Estaba en mi consabida lectura y una frase atribuida a Franklin me hizo ir a la reflexión sobre los secretos, que naturalmente cada uno de nosotros tiene. Tres pueden guardar un secreto si dos de ellos están muertos[1]. Por algo lo dijo Benjamín, que era bien despabilado.
Aunque no hay como el secreto compartido, como el de la canción: Secreto de amor[4].
Salí huyendo de mí mismo… o de mi propio
miedo…, no sé.[5]
[1] BENJAMIN
FRANKLIN (1706-1790), Almanaque del pobre Richard.
Los amantes. John Connolly.
[2] SIGMUND FREUD, Introducción al
psicoanálisis. La
paciente silenciosa. Alex Michaelides.
[3] Los
amantes. John Connolly.
[4] https://www.youtube.com/watch?v=PiL5TOpp-A0.
Te voy a cambiar el nombre Para guardar el secreto. … Y puedo cambiarte el
nombre Pero no cambio la historia Te llames como te llames Para mí tú eres la
Gloria…
[5] La brisa de Oriente. Paloma
Sánchez-Garnica.

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