viernes, 18 de junio de 2021

PENSANDO EN RUTINAS

             Qué pensará un monje tibetano al haber pasado la mayoría de su vida entregado a sus rituales? Cada día viendo pasar las gélidas brisas de las montañas del Himalaya. Cada día repitiendo interminablemente las letanías aprendidas en la juventud. Haciendo las abluciones aprendidas con rigor, acompañadas de las salutaciones correspondientes. Pasando la mala[1] constantemente para no dormirse, entre otras cosas. Buscando siempre la quietud del alma en búsqueda del nirvana, que tan solo han logrado los verdaderos budas[2]. Ver pasar el tiempo, día tras día, el mañana igual que el ayer, con agua constante, frío constante, pocas ropas, pero con fe venciendo las inclemencias, dándose calor desde el interior con la única fe de perseguir ese nirvana tan deseado.

 

            Qué pensará un judío ortodoxo al haber pasado la mayoría de su vida frente a un libro en su atril, recitando constantemente las plegarias contenidas en la Torá[3], mientras deslizan su cuerpo de adelante hacia atrás, una y otra vez, repitiendo en hebreo las palabras que de allí emanan, mientras sus otros compañeros se encuentran dentro del salón haciendo las mismas salutaciones, movimiento que igualmente realizan para no dormirse, me digo. Plegarias que abarcan todo, particularmente de sometimiento a la voluntad divina y aparentemente, a una constante de pecador eterno que requiere de redención, según deduzco al ver a Shticel en Netflix. Aunque no veo que estén en búsqueda de algún Nirvana, pareciera que más bien están en búsqueda de algún perdón por algún pecado indefinido, cometido por algún pecador igualmente indefinido. Y a renglón seguido, como su tarea en este mundo es estar allí sentados por la eternidad, vi que correspondía a las mujeres[4] mantenerlos, lo que me llamó la atención. Un paréntesis que consideré necesario, me digo.

 

            Eternas rutinas que no sé a dónde llevan, aunque los lamas al menos buscan la paz del alma, supongo. Y pensé, además, que la rutina no es mala, como parece que nos vienen enseñando, porque realmente la rutina hace al verdadero maestro.

 

            Entonces me pregunté, sin pretender criticarlos, si alguna vez se han cuestionado si existe un más allá al que tan anhelosos están o, por virtud de la fe misma, lo dan por descontado. Alguna vez se habrán preguntado por la rutina en la intimidad del rito. Alguna vez se habrán sentido frustrados al encararse a esa rutina sin ver un fruto. Lo sé, son preguntas retóricas, como todas las que suelo hacerme, pero viendo las películas no dejaba de pensar en ellos.

 

            Tal vez sea esa la diferencia conmigo, ellos tienen fe ciega, tienen esperanza de ver cumplidos sus deseos, sus esfuerzos. Espero sinceramente que ninguno de ellos se vea sin esperanza, si con eso tienen esperanza, pues de lo contrario, el futuro es muy negro.

—La vida es así. Hay que aceptarla tal como viene porque no queda otro remedio.[5]




[1] Un mala o japa mala es una sarta de 108 cuentas esféricas, generalmente de madera, usada en el hinduismo, el budismo y el sijismo para recitar mantras o el nombre o los nombres de una deidad. Wikipedia.

[2] En el budismo se relata que Buda Gautama no ha sido el único buda. El canon pāḷi se refiere al buda Gautama como el 28.º de una larga lista que surgen paralelamente al florecimiento y posterior desaparición de su enseñanza (véase la Lista de los 28 Budas). Según el budismo, el próximo Buda aparecerá dentro de cien años y será llamado Buda Maitreya (Pāḷi: Metteyya). Wikipedia

[3] El judaísmo ortodoxo se guía principalmente por la halajá o ley judía especificada en el Talmud y codificada en el Shulján Aruj. Estos a su vez se basan en la Torá,2​ la ley del Pentateuco. De todas las corrientes del judaísmo, el judaísmo ortodoxo es la que más sigue las leyes de la tradición oral, ya que esta fue entregada por Dios, en el monte Sinaí y de ella salen todas las leyes judías. Wikipedia.

