miércoles, 4 de noviembre de 2026

FASCISTAS

                Es el nuevo grito de guerra de todos los vándalos, los pobres, los manifestantes, los inconformes que no saben por qué lo son. Antes el grito era el de hijueputas, ahora se grita sin ton ni son el de fascista o facho cuando no se tiene más argumento para la pelea.

                Y me pregunto si alguno de ellos, de esos gritones de manifestación saben lo que es o lo que fue el fascismo[1]. Con la vejez se olvida lo aprendido en la universidad, por eso, para no quedar tan mal, refresco mis conocimientos con la ayuda de la IA de Google, que sabe mucho más que yo. Y me dice: es un movimiento político e ideología de extrema derecha, antidemocrática, ultranacionalista y totalitaria. Bajo este presupuesto la izquierda lo es, mírese China, Putin entronizado, el nicaragüense aquél que se dice socialista y se puede seguir con el resto de lista. Nótese que la palabra aplica ahora más a aquellos regímenes que nacieron directa o indirectamente del comunismo, salvo por lo de extrema derecha. Ese movimiento lo inventó Mussolini en Italia, anticomunista hasta el tuétano, en donde lo importante era el ultranacionalismo, el control estatal, el culto al líder y como colateral militarista y violento.

                Bajo estas premisas me pregunto si la palabra aplica en estas democracias (o lo que pensamos que fuera).

                Esos gritos de guerra ahora parecen fuera de lugar, pues lo importante es salir a gritar y vandalizar, escudándose en palabras que no tienen sentido y menos para el que grita[2], que simplemente grita por gritar sin pararse a pensar en lo que está gritando, de ahí que es más razonable salir a gritar: hijueputas, porque tiene más sentido, no en sentido literal, sino como ofensa que resulta más ofensiva o al menos así era en mi época.

                Pero así somos, qué le vamos a hacer. Al menos hoy, sin pelo y con canas, me es indiferente que me digan facho o nazi sabiendo que no lo soy, aunque me gustaría tener poder para poder darles chumbimba ventiada a todos esos vándalos. 

… gente despreocupada enfrascada en sus insignificantes asuntos.[3]

Tomado de Google



[1] Ahora que lo pienso, tampoco saben mucho cuando gritan o son nazis. Olviden lo de la pureza de la raza y se ven hasta negros siéndolos. Las cosas que hay que ver.

[2] Un caso curioso y es un solo ejemplo en Francia entre las grandes marchas de actualidad: Hubo otro grupo interesante. Un debate televisivo se difundió por miles en las redes. En él, una joven rubia defendía el vandalismo porque “tenemos hambre”. Decía que su madre, que es maestra, no comía en la cafetería del colegio y almorzaba con dos galletas (no creo que un maestro francés sufra de hambre). La controvertía otra mujer que había emigrado del Congo a los 9 años, vivió con su padre, durante once años, en diez metros cuadrados. Estudió, y hoy es una empresaria exitosa que estaba viendo cómo destruían su empresa. Las redes hicieron su magia y salió a la luz que la joven ‘con hambre’ era hija de un funcionario de la petrolera Shell. En sus redes había fotos de paseos en yate por el Mediterráneo, y en alguna llevaba un bolso que debió costarle 2.000 euros. Esa joven representa a otro grupo que crece, y que confluyó en las protestas. Francia tiene altos niveles de bienestar social: salud, educación, pensiones, semanas de 35 horas y vacaciones de cinco semanas, entre otras. Los jóvenes como ella se sienten culpables; los han convencido de que son opresores. Participan en protestas para expiar su culpa, su supuesta gran culpa. Moisés Wasserman. https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/quien-entiende-a-francia-3597235

[3] La ciudad que no descansa. Lincoln Child, Douglas Preston.

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