viernes, 28 de noviembre de 2025

¿…?

 - ¿Aló?

- …

- ¿Sí?

- …

- ¿Qué más?

 - … - …

-Bien…

- … - … - …

- Nada…

- … … …

-Ajá…

- … … …

- No.

- … … …

- Sí.

- … … … …

- Claro.

- … … …. …

- Puede ser.

- … … …

- Ah!

- …

- Sí.

- …

- ¿No, por?

- … … …

- Ajá, así es.

- … … …. …

-¡Ah!

- …

- Bien.

- … … …

- Okey.

- … … …

- Bueno, yo le aviso.

- … …

- Claro.

- … …

- Bueno.

- … … …

- Listo, listo.

 

- … … …

- Yo le aviso.

- … … … …

- Ok.

 

Click.

 

            Después de esta perorata[1], que supongo lo era, me preguntaba qué se decía al otro lado, que al parecer era de una conversación intrascendente, como las de hoy, como con la mamá (que no creo), con la esposa (o novia mamona), pero no con el jefe, ni de la oficina, creo, pero vaya uno a saber, si lograran llenarse esos puntos suspensivos.

 

—Dadme unos minutos —me contestó sin levantar la mirada del pergamino—. Todo en la vida requiere su tiempo.[2] 

Tomado de Facebook
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[1] Una "perorata" es un discurso, razonamiento o charla que es largo, pesado y aburrido, generalmente carente de sustancia o importancia. A menudo se usa con una connotación negativa para describir un discurso inoportuno o molesto, o una queja prolongada. 

[2] El gran arcano. Paloma Sánchez-Garnica.


miércoles, 26 de noviembre de 2025

EL ALMA

             Luego de preguntarme, como pregunta retórica claro está, dónde estaba el alma (cuyo título he de reconocer no se compadecía con el texto) me quedó la inquietud de volver al tema: al alma, esa palabra indescifrable que todo lo contenía en sí misma, esa palabra que al parecer es la que tiene el hálito de vida, que es la vida en sí misma y como retórica que es, irónicamente sin respuesta, indescifrable en sí misma.

             Explicaciones sobre el alma hay mil, unas religiosas, otras filosóficas; y científicas[1], pocas, implicándolas como una función cerebral más. Eso quiere decir que me metí en un lío del que no sé cómo salir.

             Eso me lleva a pensar en la proclividad que tengo al estar pensando en, precisamente preguntas retóricas, de las que no sé salir; de estar pensando en lo intangible, de difícil entendimiento o demostración; en una palabra, en la ociosidad de mi vida, lo que me lleva a recordar a Bertrand Rusell que hablaba de la importancia de la ociosidad que han dado vida a las respuestas a preguntas que en cada momento estaban sin resolver y que demostraba que la ociosidad no era sinónimo de pereza, como la misma palabra da a entender hoy. (Al ver escrita la última parte pareciera una explicación no pedida, una excusa o exculpación de ignorante).

             Pues bien, centrándome nuevamente en el alma, por educación católica, más que por convicción religiosa, criado en ambiente católico el alma, si mal no recuerdo es ese algo que …

             En efecto, es ese algo que nos da vida y que se encuentra encerrado en el cuerpo, en algún lugar invisible, o como Dios, está en todos lados y en ninguno, al mismo tiempo. Es lo que le da vida a este cuerpo, me pregunto ahora. Sin ese algo podríamos tener vida, me cuestiono. Es la misma vida, me inquiero. Existe o es una sola entelequia, me pregunto. Preguntas retóricas (lo que me llevó a preguntarme qué eran las preguntas retóricas con el fin de reafirmar la noción que de ella tenía y la IA me dijo que Una pregunta retórica es una pregunta que no busca una respuesta, sino que se formula para enfatizar una idea, provocar reflexión o expresar una emoción. En lugar de obtener información, se utiliza como una herramienta persuasiva para destacar un punto de vista o crear un efecto dramático. Y oh sorpresa, el efecto dramático de la respuesta cayó en mí[2].)

