viernes, 14 de abril de 2017

PERFECCIÓN

Se dice que en el pórtico del templo de Apolo, en Delfos, hay grabadas tres frases: «Conócete a ti mismo», «No desees nada demasiado» y «Nunca tengas pleitos». [1]

Hablé en alguna oportunidad de perfección y aunque la conclusión fue la dicha, hay una perfección que no se puede desconocer. Si fue por creación divina, es el perfecto arquitecto de la vida; si es por espontaneidad de la naturaleza o cualquier otra hipótesis, ese azar o esa evolución fue perfecta, de eso no hay duda.

Si uno es objetivo y pudiera conocer los pormenores, no tendría otro camino que el de maravillarse de la perfección.

De qué hablo? (Mejor pregúntese qué se le ocurrió hoy!) El ser humano físico –hago esta advertencia porque por el lado síquico, anímico, es cuento aparte-. Me maravillo cuando leo u oigo temas sobre las diferentes funciones que realiza el cuerpo humano, me maravilla su perfección, por donde se le vea. Por el lado muscular y esquelético, una máquina perfecta, entender cómo una mano puede hacer lo que hace, unos huesos que sostienen y que se mueven, a través de articulaciones, pegados con músculos que le permiten ciertos giros, tan perfecta sincronización que aún ningún robot ha podido hacer a la perfección, tanto movimiento como el realizado por el hombre. Y así mírese por lo digestivo, lo respiratorio, lo circulatorio. Pensar en el crecimiento constante de la uña, de la dura uña exterior; del pelo, aún en la época en que el pelo sale en donde menos se desea. Sólo pensar en eso. O pensar cómo puede el cuerpo, la química del cuerpo, según me explicaron, saber que una pepa con un determinado elemento se redirige al lugar al que tiene que llegar, a la infección, al foco de mal, al lugar que requiere su aliento, a amortiguar el dolor.

Y me maravillo cuando me corto. Cómo todo un sistema de apaga incendios se pone en funcionamiento para evitar que la sangre se agote por esa fuga. (Recuerdo los artículos de antaño, de Selecciones –para quienes la recuerden, la de Readers Digest-, con los artículos de soy el corazón de Juan, soy el páncreas, el hígado, los intestinos, los pulmones. Y lo femenino luego con María. También esas caricaturas que antaño se presentaban ilustrando estos temas).

Y cada vez que me corto, me imagino a unos glóbulos prendiendo alarmas, saliendo corriendo en búsqueda del lugar en donde está la fuente de la explosión, todo por el sistema circulatorio; por otro lado, la química del analgésico no tomado pero allí presente soltando las gotas necesarias como suero para pervertir el dolor; luego el primero que llega, con plaquetas funde el orificio para evitar que siga el desangre, otras por su lado, combatiendo cualquier posible infección y todos, si no hay una malformación, trabajando al unísono, con responsabilidad, sin pensar, en automático, pero de manera certera, precisa. Y mientras, la piel, regenerándose, para que se olvide lo ocurrido, para que sea pasado y no haya de qué arrepentirse.


Esto es perfección y uno queda corto de palabras. 

Resultado de imagen para soy la sangre de juan
Foto: Google. 
https://www.pinterest.com/explore/poemas-de-juan-rulfo-926799401902/

[1] Robert Harris Conspiración Saga: Cicerón - II

miércoles, 12 de abril de 2017

PENSANDO EN VOZ ALTA, PERO SOLO PARA MÍ



-          Luego de treinta y pico de años de trabajar, sólo ahora me di cuenta de lo monótono que resulta el trabajo, cuando es monótono.
-          Pero sólo se dio cuenta porque alguien más lo dijo.
-          Y cómo sabe que no se me había ocurrido antes?
-          Por su desfachatez, replicó cerrando la conversación.
¬¬¬


-          A quién engañas abuelo, yo sé que estás llorando…
-          Ante Dios todos somos iguales…
-          Será?
-          No olvide que entre pares hay diferencias…
-          Ya me salió el leguleyo!
¬¬¬


-          Alguien habrá pensado que la vida no vale nada?
-          Sí, el último suicida.
-          Y cómo le iría?
¬¬¬


Del Feis me emputan, (así con esas siete lindas letras) frases como las siguientes:

