lunes, 12 de septiembre de 2016

EN BLANCO



Usted y yo, qué lástima,
únicamente podemos establecer
una comunicación en un solo sentido;
porque usted es una persona
y yo una simple frase.

Grafiti


Quería escribir en blanco. Bueno, no, me explico, quería variar y dejar el blog en blanco, para que cada uno leyera la historia que quería leer. (La tecnología no da para tanto! Me dice el inteligente!)







Dejar esos espacios en blanco para que cada cual viera los pensamientos que le iban apareciendo, haciéndolos patentes, haciéndolos presentes. Hacerlos notorios, autenticándolos como suyos, haciendo función de notario.







Espacios en blanco, no por falta de tema, sino por exceso de imaginación.







Mucho bobo, dirá alguno. Otro, sin eufemismo dirá: Mucho pendejo. Otros más familiares, más abusivos, menos condescendientes dirán, muchoooo … (léanse los puntos suspensivos con la grosería que se quiera, sin eufemismo, sin vergüenza, con familiaridad) Es parte del derecho del lector.







Y mientras me los imagino, más me río de ustedes, he de confesar, porque la cuestión va en ambos sentidos, a pesar de que no tenga sentido, qué importa, la vida es para reírnos, si no siempre, al menos este rato.






Y dale con los espacios en blanco, mejor que los puntos suspensivos, mejor que dos puntos, mucho mejor que punto y aparte, a menos que quieran un punto final. Pero no ahora, hay para rato, la risa no tiene límites, la sonrisa se regala, el placer no desgasta, la vida es una lata, hay que patearla para que suene, vacía pero sonora, eso hay que hacer.


 


Y como la vida son retos, deberían tratar de hacerlo, una hoja en blanco, un pensamiento al vuelo, relleno de papel, si sonroja, borrón y cuenta nueva, si no un recuerdo, un experimento que puede replicarse, un escritor fallido, un Nobel en potencia, un inicio de un diario, una autobiografía o sinceramente se dice, esto no es conmigo. En cualquier caso, reto es reto y los retos se asumen o se evaden y no pasa nada, porque nada puede pasar, nadie nos está viendo, nadie ve nuestro sonrojo, nuestra alegría o nuestra vergüenza y si la ven, que no sean metidos, que no es con ellos, es con uno mismo.






Por hoy ya me he divertido, gratis, sin esfuerzo, aunque no quisiera poner punto final, me gustan los suspensivos, para saber que aún vivo y que sigo vivo. Espero que ustedes también se hayan divertido, tanto como yo me los gocé. Gracias.

Yo soy la corriente eléctrica
que va de neurona en neurona en su cerebro,
mientras usted lee la serie de letras
que forman esta frase y piensa en mí.


Grafiti

Foto: JHB (D.R.A.)


viernes, 9 de septiembre de 2016

PAZ (III)


Los que combaten el Proceso de Paz con las FARC, que es lo mismo que
combatir la paz finalmente pactada con ella,
muestran una tenacidad digna de mejor causa.
Saben que sembrar dudas es más fácil que despejarlas.
Que toda suposición en contra del Acuerdo cabe dentro de lo posible. 

 

Jesús Pérez González-Rubio

http://www.semana.com/opinion/articulo/jesus-perez-gonzalez-rubio-sembrar-dudas-es-mas-facil-que-despejarlas/492032


            Espero no terminar de escribir sobre el tema, tan largo como el mismo acuerdo ni tan aburridor como el mismo. De allí que he de sintetizar mi pensamiento y agotarlo en este blog, porque como decían las abuelas: bueno es culantro.

            Pasé al resumen de los seis puntos del acuerdo. Parola, parola, parola, tan solo palabras… (si parodio a Gigliola), promesas que contienen la esperanza de cumplimiento, por dos partes… dejo mejor el veneno y prosigo, aunque concuerdo con Pérez, toda suposición en contra –y a favor del acuerdo, agrego yo- caben dentro de lo posible.

            Comencé con el punto agrario, a los tres renglones la lectura ya me había aburrido. Aclaro por si no se han dado cuenta, mi interés no es de político, de historiador, de investigador, ni nada parecido, simplemente de colombiano, común y corriente, invisible como todos los demás. Y tranquilos, no pasa nada si no se leen el acuerdo, personalmente es lo más aburrido que hay, es como leerse la gaceta del congreso, como leí por ahí, aunque aludía a un código.