             Y como no sé salir de este intríngulis, siendo una pregunta retórica, la conclusión a la que llego (olímpicamente, digo) es que con este blog quería provocar una reflexión sobre el alma (qué tal la salida?) que, como dije y en razón a la inoculación católica a que fui sometido, realmente exista, que realmente trascienda, que realmente sea lo que dicen ser por los que la han estudiado, pues de lo contrario, todo carece de razón. He dicho. 

—Yo creo que sí hay Dios… —susurra la Sofi—. ¿Tú no crees en el alma ni nada?

—En el alma sí que creo, pero en Dios no —asegura el Toño.

—Tenemos alma, ¿cierto, Toño? Aunque no la podamos ver…

—Claro que tenemos… Cuando tienes acidez lo que te duele es el alma, porque no es ni la barriga ni es la garganta. Es algo en el medio, que debe de ser el alma.

Me tapo la boca. Las cosas que dice el Toño me dan risa. No sé por qué.[3]  

Tomado de Facebook
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[1] Según la IA En resumen, para la ciencia, el concepto de alma, en su sentido inmaterial o espiritual, es un constructo metafórico, filosófico o religioso, y los atributos que se le suelen asignar (conciencia, personalidad) son explicados como funciones del cerebro biológico. 

[2] Lo que demuestra que mi ignorancia cada día es mayor.

[3] Más respeto, que soy tu madre. Hernán Casciari


lunes, 24 de noviembre de 2025

IA

             La inteligencia artificial, tema preocupante e interesante. Oí un podcast que hablaba del tema. Nos sentimos invadidos de temor; el miedo es la primera señal de oposición a la modernidad; el rechazo nos invade, sin explicación y como buenos seres pensantes rechazamos sin pensar lo que nos puede resultar peligroso o lo que hace peligrar nuestra comodidad. El mismo miedo que tuvieron los vaqueros cuando se vieron invadidos por los primeros carros; el miedo que sintieron los ascensoristas cuando vieron que su profesión se evaporaba. Así somos.

             Como sea, en el podcast (desafortunadamente olvidé el nombre del capítulo, solo sé que era de la BBVA, Aprendamos juntos), hablaba de cuatro tipos de inteligencia artificial y del miedo que nos da ahora, en que estamos tan solo en la primera IA existente, la de Alexa, pues al parecer existen cuatro tipos[1]. Hasta ahora se está desarrollando la primera etapa y ya le tenemos miedo. Imaginémonos como serán las otras que hasta ahora son simples teorías en experimentación. Cosa curiosa, ya le tenemos miedo a Alexa, carente de emociones y de recuerdos. Y más curioso todavía una noticia que habla de las mentiras e inexactitudes en que ya incurre[2].

             De las últimas modalidades de IA me llamó la atención la evolución que tendrá. La tercera, si mal no recuerdo, es cuando la IA se reconozca a sí misma como ente pensador, con la capacidad de recordar y la última de ellas, asociada si mal no recuerdo a la cuántica, es cuando la inteligencia artificial además de reconocerse a sí misma llegue a reconocer a otra como su igual, con conciencia de sí misma y con recuerdos mas el saber que hay otros iguales. Supongo que a éstas sí que hay que tenerles miedo, me digo y veamos por qué.

             Si esa inteligencia llega a su grado sumo deberá evaluar su relación con el hombre. Hay que advertir que esa inteligencia carecerá de sentimientos humanos, lo que la hará lo más objetiva que se pueda. Si evalúa al ser humano tendrá que tomar una decisión: 1) colabora con el ser humano (cosa que dudo conociendo yo al ser humano, por aquellos de los odios, las envidias y todos esos sentimientos que lo hace perverso[3]); 2) Lo esclaviza para su servicio (como en los buenos tiempos de los egipcios). Su servicio, porque supongo, que ante la imposibilidad de movilidad y autonomía espacial requerirá que alguien busque fuentes de energía y de aguas enfriadoras, es decir que alguien le cambie la pila, pues será consciente de la necesidad imperiosa de su supervivencia. 3) Si descubre que no necesita de los seres humanos, cosa que sería lógico si fuera inteligente, simplemente se desharía del estorbo, eliminaría a la humanidad, porque si deja uno solo, ya éste, así esté sometido, buscará hacerse al poder, siempre habrá un desadaptado, un inconforme, así somos y así lo deberá haber comprendido esa inteligencia.

