lunes, 15 de diciembre de 2025

*TEST*

                Hacía rato que no me llegaban esas cadenas que le hacen ver a uno más anciano de lo que es, preguntas al aire que solo buscan sacar una sonrisa pero que traen recuerdos y momentos, gratos y no gratos y que eran tan comunes en los inicios del internet. Y en estos días por whatsup me llegó uno en el que reí porque parecía que habían descubierto mi edad ya que casi todos me aplicaban, aunque las preguntas parecieran que iban dirigidas a mujeres.

                Y se me ocurrió ver hasta dónde llegaba mi recuerdo en el test recibido, de ahí que a la pregunta que se formula en él, responderá mi recuerdo, si lo hay, si no lo he olvidado, me digo.

 

1. ¿Alguna vez usó Liguero?

               Pues no, eso lo usaban solo las mujeres, pero dicen que solo ver por asomo un liguero era ya un logro para el hombre que lo viera, puesto naturalmente. No contaba el liguero de la mamá, porque eso ya es otra cosa, uno de niño al pasar por el patio donde colgaban la ropa pues los distinguía, digo en mi defensa. Como era niño en esa época pues mis hermanas no usaban porque también eran niñas y solo lo usaban las mujeres grandes y lo mostraban las otras, supongo.

 

2. ¿Iba a misa de Mantilla?

               Tampoco, porque sencillamente ni los hombres ni los niños los usábamos pero recuerdo que era un velo, blanco o negro que se ponía y cubría toda la cabeza. El de las niñas era pequeño y redondo, generalmente blanco. Por el contrario los hombres debían entrar a la iglesia con cabeza descubierta, sin sombrero ni boina, cosa curiosa, los roles estaban bien definidos en esa época. Este recuerdo lo tengo claro, aunque mantilla y velo fueron desapareciendo paulatinamente, supongo que hasta que las mujeres perdieron recato y ya iban en minifalda y escote, época en que uno rogaba que se agacharan.

 

3. ¿Le daba a su mamá un Ramillete Espiritual para el Día de las Madres?

               No, en el colegio, de monjas para precisión y eso quiere decir que fui a primaria con monjas, no era ramillete sino que nos hacían hacer una tarjeta de felicitación, por lo que tocaba esmerarse con la mejor letra posible. En algún lugar de los recuerdos luego de morir mi mamá me pareció haber visto una de ellas, ahora me pregunto, qué se haría?

 

4. ¿Le tomaron fotos-en el centro de la ciudad, con máquina de retratar de foto agüita o fotógrafos callejeros?

               Me hizo acordar cuando íbamos con mi mamá, especialmente al centro de Bogotá y en la séptima entre calles once y trece estaban los fotógrafos callejeros pendientes para la toma en posición, calculando si el transeúnte podía o no pagar la foto. Aún tengo alguna que otra con mi mamá, supongo que tendría unos seis años, tomado de su mano al lado de alguna de sus amigas. Y qué decir cuando vendían la foto en transparencia dentro de un minitelescopio para ser vista a contraluz.

 

5. ¿Aprendió a escribir con manuscrita/cursiva?

               Tocaba, no había de otra, era esa o esa escritura, no se permitía otro modelo, por más creativo que uno pudiera ser.

 

6. ¿Oyó discos de 45 rpm y 78 rpm?

               Y hasta 33 rpm (revoluciones por minuto, para los que lo ignoran). Y cuando no había nadie en la casa, en la radiola (otro adminículo hoy inexistente en los hogares) me ponía a jugar cambiando las revoluciones para oír las diversas variaciones. Creo que hoy eso lo hacen los diskyoquies (o como se escriba) y por eso les pagan, lo hubiera sabido yo antaño.

 

7. ¿Oyó misa en Latín con el Padre de espaldas?