El eterno discurso de la reforma agraria de todos los tiempos, baste que miren los documentos desde esas épocas y siempre el mismo blablablá y desde 1936, pasando por 1968 (puntos constitucionales claves para las llamadas reformas agrarias) y no ha pasado mayor cosa. El mismo discurso, ningún actuar, de pronto alguna timidez de proyecto y todo igual, los grandes más grandes, los pobres, invisiblemente más pobres. La historia no ha cambiado.

            Y en entrelíneas leo “Se hará especial énfasis en las poblaciones más vulnerables así como en la población campesina, en las mujeres, las comunidades indígenas y afrodescendientes y la población LGBTI. Estas campañas incorporarán en sus contenidos valores que combaten el sexismo y las múltiples formas de discriminación, incluidas aquellas en razón del género y la orientación sexual y la identidad de género diversa.”

En lo que a mí concierne, estoy mamado con la pendejada esa de niños y niñas, jóvenes y jóvenas, mujeres rurales y mujeres campesinas –cuál la diferencia?-, Lgyonoséquécosas. Para mí, repito, toda esa palabrería es básicamente eso, palabrería que lleva a la discriminación. Colombianos, supongo, somos todos, mujeres y hombres, blancos, negros, rojos y amarillos, pobres y ricos y la ley y la justicia, equidad y demás carreta, debe aplicarse por igual a todos los que se consideren colombianos y lo único que hay que predicar simplemente es el respeto, independiente de sexo, color, condición, que es el espíritu final de la condición humana, o de la constitución si lo prefieren. He dicho!

Y como de antemano sabía que no me iba a leer el mamotreto ese del acuerdo, por razones que ya he expuesto y porque me tiene sin cuidado lo que piensen de mí, como razón exculpante, como buen colombiano que soy, me encontré con las siguientes excusas que me habilitan para pasarlo por alto, de personas a quienes respeto por su opinión:

“Suscribo el sensato consejo que da Héctor Riveros en La Silla Vacía: no lean el acuerdo, por favor. Los va a enredar. No es necesario leer una por una (yo he leído unas cuantas) esas fatigosas 297 páginas de una verborreica prosa jurídico-político-técnico-incluyente (“todos y todas” a cada frase). ¿Quién necesita, y para qué, leerse entero y línea a línea el Código de lo Contencioso Administrativo? Porque el fondo del acuerdo es muy sencillo: que se acaban las Farc como organización armada a cambio de que las dejen hacer política sin armas.” Antonio Caballero. http://www.semana.com/opinion/articulo/antonio-caballero-las-farc-sin-la-a/492241#

 

“Para no comer cuento. En un país que no lee es fácil pronosticar que muy pocos leerán las casi 300 páginas de los acuerdos de La Habana, que son importantísimas pero farragosas y fatigantes. Ni siquiera creo que la mayoría lea los útiles resúmenes. La gente prefiere formarse una opinión con el mínimo esfuerzo, bien a partir de lo que oye en los medios o del rumor callejero, de lo que “se anda diciendo”. … Muchas veces se trata de simple ligereza, que no es ni mucho menos un pecado venial. El mundo va de prisa, no se lee bien o se lee al sesgo, no hay tiempo para la reflexión ni para la investigación. El rigor es lo de menos. Pero otras veces lo que se impone es el prejuicio o la “mala leche”, la tergiversación deliberada o la mentira.”  Piedad Bonnett. Para no comer cuento.


Como futurólogo o colombiano si lo prefieren es igual, porque somos expertos en hablar más de la cuenta sin soporte alguno, pero con suficiente maledicencia y veneno, nada garantiza el futuro de la paz, el año entrante estaremos eligiendo otro presidente que puede o no ponerle voluntad a lo acordado, porque bien fácil he aprendido que basta con decir ahhh! quería hacerlo, pero no hay plata… Y quién garantiza que el ELN coja fuerza con todos esos guerrilleros de las FARC que no querrán el salario inicial que le dará el gobierno y cambien de bando, permaneciendo en el bando de la guerrilla que queda? Y cuántos de ellos que no tienen arte o profesión van a terminar de hampones, porque se acostumbraron a tener dinero fácil? Y si no entregan todas las armas sino que las esconde por ahí por si acaso? Pensé que los guerrilleros odiaban todo lo colonialista, imperialista y gringo incorporado, pero el acuerdo parece documento jurídico hecho por abogados gringos –con todas las salidas invisibles para permear o no el acuerdo- y el eterno uso que ahora se suele usar de siglas porque si les digo que el PNIS es al PDET, como el RRI es al APP, nadie entenderá, pero es que se oye tan bonito, tan gringo y si es gringo… efectivamente, a mí lo gringo me saca la malaleche, porque se creen más y ni siquiera lo son… pero eso no es tema de acá.

