Una frase
oída al aire, que no significa nada pero que oída despacio, qué puede
significar? Un legado para quién? Buena pregunta, ya que la afirmación quedó
digerida. Eso me lleva a pensar en la situación de cualquiera, uno incluido.
Dentro de una escala social, diseñada por quien sabe quién, uno estará en lo
que se llama la clase media acomodada, así asumida, pues hasta en las diversas
clases sociales hay diferencia, como la de ricos venidos a menos, por no decir
quebrados.
En fin,
clase media acomodada, si la hay y en la que prefiero acomodarme, semejante a
la heredada de nuestros padres que no ascendieron a más. Pero igualmente me
preguntaba si eso era heredable, la de mantener al menos la clase social que
disfrutaron ellos. Lo pregunto porque siendo sinceros es desde ese punto en que
se parte el camino de la vida, cuando ya uno es laboralmente apto. Las
oportunidades sabrán determinar si ese es el punto de arranque, al menos eso es
lo que parece.
Clase media
acomodada. Quiere significar que se tiene lo suficiente para subsistir y un
poco más para botar, en las bobadas en que se gasta la plata, en cosas
innecesarias pero que satisfacen la necesidad de sentirse algo más rico de lo
que se es.
Son vanas
preguntas, lo sé, pero sintiéndose catalogado y encuadrado en un arquetipo de
este calibre sobra preguntarse cuál es el legado que se deja, pues como dije, a
duras penas se dejan cifras en ceros, cuando no es del todo negativo o en rojo,
como antaño se decía.
Qué legado
dejo, me pregunto ahora. Ninguno, es la respuesta más práctica que puedo dar,
porque no dejo nada, tal vez una porción de un inmueble que no soluciona
económicamente gran cosa; de resto, solo dejo recuerdos, momentos, situaciones
para aquellos que puedan recordarlos, nada más. Así de efímera y fútil es la
vida.
Bajos
pensamientos y por demás inútiles, pudiendo solventar la vida con
agradecimientos por ser uno al menos uno más de los de la clase media
acomodada, con un excedente que permite darse ciertos gustos o lujos, como
montar en taxi, por ejemplo,
Y lo de los
legados, que los que tienen plata e hijos inútiles se preocupen de eso que ya
se encargarán ellos de dilapidar la fortuna obtenida gratuitamente ante la
incompetencia que se suele demostrar en estos casos.
Qué tal
pues, es lo que hay, un discurso que me permitió llenar una cuartilla ante la
ausencia de un buen decir.
… y se dijo que
para dar disgustos siempre había tiempo.
¿A
qué venimos aquí si la gran mayoría de nosotros tenemos vidas insulsas y
ordinarias abocadas al mismo final inevitable? A veces me cuesta entenderlo.
Entonces miro las cosas de mis muertos y me pregunto si acaso el sentido de la
vida es dejar algo para que quienes quedamos atrás recordemos que estamos
vivos, que la vida es breve e impredecible, que debemos dejar algo nosotros
también, lo que sea, pero algo para tener a donde volver y, sobre todo, para
que alguien nos recuerde cuando nos vayamos.
Tomado de Facebook
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