Palabras que me producen un picor que llega hasta mi alma. Usan la palabra para exaltar el máximo grado de la hipocresía, pero que se debe tener presente para no ofender a la sociedad y a ciertos especímenes que la componen[1].
De donde
deduzco que soy políticamente incorrecto, porque me gusta llamar negro al
negro, gordo al gordo y pensar que son maricadas mías pero que muchas personas
se callan para no ofender, para ser políticamente correctos y evitar el bulyn
de los correctos (o más bien de los que se creen correctos, sin serlo) o por no
decir de los hipócritas. Eso es lo que son y de allí que la sociedad se haya
acostumbrado a no ofender, a ocultarse en sus pensamientos, en sus
sentimientos.
Muchos
maricas, pienso ahora y todo para no sentirse estigmatizados por usar el idioma
tal como es, el negro es negro, así no se quiera o se quiera blanquear, pero
por usar una palabra distinta no deja de serlo, como si la gorda enflaqueciera
por el solo hecho de decirle que no es una sílfide.
Así son las
cosas, por eso estamos jodidos. Y a todo esto me llevó unas citas de unas
lecturas hechas y no me tachen de antemano de machista pues los escritos son de
una mujer, con la que comparto sus reflexiones, para algunos políticamente
incorrectas, pero al menos no hipócritas:
«Bueno —pensó Agatha—, en estos tiempos en que
las mujeres se parecen cada vez más a los hombres y los hombres a las mujeres,
nunca se sabe. Tal vez dentro de miles de años haya una cara unisex y la gente
tenga que ir por ahí con distintivos para que se sepa su sexo. O puede que las
mujeres vistan de rosa y los hombres de azul. O a lo mejor…».[2]
La señora Mason seguía ejerciendo de
presidente —presidente, no presidenta, porque en Carsely, como decía la señora
Bloxby, con esos cambios de género una sabe dónde empieza pero no dónde
termina, y acaba llamando cantamos a las cantantes—.[3]
Mientras la oía hablar al grupo, pensó que ese
rollo feminista estaba muy bien, y bien sabía Dios que él estaba completamente
a favor de la igualdad de las mujeres, pero ¿por qué tenían que vestirse y
comportarse como hombres?[4]
Casi le entraron ganas de llorar. ¡Ah, qué
tiempos aquellos en que las mujeres eran mujeres![5]
Siempre me he preguntado —intervino la señora Bloxby— por qué cuando alguien hace un comentario cruel u ofensivo, inmediatamente intenta justificarse añadiendo: «Sólo era una broma. ¿No sabes aceptar una broma?». El otro día, una mujer vino de visita a la vicaría y me dijo: «¡Usted parece la típica esposa de párroco!». Yo repliqué irritada que no creía que pareciera la típica nada, y ella repuso: «¿Es que no sabe aceptar una broma?», pero lo dijo en un tono tan desagradable… no sé si me comprenden, dando a entender que yo parecía modesta, correcta, mojigata y… acabada. Me entraron ganas de pegarle. Oh, ¡ya estamos! El problema con vosotras, las feministas, es que vuestro concepto de igualdad es adoptar los rasgos más desagradables de los hombres que despreciáis.[6]
[1] Dice Wikipedia: La "
corrección política " (adjetivamente " políticamente correcto ";
comúnmente abreviado como PC ) es un término que se utiliza para describir el
lenguaje, las políticas o las medidas destinadas a evitar ofender o perjudicar
a miembros de determinados grupos sociales.
[2] Agatha Raisin y el veterinario cruel. MC Beaton o
Marion Chesney.
[3]
Ibidem.
[4] Agatha Raisin y los paseantes de
Dembley. MC Beaton o Marion Chesney.
[5]Ibidem.
[6] Ibidem.

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