El paso de los años creo que ya ha hecho mella en mí. Las palabras que antaño conocía se han ido evaporando de mi léxico, me han ido abandonando y de las posibles mil que conocía, hoy con cincuenta se bandea mi día. Cada vez más la lectura me lleva a acudir al diccionario para refrescar el viejo conocimiento, sean palabras como ignominia o enclave, solo quedaban un lejano recuerdo de lo que podían significar. A Dios gracias la tecnología y los libros electrónicos permiten acudir al diccionario con solo hacer un clic y luego volver a la lectura en donde se estaba. Y esto me llevó a pensar que hoy ya ni diccionario tengo, como en el pasado su permanencia me acompañaba y de enciclopedias ni hablar, todo gracias a la tecnología. Sin motivo de queja.
Y un náufrago siempre es un hombre alegre, al
menos hasta que se detiene a pensar.[3]
[1] Logré recordar que así se llamaba
Pablo Neruda.
[2] Gabriela Mistral. Ambos chilenos y, cosas curiosas, poetas.
[3] El silbido del arquero. Irene Vallejo.

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