En la vida lo más finito es la vida misma, hecho tan cierto que nadie la espera, la disuelve en los pensamientos para no pensar en ella, la sepulta en la mayor profundidad posible, para no pensar en ello, aún a sabiendas que tal finitud puede estar en la esquina, o a la vuelta de la esquina, en cualquier momento, pero aún así queremos ser eternos. Y lo peor, o lo mejor, según se vea, es que el sistema solar también está envejeciendo y desaparecerá y al hacerlo lo hará con todo nuestro sistema solar, lo que será como en cinco mil años[1], entonces por qué preocuparnos? Aunque siempre supusimos que el sol sería eterno, pero no lo es, se acaba porque se acaba, es un hecho con certeza incorporada y una vez ocurra nadie podrá recordar que alguna vez existió un planeta llamado Tierra y mucho menos, un sistema solar, que como dije ya no existirá. Aunque falta todo ese tiempo, tal vez, digo tal vez porque el hombre depredador no sabemos qué podría llegar a hacer, de pronto para ese tiempo ya haya logrado viajar a otros mundos bien lejanos y no me extrañaría que lo estuviera depredando en su beneficio, como lo ha hecho acá, vaya uno a saber, con el ser humano nunca se sabe.
Me dirán fatalista, pero la culpa (siempre hay que echarle la culpa a otro) fue la de estar viendo un documental de NatGeo que me hizo pensar en la fatalidad, en la mortalidad que nos negamos.
Y siguiendo en esta
tónica llegan a mí frases ajenas: … ese mismo mantra me había enseñado también a
desconfiar cuando algo bueno sucede porque “si todo va bien, es porque algo
malo va a pasar”[2].
Porque la normalidad no se define según su
contenido sino según su frecuencia, y por eso lo que es inaudito o aterrador o
escandaloso, visto una y otra y demasiadas veces, nos termina por parecer
normal[3]. Y… pienso que
las oportunidades que se nos presentan en la vida son frágiles y fugaces, fruto
del azar, el resultado de una serie de hechos casuales que pueden cambiar en un
instante y por eso hay que aprovecharlas cuando estas se dan; agarrarlas del
cuello, si me permites la expresión[4].
«Por si las moscas», solía decir el
secretario. «Es mejor tenerla y no necesitarla, que necesitarla y no tenerla»,
sentenciaba con seriedad al referirse a su arma de escolta[5].
Sí, por si las moscas, … sin nada que perder y con todas las de ganar. Porque cuando no se tiene nada, todo es ganancia[6]. Y cuando se tiene todo, ya es otro cuento.
Es la finitud de la vida, vale recordarlo todos los días.
Soy de una generación que creyó tocar el cielo
con las manos porque pensaba que la construcción de una sociedad mejor estaba a
la vuelta de la vida.[7]
[1] Me informa la IA de Google: El Sol se apagará dentro de unos 5.000 millones de
años. Tiene una edad cercana a los 4.600 millones de años y está a la mitad de
su vida. Cuando gaste su combustible de hidrógeno, la estrella cambiará de
forma radical.
[2] La parábola del salmón. Sánchez Baute.
[3] Los hechos casuales. Juan Carlos
Botero.
[4] Los hechos casuales. Juan Carlos
Botero.
[5] Los hechos casuales. Juan Carlos
Botero.
[6] Los hechos casuales. Juan Carlos
Botero.
[7] José Mujica. En sus palabras.
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