[4] La mujer en el judaísmo ortodoxo cumple un rol muy importante, ya que según esta corriente, el hombre necesita a la mujer (y no al revés), la mujer se conecta constantemente con Dios mientras que el hombre tiene que rezar con 10 personas para llegar al mismo nivel. Wikipedia.

[5] David Baldacci. Frío como el acero.

miércoles, 16 de junio de 2021

MENSAJES SILENCIOSOS

             A mi WhatsApp llegó el mensaje que transcribo literalmente. De algún anónimo, cuyo contenido igualmente comparto, en su integridad.

 

No lo escribí yo, pero me identifico con su autor. 

 

Anónimo.

 

Una sociedad que carece de valores cívicos, éticos y morales no puede exigir un mejor país, tenemos una sociedad enferma, mezquina, que tiran la piedra y esconden la mano, que creen que el gobierno no debe robar pero ellos si pueden hacerlo. Esa combinación no lleva a ningún lado, así marchen toda la vida.

 

La ciudadanía exige derechos pero se les olvida que primero hay que cumplir con unos deberes. No se recibe la paga antes del trabajo, primero hay que labrar la tierra, sembrar la semilla y luego disfrutar de la cosecha, pero eso es demasiado trámite para el muérgano de hoy, se les olvida que no siempre el ascensor está en funcionamiento, a veces hay que usar las escaleras.

 

Desde hace 55 años me han querido adoctrinar con la bendita frase de cajón, típica del socialismo: "Los jóvenes son el futuro del país", a ellos hay que darles todo lo que pidan, lo que exijan, lo que demanden, si no lo hacemos les estamos truncando su futuro y por ende el futuro del país. Entonces le gritamos al gobierno, (((malditas ratas le están robando la platica a los muchachos, pobrecitos)))

 

Los socialistas necesitan tontos útiles y en las nuevas generaciones de hoy, con pocos deseos de superación, encontraron la carnada perfecta.

 

Dejemos la pendejada compatriotas, los jóvenes no han producido nada por lo tanto no se han ganado nada, un país lo conforman niños, jóvenes, adultos y viejos, no solamente culicagados rebeldes sin causa.

 

El futuro de Colombia es una labor de todos en conjunto y no sólo de personas de una edad determinada; si nosotros actuamos bien el país marcha bien, Colombia funciona mejor si respetamos las normas, si respetamos la gente, si actuamos con honorabilidad y honradez y si cumplimos con nuestros deberes. Somos más gente que gobierno por lo tanto el país es fiel reflejo de nosotros y no del presidente de turno.

 

El gobierno no te obliga a robarle el celular al otro, a vandalizarle la propiedad al vecino que sufre de lo mismo que tú, el gobierno no te obliga a colarte en los transportes públicos, ese transporte que llamas "de mierda" porque tú lo volviste asi, tú eres el que lo usas, no el presidente.

 

El gobierno no te obliga a que llegues tarde a una cita, lo haces porque eres un irresponsable y te importa un pepino el tiempo y el esfuerzo de los demás, tampoco te obligan a que tires a la calle la envoltura del caramelo, ni a sacar la basura a la mitad de la avenida. El gobierno no te obliga a que seas corrupto y mala gente, eres así por tu propia decisión.

 

Hay que cambiar el papel de la sociedad que se cree santa cuando apunta a los pecados ajenos y aceptar que YO también soy parte del problema y no me cuesta un centavo cambiar mi actitud para contribuir a una Colombia mejor.

 

El gobierno no tiene que velar por tu bolsillo si no por el del país, tú mismo tienes que salir a ganarte tus cosas, el gobierno no da empleo, las fuentes laborales las crean los mismos empresarios que podemos ser tú o yo, el presidente no tiene porqué preocuparse si tu mesa está llena o vacía, tú eres dueño de tu hogar y es tu obligación poner alimentos sobre ella, si no puedes hacerlo entonces es tu problema por traer hijos sin pensar en las consecuencias.

 

Deja de llorar, deja de exigir cosas que no te has ganado, deja de creerle al que te dice que el gobierno te tiene que proveer todo porque te ha estado robando toda la vida, que el banquero te estafa, que el rico te abusa, que ellos son los culpables de tu pobreza, eres pobre porque te programaste a hacerlo, porque le sigues prendiendo velas a la virgen para que te traiga un mercado, porque crees que la familia y los amigos tienen obligaciones contigo, porque no supiste sembrar y ahora estás recogiendo frutos amargos. 

