lunes, 12 de enero de 2026

CRÍTICA U OPINIÓN

                En un principio pensé que no iba a ser difícil escribir al respecto y me dio por pensar en el sentido de las palabras, la crítica y la opinión. Ahí fue en donde empecé a pensar que no iba a ser fácil decir lo que quería decir y allí también empezó mi confusión que espero esté clara al final, bien de la confusión o de la claridad de pensamiento. Como sea, la segunda es simplemente eso, una opinión, un manifestar subjetivo sobre algo, que no requiere de explicación adicional: me gusta el tinto, punto y aparte, así de simple. Pero la primera palabra me ralentizó el pensamiento y el escribir porque esa palabreja puede contener dos significaciones totalmente contrarias. La crítica como arte requiere de conocimiento, una valoración con argumentos sólidos y objetivos para demostrar el desacuerdo o los puntos a mejorar. Pero no me refería a esta crítica, porque, al menos en mi caso, no soy experto en nada, sino a la otra, aquella que me recordó a mi mamá cuando me decía: dejá eso, sos un criticón. A esta precisamente quería referirme: Criticar es un verbo que se refiere a la acción de identificar defectos. La forma nominal es crítica, que se refiere a la afirmación o expresión de defectos. Eso dice el doctor Google. Es decir que conlleva malevolencia, inquina, veneno.

                Y todo el cuento viene a hechos recientes como la captura de Maduro (en sentido objetivo y real, extracción[1] y secuestro por alguien que no tiene autoridad para hacerlo en país ajeno, pero eso es otro cuento). Una opinión, mayoritaria por lo que he visto, es que muy bueno que hayan capturado al Maduro y que lo claven por muchos años, que pague por los años que sometió a su propio pueblo. Y en cuanto a la crítica, no la vista como arte, sino la otra, esa que nos encanta, la que decimos sin tener conocimiento de nada pero que nos hace hablar como si fuéramos expertos en eso, es decir en nada, la venenosa, la insidiosa. Quién dijo miedo, ahí sí todos opinamos, presagiamos, inventamos sin ningún rubor, pues como decía mi mamá: vos si sos criticón.

                Y el asunto es que me enviaron algún video de algún periodista, si mal no estoy, que precisamente hablaba de lo criticones que hemos sido, en esa noticia en particular, pero criticones desde nuestro sitio de confort, que sin haber vivido lo que otros han vivido, sin haber salido de nuestras cuatro paredes sentamos cátedra de porqué sí o porqué no, de porqué no hicieron esto o aquello, o lo hubieran hecho hace rato, que yo lo hubiera hecho mejor, pronosticando lo que seguiría si la opinión de uno valiera, para que si no se hace así, nos dé papaya para luego criticar el siguiente actuar y hacer de todo ello un círculo vicioso de crítica.

                Somos malvados y criticones por naturaleza (no críticos en el mejor sentido de la palabra, aclaro) y de asuntos de los que no tenemos la mínima experiencia ni conocimiento, pero eso sí, sentados en la comodidad de nuestra sala, pontificando desde allí. Somos malos, me repito y no hacemos nada para remediarlo porque la comodidad de nuestra puerta de entrada nos protege, como nos sentimos protegidos en nuestra sala al calor de un buen tinto.

                Y sigo oyendo a mi mamá que dice: pero con todo, seguís siendo un criticón. Y tiene toda la razón, esa maña no se me ha quitado, aunque la he moderado, salvo cuando se trata del presidente que nos tocó, con quien, sin explicación objetiva, le tengo un odio visceral y rogaría a los gringos que se lo llevaran para esas tierras por los pecados que de pronto ni siquiera ha cometido, pero así es el odio, produce ceguera y favorece la criticadera. Que Dios lo perdone, a mí no, porque el malo de la película es él.

                Y eso que no sigo con aquello de que si quieren mi humilde opinión… 

Sapere aude es una locución latina que significa «atrévete a saber», aunque también suele interpretarse como «atrévete a pensar», «ten el valor de servirte de tu propia razón», «ten el valor de usar tu propia razón». Su divulgación se debe al filósofo Immanuel Kant en su ensayo Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?, aunque su uso original se da en la Epístola II de Horacio del Epistularum liber primus: Dimidium facti, qui coepit, habet: sapere aude, / incipe ("Quien ha comenzado, ya ha hecho la mitad: atrévete a saber, empieza"). La frase fue acuñada por Horacio en el siglo i a. C. y se encuentra en una epístola a su amigo Lolius. Tiene muchas traducciones, pero en el contexto de la carta (en la cual trata sobre los múltiples procedimientos que Ulises usó en su regreso de Troya para superar las pruebas a las que se enfrentó) se puede entender como «tener el valor de usar tu habilidad para pensar». Otros la traducen como «atreverse a pensar». Desde entonces se utiliza muy frecuentemente como tópico literario y también como lema de varias universidades.[2]

Tomado de Google


[1] Y aquí aparece otra palabra con doble connotación, para que se vea cómo las palabras juegan con uno y uno con ellas. Extracción un proceso de separación de un material deseado de una mezcla o muestra mediante el uso de un disolvente, ya sea por medios físicos o químicos y también es sacar a la brava algo de algún lugar.

[2] Wikipedia. Una contradicción, lo sé, pero es que soy tan contradictorio que cuando pienso en un contradictor peor que yo, pienso en Petro, que es la madre de la contradicción y el desparpajo.


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