            + Sólo el que tiene un hijo varón sabe… (y los crían como maricas)
+ A ti mi hija que eres lo más maravilloso… (y no se pueden ver ni en pintura)
+ Hermana linda, qué sería yo sin ti… (un mejor ser humano? O tal vez feliz?)
+ Madrecita… (naturalmente ya se encuentra en el más allá! O bien lejitos)
+ Que mi mamá sea eterna… (y sin más comentario…)
+ Dale un like si no te da pena compartirlo (abusivos, jugando con el complejo de culpa ajeno)
+ Soy Jesús, vengo a… (yo también, y  no me las doy)
+ Soy católico y no me avergüenzo… (yo también lo fui, pero ya me curé)
+ El pobrecito sufre de… dale un like… (acaso se mejora con un like mío? O esperan que se agravará por mi culpa si no les hago caso?)
+ Pon la medalla de… en tu muro y no te faltará… (si tuviera muro no me entraría tanta maricada, pero en gracia de discusión, si a pesar de ponerlo en el muro por qué sigue faltando? O es que a pedradas, digo, a muradas, a más alto el muro menos faltas?)
+ Fulanito y sutanito cumplen yonosecuantos años de amistad… (Acaso es mi problema? Acaso yo los presenté?)
+ Aunque estés pasado por algo duro, no olvides que siempre está Dios a tu lado (pues yo miro a uno y otro lado y no veo nada)

Y así podría seguir, no burlándome, sino demostrando lo que me emputan ciertas cosas, -sobre todo la falta de sentido común, ya que no de inteligencia-; lástima que no se puedan bloquear este tipo de mensajes que, en lo personal, me molestan y siento que pierdo el tiempo, más del que pierdo estando en el feis, así suene contradictorio.

            De otro lado, creo que ya lo dije, pero lo repito, no sé si se han dado cuenta, los hombres al menos, que casi toda esa cursilería en redes sociales es escrita en femenino por y para ellas (nosotras, esas, unas…) y muy pocos son los mensajes hechos o dirigidos para hombres, salvo cuando ellas nos toman como objeto de burla, porque también nos cosiataron, digo, nos cosificaron, somos objetos en sus manos y ellas no saben cuánto duele eso… dale un like si te gusta![1]

Soy un canalla, sí, es lo que siempre he sido y no logro arrepentirme por serlo, por haberlo sido. Aunque si fuera verdad lo que dicen los físicos de que el tiempo no existe, deberíamos tener la posibilidad de dar marcha atrás para así lograr vivir esa vida que pudimos vivir pero que no hemos vivido. [2]

Foto: JHB (D.R.A.)




[1] (Algunos malpensantes conocidos ya estarán aguzando el doble sentido! Y si no, yo sí)
[2] Julia Navarro. Historia de un canalla.

lunes, 10 de abril de 2017

DE CUESTIONES CELESTIALES


No afirmo dogmáticamente que no hay Dios. 
Lo que sostengo es que no sabemos que lo haya.

B. Roussell


Al despertar, me encontré a un ángel sentado al borde de la cama. Nos miramos, asombrándonos el uno del otro, aunque para ser sinceros, el que se asombró fui yo; él, al parecer, se asombró de que no hubiera gritado ante su presencia.

Durante unos instantes nos miramos, como evaluándonos, como ponderando hasta dónde era cierto este encuentro.

Pasado el instante de asombro, me miró y me dijo:

-          Pregunta, que tengo todas las respuestas.

Lo único que se me ocurrió preguntar fue:

-          Llegó mi hora?

-          Sí, fue su lacónica respuesta. 

-          Entonces no tengo preguntas, respondí con el mismo laconismo.

¬¬¬

Un día me encontré con un ángel y, sin vergüenza, -de allí la coma necesaria, para que no me tilden de irrespetuoso con las divinidades- le pregunté:

-          Entonces –como si hubiera habido conversación previa-, por qué tenemos qué rezar?

Al parecer mi pregunta además de inoportuna le pareció fuera de contexto y no supo responderme.

¬¬¬

-          De qué he de morir? Le pregunté.
-          De viejo, de qué más a esa edad? Me dijo.
-          Ahh! Y eso es una enfermedad? Me atreví a preguntar.
-          Acaso no dicen ustedes que una enfermedad solo existe cuando tiene nombre?
-          Ahhh! respondí. Entonces ya me puedo morir!

¬¬¬

Clamé a los cielos y pregunté:

-          Señor, qué es mejor ser o no ser?

Y los cielos respondieron:

-          El no saber[1].

¬¬¬

-          Señor, pregunté, no se cansa de tantos pedidos?

-          Esos no pasan por mis manos, me respondió. Se quedan radicados en la sección de quejas y reclamos, así evito las ganas de… - me respondió sin completar la oración!

¬¬¬
-          Señor, estás ahí? Pregunté.

Nunca obtuve ninguna respuesta. Tal vez Bertrand Roussell tenga la razón!

Foto: JHB (D.R.A.)