               En efecto, hasta aprendí algo de latinazgos como el ora pro nobis, anima mea, kristi ileison, ite missa est que era la mejor frase porque indicaba que ya nos podíamos ir, que la misa esa tan larga se había acabado. Sobra advertir que luego de la primaria estudié con curas lo que indica que tocaba misa casi todos los días y luego del Vaticano II me tocó misa en español y tocaba aprenderse todas las respuestas que hoy casi he olvidado y que recuerdo vagamente solo cuando voy a misas fúnebres, porque a estas toca ir, ya saben, el último adiós. Espero que cuando me toque mi turno se salten esta parte del espectáculo de la vida.

 

8. ¿Comulgaba estando en ayunas, aún a las 11 am?

               Ah, creo que tenía en esa época hasta espíritu de cura pero ni monaguillo fui. Pues claro, todo católico, especialmente niño, tenía que comulgar en las misas y el problema o mejor, la angustia, era que no se cayera la hostia o de no morderla, porque la culpa de morder a Jesús era muy berraca y que la boca le supiera a sangre, aunque fuera divina. Muchas taras las que me dejaron los curas. Con el tiempo logré curarme o al menos eso me digo.

 

9. ¿La nevera había que descongelarla por el montón de hielo que se formaba?

               Cuál no? Y eso sí que era un camello, fuera de tener enteleridos los dedos por el frío tan berraco. Aunque también se raspaba cuando no había hielo o cuando a falta de plata tocaba hacerlo para aparentar que uno había comido helado.

 

10. ¿Su casa tenía zaguán? 

               Cuál no? Hasta teníamos tres. El de la cocina, el hueco, la despensa, así las llamábamos, todas cual misteriosas y terroríficas, por su oscuridad, el velo de misterio y la posibilidad que le saltara a uno algún ratón o bicho desconocido, por eso era mejor mantenerse en la distancia salvo orden paterna o escondite en caso de juego.

 

11. ¿El teléfono era negro, se marcaba con un disco y estaba en la sala?

               Tal cual, aunque no estaba en la sala, sino en el hall, ese lugar espacioso en donde se colocaba la televisión, aunque con el tiempo fueron dos, uno, el de arriba, el del hall y otro cerca de la entrada al comedor, al terminar las escaleras que venían del segundo piso, porque en esa época se vivía en casas, generalmente de dos pisos. Hasta recuerdo cuando uno preguntaba por algo que necesitaba le respondían: está en la mesita del teléfono y ya uno comprendía el resto.

 

12. ¿En Navidad hacían pesebre con musgo?

               Ese es otro cuento, la navidad, mucho para hablar, pero concretando, el pesebre se hacía en el garaje, con un telón de fondo que había pintado mi papá, tomado de una escena de algún pintor famoso que representa a Jesús (la oración en el huerto de Getsemaní, si mal no estoy) en una colina en el anochecer, pero sin Jesús, hasta allá no llegaba el talento pictórico de mi papá. Y el pesebre con el musgo de rigor, no podía faltar, con uno que otro quiche (para el que no sepa que lo investigue, porque el cuestionario es muy largo). Las casas fueron hechas de barro, aprovechando que en la esquina estaban haciendo los cimientos de la iglesia parroquial y de allí se tomaba la greda; en esa fabricación creo que intervinieron mi papá y mi hermano mayor, el de mostrar en la casa, y se conservaron por muchos años, réplica de las simples y pobres casas judías de la época. Tenía un río (algodón) y un lago (un espejo) y además de las figuras tradicionales, con el tiempo íbamos rellenando los espacios con carros, aviones, muñequitos de plomo o plástico, y cuanto animales teníamos para jugar. El tamaño era lo de menos, el pato podía ser cinco veces más grande que el elefante, a quién le importaba?

 

13. ¿Les repartían la leche en botella a domicilio?

               Estén pendientes del carro de la leche, creo recordar, las botellas están en la puerta, precisaba mi mamá. Aunque eso fue por muy pocos años porque ya con el tiempo se compraban en la tienda más próxima y la botella de vidrio evolucionó a la bolsa de leche. ¿Supongo que alguna que otra vez la hijuemadre botella se me debió caer en el camino y ponga la cara ante mi mamá para decirle que se me había roto una botella y creo recodar que alguna vez fui por varias bolsas de leche y al regresar se me cayó alguna y fijo, a quién más le podía ocurrir que se le rompiera? Pues a mí, claro está y cómo zafarse del embrollo? Eso es otro cuento.

