miércoles, 19 de agosto de 2026

DESASTRES

               Grandes desastres los hay periódicamente, al menos uno o dos al año, sean terremotos, grandes incendios, inundaciones y a pesar de ello no aprendemos cómo enfrentarlos y no lo digo por ser un país tercemundistas, la teoría aplica a todo el mundo, sin excepción. 

               Nos acaba de pasar con el terremoto y ya teníamos experiencias de tiempos atrás pero veo que es el desorden posterior el que se impone. Desorden que se da en todas sus etapas (búsqueda y rescate, ayuda inmediata, evaluación y reconstrucción). Muchas almas caritativas que se ofrecen de voluntarios en la búsqueda sin noción alguna y sin nadie que guíe esa búsqueda. Ayuda ofrecida de muchas personas de dar algo de sí, pero en forma indiscriminada. Que se necesita arroz, dice alguien y todos mandando arroz. Que es crema dental lo que se necesita y todo el mundo mandando crema dental. En las ayudas no hay orden y eso produce excesos de productos innecesarios, de productos que no terminan sirviendo a una necesidad. Por eso es que me pregunto si estamos realmente preparados para atender racionalmente una emergencia, a pesar de experiencias pasadas. Será que a alguien se le ocurrió analizar el tema, racionalizarlo y tenerlo listo para su práctica en caso de necesidad? Lo dudo mucho. 

               Entonces pensaba cómo racionalizar el tema. Nada más pensar en las ayudas económicas o de elementos, el cura de la esquina recogiendo, lo cual es loable; el vecino clamando a sus amistades ayuda para enviar, lo cual es loable; empresas acudiendo en ayuda, lo cual es loable. Todo es loable, pero lo sería más si hubiera orden y concierto. Pensaba entonces en que la ayuda debería ser económica y centralizada en una sola entidad, que pudiera determinar las necesidades de las víctimas y de las ciudades y pudiera de inmediato tomar una acción. Que allí se necesitan colchonetas, que cuántas y que allá van. Que este otro pueblo necesita veinte ollas para organizar la alimentación de los necesitados, que allá van. Y no oír que no me manden más pan, que lo que necesitamos son orinales, que estamos repletos de espaguetis, que más bien nos manden la salsa y así hasta más no decir sobre el tema. Eso en lo inmediato, mientras se va pensando en durante cuánto tiempo se necesita esa ayuda, mientras se va pensando en lo siguiente que es recoger escombros, que cuánto me cuesta, que a dónde los mandamos, que qué hacemos con ellos, todo de una manera pensada y coherente. Y luego, mirando la caja, con esta plata qué podemos hacer para satisfacer a quienes se quedaron sin vivienda[1], sin negocio. 

               El tema no es simple, lo sé, por eso sigo creyendo que en estas situaciones se debería centralizar la decisión, la ayuda debería ser económica exclusivamente, para que quienes la manejaran compraran y enviaran según la necesidad y no en la anarquía que ahora reina, tal como lo indiqué. Eso me lleva a pensar en la pandemia si se aprendió algo de ella y si se han tomado medidas que permitan atender la situación razonablemente de volver a presentarse, si los hospitales están preparados para recibir pacientes en caso de calamidad, pues parece que toda la experiencia quedó en el olvido y como buenos colombianos pensarán que ya veremos cuando se presente nuevamente. 

               Si siguiera escribiendo mis ideas con más detalle, saldría todo un tratado, que igualmente no sería leído. 

Por eso estamos jodidos, me sigo diciendo, no aprendemos de la experiencia. 

Sería imperdonable desperdiciar lo aprendido. Porque rescatar personas exige heroísmo durante horas. Atender damnificados exige solidaridad durante semanas. Pero reconstruir exige buena administración durante años[2].

Tomada de Google



[1] Y aquí hay otro palo que le sale a la rueda. La ayuda de vivienda se da a quienes se han quedado sin ella y pensaba en uno, que paga un seguro que no le va a reconocer la totalidad de lo perdido, es un excluido automático de la ayuda y por previsivo, en vez de ganar, pierde. Así son las cosas de irracionales.

[2] https://www.elcolombiano.com/opinion/editoriales/despues-de-los-escombros-EK39993412


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Para ser incluido en entregas personalizadas pueden solicitarse en: jhernandezbayona@gmail.com