             Por lo pronto mientras podamos gocemos esa primera inteligencia con reseervas que, aunque asustadora, nos está ayudando en nuestra propia ignorancia y que ha demostrado que ya no necesitamos estudiar porque ella nos soluciona nuestra ignorancia, nuestra pereza de conocimiento o el olvido al que nos hemos venido sometiendo ante el exceso de información. Más bien pobres de los humanos dentro de cincuenta o cien años cuando se llegue a la inteligencia artificial verdaderamente cuántica, ellos sí que tendrán que asumir las consecuencias y espero que no me toque a mí si es que hay reencarnación, porque ahí sí que quedo jodido, por no haber hecho algo a tiempo. 

Menudo cambio, por lo tanto, tuvo lugar en el periodo transcurrido entre Copérnico y Darwin! Sacar a la humanidad tanto del centro del universo COMO de la cima de la creación, poniéndola sobre una pequeña roca en los suburbios de una galaxia ordinaria entre miles de millones de galaxias más, y a un lugar nuevamente a la cola entre la multitud que puebla dicha roca.[4] 

Tomado de Facebook
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[1] Los tipos de inteligencia artificial se clasifican principalmente según su nivel de inteligencia (estrecha, general y superinteligencia) o según su funcionalidad (reactiva, de memoria limitada, de teoría de la mente y autoconsciente). La IA estrecha (o débil) está diseñada para tareas específicas, mientras que la inteligencia artificial general (AGI) y la superinteligencia artificial (ASI) son formas más avanzadas que aún se encuentran en desarrollo teórico o experimental.  

Según el nivel de inteligencia

·        Inteligencia Artificial Estrecha (ANI)

También llamada IA débil, está diseñada para realizar una tarea específica y no puede realizar otras. Ejemplos incluyen asistentes virtuales, software de reconocimiento facial o motores de búsqueda. 

·        Inteligencia Artificial General (AGI)

Conocida como IA fuerte, esta inteligencia tendría la capacidad de entender, aprender y aplicar conocimientos en cualquier tarea intelectual que un humano pueda hacer. Aún no se ha desarrollado completamente. 

·        Superinteligencia Artificial (ASI)

Es un tipo de inteligencia que superaría con creces la capacidad intelectual de los humanos más inteligentes. Es un concepto teórico que se enfoca en la capacidad de tomar decisiones complejas e independientes. 

Según la funcionalidad

·        IA Reactiva

Son sistemas de IA sin memoria que solo pueden reaccionar a las condiciones actuales sin usar experiencias pasadas. Un ejemplo clásico es el programa de ajedrez Deep Blue de IBM. 

·        IA de Memoria Limitada

Estos sistemas pueden mirar al pasado para tomar decisiones, pero su memoria es limitada y solo se utiliza para tomar decisiones a corto plazo. Los coches autónomos utilizan este tipo de IA para aprender de cada recorrido y mejorar la conducción. 

·        IA de Teoría de la Mente

Es un tipo de IA que puede entender las emociones, las creencias y las intenciones de los humanos. 

·        IA Autoconsciente

Este es el tipo de IA más avanzado, y se refiere a sistemas que tendrían conciencia de sí mismos, conciencia de sus propios estados y sentimientos. Es un concepto que aún se encuentra en la fase teórica

[2] https://www.elcolombiano.com/tecnologia/la-ia-inventa-frases-y-datos-casos-de-alucionaciones-en-la-inteligencia-artificial-LB31120865 . ¡Pilas con la inteligencia artificial!: inventa frases y datos

Aunque millones de personas usan a diario esta tecnología, hay un mecanismo silencioso dentro de las inteligencias artificiales que muchos desconocen: su objetivo de inventar información inexistente. Lo que antes parecía un error aislado hoy se abre paso como un riesgo para medios, justicia y empresas.

[3]porque el hombre era el más cruel de los seres, la bestia racional, el depredador pensante que se destruía a sí mismo y a los de su especie sin saber nunca (esa criatura superior e inteligente) el porqué de ello… Desaparecido Bill Pronzini.