 

14. ¿Usó Merthiolate para las raspaduras?

               Era experto en rasguños, raspaduras y chichones. Remedio efectivo, el mertiolate y sí que ardía el hijuemadre y cuando la raspadura era grande quién dijo quitarse la costra y vuelva con el mertiolate.

 

15. ¿Vio a Los Munsters, Los locos Adams, Mi Bella Genio, Los Picapiedra? (si tenía tele)

               Y a Rintintín, Bonanza, Perdidos en el espacio, Naturalia y no sigo porque la lista sería larga y los mencionados en el test son más contemporáneos a los que vi, por solo decir que vi a Lassie.

 

16. ¿Usó pantalón acampanado de terlenka?

               Supongo que sí, no lo recuerdo, pero usé en ya entrada mi juventud pantalones de bota ancha y camisas de cuello igualmente ancho, a cual más. Por ahí tengo una que otra fotografía de esas épocas, con mis patillotas y sí que me he reído al verlas y al recordar que había olvidado que una vez fui joven y estuve a la moda.

 

17. ¿Llenó el álbum de "Amor Es.."?

               Creo que alguna de mis hermanas o ambas lo hicieron y naturalmente las veía, las estampas, no a mis hermanas, y ya no me acuerdo si me reía de los mensajes o los miraba con la añoranza de la envidia. Pero sí, hice algunos álbumes que quedaron inconclusos por dificultades económicas, se diría hoy.

 

18. ¿Usó crinolinas?

               Yo no, pero mis hermanas si alcanzaron a usarlas, que si mal no estoy fueron desapareciendo hacia mediados de los sesenta, aunque una niña se daba importancia social si tenía una crinolina. Yo usaba calzoncillos, aclaro.

 

19. ¿Presentó exámenes con regla de cálculo?

               A duras penas, aunque sí jugaba con la de mis hermanos (uso el plural porque creo que era de mi hermano, el de mostrar). Pero creo que sí me enseñaron los rudimentos (no mis hermanos) sino en algún momento en el colegio, no tengo claro el panorama.

 

20.¿Uso zapatos 'coca-colos' ?

               Supongo. Lo que sí usé fueron carramplones[1] en los zapatos y con ellos, sobre todo con el puntero, se daban unos patados de padre y señor mío. Con el trasero (el que se ponía en el tacón, aclaro) se sacaban chispas. Uno se divertía en su juventud.

 

21. ¿Le daba cuerda al reloj todos los días por la noche?                    

               Tocaba, porque si no se quedaba uno perdido, era la única forma de conocer la hora o en el reloj de péndulo que toda casa que se respetara tenía. Cómo cambian los tiempos y hoy la juventud preocupada porque el reloj que pueda comprar debe tener la hora precisa del reloj atómico, con oscilador igualmente atómico, mientras que en mi época nos poníamos cita con solo decir que hacia las doce o nos vemos a medio día y con eso ya precisábamos todo.

 

22 ¿Para el sermón, el cura se subía al púlpito?  

               Creo que cuando estaba chiquito y eso porque sólo las grandes iglesias lo tenían, no tengo muy frescos esos recuerdos.

 

23. ¿Oyó radionovelas?

               Y quién no? Kaliman, el hombre increíble. Sandokán y tantas otras, generalmente a las cinco de la tarde. Eso ayudó a que mi imaginación fuera más fértil y oíamos hasta radioteatro porque mi papá, que sí era culto, lo ponía y así sin querer queriendo fuimos culturizándonos, sobre todo en cuanto le encantaba oír música clásica, de todo tipo, muchas de ellas que me parecían deprimentes, pero qué se le va a hacer, era el jefe y ni modo de expresar oposición, porque en esa época era impensable; al menos se respetaba, así fuera por miedo.

 

24. ¿Sabe quién es Lorenzo y Pepita, La pequeña Lulú, Carlitos, Archie,?

