lunes, 2 de marzo de 2026

ANCESTROS

 

Más allá, vi el resplandor de los canales en las marismas, convergiendo en algunos sitios al abrirse paso entre los juncos, las aguas de uno entremezclándose con las de otro, cada uno cambiado irreversiblemente al confluir. Así eran las vidas: cuando sus caminos se cruzaban, quedaban alteradas para siempre por el encuentro, unas veces de una manera leve, casi invisible, y otras de forma tan profunda que ya nada podía ser después igual. El residuo de otras vidas nos contagia, y nosotros a nuestra vez lo transmitimos a quienes encontramos más adelante.[1]

             Ya había hablado del desconocimiento de nuestros ancestros, de los cuales solo llegábamos a conocer algo, bastante poco a medida que se retrocedía en el tiempo en el cual se iba diluyendo la memoria familiar.

             Pues bien, oyendo un podcast, Ecos del Olimpo[2], hablaba de la progresión geométrica que existe en uno relacionada a la casi imposible tarea de poder determinar la rama común del ADN que hoy nos acompaña, gracias a las sucesivas procreaciones que se han sucedido desde quién sabe cuándo.

             Eso me hizo pensar ahora en dos aspectos más.

             El primero, si partimos como ejemplo de mi caso, mi papá insistía en que era indígena, particularmente chibcha, y que sus ancestros lo eran; vaya uno a saber. Mi mamá, por su parte, muy engreída se regodeaba de ancestros italianos, al haber sido su abuelo uno de ellos; su mamá, nortesantandereana y si se sigue la línea ancestral procedería de los guanes, cosa que ella no aceptaría ni por el chiras. Vaya uno a saber. Lo que es cierto es que… no sabemos nada de nada. Lo cierto es que con la fusión indígena propia de tiempos inmemoriales se llegó a una fusión entre indígenas de diferentes tribus, y a su vez, con la conquista hubo fusión de fusión, con la española, por citar la predominante, pues hubo conquistadores alemanes y más adelantico franceses e ingleses, por citar algo más. Con el esclavismo pues llegaron los negros africanos. Es decir, sin saberlo, somos la amalgama directa o indirecta de todas esas razas, tenemos una mezcla bastante curiosa y nada más ver un examen de ADN le dice a uno los porcentajes que tiene de indígena, de africano, de europeo y qué tanto de asiáticos. En consecuencia, no somos nada y somos todo, pero odiamos a unos extranjeros y admiramos a otros, que es la curiosidad que me nació, cada día nos parecemos más a Trump, hijo de inmigrantes europeos, pero que se cree más gringo que los realmente autóctonos y por ello tiene derecho a perseguir a otros inmigrantes. Vea pues.

             La otra duda que me surgió, teniendo en cuenta todo lo dicho, es el ADN. Se sabe que se trasmite de generación en generación, de donde deduzco que tengo que tener una parte de ADN originario[3], sin saber de hace cuántos miles de años. Sin embargo, siguiendo el mismo pensamiento del punto anterior, me preguntaba qué tanto se diluye el ADN al mezclarse con el de la pareja y así progresivamente en cada generación. Eso ocupó mi cabeza, saltarina como siempre, pensando en que sabemos (creo) que somos todos, pero somos únicos (pensando genéticamente). Cómo saber si el genio que tengo (entendido como carácter más que como intelecto, vaya uno a presumir), decía que cómo puedo saber si el carácter que me prima no se parece al de algún ancestro de por allá la Edad Media, o de la era anterior a Cristo o que resulte semejante al de Calígula, Nerón o Stalin, con la esperanza de que hubiera también parte angelical, pues hubo una época en que los papas eran muy fértiles y algunos santos igualmente, lo que me hace acordar de las veces en que he oído que algún rasgo o gesto era el propio del tatarabuelo, al que nunca conocería y del que poco se sabría, salvo si hubiera sido adinerado o hubiera tenido poder. Vaya uno a saber.

             Si somos la suma de todos (al menos de toda una familia que viene de muchísimos siglos atrás, así la ignoremos, sea por desprecio o por verdadera ignorancia) cómo en pleno siglo XXI seguimos rechazando al inmigrante que, en algún momento pudo hacer parte de esa familia ignorada.

             La retórica me sigue rondando (no el arte sino las preguntas inconclusas con respuestas igualmente inconclusas). 

… porque no te queda más remedio, porque no existen otras alternativas.
—Eso tampoco lo entiendo. Todo el mundo tiene alternativas, ¿no?[4] 




[1] El ángel negro. John Connolly.

[2] Alex Rovira.

[3] La IA me dice que se mantienen para dar Estabilidad Genética: La Especie: La estructura de doble hélice y la secuencia general del ADN humano se mantienen, garantizando que un humano produzca un humano. La Mayoría del Genoma: Más del 99% de la secuencia de bases de ADN es igual entre todas las personas, manteniendo la funcionalidad biológica. Instrucciones Proteicas: Los genes, que son segmentos de ADN, mantienen las instrucciones para construir y mantener el organismo (ej. grupo sanguíneo, estructura ósea). Y faltaría la atávica, me atrevería a incluir dentro de mi propia ignorancia.

[4] El ojo de Eva (Inspector Sejer 1) Karin Fossum.

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