 

No es el gobierno el culpable de tus problemas, es tu entorno, tus hábitos, tus prejuicios, tu actitud, es la forma como administras tu vida y no el banquero, el rico o el presidente. La persona que te enseña a odiar a la gente exitosa es un resentido social, aléjate de ellos para que no termines igual.

 

Un buen gobierno solamente podrá existir cuando haya buenos ciudadanos, por eso hagamos nuestra parte, el enemigo más importante a vencer no es el que tienes enfrente, sino el que vive dentro de tí, normalicemos el país, limpiemos nuestras calles, pintemos los muros y paredes vandalizadas, ayudémosle al vecino a recuperar su negocio, re-activemos el comercio y recuperemos los empleos perdidos, dejemos pasar a los campesinos con sus productos y mostremos primero compromiso con la patria.

 

Un país que ha perdonado a los peores criminales y terroristas de su historia ahora no encuentra la manera de vivir en paz.

 

No hay mucho qué agregar, salvo volver a pensar, cuándo dejaremos la mezquindad?

 

En Colombia, donde la justicia casi siempre tarda veinte o más años en llegar —cuando llega, porque en el camino frecuentemente se vende al mejor postor—, el sistema está diseñado para proteger al delincuente y desgastar a la víctima, lo cual quiere decir que alguien con los recursos financieros de Pablo está destinado a disfrutar por el resto de sus días de la más rampante impunidad.[1]

Tomado de Facebook
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[1] Amando a Pablo, odiando a Escobar. Virginia Vallejo. Un libro que vale la pena leer.

viernes, 11 de junio de 2021

NOCTURNOS

Es curioso, pero siempre me pasa. Cada noche, luego de jugar en el celular, viendo la televisión, sufriendo de esas apagadas de ojos momentáneas que se dan, que indican que es la hora de dormir, pero que obligatoriamente hay que acabar de leer en la Tablet la dosis de la noche, cuando los ojos ya no dan, presentándose los micro sueños nuevamente, es el momento en que nada más apagar la luz con la confianza de poder entrar en el entresueño para que luego lo conduzca a uno a un profundo sueño, resulta que no, que no es cierto, a pesar de los ojos agotados, somnolientos que infaliblemente dicen que es hora.

 

Y es entonces cuando la decisión está tomada y se arruncha para acariciar a Morfeo y de manera automática los ojos quedan sin gota de sueño. El sopor desaparece automáticamente y ya conociendo cómo es la mecánica, para obligarme a dormir y no pasar la noche en vela, me pongo a divagar ante la renuencia de poder quedar profundo. Y mientras el sueño subrepticiamente llega, son las pendejadas las que afloran en el pensamiento. Hasta me he obligado a pensar en el siguiente blog, suponiendo falsamente que lo voy a recordar al otro día. Pero llega el otro día y todo lo pensado quedó olvidado, ni siquiera una palabra de pista y pensar lo bonito que había quedado el discurso.

 

Es como una maldición, mientras se ve televisión a altas horas, comienza el cabeceo, se profundiza un sueño que parece dura milisegundos y ya decidido a no seguir en actividad, en pose de sueño o a modo de dormir, es cuando desaparece el cansancio y la adormilada y queda uno desprogramado.  Parece que es una maldición que hay que conjurar cada noche.

 

Y otra cosa curiosa es el sonido de las cosas en las noches, tan diferente al del día, siendo el mismo. Cuando las luces se han apagado, cuando el retozo ha cesado, cuando viene la calma, cualquier sonido generado, por simple que sea, explota a los oídos. Cuando las luces están apagadas y los silencios ya son generalizados y se acuerda uno de haber olvidado tomarse una pastilla o de no haber puesto el control del televisor en su sitio y se abre el cajón para buscar la pastilla o poner el control y el ruido que producen es todo un estruendo, que solo se oye en las medias noches, pero que alerta a los demás. Es tal el silencio habitual que la sola búsqueda en la penumbra retumba como imperativo que quisiera dejarse notar. Es como el inicio de un aguacero bajo una teja de zinc. Parece que es otra maldición con la que uno carga.