Todas esas cosas malas y muchas más, pero todas ellas previsibles, me han pasado por la cabeza y me han hecho pensar en qué sentido debo votar? Por principio no votaría o votaría en blanco, pero el segundo no vale, lo que me lleva a votar nulo, para que lo anulen, pero tampoco. No votar… también es opción.

Pero y qué tal que funcione la paz? Qué derecho tengo yo a oponerme? A hacerle la zancadilla a los demás, solo por mi mala leche?

Me cuesta mucho trabajo entender a quienes, ejerciendo su derecho como corresponde, se oponen a los acuerdos de La Habana. La verdad, prefiero a las Farc politiqueando que disparando. Felipe Zuleta Lleras. http://www.elespectador.com/opinion/sonar-se-vale

Podría pensar que “Soy simplemente un payaso y colecciono momentos” (Heinrich Böll, citado por Fernando Araújo), podría ser!

Es cierto que el documento está contenido de una serie de mentiras, de mentiras a medias, de verdades a medias, que quieren las partes pensar que son sus verdades y quieren hacerlas verdades, mentiras del gobierno, mentiras de las FARC, es una negociación entre malpensantes y desconfiados mutuos, pero así se firmó. Esto me lleva nuevamente a Araújo: “No sé a usted, pero a mí me salvaron sus mentiras, pues por esas mentiras supe gran parte de sus verdades.” (Fernando Araújo. http://www.elespectador.com/opinion/caer-romper-y-salvarse)

 

Y este punto lo puedo resumir así –naturalmente con palabras ajenas-:

 

 

Héctor Abad escribe “Tolerar a los intolerantes” y entrelíneas leo hasta dónde tolerar a los unos y a los otros, cuando el uno se convierte en el otro? La paz ha dado para esto.

 

 Y eso me lleva a pensar:

 

 

 

Porque efectivamente:

 

 

            Y por eso por último me pregunto, y si el experimento resulta? O dicho en otras palabras, ajenas, creo que de Antanas, y qué tal que funcione? O como han dicho otros más, qué perdemos votando con el sí?

Conclusión: Nos pusimos a jugar con la pirinola y nos salió todos ponen, menos las FARC, porque si ven cada punto, el gobierno se comprometió, se comprometió y se comprometió, en nombre de todos y pone todo, y las FARC hicieron su menor esfuerzo de poner. Visto desde el punto de costo beneficio, la paz nos favorece. Esta es una de las oportunidades en la que el que gana pierde (Maturana no estaba loco cuando lo dijo) y si a largo plazo perder es ganar, nos tocó comernos este y muchos sapos más.
 
Y con todo, para culminar, sí creo que no tengo derecho a decidir con el voto por todos aquellos que realmente sufrieron la guerra, el menor gesto que puedo hacer es votando por el sí de los sufridos, de quienes pusieron los muertos, de los que fueron desangrados, creo que es lo mínimo que puedo hacer por ellos, otra cosa diferente sería una irresponsabilidad y al menos se los debo a ellos.




miércoles, 7 de septiembre de 2016

PAZ (II)


Desde el mundo de la razón es muy fácil apreciar que las oraciones no sirven para nada, pues el mundo está cada vez peor y la humanidad avanza a pasos agigantados hacia la destrucción del planeta. De todos modos, no le aconsejamos que le diga a un creyente que rezar es por completo inútil, pues se va a sentir ofendido y usted se puede ganar un puño.
Jorge Gómez Pinilla

Continúo pensando en voz alta sobre cómo votar, habiendo predicho que desconfío del gobierno, de sus fuerzas armadas y de las far, (será que después prohíben el uso de la palabra por excluyente y racista? Ya veremos) y que creo que no debería tener yo el derecho a decidir por las minorías que han soportado la violencia.

Pero como no es el caso, debo seguir pensando. Dicen que el tema sólo debe ser tratado por quien haya leído los acuerdos. De acuerdo, empezaré a tomarme la molestia, porque todos los documentos del estado, escrito tipo Conpes, son además de ladrilludos, mamones, mal redactados, con verdades a medias y juramentos a la bandera que nunca se han de cumplir. Dicho esto reto a cualquiera a que me contradiga, o al menos que me demuestre que la redacción es fatal. Con estos prejuicios inicio. A propósito, qué es justicia prospectiva?

