Oyendo en el podcast
de la BBVA,
de la cual no me separo, he de confesar, hablaba de su carrera de actor y de
los personajes que ha representado. Y entre las cosas contaba de su experiencia
por la vida, mencionando algo relacionado con el impostor que ha de ser cuando
actúa y también de cómo tenía que llegar a conocer al personaje y luego desprenderse
de él.
Pues bien, trajo a
mi mente algo que en algún momento escribí sobre la percepción que tiene la
gente sobre uno a medida que le va conociendo. Que no nos conoce y que no nos
conocemos, como en alguna oportunidad también escribí, si mis recuerdos son
fieles.
Trajo a mi
pensamiento la frase de cuánto me conozco, cuánto me conocen.
Sobre la primera,
cuánto me conozco, creo que dije en su oportunidad que uno no podía ser
objetivo consigo mismo, porque como en cualquier entrevista laboral, uno solo
señalaba los puntos positivos o favorables de su propia personalidad y
escondía, bien profundo, sus debilidades y sus secretos, tan los escondía que
pretendía no tenerlos, porque quién soy yo para criticarme a mí mismo.
Sobre la segunda,
cuánto me conocen, la respuesta fue relativamente vaga porque visto desde otra
perspectiva era yo mismo quien me ponía en lugar de quien me conocía para
responder a la pregunta, la cual también quedaba inconclusa porque era una
percepción que me hacía y que se supone hacía quien me conocía. Y como nadie
conocía mi historia completa y menos la parte oculta, solo podían conocer una
parte de ella, no la totalidad.
Impostor es una
persona que finge ser alguien que no es. La sociedad o el grupo social, si se
quiere, a lo largo del tiempo nos va exigiendo ciertos comportamientos y a
ellos nos vamos acomodando, para poder hacer parte de él, para que nos acepten,
no tal cual somos, está claro. Tanto que la impostura está definida como un
engaño con apariencia de verdad. Y lo mejor es que todos somos conscientes de
este comportamiento, porque los impostores son (somos) generalmente conscientes de no ser quién
dicen que son.
Es un camuflaje de sobrevivencia, ante la imposibilidad de ser objetivos en
nuestras apreciaciones. Cómo me veo, pues rodeado de un halo angelical; cómo me
ven, como una buena persona, dirán los que mejor opinión tienen de mí y, por
falta de objetividad, no puedo expresar lo que pueden pensar los que no la
tienen muy favorable.
En
consecuencia, vivimos como impostores, tratando de reflejar lo que no somos en
la totalidad, solo en la parcialidad y no nos criticamos porque, además de no
ser objetivos, va y nos asustamos si reconocemos todo lo que pretendemos
ocultar. Esta es la raza humana.
… sabía de mi existencia de oídas y por
rumores, que es la peor manera de saber sobre la vida de nadie.
Tomado de Facebook
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y no sería bueno definir lo que no nos gusta de nosotros y trabajar por cambiarlo? solo porque se nos da la gana?
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