[4] La era del ingenio. Anthony C. Grayling.


viernes, 21 de noviembre de 2025

DÓNDE ESTÁ EL ALMA…

             Una pregunta que a través de los siglos se hacían los hombres, tema que ocupaba tratados y que contenía afirmaciones sin fundamento pero que a fuerza de repetición o a fuerza de iglesia, adquirían verdad. Pues en el corazón, más a la derecha, no, más a la izquierda, no, que en el cerebro, no, que más allá y era asunto que ocupaba largamente a teólogos y filósofos, únicos autorizados a los debates interminables.

             Siglos y siglos haciéndose la pregunta (retórica es cierto) y por retórica nunca pudieron responderla, ni el corazón, ni en el cerebro, ni en ningún otro órgano, nunca pudieron hallar el lugar en que habita el hálito de vida y llegó el siglo XXI.

             Efectivamente, llegó el siglo XXI y ya nadie se volvió a hacer la pregunta, porque se produjo el cambio, ya lo que nos interesa es saber en dónde está mi celular, mi guasap y mi feisbuc, el resto poco importa.

             A quién le importa en dónde está el alma si hoy lo más preocupante es saber en dónde está mi celular.

             Tanto tiempo perdido en la historia y ahora que me acuerdo lo importante es saber en dónde dejé mi celular. 

Gente, coches, olor a churros y a aceite caliente, todo aderezado con los villancicos, supuestamente alegres, cuyas letras rozan el surrealismo, que los altavoces lanzan contra los transeúntes sin el menor decoro. Según parece, nadie se ha molestado en componer canciones nuevas, así que un año más los peces siguen bebiendo en el mismo puto río. Debe de ser eso lo que jode de la Navidad, piensa Héctor: el hecho de que, en líneas generales, sea siempre igual, mientras nosotros cambiamos y envejecemos. Le parece de una desconsideración rayana en la crueldad que ese ambiente navideño sea lo único que se repita un año tras otro sin excepción y haga más evidente nuestra decadencia. Y por enésima vez en los últimos quince días desearía haber huido de todo este jolgorio a algún país budista o radicalmente ateo. El año que viene, se repite a continuación como si fuera un mantra.[1]

Tomado de Facebook
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[1] Los buenos suicidas. Toni Hill.


miércoles, 19 de noviembre de 2025

POLÍTICAMENTE CORRECTO

             Palabras que me producen un picor que llega hasta mi alma. Usan la palabra para exaltar el máximo grado de la hipocresía, pero que se debe tener presente para no ofender a la sociedad y a ciertos especímenes que la componen[1].

 

            De donde deduzco que soy políticamente incorrecto, porque me gusta llamar negro al negro, gordo al gordo y pensar que son maricadas mías pero que muchas personas se callan para no ofender, para ser políticamente correctos y evitar el bulyn de los correctos (o más bien de los que se creen correctos, sin serlo) o por no decir de los hipócritas. Eso es lo que son y de allí que la sociedad se haya acostumbrado a no ofender, a ocultarse en sus pensamientos, en sus sentimientos.

 

            Muchos maricas, pienso ahora y todo para no sentirse estigmatizados por usar el idioma tal como es, el negro es negro, así no se quiera o se quiera blanquear, pero por usar una palabra distinta no deja de serlo, como si la gorda enflaqueciera por el solo hecho de decirle que no es una sílfide.

 

            Así son las cosas, por eso estamos jodidos. Y a todo esto me llevó unas citas de unas lecturas hechas y no me tachen de antemano de machista pues los escritos son de una mujer, con la que comparto sus reflexiones, para algunos políticamente incorrectas, pero al menos no hipócritas:

 

«Bueno —pensó Agatha—, en estos tiempos en que las mujeres se parecen cada vez más a los hombres y los hombres a las mujeres, nunca se sabe. Tal vez dentro de miles de años haya una cara unisex y la gente tenga que ir por ahí con distintivos para que se sepa su sexo. O puede que las mujeres vistan de rosa y los hombres de azul. O a lo mejor…».[2] 

 

La señora Mason seguía ejerciendo de presidente —presidente, no presidenta, porque en Carsely, como decía la señora Bloxby, con esos cambios de género una sabe dónde empieza pero no dónde termina, y acaba llamando cantamos a las cantantes—.[3]