Recordando, teniendo presente, poniendo de presente, recordando, subrayando, poniendo de presente, recordando, poniendo en consideración, subrayando, considerando, evaluando y resaltando, reconociendo, exaltando, recordando, aceptando, y no continúo con las palabras con que inicia cada uno de los párrafos del preámbulo, se nota que la redacción por un lado quedó en manos de técnicos ignorantes del castellano, por parte del gobierno y del limitado vocabulario comunistoide propio de las Farc. Al menos para mí, ya es un oprobio que el gobierno no sepa escribir; a los de las Farc se les excusa, por obvias razones. Dentro de la comisión redactora, por lo menos uno del gobierno debió elegirse como escritor, si lo hubiera escrito Abad Faciolince, Álvaro Mutis, Juan Gabriel Vásquez o cualquier de los tantos escritores y cultores que tiene el país, la pieza hubiera sido otra, al menos llena de mentiras, pero bien contadas. Daría gusto leerlas y se sentiría uno, si bien tumbado, al menos a gusto. (A propósito, si no estoy mal fue García Márquez quien advirtió sobre el abuso de gerundios y esos sobran en el acuerdo, como sobran tantas mayúsculas: mal actual).

Culmina esta primera parte con la tramitología gubernamental, siete originales con sus anexos depositados hasta en las bóvedas más ocultas, -nadie confía en nadie- previo reconocimiento que el presidente es el presidente –nótese que no es Santos-, aunque con este reconocimiento buscarán perseguir el Nobel de Paz, aunque de pronto les resulta el de química, por aquello de lo que hubo entre las altas partes contratantes.

De la lectura del preámbulo me queda sinsabor a la serie de verdades que siempre han existido, pero que ninguna de las partes había reconocido y que creo, salvo mal pensamiento, tampoco reconocerán en el futuro, como es la serie de derechos constitucionales que siempre hemos tenido de palabra, pero nunca de obra o acción (derecho a la paz, a la igualdad, a los derechos humanos y blablablá). Dos, la contradicción en que entran las Farc al reconocer que todo lo hecho por ellos, que siempre se confesaron que lo que hacían lo hacían por el pueblo, no era lo que era… (Ya empecé a escribir como ellos, enredado y dejemos así, aunque… ya se notó que estoy leyendo el acuerdo como cualquier leguleyo, con lupa y futurología malintencionada.)   

Obran de buena fe y con el fin de cumplir con lo acordado. Eso dice el documento. Me pregunto, si la firma obliga (al menos eso se dice en derecho) y ambas partes tienen poder suficiente de sus representados, por qué debe someterse a plebiscito tanto de colombianos como de miembros insurgentes? (Los puristas dicen que se trata de un referéndum). En el caso del gobierno es entendible, el presidente no tiene suficientes calzones para asumir la responsabilidad solito, prefiere que otros intervengan para que si algo falla, la razón del sacaculismo, perdón del estado, ayuda. He dicho en otras oportunidades que la última generación de dirigentes es de por sí cobarde, siempre quiere un comité al cual echarle la culpa, por si algo sale mal. En las Farc es simplemente tecnicismo de que sea avalado por la base democrática en un gobierno totalitario como lo son. Y si se va a cumplir con lo acordado, si las respuestas de las bases son negativas, como van a cumplir lo acordado y firmado?

… para alcanzarlo el Gobierno Nacional y las FARC-EP siempre y en cada momento nos ceñimos al espíritu y respeto de la Constitución Nacional, de los principios del Derecho Internacional… Acaso no estamos en un país en que la ley es para los de la ruana y que hecha la ley, hecha la trampa? Ya veremos. Me suena a saludo a la bandera, como los otros, pero digamos que así será.

Después del preámbulo, la introducción (sin comentario venenoso). Es el fin del enorme sufrimiento de niños y niñas, mujeres, indígenas, afrocolombianas, negras (cuál la diferencia?), comunidades, raizales y rom (vaya a saber qué es eso!), palenqueras, mujeres rurales y mujeres del campo (cuál la diferencia?) y un largo etc., etc., olvidando a los hombres, mencionan a todos menos a los hombres, si se me permite la sutileza. Y me pregunto, no bastaría con decir que se refiere a los colombianos? (Aunque la real academia prohibió el oso (digo el uso) de mencionar colombianos y colombianas, niños y niñas, etc., hay una ley de la sabiduría de nuestros legisladores, generadores y copartícipes de la situación de violencia y no exudo más bilis).