[1] Naturalmente el Cielo me jodió!

viernes, 7 de abril de 2017

SOMOS LIBRES


tenemos una edad en que nos salen goteras por todas partes.[1]

Lo leí en algún lado y automáticamente me pregunté: libres para qué? Para elegir, seleccionar, decidir, preferir, optar? Como para qué soy libre? O puedo cambiar la pregunta: libre, como para qué?

Soy libre para decidir ser economista del MIT o abogado de Harvard. Pero resulta que mi libertad no llega hasta el punto de hacer lo que quiera, porque dudo que pudiera llegar a Harvard o al MIT –colombiano y vaciado- y ser economista o abogado, -qué jartera-. (Ya se está desviando y el tema no es ese, oigo decir).

Soy libre para ser empleado… No, no lo soy, debo ser empleado de otro o de mí mismo, porque en todo caso no es cuestión de elección, el trabajo es obligación –hasta la Biblia lo recuerda con aquello de que ganarás el pan con el sudor de tu frente o San Pablo con su el que no trabaja no come y no sigo con las alegorías-. Debe trabajar si quiere ser alguien –como decían las abuelas-; o si quiere tener algo –como dicen las propagandas- o porque toca –como diría cualquier simplista-. Entonces no hay elección, esa ya está tomada de antemano. 

Entonces sigo siendo libre?

Me encanta un BMW deportivo pero por cuestiones de la vida me toca un simple Renault básico para ir engallándolo a medida que se pueda o, al no contar ni con la cuota inicial, el Transmilenio sigue siendo la solución. La casa de mis sueños quedará allí, en sueños, porque difícilmente tengo para el arriendo. Y así podría seguir y todo me llevará a la misma pregunta, realmente soy libre? Si libertad es la opción de elegir, si no hay recursos o medios, la respuesta es simple.

Soy libre para vivir como quiera. Eso se cree. Uno es libre para vivir como pueda, que es distinto, como distintas son las palabras que nos engolosinan para hacernos creer lo contrario.

Soy libre para definir mi futuro. Eso se cree uno. Uno puede perfilarlo, orientarlo, desearlo o quererlo pero el destino es el que se encarga de definirlo, sin contemplación, sin preguntar, sin consultar.

Soy libre para pensar como quiera. Tal vez, en principio uno no lo dudaría pero si se ve con lupa y con plena objetividad, tampoco. Sean sentimientos religiosos, políticos, sociales, familiares, ellos predisponen, ellos dirigen, ellos redireccionan, de alguna manera. A fuerza de oír, el pensamiento se inclina hacia algún sentido y lo tan libre de pensamiento quedará en veremos. Haga la prueba y respóndase, yo no le veré la coloriada, ni podré juzgarla.

Entonces vuelve la pregunta: realmente soy libre? Como para qué? Puede que lo llegue a ser, matando sueños, pero en tal caso, para qué ser libre?

O simplemente somos libres para decidir nimiedades? Lo cual nos hace creer en que las grandes decisiones que tomamos en la vida han sido nuestras, cuando previamente han sido orientadas por ese sino o destino? Cuando no por el azar?


Veritas liberabit vos.[2]

Y dicen que Pïlatos respondió:
"Quid est veritas?"[3]

Foto: JHB (D.R.A.)



[1] Julia Navarro. Dime quién soy.
[2] San Juan: La verdad os hará libres!
[3] San Juan: 18:38 (Cuál verdad?)

miércoles, 5 de abril de 2017

FIN DE LA HISTORIA


Más que el objeto, lo que cambia es la mirada: la mirada comprometida y la mirada inatenta. [1]

Estaba rememorando en voz alta sobre los conocimientos históricos que había logrado recopilar a lo largo de esta larga vida. Adquiridos a través de la lectura, de las clases de historia que, afortunadamente para mí, los profesores que me tocaron hicieron una buena tarea, la que no pudieron hacer los que me enseñaban matemáticas en todas sus formas (aritmética, geometría, álgebra, trigonometría, cálculo, física. Aún hoy no distingo para qué me hubiera servido saber el coseno de la tangente).
          
           Recitaba los presidentes desde el siglo pasado al mío hasta los de mi siglo, el XX; eso incluía designados a la presidencia, principales ministros, tareas realizadas en sus respectivos gobiernos –hoy denominados logros- y principales efemérides. A nivel mundial, aprendí mucho de la historia antigua a la moderna. Conocimientos de todos ellos que me vanagloriaba y que me permitían tener una conversación de amplia cultura.
            
          No me arrepiento de todo ese bagaje cultural que adquirí y que logré pulir con el paso de los años y que a través de la lectura he podido diluir mejor.
        
