pues de la nada no fue.

                Esa es otra de mis intrigas y como no entiendo ni un carajo de física y menos de cuántica[2], tendré que morir con la inquietud, salvo que en el otro lado alguien me la responda, pero el problema es que si no hay otro allá no hay a quién preguntarle y entonces queda uno en nada y no me digan que algo es algo, porque tampoco me lo creo. 

El pasado era un niño jugando; se escondía en los lugares menos pensados y podía salir del escondite con una sorpresa en las manos, pero también con un cuchillo.[3] 

Tomado de Google



[1] La ciencia moderna demuestra que el "vacío absoluto" perfecto no existe. Incluso en el espacio más vacío del universo, ocurren fluctuaciones cuánticas de energía de las que surgen partículas de manera constante.

[2] En la teoría cuántica, incluso la nada se halla en un constante estado de agitada incertidumbre, donde electrones y antielectrones podrían saltar del vacío de repente, colisionar y volver a desaparecer en el vacío. Así que la nada es, de hecho, un hervidero de actividad cuántica. La ecuación de Dios. Michio Kaku.

[3] Los nombres de Feliza. Juan Gabriel Vásquez.

lunes, 5 de octubre de 2026

LA CARTA

                Llegó una carta.

                Ya casi nadie sabrá lo que eso significa en estos tiempos, ni la significancia que ayer tuvo, ni las emociones que ello conllevaba. 

               Un sobre, cerrado y el sobre podría decirlo todo. 

               Uno totalmente blanco, entregado a la mano, con un determinado destinatario, acompañado luego de el consabido E.S.M.[1], era una invitación, generalmente a un matrimonio, especialmente si las letras estaban escritas en caligrafía palmer fina, de plumilla y tinta china, de especial estilo. No contenían remitente, se consideraba una falta de respeto, supongo. 

               Y ya que lo menciono, las cartas, las otras, debían tener un remitente y un destinatario. Lo menciono porque creo que nadie sabe que los sobres tenían su etiqueta. 

               Y en cuanto a los sobres, éstos también se distinguían además de los en blanco, pues había correo terrestre (que a su vez podía ser correo urbano, nacional o internacional) y correo aéreo -nunca supe si hubo alguna particularidad en correo marítimo o si este fue usado en los últimos cien años, porque antes, está claro que era el único medio de comunicación-. Y a la vez, el correo podía ser urgente u ordinario (de entrega corriente, para ser más explícito) y de él dependía también el importe[2] de la estampilla eligiendo la rapidez de la entrega.

                Del sobre, dije que también podía ser aéreo y era particular porque en los costados había una impresión de gruesas líneas de color azul o éste con rojo. A propósito, en esa época era común, además de guardar las cartas, era coleccionar las estampillas, cosas de viejo se dirá, pero era la costumbre. 

               Y ahora recuerdo que había dicho que el correo podía ser urbano o nacional y cada uno podía identificarse por el sobre, por la estampilla o el matasellos que se colocaba encima de la estampilla, generalmente. Y todos ellos requerían de un remitente (con nombre, dirección y ciudad y el prefijo Rte/), por si no se encontraba la dirección del destinatario era la forma de poder devolver la carta (con un sello que indicaba la razón de la imposibilidad de entrega, recordando entre otras: No se encuentra el destinatario; Dirección errónea; Dirección inexistente; Dirección es un lote). 

               Y era emocionante ver llegar el cartero, sobre todo cuando se esperaba respuesta, qué noticias traería, de dónde escribirían, a quién se dirigía. 

               Ahora que me acuerdo casi todas las cartas se escribían a mano, en hoja tamaño carta (de ahí su nombre, supongo), pero también se acostumbraba, al menos en la generación de mi papá, escribirlas en máquina con una copia al carbón (sí, para quienes no lo sabían, existía un papel que se llamaba papel carbón). Y recuerdo también que se solía poner luego de la despedida el nombre manuscrito (época en que se escribía y siempre se tenía a la mano el estilógrafo, ya casi extinto). Y antes de ella se usaba el lenguaje clásico de despedida, de extrema cortesía a fórmulas sacramentales, según el destinatario, como S.s.s. (su seguro servidor), Aftisimo (afectísimo) y otras siglas que solo los viejos recordarán. 

               Y pensar que ya han desaparecido la cortesía y las costumbres de antaño. Y pensar también que fue sucedido por el correo electrónico, que hoy, igualmente está en vías de extinción porque el WhatsApp y las video llamadas han venido ocupando su espacio. 

               Y a propósito, se preguntarán, qué decía la carta con que inicié y eso me hace acordar que en aquellas lejanas épocas también había hackers que revisaban el correo. Para la época era muy sencillo, se ponía a calentar agua y con el vapor se pasaba el sobre en la zona del pegante y voilá se abría, se leía y se procedía a pegarla nuevamente, porque la goma de la época permitía esas intromisiones, lo que me hace pensar que en eso no ha cambiado la humanidad. 

