Hacía rato que no me llegaban esas cadenas que le hacen ver a uno más anciano de lo que es, preguntas al aire que solo buscan sacar una sonrisa pero que traen recuerdos y momentos, gratos y no gratos y que eran tan comunes en los inicios del internet. Y en estos días por whatsup me llegó uno en el que reí porque parecía que habían descubierto mi edad ya que casi todos me aplicaban, aunque las preguntas parecieran que iban dirigidas a mujeres.
1. ¿Alguna vez usó
Liguero?
Pues no, eso
lo usaban solo las mujeres, pero dicen que solo ver por asomo un liguero era ya
un logro para el hombre que lo viera, puesto naturalmente. No contaba el
liguero de la mamá, porque eso ya es otra cosa, uno de niño al pasar por el
patio donde colgaban la ropa pues los distinguía, digo en mi defensa. Como era
niño en esa época pues mis hermanas no usaban porque también eran niñas y solo
lo usaban las mujeres grandes y lo mostraban las otras, supongo.
2. ¿Iba a misa de
Mantilla?
Tampoco, porque sencillamente ni los hombres ni los
niños los usábamos pero recuerdo que era un velo, blanco o negro que se ponía y
cubría toda la cabeza. El de las niñas era pequeño y redondo, generalmente
blanco. Por el contrario los hombres debían entrar a la iglesia con cabeza descubierta,
sin sombrero ni boina, cosa curiosa, los roles estaban bien definidos en esa
época. Este recuerdo lo tengo claro, aunque mantilla y velo fueron
desapareciendo paulatinamente, supongo que hasta que las mujeres perdieron
recato y ya iban en minifalda y escote, época en que uno rogaba que se
agacharan.
3. ¿Le daba a su mamá un
Ramillete Espiritual para el Día de las Madres?
No, en el colegio, de monjas para precisión y eso
quiere decir que fui a primaria con monjas, no era ramillete sino que nos
hacían hacer una tarjeta de felicitación, por lo que tocaba esmerarse con la
mejor letra posible. En algún lugar de los recuerdos luego de morir mi mamá me
pareció haber visto una de ellas, ahora me pregunto, qué se haría?
4. ¿Le tomaron fotos-en el
centro de la ciudad, con máquina de retratar de foto agüita o fotógrafos
callejeros?
Me hizo acordar cuando íbamos con mi mamá,
especialmente al centro de Bogotá y en la séptima entre calles once y trece
estaban los fotógrafos callejeros pendientes para la toma en posición,
calculando si el transeúnte podía o no pagar la foto. Aún tengo alguna que otra
con mi mamá, supongo que tendría unos seis años, tomado de su mano al lado de
alguna de sus amigas. Y qué decir cuando vendían la foto en transparencia
dentro de un minitelescopio para ser vista a contraluz.
5. ¿Aprendió a escribir
con manuscrita/cursiva?
Tocaba, no había de otra, era esa o esa escritura, no
se permitía otro modelo, por más creativo que uno pudiera ser.
6. ¿Oyó discos de 45 rpm y
78 rpm?
Y hasta 33 rpm (revoluciones por minuto, para los que
lo ignoran). Y cuando no había nadie en la casa, en la radiola (otro adminículo
hoy inexistente en los hogares) me ponía a jugar cambiando las revoluciones
para oír las diversas variaciones. Creo que hoy eso lo hacen los diskyoquies (o
como se escriba) y por eso les pagan, lo hubiera sabido yo antaño.
7. ¿Oyó misa en Latín con
el Padre de espaldas?
En efecto, hasta aprendí algo de latinazgos como el
ora pro nobis, anima mea, kristi ileison, ite missa est que era la mejor frase
porque indicaba que ya nos podíamos ir, que la misa esa tan larga se había
acabado. Sobra advertir que luego de la primaria estudié con curas lo que
indica que tocaba misa casi todos los días y luego del Vaticano II me tocó misa
en español y tocaba aprenderse todas las respuestas que hoy casi he olvidado y
que recuerdo vagamente solo cuando voy a misas fúnebres, porque a estas toca
ir, ya saben, el último adiós. Espero que cuando me toque mi turno se salten
esta parte del espectáculo de la vida.