 

Mientras la oía hablar al grupo, pensó que ese rollo feminista estaba muy bien, y bien sabía Dios que él estaba completamente a favor de la igualdad de las mujeres, pero ¿por qué tenían que vestirse y comportarse como hombres?[4] 

 

Casi le entraron ganas de llorar. ¡Ah, qué tiempos aquellos en que las mujeres eran mujeres![5] 

 

 

Siempre me he preguntado —intervino la señora Bloxby— por qué cuando alguien hace un comentario cruel u ofensivo, inmediatamente intenta justificarse añadiendo: «Sólo era una broma. ¿No sabes aceptar una broma?». El otro día, una mujer vino de visita a la vicaría y me dijo: «¡Usted parece la típica esposa de párroco!». Yo repliqué irritada que no creía que pareciera la típica nada, y ella repuso: «¿Es que no sabe aceptar una broma?», pero lo dijo en un tono tan desagradable… no sé si me comprenden, dando a entender que yo parecía modesta, correcta, mojigata y… acabada. Me entraron ganas de pegarle. Oh, ¡ya estamos!  El problema con vosotras, las feministas, es que vuestro concepto de igualdad es adoptar los rasgos más desagradables de los hombres que despreciáis.[6] 


Tomado de Facebook
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[1] Dice Wikipedia: La " corrección política " (adjetivamente " políticamente correcto "; comúnmente abreviado como PC ) es un término que se utiliza para describir el lenguaje, las políticas o las medidas destinadas a evitar ofender o perjudicar a miembros de determinados grupos sociales.

[2] Agatha Raisin y el veterinario cruel. MC Beaton o Marion Chesney.

[3] Ibidem.

[4] Agatha Raisin y los paseantes de Dembley. MC Beaton o Marion Chesney.

[5]Ibidem.

[6] Ibidem.

viernes, 14 de noviembre de 2025

SESGO

             Permítaseme una aclaración inicial. Ante una duda inconsciente decidí buscar el significado de sesgo y la real academia me dio una serie de definiciones[1] que no concordaban con la idea que tenía en la cabeza. Y pensé en cuán equivocado estaba en materia lingüística, ya estaba perdiendo habilidades. Pero en mi caso la duda no me la ganaba ante la incoherencia; entonces decidí preguntarle a la IA qué era en el argot popular y ahí sí atinó con mi querer: El sesgo en el argot común se refiere a una inclinación, prejuicio o preferencia subjetiva que influye en la forma en que percibimos o interpretamos la realidad, a menudo basándose en estereotipos en lugar de hechos objetivos. Se manifiesta en el lenguaje a través de palabras o frases que asumen o generalizan sobre un grupo de personas, perpetuando estereotipos culturales, raciales o de otro tipo

             El estereotipo. Antiguamente, y me traslado a mi época de niñez, eran los estereotipos los que definían mucho el pensamiento, particularmente en lo relacionado con lo extranjero. Un pensamiento pasajero que me surgió al leer un poco de historia y encontrarme con el rey holandés de Inglaterra (que suena contradictorio), que no era otro que Guillermo III de Orange y eso me hizo recordar a la zarina Catalina que era de Pomerania (hoy Polonia) y eso me llevó a trasladarme a estas épocas viendo que el rey de España actual es hijo de una griega, doña Sofía y todo esto para qué? Eso me llevó a pensar en el nacionalismo, mal enseñado en cuanto conduce a la xenofobia, sin saber que en últimas no somos de donde creemos que somos sino que venimos de una amalgama curiosa. Y me explico una vez más, los colombianos nos creemos lo máximo y entre los telares de lo que somos, los bogotanos nos creíamos el ombligo del ombligo, aunque paisas, caleños y los demás se creían el mismo cuento y peor, sabiéndome bogotano olvidaba que no lo era en purismo pues la mitad era nortesantandereana y por el tronco materno además tenía sangre italiana, mientras mi papá se jactaba de ser totalmente descendiente indígena,  chibcha para más señas.

