Me entretengo en momentos de ocio, que para un
pensionado son muchos, en jugar en el celular y en entrejuegos aparece
necesariamente publicidad que sea o no del gusto de uno. Y pareciera que entre
más odie uno alguna, con más frecuencia aparece, como castigo divino.
En una de esas hace referencia a un tal Wallance. No
sé qué tipo de música es, lo único que sé es que
odio ese tipo de música. Cantada por un negro (para quienes se ofenden con esta
designación pueden cambiarla por un no blanco, si sufre de sutilezas), joven,
con cara de que no ha terminado la primaria (sin eufemismo o con él, pobre),
con voz gangosa que apenas es audible, ropa de asilo o de hermano mayor
(calzones más debajo de la cadera, casi en el suelo, camisón desgreñado), mal
encarado en conjunto, en una palabra, con baile de epiléptico (en versión
femenina basta con Shakira, así se ofenda alguien), manos en posición
artrítica, casi siempre dirigidas a sus partes, no digo nobles porque no se
merece el apelativo, pero sí centradas en esa zona tórrida para esos cantantes
cogiéndoselo a cada rato como si tuviera temor de que se le fuera a caer, con
rima de un solo renglón a lo largo de lo que dicen que es una canción (tal como
ven acá mamita, quiero metértelo y cosas parecidas) es decir, de una
profundidad poética que abisma. Y entre telones aparecen mujeres, de igual
color y una que otra blanquita para que no los tilden de discriminadores,
desarropadas, con los mismos movimientos epilépticos y después dicen que por
qué a las mujeres las cosifican, si ellas mismas ayudan.
Para colmo, a pesar de poner, cada vez que aparece,
mala cara en un aparte de la publicidad que tiene anuncio: Te gusta este
aviso? Irónicamente me dicen a continuación: Informe sobre este anuncio
para ayudarnos a mejorar, como si eso fuera posible.
Y decía que, para colmo, me aparece otro igualito,
pero con personaje diferente, un tal Yan Block, este blanquito, pero a
semejanza del otro, es decir que si lo veo en la calle, cambio de acera por
temor a ser atracado. Sinceramente no se entiende lo que canta, aunque a veces
se oyen retazos de palabrejas poco recomendables para un anciano como yo. Y sus
gestos, con mano artrítica a la presa, insinuando que lo tienen bien grande o
bien chiquito tratando de buscarlo, y mejor no sigo.
Y nada qué hacer, ese es la generación del futuro,
afortunadamente no estaré para verles gobernar, nada más pensar en lo que decía
mi mamá, no hay nada peor que un pobre levantado con plata.
Cuando uno pasa tiempo solo termina haciendo
teorías sobre cualquier cosa y discutiéndolas con las sillas o los ganchos de
ropa…
Tomada de Facebook
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