Un documental sobre Julian Assange, el del portal WikiLeaks[1], me llevó a encontrarme con una contradicción al ponerme a su favor por lo que había hecho y la forma como fue tratado. El señor era un hacker, palabras más, palabras menos, así obtuvo la información que le condenó. Una palabra con dos connotaciones, una positiva y otra negativa, hacker.
Según la IA de Google proviene de la palabra "hack": Modificar o manipular un sistema fuera de su uso original planeado. La palabra clave está en manipular en el sentido de influir de forma oculta en una persona para obtener un beneficio personal o si se quiere Alterar datos, cifras, textos o situaciones de forma astuta para cambiar la realidad en favor de intereses propios, según me dice la IA de Google.
Pues bien, lo que hizo Assange supongo fue honesto a pesar de las intenciones últimas, a sabiendas que lo hizo como hacker de forma oculta para un beneficio altruista, según pareciera ser. Eso es como entrar a casa ajena sin permiso, a mansalva, aprovechando el descuido, si se mira desde la mayor objetividad posible.
Si saca información de otro que ilegalmente la tiene, de otro que tramposamente lo hace y lo tiene de la misma manera, eso lo libera de culpabilidad, me pregunto. Y eso me lleva a pensar hasta dónde se lava la culpabilidad y el hecho malo se vuelve bueno.
Es todo un juego de moralidad. La información que ha obtenido la CIA, por ejemplo, que no debe ser muy buena (refiriéndome a la bondad) y se mete un hacker en el servidor de la CIA y saca información secreta, que como dije no ha de haber sido obtenida muy católicamente, que ha sido manipulada o que refleja en sí misma la corrupción misma de la CIA, el destapar el hacker esa cañería hace que el hacker que lo hizo se vuelva bueno por destapar la cañería, es mi pregunta.
Y hablando de hakqueo (si se me permite la palabra) viene la misma moralidad a hacer de las suyas pues hay diversidad de jaqueos (como enseñaría actualmente la RAE). Porque hay una buena variedad de sombreros[2] (como se les reconoce también en español). Los hay según la IA del mismo Google de Sombrero blanco (White Hat): Expertos en seguridad ética que buscan fallos con permiso para ayudar a las empresas a protegerse. De Sombrero negro (Black Hat): Ciberdelincuentes que explotan vulnerabilidades para beneficio propio, robo de datos o daño. De Sombrero gris (Grey Hat): Se sitúan entre ambos; a veces buscan vulnerabilidades sin permiso pero sin intención destructiva, aunque pueden exponerlos públicamente. Y Hacktivistas: Activistas que usan sus habilidades digitales por causas sociales, políticas o religiosas.
Entonces, me pregunto nuevamente, dependiendo del color del sombrero la actividad se vuelve moralmente buena o mala o hasta regular, según al que se le pregunte. Es decir, el concepto de moral ya se trastocó y ya no es lo que fue, entendida como el conjunto de normas, valores, costumbres y creencias aceptadas por una sociedad que sirven como guía para distinguir lo que está bien de lo que está mal.
Parece que entre el bien y el mal ya no hay límite, esa frontera ya se va desvaneciendo y entonces el señor Assange hizo algo moralmente aceptable, me pregunto por enésima vez.
No lo llame «soborno». Es un favor monetario,
una propina, por así decirlo, para inspirar buena voluntad, y una señal de
respeto.[3]
[1]
Resume Google: Julian Assange fundó el
portal WikiLeaks en 2006 y publicó millones de documentos secretos de
gobiernos y ejércitos, destapando abusos de poder y crímenes de guerra.
[2] En
el ámbito de la ciberseguridad, el concepto de sombrero se refiere a la categoría o la intención moral con la que actúa un hacker.
Esta clasificación proviene de las antiguas películas del oeste, donde los
héroes usaban sombreros blancos y los villanos usaban sombreros negros.
Dice la IA.
[3] La llave del faraón. Lincoln Child, Douglas Preston

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