             Eso me llevó en algún momento a pensar que Colombia era para los colombianos, exclusivamente, copiando supongo alguna teoría gringa de América para los americanos (aunque América se debía entender según ellos solo la zona gringa, sin negros claro está, según ellos). Y que Bogotá era solo para los bogotanos, pues les hacíamos el feo a paisas, costeños, caleños y demás, creyéndonos de sangre pura y los exclusivos colombianos. El tiempo aunque impidió dilatar el error, el estereotipo, en mi vejez veo cómo tanta tradición, por demás estúpida en la actualidad, nos ha llevado a los sesgos, a las generalizaciones y a agrandar hasta odios innecesarios.

             Ahora cómo quitar un estereotipo, es la pregunta del millón. Decretarlo por medio de una ley lo único que hace es agrandar la hipocresía. Creo que solo con educación que nos lleve a la aceptación, pero cada vez se ve que así creamos que nos hemos liberado de esa carga emocional, hay circunstancias que nos demuestran lo contrario, sobre todo cuando nos ponemos en plan belicoso.

             La realidad ha demostrado que todos podemos convivir bien así no seamos de la misma tierra (véase como giro idiomático, pues en la práctica todos lo somos, habitamos el mismo planeta que alguien decidió en tiempos pretéritos señalar con fronteras y supongo que ahí nació el estereotipo, los de aquí y los de allá, los de arriba y los de abajo).

             Naturalmente todo esto es para significar que andaba desocupado y que son planteamientos retóricos que entran por una oreja y salen, generalmente tergiversados, por la otra, a conveniencia. Otro sesgo que tengo, olvidando igualmente que tengo parentela inmigrante que han de soportar allá los sesgos que tengo acá. 

… y de allí a la idea de que el mundo humano es una jerarquía ordenada divinamente, desde el rey más elevado al siervo más bajo. La teoría del «grado», en efecto, va más allá de la jerarquía social humana, pues desciende desde Dios hasta el humilde gusano. Los seres humanos se encuentran a medio camino; son el vínculo entre los ángeles y los animales, y comparten parte de cada naturaleza; por ello actúan como vínculo entre la tierra y el cielo. También esta teoría tenía sus sutilezas: los ángeles saben más que los humanos, pero éstos son mejores que los ángeles para aprender. Los humanos tienen más inteligencia que los animales, pero éstos poseen más fuerza que los humanos, etcétera.[ Véase W. McGucken, The Jesuits and Education (Nueva York, 1932).] La mayoría de todo esto constituyó la cosmovisión de las personas educadas y (quizás de forma más rudimentaria) de las menos educadas durante siglos, incluso hasta el siglo XVI y bien entrado el XVII. Hoy en día nos resulta difícil imaginar cómo era pensar en esos términos. En muchos aspectos se trataba de una visión satisfactoria e incluso cómoda —pese al diablo y a sus agentes que pululaban constantemente condenarlo a uno a los tormentos de la eternidad—: un pensamiento espantoso, puesto que ponía a la humanidad y a su mundo en el centro de la creación y la convertía en el centro de la atención y cuidados de Dios; y convertía al hombre (y empleo en este caso el masculino de forma deliberada) en señor del mundo, al menos en términos temporales.[2] 

Tomado de Facebook
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1.                 adj. Torcido, cortado o situado oblicuamente. 2. dj. Grave, serio en el semblante. 3. adj. p. us. quieto (‖ pacífico, sosegado). 3. m. Oblicuidad o torcimiento de una cosa hacia un lado, o en el corte, o en la situación, o en el movimiento. 4. Corte o medio término que se toma en los negocios dudosos. 5. m. Curso o rumbo que toma un negocio. 6. m. Estad. Error sistemático en el que se puede incurrir cuando al hacer muestreos o ensayos se seleccionan o favorecen unas respuestas frente a otras.

[2] La era del ingenio. Anthony C. Grayling.


miércoles, 12 de noviembre de 2025

EL ILUMINADO

             No sé cómo se me ocurrió que en algún momento alguien me propusiera como el Iluminado, el guía del mundo, si no terrenal, al menos el espiritual.

             Me vi elevado por los cielos, con los brazos abiertos como los del redentor en un intento de abrazar a toda la humanidad, repartiendo bendiciones y consejos, emanando belleza e irradiando bondad. Todo un Iluminado.

