miércoles, 14 de enero de 2026

SANIDAD

             Estando ya viejos la pregunta usual de saludo: es y cómo estás. Punto y seguido, la respuesta usual: muy bien y tu? Punto y aparte. Hay variantes de respuesta como que: ahí vamos, divinamente, sin novedades, lo usual, etcétera, etcétera, lo común en conversación de viejos.

             Pues bien, la respuesta me dejó un tanto inquieto y no recuerdo bien si ya había escrito sobre esto o es una variación a alguna otra publicación. Como sea, hoy se me ocurrió que a partir de esta respuesta todos estamos sanos, lo suficientemente sanos para como para no sentirnos enfermos. Inmortales, pensará algún optimista, pero no y punto aparte.

             Si uno ve conversación de viejos, se encuentra que en algún momento terminan hablando de dolencias y de pastillas, pero siguen insistiendo en que están en perfecto estado de salud, como si lo estuvieran y me explico. 

             Un solo conversador señalará la dosis que toma para la hipertensión (pero está bien), para las agrieras el omeprazol (sin novedades), la tiroides también en su dosis (pero se está divinamente), colesterol y triglicéridos siguen altos (e insiste en estar bien), y toma la pastillita dulzona del salicílico (y no tiene problemas), la de la diabetes (y me siento muy bien) y no sigo con la mención de otras adicionales que puedan haber formulado para otros malestares y eso sin citar los adicionales de la vitamina C o D, el colágeno y demás pepas que no requieren formulación. Pero estamos bien, a Dios gracias y gracias por preguntarlo.

             Si estamos tomando tantas pepas y de salud estamos muy bien, para qué carajos tomamos tantas pepas? Respuesta obvia, no estamos sanos, nuestra salud ya se está relajando, ya no estamos en plenitud de facultades, la cantidad y dosis que tomamos ya nos explican que estamos enfermos, pero sin embargo nos sentimos divinamente.

             Contradictorio no? Y el problema es que los jóvenes ya empezaron a tomar pepas para estas dolencias, pero igual que uno, ellos también sostienen que de salud están divinamente, una salud de primera, sin ver que el tomar pastillas indica que la salud ya no está bien gracias.

             Era una mentira evidente que nos echamos y que nos creemos para evadir un poco la realidad a la que estamos sometidos, pero estoy de salud bien gracias a Dios y gracias por preguntarlo. 

Tendré que secarlo cuando se vaya, piensa ella, puedo resbalar y romperme la cadera, y eso no va a pasar, bastante mal estoy ya con lo que tengo.[1]

Tomado de Facebook
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[1] El asesinato de Harriet Krohn. Karin Fossum.


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