viernes, 4 de septiembre de 2026

LOTERÍA

                Por fin me gané la lotería. Por fin. Luego de tantos años esperándola, de tantas veces que me decía que me la tenía que ganar, eso me decía cuando la compraba, ésta es mía, ésta sí es mía. Era la única oportunidad que tenía para hacerme millonario, ya que como empleado no lo hice y tampoco heredé fortuna alguna, como era la otra opción posible, pero esta vez sí me tocó el gordo. 

               Tantos años tentando a la suerte, tenía claro que si no la compraba, cómo iba a ganarla; jugaba como juega un ludópata, apostaba al cincuenta cincuenta, por las posibilidades que había, aunque siempre me quedaba con el cincuenta que no ganaba; a duras penas, si me iba bien, me devolvían el valor del billete, es decir, lo invertido. 

               Pero por fin me gané el gordo y es verdad que la constancia gana lo que la dicha no alcanza (o era al revés?), como se decía en mi tiempo. Pero por fin me gané la lotería y eso me alegró la vida, me hizo el hombre más dichoso de esta tierra, saber que por fin me había ganado la lotería. 

               No me acuerdo si la compré, pero me desperté feliz sabiendo que había ganado la lotería y ese solo pensamiento ya me arregló la vida, al saber que por lo menos una vez en la vida la suerte me había favorecido. Tampoco me acuerdo cuánto gané, solo fue un sueño que valió la pena tener. 

Las personas también necesitamos que la lluvia nos riegue la piel.[1]

Tomado de Google



[1] Ciudad Satélite. Toni Hill.

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