Ahora son los sueños mis mejores interlocutores, los que me llevan a conversaciones retóricas que, por lo que son, no me llevan a ningún lugar, pero generan alguna inquietud intelectual.
Y otro más allá gritó: Y ahora qué? Ya el silencio se hizo más notorio. Guepajé, gritó alguien de la multitud y entonces, todos, al unísono gritaron: guepajé.
Y a quién le importa? Me pareció sentir que muchos lo pensaban como si a la vez lo gritaran.
Y desperté con la sensación de no haber podido encontrar sentido a la pregunta: Y ahora qué? Pues había obtenido la liberación, pero de qué? Y a la larga, a quién le importa?
Carpe diem[1].
[1] Carpe diem es una locución latina que significa
literalmente «aprovecha el día» o «cosecha el día». Origen de la expresión: Fue
creada por el poeta romano Horacio en su libro de poemas Odas (en la oda
I, 11). La frase completa original es "Carpe diem, quam minimum credula
postero", que se traduce como «aprovecha el día, confiando lo menos
posible en el mañana». Significado real: Es una invitación a vivir y
disfrutar el presente porque el tiempo pasa muy rápido y la vida es corta.
Nos recuerda que el futuro es incierto y que la muerte es segura, por lo que no
debemos dejar las cosas importantes ni el bienestar para mañana. No significa
actuar sin pensar o buscar el placer desordenado, sino actuar con conciencia y
valorar el hoy. Doctor Google.

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