miércoles, 25 de febrero de 2026

TRISTEZAS DEL ALMA

             Una frase oída en Netflix (Los renglones torcidos de Dios[1]): Qué Dios ha permitido tanta imperfección.

             Cada día encuentro más incongruencias bíblicas. Es asunto que me persigue, sin quererlo, sin buscarlo, que me pican como tábanos al ganado y eso que me he prometido una y otra vez no escribir sobre religión, pero aquí estamos.

             Desde asesinos a inocentes sonámbulos por la vida, creados a su imagen y semejanza. No hay un hombre igual, ni a Dios ni a otro semejante, pero semejante afirmación al ser considerada como que el creador nos hizo semejantes, pone en duda la perfección divina. En algo debió equivocarse y me pregunto en qué. Tal vez en creerse perfecto o en haberse creído que El lo era.

             Somos perfectos por la gracia de Dios, creo recordar de alguna clase de religión escuchada en mi niñez, o fue mal enseñada o fue mal aprendida, pero que refuerza la noción de imperfección.

             Eso me lleva a pensar en tanto incapacitado inocente y pienso en que Dios no tiene piedad, pienso en las personas que las tienen a su cargo, rogándole al mismo Dios que les mantenga con vida, a ellos, para que sus pupilos inocentes no queden desamparados, incapaces e inocentes, por la gracia de Dios.

             Cuidadores que tratan de prolongar su vida lo más posible, a toda costa, con el fin de no dejar abandonado a ese inocente incapaz, repito. Incapaces que no logran entender el sentido de lo que es vivir a plenitud, que no comprenden las causas de su incapacidad y las limitantes que le ha impuesto la vida.

             Y solo me puedo preguntar cómo ha permitido Dios, si es que existe, tanta imperfección, salvo que él mismo fuera un esquizofrénico y de alguna manera nos transmitió sus genes corruptos.

             Pobres aquellos incapaces inocentes, al saber que Dios no tiene misericordia con ellos. Me gustaría saber si Dios diría que todo esto es evolución, que todo esto es por su bien.

             Parece que todo esto es parte de los renglones torcidos de Dios. 


Se interesaba demasiado por las cosas de este mundo y demasiado poco por la promesa del más allá.[2]  

Foto JHB


[1] Basado en la novela del mismo nombre de Torcuato Luca de Tena.

[2] Perfil asesino. John Connolly

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