No voy a tratar específicamente del
Redentor, que sus motivos tendría para soportar a esta pobre humanidad agobiada
y doliente y encima de todo meterse de redentor y por ello murió en la cruz,
como me decía mi mamá, cuando me metía de lambón.
Mi tema se dirige a otro punto, respecto
de los demás mortales que sí, nos metemos a redentores y salimos crucificados,
pero por lambones, que es otra cosa. En tiempos romanos, a los no romanos,
delincuentes de alto calibre o alborotadores que ponían en peligro el imperio,
uno de sus máximos castigos era la crucifixión, para que sirviera de ejemplo y
de escarmiento, y
así demostrar que con los romanos nadie se metía, eso quedaba claro, mientras
ellos fueron los mandamases del occidente.
Y vea lo curioso de la ley romana, el Redentor no cometió ninguno de
ellos, pero murió en la cruz. Eso se llama justicia para los de ruana, me digo.
Y de una forma infame, si no tenemos en consideración su especial condición.
Dice Wikipedia: La crucifixión es
un método de ejecución en el que el reo es clavado
o atado a una cruz de madera,
normalmente desnudo, y es abandonado allí hasta su muerte por el agotamiento físico y
la asfixia. La crucifixión
era usualmente utilizada para exponer a la víctima a una muerte particularmente
lenta, horrible (para disuadir a la gente de cometer crímenes parecidos) y
pública, utilizando todos los medios necesarios para su realización. Los
métodos de la crucifixión variaban considerablemente con el lugar y el tiempo
donde se efectuaban. En algunos casos, antes de la crucifixión, los romanos
acostumbraban a dar latigazos (flagelar) al reo. Luego, y durante el trayecto
hasta el lugar de ejecución, el condenado era obligado a cargar un yugo de
madera ("Patibulum" o "furca") sobre sus propios hombros,
que posteriormente solía ser usado como travesaño de la cruz. (Al Cristo se la
aplicaron completa, por meterse de redentor de este pueblo desagradecido y por
demás ingrato).
Pero vuelvo al
cuento, el ser sentenciado a la crucifixión, previos latigazos y torturas, con
qué ganas se alzaba una cruz y en Jerusalén, la distancia, en el caso del pobre
Jesús, entre la cárcel y el Calvario: Aunque son menos de 1 km, era un
camino empinado, irregular y estrecho que recorrió cargando el travesaño
de la cruz tras haber sido flagelado.
El Cristo lo aguantó, porque como dice mi
tía: Cristo pa’ guapo, un caso muy particular y le tocaba hacerlo. Pero
refiriéndome al resto de mortales que murieron flagelados y crucificados,
muchos pelotas, por decirlo con cierto eufemismo, porque después de la tortura,
ponerse a cargar el travesaño, un kilómetro en subida y fuera de eso con
centurión al lado dando latigazos para agilizar el paso, yo, personalmente
paso. Y muchos pelotas (güevones sin eufemismo) si uno es condenado a muerte
para qué carajos se las va a dar de valiente, mejor que acaben de una vez por
todas con un tiestazo, de todos modos se va a morir. De igual manera me hace
acordar de todos los casos en que les van a pegar un tiro pero primero les
hacen cavar la tumba, suena como estúpido, pero lo cierto es que cuando uno se
va a morir para qué ponerse a ayudarles a hacerles más simple la ejecución, que
al menos además de la bala pongan algo de su parte, me digo.
Es una mera inquietud que tenía, porque
hasta ese punto llega el sinsentido común del ser humano.
… todos debemos vivir hasta que morimos.
El hombre siempre aspira a limitar su
sufrimiento.
Tomado de Facebook
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Los romanos utilizaban la crucifixión como pena máxima
para esclavos, rebeldes, piratas y enemigos del Estado, principalmente por
delitos de sedición, traición y agitación política. Era una forma de tortura
pública diseñada para humillar y sembrar el terror, raramente aplicada a
ciudadanos romanos. La crucifixión era una muerte lenta y agonizante, por lo
que se reservaba para los delitos que Roma consideraba más peligrosos para la
estabilidad del Estado, actuando como un escarmiento ejemplar. Los romanos habitualmente rompían las
piernas de los condenados para acelerar su muerte y evitar su entierro. El
emperador Constantino abolió la crucifixión en el Imperio romano al final de su
reinado.
Otro dato curioso que nunca me habían aclarado ni lo
había pensado. Se estima
que la cruz completa utilizada para la crucifixión de Jesús pesaba alrededor de
136 kg (300 libras). Jesús probablemente cargó solo el travesaño horizontal
(patíbulum), que pesaba entre 32 y 57 kg (70-125 libras), durante el trayecto
al Gólgota. Detalles del peso: Especialistas indican que la estructura total
superaba los 130 kg. El travesaño (Patíbulum): Era común que los condenados
romanos cargaran solo el travesaño (aprox. 34-57 kg), no la cruz entera.
Estimaciones históricas: El arquitecto Charles Rohault de Fleury estimó en 1870
que la cruz completa pesaba aproximadamente 74.8 kg, con una altura de 3 a 4
metros.
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