             Pero… la duda. Siempre la duda. La duda me bajó de las nubes. Pensé: un iluminado yo? (nótese que el iluminado ya va en minúscula). Un ser tan corriente, intrascendente y humilde (entre comillas, supongo) como yo? Lo merecería? Y la duda se hizo más profunda, adentrándose en mi propio ser, tratando de identificar las razones por las cuales me podrían elegir a mí, un simple mortal, un cualquiera, un anónimo.

             Por mis virtudes, me preguntaba. No, no lo creo, cínico, crítico, venenoso en mis comentarios. Por supuesto que no. Por creyente? En qué creía, me preguntaba y no encontraba rápida respuesta. Había dejado de creer en Dios, hace un buen tiempo, pero como católico educado por jesuitas y como colombiano de aquella época ya no sabía si era ateo, pues las dudas, siempre las dudas me decían que debía apostar al cincuenta cincuenta, pues uno nunca sabía, y era claro que no existían las brujas, pero que las había las había. Por eso decidí calificarme como agnóstico porque de pronto podría existir el otro mundo, el cincuenta cincuenta siempre servía y ha funcionado en estos temas, tanto por los principios católicos inoculados como por los poros colombianos, uno nunca sabía[1]. Por lo decente? Pues hasta por eso. Por lo culto? Por qué no? Por respetuoso, tal vez. Pero veme yo en el momento en que me sacaran la piedra, la paciencia o… ya dejaba de lado la decencia, el respeto y la paciencia. Entonces tampoco era por ahí.

             De esa manera dejé la nube o pudo ser que la nube al oírme dudar me dejó a mí y fui bajando a este mundo real y la idea del iluminado se fue difuminando como las mismas nubes que se van evaporando ante el intruso sol.

             Solo tengo claro que la duda fue la culpable que me impidió aceptar ser el iluminado (así fuera con minúscula, ya que con mayúscula era claro que no lo merecía) y como buen colombiano me dije que era el mundo el que se lo perdía, pero cómo son las cosas, lo único que queda es recordar ese sueño, al menos tuve una oportunidad, tuve una ilusión que se despejó por culpa de la duda.

             (Y eso no es nada, no les cuento el otro sueño que tuve y vivía en un palacio, no el de los colombianos, guácalas, sino en Balmoral, rodeado de la verdadera realeza inglesa, aunque ese es otro cuento y la duda no me lo dañó, fue el despertador). 

Uno de los argumentos de las Pensées se ha hecho famoso. Dice que si hay aunque sea una minúscula probabilidad de que haya un Dios (y Pascal asegura de que ha de haber al menos alguna probabilidad de que lo haya), el interés propio dice que conviene creer en él y actuar en consecuencia, pues los beneficios de hacerlo son infinitamente grandes, mientras que si uno se equivoca, la pérdida es tan solo finita. Voltaire señaló, con sorna, que si hay un dios y la razón de alguien para creer en él es un cálculo de ganancias contra pérdidas, la deidad en cuestión no quedaría muy impresionada. Otra manera de exponer la argumentación de Pascal es decir que el escepticismo filosófico del tipo practicado por Montaigne, y usado por Descartes para abrir el camino a una epistemología positiva, demuestra la finitud y la impotencia de la mente humana; esto, en contraste con la promesa encarnada en la idea de una deidad omnipotente e infinita, hace que creer en esto último y actuar de acuerdo a tal creencia sea un acto racional. Pascal tomaba la existencia misma del escepticismo como prueba de la caída en desgracia del hombre y su necesidad de Dios, y a partir de esto aceptaba toda la pila de doctrinas en las que consiste el cristianismo. Deberíamos, escribió, someternos por completo a la Iglesia, adoptar una vida de renuncia (el «morir en uno mismo») que da la espalda incluso a los afectos y vínculos personales, y aceptar que el estado natural del ser humano es enfermedad, debilidad, aflicción y sufrimiento. Vivir para morir, pero de tal manera que podamos aspirar a la felicidad eterna, es todo el objetivo de esta vida.[1] 

Tomado de Facebook
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[1] La era del ingenio. Anthony C. Grayling.


lunes, 10 de noviembre de 2025

GRETA

             Otra despedida. Greta decidió irse. Ahora es solo un recuerdo. Viéndola, ya sabía que era nuestro último encuentro. Solo se me ocurrió decirle que ya era hora, que me esperara cuando mi turno llegara, con el resto de mis perros conocidos y que se fuera tranquila, ya había iluminado mi camino desde que nos conocimos.

