viernes, 30 de enero de 2026

IMPOSTOR

                Oyendo en el podcast de la BBVA[1], de la cual no me separo, he de confesar, hablaba de su carrera de actor y de los personajes que ha representado. Y entre las cosas contaba de su experiencia por la vida, mencionando algo relacionado con el impostor que ha de ser cuando actúa y también de cómo tenía que llegar a conocer al personaje y luego desprenderse de él.

                Pues bien, trajo a mi mente algo que en algún momento escribí sobre la percepción que tiene la gente sobre uno a medida que le va conociendo. Que no nos conoce y que no nos conocemos, como en alguna oportunidad también escribí, si mis recuerdos son fieles.

                Trajo a mi pensamiento la frase de cuánto me conozco, cuánto me conocen.

                Sobre la primera, cuánto me conozco, creo que dije en su oportunidad que uno no podía ser objetivo consigo mismo, porque como en cualquier entrevista laboral, uno solo señalaba los puntos positivos o favorables de su propia personalidad y escondía, bien profundo, sus debilidades y sus secretos, tan los escondía que pretendía no tenerlos, porque quién soy yo para criticarme a mí mismo.

                Sobre la segunda, cuánto me conocen, la respuesta fue relativamente vaga porque visto desde otra perspectiva era yo mismo quien me ponía en lugar de quien me conocía para responder a la pregunta, la cual también quedaba inconclusa porque era una percepción que me hacía y que se supone hacía quien me conocía. Y como nadie conocía mi historia completa y menos la parte oculta, solo podían conocer una parte de ella, no la totalidad.

                Impostor es una persona que finge ser alguien que no es. La sociedad o el grupo social, si se quiere, a lo largo del tiempo nos va exigiendo ciertos comportamientos y a ellos nos vamos acomodando, para poder hacer parte de él, para que nos acepten, no tal cual somos, está claro. Tanto que la impostura está definida como un engaño con apariencia de verdad. Y lo mejor es que todos somos conscientes de este comportamiento, porque los impostores son (somos) generalmente conscientes de no ser quién dicen que son[2]. Es un camuflaje de sobrevivencia, ante la imposibilidad de ser objetivos en nuestras apreciaciones. Cómo me veo, pues rodeado de un halo angelical; cómo me ven, como una buena persona, dirán los que mejor opinión tienen de mí y, por falta de objetividad, no puedo expresar lo que pueden pensar los que no la tienen muy favorable.

                En consecuencia, vivimos como impostores, tratando de reflejar lo que no somos en la totalidad, solo en la parcialidad y no nos criticamos porque, además de no ser objetivos, va y nos asustamos si reconocemos todo lo que pretendemos ocultar. Esta es la raza humana. 

… sabía de mi existencia de oídas y por rumores, que es la peor manera de saber sobre la vida de nadie.[3]

Tomado de Facebook
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[1] Las raíces bajo la alfombra. Enzo Vogrincic Roldán, actor urguayo.

[2] Wikipedia.

[3] El pibe que arruinaba las fotos. Hernán Casciari. 

1 comentario:

  1. y no sería bueno definir lo que no nos gusta de nosotros y trabajar por cambiarlo? solo porque se nos da la gana?

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