viernes, 28 de noviembre de 2025

¿…?

 - ¿Aló?

- …

- ¿Sí?

- …

- ¿Qué más?

 - … - …

-Bien…

- … - … - …

- Nada…

- … … …

-Ajá…

- … … …

- No.

- … … …

- Sí.

- … … … …

- Claro.

- … … …. …

- Puede ser.

- … … …

- Ah!

- …

- Sí.

- …

- ¿No, por?

- … … …

- Ajá, así es.

- … … …. …

-¡Ah!

- …

- Bien.

- … … …

- Okey.

- … … …

- Bueno, yo le aviso.

- … …

- Claro.

- … …

- Bueno.

- … … …

- Listo, listo.

 

- … … …

- Yo le aviso.

- … … … …

- Ok.

 

Click.

 

            Después de esta perorata[1], que supongo lo era, me preguntaba qué se decía al otro lado, que al parecer era de una conversación intrascendente, como las de hoy, como con la mamá (que no creo), con la esposa (o novia mamona), pero no con el jefe, ni de la oficina, creo, pero vaya uno a saber, si lograran llenarse esos puntos suspensivos.

 

—Dadme unos minutos —me contestó sin levantar la mirada del pergamino—. Todo en la vida requiere su tiempo.[2] 

Tomado de Facebook
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[1] Una "perorata" es un discurso, razonamiento o charla que es largo, pesado y aburrido, generalmente carente de sustancia o importancia. A menudo se usa con una connotación negativa para describir un discurso inoportuno o molesto, o una queja prolongada. 

[2] El gran arcano. Paloma Sánchez-Garnica.


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