… un ejemplo tangible de la naturaleza efímera del mundo: sic transit gloria mundi[3]. 

Tomado de Google



[1] E.S.M. significa, para quienes no son viejos, que la carta se entregaba En Su Mano. Antiguamente era muy lúcida la forma de escribir, especialmente en las despedidas.

[2] Preciso aclara para estos tiempos que la palabra citada no se refiere al verbo importar (de transacción internacional ni de tener una afectación) sino al importe es la cantidad de dinero que corresponde al precio de un bien, servicio, deuda, crédito o saldo.

[3] Huesos olvidados. Douglas Preston y Lincoln Child.

Sic transit gloria mundi es una locución latina que significa literalmente: "Así pasa la gloria del mundo" y que se utiliza para señalar lo efímero de los triunfos. El origen de la expresión parece provenir de un pasaje de la Imitación de Cristo de Tomás de Kempis (1380 - 1471) en la que aparece la frase "O quam cito transit gloria mundi" (Imitación de Cristo 1, 3, 6) ("Oh, cuán rápido pasa la gloria del mundo").

viernes, 2 de octubre de 2026

NOS ASUSTÓ LA IA

La IA ya llegó y para quedarse, ya empezó a ser parte de nuestro mundo, queramos o no. Eso mismo pasó cuando apareció la máquina que revolucionó el mundo volviéndolo industrial, o con la aparición del carro, se conoció, se comenzó a disfrutar y ya no es fácil desprenderse de él. Qué hay quejas? Pues claro, como toda novedad, como toda invención, sirve para el bien y también para el mal, cuál es la novedad. Ya todo depende de sus inventores y de sus innovadores, poco podemos hacer los simples mortales. Y qué podríamos hacer nosotros? Supongo que usarla, aprovecharla o abusar de ella si se nos sale lo malos que podemos ser, si es que podemos usarla para esos efectos. 

Marcha atrás? Lo dudo, ya no la hay. Es asumir la situación y echarnos la bendición, como tal vez hicieron en el siglo pasado cuando apareció la dinamita. Qué ponerle límites? Ya se verá, pero lo que resulta claro es que tanto hackers como los malos no querrán y también quitarán limitantes si se les pone, ya la cuestión es con qué actitud afrontar el problema, porque ya se tiene, tanto la IA como el problema. 

Lo digo por los diferentes artículos que los grandes genios (que han hecho plata con ella) se han apresurado a alertarnos (por lo que ellos mismos inventaron) y ya todo el mundo se está cagando del susto, es, como se decía antes, mataron el tigre y se asustan con su piel. Bill Gates advirtiendo de muertes y su solicitud de leyes para regular la IA[1] y hasta la ONU metió su baza y comenzó a asustarse[2]. Este asunto de la IA, a la que no se le conocen resultados exactos (ningún edificio, ninguna carretera ni puente, pocos avances médicos y legales, nada que organice la economía etc.) parece más una guerra de inversionistas de Silicon Valley contra chinos y rusos. Una guerra por el mercado mundial (así como pasa con el petróleo y el gas) a la que le importan poco las sociedades (a no ser para volverlas adictas a la máquina y asustarlas) y solo buscan que su inversión sea rentable. Y como la guerra es informática, las fabulaciones abundan (son más los ceros que los unos en el sistema binario), los unos dicen que hay que parar, los otros que ya no hay nada qué hacer si las IA son abiertas (chinas, las más peligrosas, dice el cartel) y los que miran, bueno, estos se comen las uñas entendiendo que la pelea es por dólares, si es que todavía valen algo. Es claro que la crisis es de élites (la codicia haciendo daño), de aprendices de mago que no saben si las cosas hacen lo que les da la gana o pueden ser controladas entre límites que se revientan; que crearon un ambiente surrealista y carecen de un Dalí que lo defina. Y bueno, ahí vamos, pegados de algo tan incierto como la energía y, en términos de Neal Stephenson, asomados al infocalipsis[3]. 

Lo que queda claro es que la IA ya está acá y acá se quedará, para bien o para mal y los pobres mortales no podemos hacer más que usarla, para que al hacerlo, los demás crean que somos más inteligentes que ellos, ya podemos pasar por escritores, filósofos y hasta genios, vaya uno a saber lo que nos espera, pero eso sí, en nuestra intimidad sabremos que no lo somos, aunque como buenos colombianos, vivos sí que somos. 

Es hora de empezar a acostumbrarse al invento pues, como dije, ya no hay vuelta atrás. 

Es flaca sobremanera

toda humana previsión,

pues en más de una ocasión

sale lo que no se espera.[4]