 

Y pensar que son solo cosas nocturnas, que pasan en el silencio de la noche.

 

Incluso Dios empieza a no escuchar. (Anónimo del siglo XXI)
Por tu bien, que cada noche te ilumine la luna, que no sientas nunca dolor, que todos los días te ilumine el sol, esto es lo que yo te deseo, desde hoy hasta que Dios quiera.[1]

                                                                                                    Óleo sobre papel, espátula. JHB (D.R.A.)


[1] De Grazia Deledda. Citado por Marco Vicchi. El recién llegado.

miércoles, 9 de junio de 2021

MI PAÍS

Y mi país empezó a desmoronarse. Violencia, odio, pobreza, corrupción. 

 

Eso oí en una serie que comenzaba a ver. Pensé que hablaba de este país, mi país, pero no, era otro. 

 

Aunque me pareció la radiografía de este país o, podría ser la de cualquier país actual. Pero el diagnóstico era acertado, porque hoy eso es lo que nos está caracterizando. Violencia a granel, no solo la nacida de la guerrilla y los narcos, hampones incluidos (esos y los otros) y hoy más debido a la polarización en que estamos, debido igualmente a culpa que recae en los políticos, especialmente de aquellos que se consideran los mesías, de ambos lados, de todos lados. Es la polarización que se ve en este paro, donde el odio con la violencia se van alimentando mutuamente, contra el vecino que ayer nos era indiferente y aún del que ni siquiera conocíamos. Igual circunstancia comparte con el otro. Por cosas de la vida quedamos en lados opuestos. 

 

Reconciliarse, difícilmente, los rencores ya se implantaron, aunque dicen que el tiempo y la distancia curan todo. Si no se vuelven a ver, tal vez se disipe todo. 

 

La pobreza, esa siempre ha existido, no hay mucho qué hacer, ni regalándoles todo, porque creen que así se convierte en derecho, a no hacer nada y tener todo. Es la promesa que hacen todos los políticos, a sabiendas que no van a cumplir, no importa la ideología que tengan. Todos son iguales, eso póngale la firma. Y de la corrupción, ni hablar, sobran las leyes, faltan las verdaderas acciones.  

 

Ese es mi país. 

 

Polarización, será que de eso se trata?

 

He leído la versión del rey Jacobo. Junto con el Corán, el Talmud y el Libro del Mormón.
—Bien. ¿Qué punto en común encuentras en todos ellos?
—La violencia. La gente dice que el Corán incita a la violencia. No tiene nada que envidiarle a la Biblia. Si no recuerdo mal, el Deuteronomio está especialmente puntuado de mensajes apocalípticos. Matarás a golpes por aquí y por allá. [1]



[1] Camel Club. David Baldacci.



 


viernes, 4 de junio de 2021

PROMESAS

             A veces las palabras resultan ser muy frágiles. Otras, pueden ser peligrosas. Unas más serán de esperanza, aún de fe, pero todas las palabras tienen su connotación y su contexto, sacadas del contexto, son solo palabras.

             Y como palabra pueden tener muchos significados y por la entonación, muchos más. Si son solo palabras buscadas en el diccionario pueden ser eternas, mientras no se conviertan en arcaicas y una vez allí, no hay poder humano para resucitarlas.

             También pueden ser innovadoras o simplemente nacientes, como aquellas que empiezan a nacer como neologismo.

             Y las palabras son solo un rasgo humano, aunque es bien cierto que ciertos animales las entienden, baste preguntarle a una mascota, reacciona ante ellas. Quién es el perro más lindo del mundo? Y la cola la batirá como si fuera una verdad celestial.

             Parola, parola, parola, por ejemplo (y si el lector es tan viejo como yo, sabrá que no me refiero a la malpensante que antaño solíamos mencionar), sino a la versión italiana, aquella cantada por Silvana di Lorenzo (o Alain Delon o Mina), tan solo palabras hay entre los dos. Varios significados para una frase, dependiendo de connotación o contexto.

 

            Y todo este discurso a dónde conduce? A una promesa de amor eterno, siempre dicha, casi siempre sentida, pero efímera y relativamente fugaz: una mueca de ironía, qué poco había durado aquella eternidad, qué efímera, qué malditamente fugaz había sido aquella sutil infinitud de amor apenas recién estrenado.[1]

             Es una promesa de amor eterno, en sus diferentes variantes, pero que conlleva la idea final. Sin embargo, casi siempre, se diluye en el tiempo y esa eternidad termina en un momento y la fatalidad llega con ella.

