Es el nuevo grito de guerra de todos los vándalos, los pobres, los manifestantes, los inconformes que no saben por qué lo son. Antes el grito era el de hijueputas, ahora se grita sin ton ni son el de fascista o facho cuando no se tiene más argumento para la pelea.
…
gente despreocupada enfrascada en sus insignificantes asuntos.[3]
[1] Ahora que lo pienso, tampoco saben mucho cuando gritan o son nazis. Olviden lo de la pureza de la raza y se ven hasta negros siéndolos. Las cosas que hay que ver.
[2] Un caso curioso y es un solo ejemplo en Francia entre las grandes marchas de actualidad: Hubo otro grupo interesante. Un debate televisivo se difundió por miles en las redes. En él, una joven rubia defendía el vandalismo porque “tenemos hambre”. Decía que su madre, que es maestra, no comía en la cafetería del colegio y almorzaba con dos galletas (no creo que un maestro francés sufra de hambre). La controvertía otra mujer que había emigrado del Congo a los 9 años, vivió con su padre, durante once años, en diez metros cuadrados. Estudió, y hoy es una empresaria exitosa que estaba viendo cómo destruían su empresa. Las redes hicieron su magia y salió a la luz que la joven ‘con hambre’ era hija de un funcionario de la petrolera Shell. En sus redes había fotos de paseos en yate por el Mediterráneo, y en alguna llevaba un bolso que debió costarle 2.000 euros. Esa joven representa a otro grupo que crece, y que confluyó en las protestas. Francia tiene altos niveles de bienestar social: salud, educación, pensiones, semanas de 35 horas y vacaciones de cinco semanas, entre otras. Los jóvenes como ella se sienten culpables; los han convencido de que son opresores. Participan en protestas para expiar su culpa, su supuesta gran culpa. Moisés Wasserman. https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/quien-entiende-a-francia-3597235
[3] La
ciudad que no descansa. Lincoln Child, Douglas Preston.

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