viernes, 27 de febrero de 2026

DESAPERCIBIDOS

                La historia tiene historias que pasan desapercibidas pero que pueden decir mucho de su actor. Así como hay historias que no deberían pasar, pero como todo en la vida depende de la visión del historiador. Oyendo en BBVA un podcast de un director de cine español[1], relacionada con los cinco años que estuvo preso Cervantes en Argel, mencionaba que curiosamente todo el mundo había leído el Quijote, todos mencionábamos tanto al Quijote como a Cervantes como buenos conocedores, pero que en la práctica se sabía más del primero que del segundo. Igual que con Pío XII que dicen que era pronazi mientras otros afirman que hizo lo posible para la liberación de judíos, vaya a saber uno cuál es la verdadera historia.

                Como sea, leí una novela Cartas a Palacio de Jorge Díaz. Cuenta una de esas historias desapercibidas, en este caso de Alfonso XIII, rey de España durante la primera guerra mundial (acoto que no soy monarquista, ni la figura me gusta, creo por demás que la monarquía hoy debería desaparecer al tener un costo innecesario y una función netamente figurativa, pero allá ellos).

                La misma novela resume esa parte de la historia totalmente desconocida: Ahora que la guerra ya es historia, ha llegado el momento de cerrar la Oficina Pro-Cautivos, aquella iniciativa del rey de España, don Alfonso XIII, para demostrar que su país podía ser neutral pero no indiferente al sufrimiento de Europa. Cuando hayan pasado los años, es posible que nadie recuerde que esa modesta oficina que empezó en un desván de palacio llegó a tener cincuenta y cuatro empleados a su servicio, que contó con la colaboración de sesenta agregados militares y más de trescientos diplomáticos, y que este pequeño grupo de personas consiguieron algo tan grande como la atención de doscientos mil prisioneros, la repatriación de más de veinte mil soldados heridos, y de setenta mil civiles desplazados por el conflicto.

 Y como colofón añade: crear la oficina y dedicarla a ayudar a los prisioneros, sin importar nacionalidad, graduación o religión, fue uno de los grandes aciertos de la vida de Alfonso XIII. Supongo que con eso su majestad se habría ya ganado su pase en la historia, a pesar de la otra cara de la historia que ya los españoles sabrán contar, según lo cuente cada lado.

 Concluyo pensando que son estos pequeños detalles históricos lo que nos podrían alimentar en los momentos más cruciales de la misma historia. 

… lo que ocurre es que nunca pensarán lo mismo, ni siquiera en los temas en los que están de acuerdo.[2]

Tomada de Google



[1] El Cautivo, película de Alejandro Amenábar.

[2] Cartas a Palacio. Jorge Díaz.

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