             Por siempre, para siempre, simplemente siempre. Siempre, toda la vida, toda la eternidad, hasta nunca jamás. Y rota la promesa, seguro viene otra eternidad, dicha en otra oportunidad, donde se piensa que sí es para toda la eternidad.

             Te amaré toda la vida,

            Todos los días, los meses, los años…

             Recuerdo haber leído, hace muchos siglos y no recuerdo en dónde, que la promesa más humana, más real es aquella que alguien dijo, algo así, te amaré mientras te ame.

             Eso me llevó a pensar que las eternidades solo se dan en el cielo, porque aunque la vida parezca eterna, lo que parece no suele ser.

 

Scire quando loqui magnum est, sed scire quando tacere maximum est.
JULIA DOMNA

«Es importante saber cuándo hablar, pero es mucho más importante saber cuándo callar»[2]




[1] La sospecha de Sofía. Paloma Sánchez Garnica.

[2] Y Julia retó a los dioses. Santiado Posteguillo.

miércoles, 2 de junio de 2021

INCOMPRENSIONES

             Entre más viejo me hago, menos comprendo a esta humanidad. Y modificar el chip que tengo instalado desde hace tanto tiempo dificultará mi mayor comprensión. O será cuestión de sentido común, que por ahí leí que se había perdido? Alguna ha de ser la razón, de mi parte, no termino de comprender a este mundo.

 

            Oí una conversación ajena, en que se hablaba de un lugar que permanecía con recogedores de esos que abundan en la calle y se estaban drogando y además correteaban a las muchachas que pasaban por esa vía. Llamaron a la policía para reportarlos y la respuesta simple que le dieron en la línea 123 era que no podía ir porque si eran venezolanos ellos tenían derechos y la policía no podía intervenir.

 

            Lo primero que pensé: muchos hijueputas (los de la policía, aclaro). Cómo así que los venezolanos -preciso a los mendigos, ladrones y demás- van a tener más derechos que un colombiano que cumple con sus deberes. De cuándo acá, me escandalicé. Se llamó a la policía no porque fueran venezolanos sino porque eran un peligro para los residentes del lugar y como cualquiera, requería de protección. Y con las que salen, Dios mío. De qué general saldría esa directiva, que supongo que no está escrita, imposible dejar evidencia, o tal vez sí? Con ellos uno nunca sabe.

 

            Entonces hice la lectura correspondiente. A la policía no le interesan más escándalos por xenófobos y opta por el camino fácil, no meterse con los extranjeros indeseados, así se jodan sus coterráneos. Y me llama además la atención sobre la forma como lo dicen, o mejor, se escudan: que los venezolanos indeseados tienen derechos, dando a entender que tienen más derechos que los pobres habitantes de este país. Nadie ha dicho ni puede sostener que no tengan derechos, pero por ser extranjeros ellos están más obligados a mantener el respeto de la ley colombiana y no como socarronamente lo dice la policía, como si tuvieran más derechos que nosotros. Definitivamente la policía requiere simplemente una persona inteligente que la dirija, no generales aculillados por el qué dirán.

 

            Ahora bien,  como todo lo que se sube a la nube es monitoreado por la CIA, por la nueva KGB, el MI6, el Mossad y la inteligencia militar y policial de Colombia (si es que la tenemos -nótese el sarcasmo y el tonito irónico- pues uno nunca sabe), ya se divertirán ellos leyendo este blog y decidiendo si me van o no a desaparecer, por haberlos dejado en evidencia, no por haber insinuado su falta de inteligencia (lástima de los pobres honrados que aún pueden estar en sus filas).

Por último, simplemente me acordé de la vieja pregunta hecha: por qué los militares y policías tienen que hacer cursos de inteligencia? Sigo preguntándomelo.

 

Estaba orgulloso de su uso del lenguaje complicado con el que el mundo (…) enmascaraba la realidad del comportamiento humano.[1]



[1] Con el agua al cuello. Donna Leon. 


Tomado de Facebook

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