No sé por qué diablos terminé pensando si la inteligencia solo radicaba en el cerebro y eso me llevó a pensar que, por ejemplo, la comida cuando llegaba al estómago empezaba una función inimaginable que pareciera hiciera autónomamente al cerebro, él solito se manda, pensé. Y luego, siguiendo la comida en su camino, pensé en ese colador que debe ser el estómago. Usted siga derecho para los riñones, usted se queda aquí quietico, usted siga el túnel que allá se encargarán de darle más instrucciones y así con los demás. Eso pensando en comida. Pensando en bebida, el estómago como director de función dirá a usted lo necesito y usted váyase para los riñones y los riñones, recibido el mensaje, encarrila el líquido por unos tubitos y determinará esto me sirve, esto no, esto es un desecho, siga por aquí, siga por allá. Por no decir de la larga cadena que hay que pasar por el intestino, cada cual se queda con su parte y el resto, para la basura (siendo sutilmente decente). En cada víscera se produce un proceso y cada cual atiende su tema sin necesidad de que el cerebro esté dando órdenes de lo que debe hacer. De allí que llegue a la conclusión, errada o no, que el cuerpo tiene muchas inteligencias, pareciera que autónomas y libres, aunque como sistemas interconectados habrá alguna vía para informarle al cerebro (entiéndase que es para informarle no para pedir permiso ni instrucción) sobre defectos, desperfectos o bienestar, ya que es el cerebro el que supongo debe informar tales efectos a través del dolor o del placer, me digo yo, dentro de mi ignorancia en el tema[1].
Todos se rieron al ver
que era el Trasero. —¿Tú? —se burló el Cerebro—. ¡Si ni siquiera puedes
pensar! El Trasero, ofendido, no dijo nada más y se declaró en huelga. Se
cerró por completo. A los dos días, el Cuerpo empezó a sentirse fatal. A los
cuatro días, el Estómago estaba a punto de estallar. A los seis días, los Ojos
estaban nublados y el Cerebro tenía una migraña insoportable. Finalmente, todos
los órganos se reunieron de urgencia y votaron unánimemente: El Trasero
sería el jefe. Finalmente, todos los órganos se reunieron de urgencia y votaron
unánimemente: El Trasero sería el jefe. Y la moraleja es: a veces, el
trabajo menos glamuroso es el más importante. Efectivamente, este es un
chiste con moraleja, el grosero que me sabía no traía moraleja y parecía que
hacía reír más.
[1] Naturalmente no me quedo con la
ignorancia total, acudo al doctor Google, como siempre que quiero aclarar algo
de lo que no sé, de lo que tengo dudas o de lo que quisiera saber y me dijo: Muchas
partes del cuerpo funcionan con relativa independencia del cerebro. Como ya se
ha mencionado, el corazón tiene su propio marcapasos en el nódulo sinoauricular
(aunque está regulado por el nervio vago, que proviene del cerebro). El tracto
gastrointestinal también es conocido por tener su propio sistema nervioso entérico,
que regula las contracciones, secreciones y otros mensajes. También existen
reflejos espinales (también conocidos como reflejo rotuliano) que son
independientes del cerebro. Además, existen muchas otras funciones metabólicas
o endocrinas que no requieren el cerebro. Por ejemplo, la hipoxia induce a los
riñones a liberar eritropoyetina, lo que aumenta la producción de glóbulos
rojos en la médula ósea.
[2] Cartas a Palacio. Jorge Díaz.

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