          Pero creo que después de Pastrana hijo dejó de interesarme el tema y si me ponen a recitar el listado de presidentes de esa época para acá, pierdo el año, perdí el interés.  Sólo guardo lo que me interesa, lo demás lo deshecho –le llaman memoria selectiva-, como he hecho con la política y las matemáticas (aunque todavía tenga guardadas mentalmente las fórmulas de base por altura dividido por dos y la fácil de álgebra a cuadrado mas b cuadrado es igual a a más b al cuadrado, si mal no recuerdo; tenedme paciencia en fórmulas, las aprendí hace más de 50 años…).
    
      Leyendo a Eco –De la estupidez a la locura- decía que muchas cosas no las conocíamos porque vivíamos en el provincialismo de la época y nos contentaba la noticia de nuestro microcosmos, que más que noticia era el chisme, porque la proclividad al chisme es grande (espero haber entendido bien el mensaje). Hoy, que nos globalizaron a la fuerza, son tantas las noticias, los chismes y la información que o no hay modo para leerla toda o no hay tiempo suficiente para ello –por eso nos estamos volviendo tan superfluos, tan marginales, tan superficiales-.
  
          Y una respuesta alternativa que me dieron y que en parte tiene razón, debido a mi añoranza del pasado, fue que ya no es necesario conocer la historia, ni muchas cosas de las aprendidas antaño en mi caso, porque basta un click y la historia se tiene a la mano en cuestión de nanosegundos, según el operador.

Refuté, pataleé, traté de hacerle recapacitar, con aquello del viejo dicho de que quien no conoce la historia está condenado a repetirla, pero me venció el razonamiento, basta un click y la información, si proviene de buena fuente, está a la mano. Con ello me insinuaron que para qué saber tanto, guardando tanta información que de pronto no serviría para nada –como la historia-, pudiendo aprovechar el cerebro en guardar otras cosas –como qué? Fue la pregunta que quedó inconclusa y sin expresarse, es decir, quedó sin expresión! Irónico-.

Con todo ello, llegué a una triste conclusión: La historia pasó a la historia.

En mi caso, seguiré disfrutando lo que he logrado y, naturalmente, aprovechando el internet para seguir culturizándome, así no sirva para nada. Me sirve a mí.


Pregunta: Teniendo en cuenta las teorías de poblamiento americano explicadas en clase, ¿Por dónde creen que llegaron los primeros pobladores al territorio colombiano?
Respuesta: Ellos no vinieron nunca por acá porque esto estaba lleno de guerrilla. [2]


Foto: JHB (D.R.A.)

lunes, 3 de abril de 2017

QUE ME LLEVE EL DIVINO…


La cosa resulta ya tan normal que lo que
parece anormal es considerado anormal. [1]

Pareciera que la vida está diseñada para no ser perfecta, por un lado, ni afortunada, por otro.

Me recuerda a Momo, la obra de Michel Ende, gris, perseguida de gris, gris ceniciento, del color de la ceniza de los cigarros que precedían los desgastes, del gris de los abrigos de los grises funcionarios gubernamentales.

Aparentemente, solo aparentemente la vida ha de ser perfecta, pero como la regla general es que con la perfección debe coexistir la imperfección, así como lo bueno con lo malo para equilibrarlo todo, resulta entonces que la perfección que tanto se la ha endilgado a Dios es una mentira, es gris, es imperfecta y de allí que la vida no sea ni perfecta ni afortunada.

Y no quiero parecer gris, para estos efectos odio el gris.

Un buen día lo daña cualquiera. Una mirada de odio, una murmuración, una grosería, un empujón, un cójalo, cójalo, cualquiera de ellos oído o sentido en la calle ya es suficiente para malograr un buen día, de esos en los que uno se levanta optimista, de color azul celeste.

Entonces le replican, cuando cuenta el cuento, para qué le para bolas a los demás, si no fue con usté, si ni siquiera lo conoce, si ni siquiera es su problema y demás etcéteras, incluido el no se deje envenenar de personas tóxicas. Siempre me digo, para qué conté el cuento, fuera de que un extraño daña el día, un no extraño acaba de rematar, cuando supongo que uno solo esperaba a lo sumo un comentario, semejante ahh qué vaina, no?

Y pienso entonces, como diría un amigo mío: Cómo hago entonces para que no me dañen el puto día?

Lo que sí resulta cierto es que respirar profundo y exhalar profundo sirve para hacer evaporar el hijueputazo consabido.

Y yo, que inocentemente pensaba que este mundo invariablemente era bueno, vaya sorpresa que me llevo, a mi edad!


Foto: JHB (D.R.A.)


[1] Umberto Eco. De la estupidez a la locura. –Las contradicciones del antisemita.