8. ¿Comulgaba estando en
ayunas, aún a las 11 am?
Ah, creo que tenía en esa época hasta espíritu de cura
pero ni monaguillo fui. Pues claro, todo católico, especialmente niño, tenía
que comulgar en las misas y el problema o mejor, la angustia, era que no se
cayera la hostia o de no morderla, porque la culpa de morder a Jesús era muy
berraca y que la boca le supiera a sangre, aunque fuera divina. Muchas taras
las que me dejaron los curas. Con el tiempo logré curarme o al menos eso me
digo.
9. ¿La nevera había que
descongelarla por el montón de hielo que se formaba?
Cuál no? Y eso sí que era un camello, fuera de tener
enteleridos los dedos por el frío tan berraco. Aunque también se raspaba cuando
no había hielo o cuando a falta de plata tocaba hacerlo para aparentar que uno
había comido helado.
10. ¿Su casa tenía
zaguán?
Cuál no? Hasta teníamos tres. El de la cocina, el
hueco, la despensa, así las llamábamos, todas cual misteriosas y terroríficas,
por su oscuridad, el velo de misterio y la posibilidad que le saltara a uno
algún ratón o bicho desconocido, por eso era mejor mantenerse en la distancia
salvo orden paterna o escondite en caso de juego.
11. ¿El teléfono era
negro, se marcaba con un disco y estaba en la sala?
Tal cual, aunque no estaba en la sala, sino en el
hall, ese lugar espacioso en donde se colocaba la televisión, aunque con el
tiempo fueron dos, uno, el de arriba, el del hall y otro cerca de la entrada al
comedor, al terminar las escaleras que venían del segundo piso, porque en esa
época se vivía en casas, generalmente de dos pisos. Hasta recuerdo cuando uno
preguntaba por algo que necesitaba le respondían: está en la mesita del
teléfono y ya uno comprendía el resto.
12. ¿En Navidad hacían
pesebre con musgo?
Ese es otro cuento, la navidad, mucho para hablar,
pero concretando, el pesebre se hacía en el garaje, con un telón de fondo que
había pintado mi papá, tomado de una escena de algún pintor famoso que
representa a Jesús (la oración en el huerto de Getsemaní, si mal no estoy) en
una colina en el anochecer, pero sin Jesús, hasta allá no llegaba el talento
pictórico de mi papá. Y el pesebre con el musgo de rigor, no podía faltar, con
uno que otro quiche (para el que no sepa que lo investigue, porque el cuestionario
es muy largo). Las casas fueron hechas de barro, aprovechando que en la esquina
estaban haciendo los cimientos de la iglesia parroquial y de allí se tomaba la
greda; en esa fabricación creo que intervinieron mi papá y mi hermano mayor, el
de mostrar en la casa, y se conservaron por muchos años, réplica de las simples
y pobres casas judías de la época. Tenía un río (algodón) y un lago (un espejo)
y además de las figuras tradicionales, con el tiempo íbamos rellenando los
espacios con carros, aviones, muñequitos de plomo o plástico, y cuanto animales
teníamos para jugar. El tamaño era lo de menos, el pato podía ser cinco veces
más grande que el elefante, a quién le importaba?
13. ¿Les repartían la
leche en botella a domicilio?
Estén pendientes del carro de la leche, creo recordar,
las botellas están en la puerta, precisaba mi mamá. Aunque eso fue por muy
pocos años porque ya con el tiempo se compraban en la tienda más próxima y la
botella de vidrio evolucionó a la bolsa de leche. ¿Supongo que alguna que otra
vez la hijuemadre botella se me debió caer en el camino y ponga la cara ante mi
mamá para decirle que se me había roto una botella y creo recodar que alguna
vez fui por varias bolsas de leche y al regresar se me cayó alguna y fijo, a
quién más le podía ocurrir que se le rompiera? Pues a mí, claro está y cómo zafarse
del embrollo? Eso es otro cuento.
14. ¿Usó Merthiolate para
las raspaduras?
