Una pregunta que a través de los siglos se hacían los hombres, tema que ocupaba tratados y que contenía afirmaciones sin fundamento pero que a fuerza de repetición o a fuerza de iglesia, adquirían verdad. Pues en el corazón, más a la derecha, no, más a la izquierda, no, que en el cerebro, no, que más allá y era asunto que ocupaba largamente a teólogos y filósofos, únicos autorizados a los debates interminables.
Gente, coches, olor a churros y a aceite
caliente, todo aderezado con los villancicos, supuestamente alegres, cuyas
letras rozan el surrealismo, que los altavoces lanzan contra los transeúntes
sin el menor decoro. Según parece, nadie se ha molestado en componer canciones
nuevas, así que un año más los peces siguen bebiendo en el mismo puto río. Debe
de ser eso lo que jode de la Navidad, piensa Héctor: el hecho de que, en líneas
generales, sea siempre igual, mientras nosotros cambiamos y envejecemos. Le parece
de una desconsideración rayana en la crueldad que ese ambiente navideño sea lo
único que se repita un año tras otro sin excepción y haga más evidente nuestra
decadencia. Y por enésima vez en los últimos quince días desearía haber huido
de todo este jolgorio a algún país budista o radicalmente ateo. El año que
viene, se repite a continuación como si fuera un mantra.[1]
[1] Los buenos suicidas. Toni Hill.

Buenos días leí y no encontré donde decías donde esta el alma es a la izquierda mas para haya? Gracias.
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