Estaba viendo una buena serie: La vida en nuestro
planeta, capítulo VI, De las cenizas, Netflix.
En
medio del capítulo, narrado como todo documental, se habla de la aparición de
las primeras especies voladoras, que, en virtud de la teoría de la evolución
empezaron a surgir, una especie de dinosaurios al que le empezaron a crecer
plumas, hace sesenta y seis millones de años, -era jurásica-, (y lo dicen con
una precisión temporal que abruma de sabiduría a cualquiera),
y allí aparecía el anchiornis huxleyi (me tocó devolver la película varias
veces para poder copiar el nombre que traduce casi -anch- ave -iornis-)
o dinosaurio terópodo maniraptor (dinosaurio con plumas, según entendí). Pues
bien y aquí comienza el cuento, este bicho andaba algún día caminando y
comiendo insectos, razón por la cual saltaba para cazarlos y supongo que de esa
actividad le fueron saliendo plumas; de repente un sinraptor joven (un familiar
por ser un dinosaurio también) que tenía un hambre feroz se encontró con el
anchiornis y quien dijo miedo a la luz del hambre, pues agarró a cazarlo y el
otro a no dejarse hasta que por desgracia el camino les llevó a un precipicio,
tipo película, la sin salida, y el anchiornis al verse atrapado y cuya única
salida era saltar al vacío del acantilado, para evitar ser presa de su primo,
pues saltó. Pues dicho y hecho, recordando que en esa época nos dicen que los
precipicios eran precipicios, el bicho saltó y caída libre, pero a mitad de
camino, supongo que del susto de verse caer sin sentido, decidió empezar a
mover desesperado sus alas, con sus incipientes plumas, y voilá, la caída se
fue frenando y frenética la primera ave comenzó a mover sus alas con mayor
resolución y cuando menos se dio cuenta empezó a planear, supongo que inspirado
en Juan Salvador Gaviota. Y de esa manera la primera ave voló, gracias a la necesidad
y al hambre ajeno.
Ahora
viene mi primera inquietud, cómo supieron sus congéneres que podían volar? Será
que la presa del cuento fue con el cuento de sobreviviente con el resto de
hermandad y a través del chisme que se fue esparciendo, como todo en una buena
familia, todos empezaron a practicar? Ese debió ser el principio del concepto
de conciencia colectiva. Y me sigo preguntando cómo supieron las otras que
podían hacerlo? Y a eso se llama evolución. Y parangonando la frase lunar, en
la narración se dice que fue un pequeño paso para el pequeño dinosaurio pero
un paso gigante para la evolución. Vea pues.
Con todo, sigo sin creerme o entender al detalle del todo
la teoría de la evolución y las elucubraciones que a su alrededor recitan con
una precisión los sabedores, como si fuera dogma de fe y por eso no lo discuto
con los paleontólogos, porque ellos son los que lo se inventaron y ellos
también se creen el cuento. Como todo cuento, es bueno en cuanto esté bien
contado y haya gente que lo crea.
Hay muchas cosas que no sabemos de nosotros
mismos —continuó Ingerid—. Debemos dar gracias al destino por las pruebas a las
que no nos somete.
Tomado de Facebook
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