Era experto en rasguños, raspaduras y chichones.
Remedio efectivo, el mertiolate y sí que ardía el hijuemadre y cuando la
raspadura era grande quién dijo quitarse la costra y vuelva con el mertiolate.
15. ¿Vio a Los Munsters,
Los locos Adams, Mi Bella Genio, Los Picapiedra? (si tenía tele)
Y a Rintintín, Bonanza, Perdidos en el espacio,
Naturalia y no sigo porque la lista sería larga y los mencionados en el test
son más contemporáneos a los que vi, por solo decir que vi a Lassie.
16. ¿Usó pantalón
acampanado de terlenka?
Supongo que sí, no lo recuerdo, pero usé en ya entrada
mi juventud pantalones de bota ancha y camisas de cuello igualmente ancho, a
cual más. Por ahí tengo una que otra fotografía de esas épocas, con mis
patillotas y sí que me he reído al verlas y al recordar que había olvidado que
una vez fui joven y estuve a la moda.
17. ¿Llenó el álbum de
"Amor Es.."?
Creo que alguna de mis hermanas o ambas lo hicieron y
naturalmente las veía, las estampas, no a mis hermanas, y ya no me acuerdo si
me reía de los mensajes o los miraba con la añoranza de la envidia. Pero sí,
hice algunos álbumes que quedaron inconclusos por dificultades económicas, se
diría hoy.
18. ¿Usó crinolinas?
Yo no, pero mis hermanas si alcanzaron a usarlas, que
si mal no estoy fueron desapareciendo hacia mediados de los sesenta, aunque una
niña se daba importancia social si tenía una crinolina. Yo usaba calzoncillos,
aclaro.
19. ¿Presentó exámenes con
regla de cálculo?
A duras penas, aunque sí jugaba con la de mis hermanos
(uso el plural porque creo que era de mi hermano, el de mostrar). Pero creo que
sí me enseñaron los rudimentos (no mis hermanos) sino en algún momento en el
colegio, no tengo claro el panorama.
20.¿Uso zapatos
'coca-colos' ?
Supongo. Lo que sí usé fueron carramplones[1]
en los zapatos y con ellos, sobre todo con el puntero, se daban unos patados de
padre y señor mío. Con el trasero (el que se ponía en el tacón, aclaro) se
sacaban chispas. Uno se divertía en su juventud.
21.
¿Le daba cuerda al reloj todos los días por la noche?
Tocaba, porque si no se quedaba uno perdido, era la
única forma de conocer la hora o en el reloj de péndulo que toda casa que se
respetara tenía. Cómo cambian los tiempos y hoy la juventud preocupada porque
el reloj que pueda comprar debe tener la hora precisa del reloj atómico, con
oscilador igualmente atómico, mientras que en mi época nos poníamos cita con
solo decir que hacia las doce o nos vemos a medio día y con eso ya precisábamos
todo.
22 ¿Para el sermón, el
cura se subía al púlpito?
Creo que cuando estaba chiquito y eso porque sólo las
grandes iglesias lo tenían, no tengo muy frescos esos recuerdos.
23. ¿Oyó radionovelas?
Y quién no? Kaliman, el hombre increíble. Sandokán y
tantas otras, generalmente a las cinco de la tarde. Eso ayudó a que mi
imaginación fuera más fértil y oíamos hasta radioteatro porque mi papá, que sí
era culto, lo ponía y así sin querer queriendo fuimos culturizándonos, sobre
todo en cuanto le encantaba oír música clásica, de todo tipo, muchas de ellas
que me parecían deprimentes, pero qué se le va a hacer, era el jefe y ni modo
de expresar oposición, porque en esa época era impensable; al menos se
respetaba, así fuera por miedo.
24. ¿Sabe quién es Lorenzo
y Pepita, La pequeña Lulú, Carlitos, Archie,?
