Hablaré como
citadino que soy. Teniendo la residencia en Bogotá, con su clima
particularmente raro. Cuando uno sale bien abrigado el calor lo agota y si va
muy vaporoso, el aguacero no perdona.
Y para un citadino
salir de paseo es a veces una proeza, en cuanto se va a veranear de vacaciones
a tierra caliente, como se solía decir en mis épocas mozas. En esta ocasión, un
paseo a San Luis, Tolima, un pueblo que la mayoría de nosotros ni siquiera sabíamos
de su existencia. Un promedio de temperatura promedio entre 30 y 35 grados,
todo el día.
Salir a caminar por
el pueblo, pequeño en apariencia, la parte urbana, mientras que por extensión
es bastante grande es proeza durante el día; pero decía que salir a caminar por
sus calles, por demás, quién lo creyera, lleno de motos y carros que corren por
sus calles, hace que el calor se sienta y uno termina cansado ya al pasar las
primeras cuadras, fuera de sudor pegajoso lo que hace más inquietante el salir.
Pasar unas vacaciones, así sea de ocho días, es una proeza, como decía,
achicopalado todo el día por el calor, sin ganas de salir a ningún lado,
sudando, sudando y sudando. La experiencia de un citadino en tierra caliente.
Son vacaciones, pero tampoco!
Y lo irónico es
pasarse de la zona urbana a la rural, en el mismo pueblo, con la misma
intensidad calórica, igual clima, igual situación, en una palabra. Pues así
fue, se dio la circunstancia de alquilar una finca cercana, muy bonita y
moderna por demás y el clima mental cambió automáticamente, esas sí eran
vacaciones, a pesar de los mismos 30 o 35 grados, la piscina favorecía, ya se
podía estar todo el día sin camisa, ni camiseta, pantaloneta y crocs -en mi
época eran chanclas-, sintiéndose libre, sin preocupación, lejos del ruido
citadino, hamaca incorporada, televisor, naturaleza, buen paisaje, qué más se
puede pedir.
Eso me llevó a
pensar en lo irónico que son las experiencias, especialmente la del citadino,
todo es cuestión mental y el panorama cambia automáticamente.
La ironía de mis
experiencias, me digo.
El mundo es un planeta lleno de
turistas. … durante buena parte del año estaba inundado de turistas, pero
nadie podía quejarse, porque cualquiera que saliera de su propio pueblo se
convertía automáticamente en turista.
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