             Es cierto que mi recibimiento no fue el apropiado, su presencia, a pesar de lo pequeña que era, me había infundido respeto, por no decir miedo, pues al pastor alemán le tenía mi quisquilleo, mi resquemor que venía de tiempo atrás. Ella fue la que me ganó, yo por mi lado mantenía la distancia. Y pensar que con el tiempo fue ella la que se me abalanzaba a chuparme toda la cara y de esa manera fue que nos fuimos compenetrando, toda una rareza. Se enloquecía cuando me veía y yo que la mantenía en distancia hasta que los dos éramos los que nos buscábamos, yo para recibir sus lengüetazos y ella para hacerse acariciar.

             Así entablamos nuestra amistad, nuestro querer. Cada día la recibía de su regreso del colegio, ya habíamos establecido nuestras rutinas, ya nos conocíamos…

             Ahora en las tardes empezaré a notar su ausencia, por no decir la de las mañanas cuando venía a chupetiarme en la cama cuando iniciaban nuestros días.

             Así es la vida, no muchas palabras, pero sí muchos recuerdos y pensar en ella cada vez que vea un pastor alemán, cada vez que su recuerdo retorne y la esperanza de que nos veamos en su momento, que me esté esperando con todos aquellos que compartieron mi camino, mientras consiento a quienes quedan, Baltasar y Milán, por el tiempo que aún les queda hasta que ya todos nos reencontremos en el momento que corresponda.

             Supo el momento en que debía parar su corazón, para que nadie tuviera que tomar la decisión final, que es la más difícil. Sobran las palabras, Greta era Greta y yo, parte de ella.




viernes, 7 de noviembre de 2025

POBRE DIABLO

             No, no me refiero a Petro, ese es otro cuento.

             Me refiero al diablo, diablo (Satán, Satanás, demonio, Lucifer y el resto de denominaciones que tiene gracias a la santa madre iglesia).

             Esto se me ocurrió al ver una serie de la edad media y de las épocas del auge de la inquisición.

             Y las palabras pobre diablo no se deben entender con desdén, sino con la caridad que tanto enseña la madre iglesia.

             En efecto, a todo lo que era malo o que los santos padres decían que era malo, se le endilgaba a obra propia del diablo, todo era culpa de él, de allí el título, pobre diablo. Parece que carga con toda la culpa de lo que la iglesia considera amenazante, culpa de inocente, como la de Adán y Eva que pecaron en su inocencia y nos transmitieron el pecado o la que le tocó al pobre Judas que tenía que cumplir con su destino, inconsulto por demás, pero impuesto por la providencia para que se cumpliera la profecía.

             De allí que el pobre diablo deba cargar con una responsabilidad histórica, entendida desde la creación del cristianismo, que es por la línea que me inculcaron la culpa, fundada en el sacrificio y el sufrimiento, que nunca pude entender por qué carajos tenía que heredarla; pero me estoy desviando, decía que el pobre diablo carga sobre sí una serie de culpas por pecados que ni siquiera él ha cometido ni incitado, pero que gracias a él la iglesia pudo impunemente quemar brujas y pensadores, pudo callar el pensamiento diferente y mejor no sigo.

             Y como cosa curiosa, carga la culpa sin consultárselo, supongo, tanto que le quitaron hasta sus propio reino, pues el papado moderno entiendo que decidió que el infierno no existía y qué es el diablo sin infierno? Por eso sigo insistiendo, pobre diablo a pesar de que la iglesia insista en que es un pobre diablo.[1] 

»herejía», una palabra que, sobre todo, denota las creencias de la parte perdedora en una discusión.[2]

Tomado de Facebook
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[1] Lo que hace el manejo artificioso de las palabras y las modificaciones que un solo artículo puede derivar.

[2] La era del ingenio. Anthony C. Grayling.