Pregunta tan obvia. Los mejores amigos de uno eran los
que tenían cuentos, así los llamábamos nosotros, ahora se han civilizado tanto
que se llaman comics. Y qué decir esperar a ir a la peluquería por el placer de
leer cuentos a lo loco. Eso me hace recordar a un cura del colegio, le
llamábamos Papías, viejo como él solo, tan viejo como el San Bartolomé Mayor,
en donde tenía su cuarto. A la salida de la tarde, a las cinco, el cura abría
su cuarto y lanzaba unas bolas de cristal, creo que como hasta unas diez y el
que las recogiera podía entrar a su pieza, entre cinco y siete, si mal no
recuerdo, en donde tenía de piso a techo puros cuentos de toda especie y nos
sentábamos a leer. Además en el entretanto el cura elegía a dos o tres para que
pasaran a embolarse los zapatos, era su forma de lavatorio de pies, supongo y
al finalizar se ganaba una colombina para el camino. Ah bellos tiempos.
25. ¿Se santiguó con agua
bendita al entrar y salir de la iglesia?
Era lo que tocaba hacer y hasta al santiguarse en los
alrededores de la boca quedaba agua bendita que sabía a mil demonios, no tenía
conciencia, por ser un acto divino y agua bendita, que el sabor obedecía a la
multitud de manos cochinas metidas en la pileta. Cosa tan antihigiénica pienso
hoy, antes no se transmitían más enfermedades gracias a Dios.
26. ¿Jugó 'bolita
debilitas, trompos, 'Yo-yo', 'Stop', 'Las Escondidas', chequitas, con los
vecinos de su calle?
Parte de la belleza de la niñez de mi época era esa,
salir a la calle a jugar con las amistades y tantos recuerdos que hay, tantos.
28. Su mamá hervía una
jeringa de vidrio en una cajita de acero inoxidable para inyectarlo?
Eso se llamaba poner una inyección y sí, sí teníamos
la caja de acero inoxidable, la jeringa de vidrio y unas agujas que de solo
verlas daba miedo y se guardaba en el baño, en esa caja que llamábamos espejo
que tras él estaba la máquina de afeitar, la brocha, las cuchillas de afeitar,
el yodo y hasta el bendito mertiolate. Y se hervían, jeringa y aguja, cuando se
necesitaban porque no eran desechables. Recuerdo que en mis primeros pinitos de
juventud mi papá me pidió que le aplicara una inyección, al parecer no había
nadie más capaz de hacerlo y tocó, pues orden es orden. A la tercera sesión ya
me sentí experto, en la primera la mano tembló que creo que hasta le dolió al
anciano más de lo mandado.
Y el test concluye con esta
advertencia: Si Usted contestó afirmativamente mínimo a 10 preguntas no lo
dude más: ¡Ud. está en la Tercera Edad! Abríguese antes de salir, No haga
disparates. ¡¡¡Usted ya no aguanta un aire frío ni el sereno... Acuéstese
tempranito y en paz con DIOS!!! Ups !!! !!Mándaselo a uno que está por
entrar a la tercera edad a mi me lo mandaron por equivocación.
Ahora me doy cuenta que si me diera por escribir mi
biografía anecdótica tendría para largo y eso que mi vida ha sido simple, sin
aventuras, es decir corriente y sosa, aburridora, dirá el que más, pero algo es
algo, los recuerdos quedan y se aventuran a aparecer con cualquier
recordatorio.
Esto
pasó hace muchos, muchísimos años. Para ser exacto, cinco. En las historias de
la vida real quizás cinco años suenen a poco, pero para una anécdota virtual
cinco años es la prehistoria. Internet es una sociedad falsa que avanza a
cámara rápida: las relaciones personales son veloces y efímeras, los éxitos y
los fracasos no tienen la menor importancia, la experiencia se adquiere con
facilidad y las buenas moralejas a veces ocurren por una carambola del destino.[2]
[1] m.
Co. obsol. Pequeña lámina de metal que se pone en las suelas y tacones de los
zapatos para darles mayor firmeza y duración. Nótese la connotación con que
inicia la definición obsol que quiere decir obsoleto, para quienes no sean tan
viejos como yo.
[2] El nuevo paraíso de los tontos. Hernán
Casciari.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Para ser incluido en entregas personalizadas pueden solicitarse en: jhernandezbayona@gmail.com