               Pregunta tan obvia. Los mejores amigos de uno eran los que tenían cuentos, así los llamábamos nosotros, ahora se han civilizado tanto que se llaman comics. Y qué decir esperar a ir a la peluquería por el placer de leer cuentos a lo loco. Eso me hace recordar a un cura del colegio, le llamábamos Papías, viejo como él solo, tan viejo como el San Bartolomé Mayor, en donde tenía su cuarto. A la salida de la tarde, a las cinco, el cura abría su cuarto y lanzaba unas bolas de cristal, creo que como hasta unas diez y el que las recogiera podía entrar a su pieza, entre cinco y siete, si mal no recuerdo, en donde tenía de piso a techo puros cuentos de toda especie y nos sentábamos a leer. Además en el entretanto el cura elegía a dos o tres para que pasaran a embolarse los zapatos, era su forma de lavatorio de pies, supongo y al finalizar se ganaba una colombina para el camino. Ah bellos tiempos.

 

25. ¿Se santiguó con agua bendita al entrar y salir de la iglesia?

               Era lo que tocaba hacer y hasta al santiguarse en los alrededores de la boca quedaba agua bendita que sabía a mil demonios, no tenía conciencia, por ser un acto divino y agua bendita, que el sabor obedecía a la multitud de manos cochinas metidas en la pileta. Cosa tan antihigiénica pienso hoy, antes no se transmitían más enfermedades gracias a Dios.

 

26. ¿Jugó 'bolita debilitas, trompos, 'Yo-yo', 'Stop', 'Las Escondidas', chequitas, con los vecinos de su calle?

               Parte de la belleza de la niñez de mi época era esa, salir a la calle a jugar con las amistades y tantos recuerdos que hay, tantos.

 

28. Su mamá hervía una jeringa de vidrio en una cajita de acero inoxidable para inyectarlo?

               Eso se llamaba poner una inyección y sí, sí teníamos la caja de acero inoxidable, la jeringa de vidrio y unas agujas que de solo verlas daba miedo y se guardaba en el baño, en esa caja que llamábamos espejo que tras él estaba la máquina de afeitar, la brocha, las cuchillas de afeitar, el yodo y hasta el bendito mertiolate. Y se hervían, jeringa y aguja, cuando se necesitaban porque no eran desechables. Recuerdo que en mis primeros pinitos de juventud mi papá me pidió que le aplicara una inyección, al parecer no había nadie más capaz de hacerlo y tocó, pues orden es orden. A la tercera sesión ya me sentí experto, en la primera la mano tembló que creo que hasta le dolió al anciano más de lo mandado.

 

Y el test concluye con esta advertencia: Si Usted contestó afirmativamente mínimo a 10 preguntas no lo dude más: ¡Ud. está en la Tercera Edad! Abríguese antes de salir,  No haga disparates. ¡¡¡Usted ya no aguanta un aire frío ni el sereno... Acuéstese tempranito y en paz con DIOS!!! Ups !!! !!Mándaselo a uno que está por entrar a la tercera edad a mi me lo mandaron por equivocación. 

 

               Ahora me doy cuenta que si me diera por escribir mi biografía anecdótica tendría para largo y eso que mi vida ha sido simple, sin aventuras, es decir corriente y sosa, aburridora, dirá el que más, pero algo es algo, los recuerdos quedan y se aventuran a aparecer con cualquier recordatorio.

 

Esto pasó hace muchos, muchísimos años. Para ser exacto, cinco. En las historias de la vida real quizás cinco años suenen a poco, pero para una anécdota virtual cinco años es la prehistoria. Internet es una sociedad falsa que avanza a cámara rápida: las relaciones personales son veloces y efímeras, los éxitos y los fracasos no tienen la menor importancia, la experiencia se adquiere con facilidad y las buenas moralejas a veces ocurren por una carambola del destino.[2] 

Tomado de Facebook
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[1] m. Co. obsol. Pequeña lámina de metal que se pone en las suelas y tacones de los zapatos para darles mayor firmeza y duración. Nótese la connotación con que inicia la definición obsol que quiere decir obsoleto, para quienes no sean tan viejos como yo.

[2] El nuevo paraíso de los tontos. Hernán Casciari.


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