lunes, 18 de mayo de 2026

VICTIMIZACIÓN

                Matando el tiempo, al no haber otros canales ni plataformas disponibles, me puse a ver un reality, que para mi gusto da vergüenza, pero no había más en qué matar el tiempo. Y hay que recordar que al pueblo hay que darle pan y circo para que esté embolatado viendo estupideces en vez de pensar en cosas más importantes. (Eso último fue mi caso, he de reconocer sin vergüenza, pues de vez en cuando uno debe acercarse a los medios que están embruteciendo a este pueblo mío).

                Tipos mayores, llorando como señoritas (sin eufemismo diría llorando como maricones), porque mi esposita está como enfermita, que porque hace días no veo a mis niños por estar en este concurso, porque mi abuelita está en sus últimas pero me dijo que persistiera y así un montón de estupideces que terminan enervando, al menos a mí.

                Me llevó a pensar en la victimización, iniciando con el presidente de la república, sus hijitos y sus mujercitas, a las que echó (o lo echaron, aunque para los efectos es lo mismo) y a los que nunca crió por estar borracho.

                Supongo que en algún momento de mi vida acudí a la victimización para oír ese pobrecito, muchas veces no tan sincero pero preciso para la ocasión. Afortunadamente hace tiempo me deshice de esa… cómo se podría calificar, tara social? Pero dentro del gen social, particularmente colombiano, se imbricó de tal manera que ya es un deporte victimizarse, naturalmente para conseguir algo, así sea obtener una cara de tristeza mientras afirman pobrecito, ese que nos hace sentir el centro del mundo al menos por unos segundos.

                Nada más veo que una persona comienza a victimizarse (para conseguir algo, recalco) solo veo a un estúpido abusivo que pretende algo que no logró conseguir por sus propios méritos.

                He dicho y amén. 

Eso sí, siempre simulando que estás trabajando. Recuerda que quien es bueno para engañar ya no necesita ser bueno para nada más. Recuérdalo solamente. No lo digas. Eso es de mal gusto y caería muy mal entre quienes sí creen en el trabajo duro y esforzado. O que por lo menos simulan creerlo.[1] 

Tomado de Google



[1] Burócrata imperfecto. Wilson Orozco.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Para ser incluido en entregas personalizadas pueden solicitarse en: jhernandezbayona@gmail.com