Estando ya viejos la pregunta usual de saludo: es y cómo
estás. Punto y seguido, la respuesta usual: muy bien y tu? Punto y aparte. Hay
variantes de respuesta como que: ahí vamos, divinamente, sin novedades, lo
usual, etcétera, etcétera, lo común en conversación de viejos.
Pues bien, la respuesta me dejó un tanto inquieto y no
recuerdo bien si ya había escrito sobre esto o es una variación a alguna otra
publicación. Como sea, hoy se me ocurrió que a partir de esta respuesta todos
estamos sanos, lo suficientemente sanos para como para no sentirnos enfermos.
Inmortales, pensará algún optimista, pero no y punto aparte.
Si uno ve conversación de viejos, se encuentra que en
algún momento terminan hablando de dolencias y de pastillas, pero siguen
insistiendo en que están en perfecto estado de salud, como si lo estuvieran y
me explico.
Un solo conversador señalará la dosis que toma para la
hipertensión (pero está bien), para las agrieras el omeprazol (sin novedades),
la tiroides también en su dosis (pero se está divinamente), colesterol y
triglicéridos siguen altos (e insiste en estar bien), y toma la pastillita
dulzona del salicílico (y no tiene problemas), la de la diabetes (y me siento
muy bien) y no sigo con la mención de otras adicionales que puedan haber
formulado para otros malestares y eso sin citar los adicionales de la vitamina
C o D, el colágeno y demás pepas que no requieren formulación. Pero estamos
bien, a Dios gracias y gracias por preguntarlo.
Si estamos tomando tantas pepas y de salud estamos muy
bien, para qué carajos tomamos tantas pepas? Respuesta obvia, no estamos sanos,
nuestra salud ya se está relajando, ya no estamos en plenitud de facultades, la
cantidad y dosis que tomamos ya nos explican que estamos enfermos, pero sin
embargo nos sentimos divinamente.
Contradictorio no? Y el problema es que los jóvenes ya
empezaron a tomar pepas para estas dolencias, pero igual que uno, ellos también
sostienen que de salud están divinamente, una salud de primera, sin ver que el
tomar pastillas indica que la salud ya no está bien gracias.
Era una mentira evidente que nos echamos y que nos
creemos para evadir un poco la realidad a la que estamos sometidos, pero estoy
de salud bien gracias a Dios y gracias por preguntarlo.
Tendré que secarlo cuando se vaya, piensa
ella, puedo resbalar y romperme la cadera, y eso no va a pasar, bastante mal
estoy ya con lo que tengo.
Tomado de Facebook
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