Y constituyen un todo indisoluble, porque están permeados por un mismo enfoque de derechos, para que las medidas aquí acordadas contribuyan a la materialización de los derechos constitucionales de los colombianos; por un mismo enfoque diferencial y de género, para asegurar que la implementación se haga teniendo en cuenta la diversidad de género, étnica y cultural, y que se adopten medidas para las poblaciones y los colectivos más humildes y más vulnerables, en especial los niños y las niñas, las mujeres, las personas en condición de discapacidad y las víctimas; y en especial por un mismo enfoque territorial,  la parte es el todo, permeado para la gloria de los colombianos (y colombianas) por el enfoque diferencial y de … blablablá. Más palabras vacías, en búsqueda de Utopía, Un mundo feliz, La nueva Atlántida y dentro de 20 años, los ricos más ricos, los abandonados más abandonados, los desplazados… ya murieron y serán enterrados como desplazados.

Para romper barreras hay que abrir espacios. De los problemas que tiene Colombia es el exceso de democracia y eso nos ha matado. Está demostrado (supongo que por alguna universidad gringa, pagada por una multinacional) que uno no puede discutir con la mujer, ahora háganme el favor de abrir espacios en que interactúen con sabiduría y honorabilidad godos y liberales, uribistas y católicos, protestantes y comunistas, los unos y los otros, los unos con los otros, los otros con los unos y, como en el congreso, no habrá acuerdo, porque como diría Álvaro Gómez, nunca nos ponemos de acuerdo en lo fundamental.


Fin del capítulo dos!

Imagen: Quino. Mafalda. Tomada de Internet.

lunes, 5 de septiembre de 2016

PAZ (I)


En la Agonía del cristianismo (Unamuno) lo expresa así:
‘Los hombres buscan la paz, se dice. Pero ¿es esto verdad?
Es como cuando se dice que los hombres buscan la libertad.
No, los hombres buscan la paz en tiempo de guerra,
y la guerra, en tiempo de paz;
 buscan la libertad bajo la tiranía y buscan la tiranía bajo la libertad.

F. Savater. El arte del ensayo

Cada vez que he oído el tema de la paz, desde hace varios años, siempre me recuerda la alegoría que hace Mafalda, con el paz! paz! y así lo entiendo como una cachetada a la inteligencia, especialmente a la mía.

Antes de continuar vale aclarar que no soy uribista (Dios me libre), ni santista (la iglesia me condene), ni católico, ni godo, ni liberal, ni de izquierda ni de derecha, es decir no soy nada y el tema, con los años, busco me sea indiferente, como indiferente lo fue durante todo el tiempo en que hubo violencia, que nunca conocí. Supe y viví de otro tipo de violencia, que no encaja en la que está de moda, por lo que omitiré por ahora comentarios al respecto; dará para otro blog.

Mi indiferencia debe venir en parte por mi odio a los políticos, a quienes nos gobiernan, por la forma como nos gobiernan, advirtiendo que me pensiono gracias a los años cotizados en el sector público, sin que ello me pueda generar cargo de conciencia alguno, hice mi parte y considero que lo hice bien y entregué casi siempre algo más de mí y paro acá para no desviarme.

Y viendo lo que he escrito, proseguiré leyendo el acuerdo, hasta donde mi sangre aguante, como abogado del diablo, como si fuera un contrato en el que quiero proteger a quien me contrata, haciéndole ver lo bueno y lo malo de lo redactado (no de lo que quisieron decir, sino de lo que las palabras dicen). Escribo entonces para convencerme si debo o no votar, si lo hago por el sí o por el no o simplemente voto para que lo anulen, ya que no vale el voto en blanco. Con estas claridades, continúo.

El tema me produce un cosquilleo o escozor por diversas razones; desde hace muchos años y básicamente está dado por lo que conocí directamente, oí directamente de afectados y agrandé con el chisme. No voy a hablar de todo el tiempo de violencia, porque no soy tan viejo, mi papá lo fue pero tampoco sentí que hubiera sido tan grave, al menos nunca le oí queja alguna. Diría entonces que me puedo vanagloriar que mi familia no fue expuesta ni sufrió por la llamada violencia, que unos dicen que tiene 50 años, otros que 100 y otros más desde 1810, es decir que, en todo caso, somos un país por naturaleza violento (baste contar cuántas guerras se han cruzado desde el grito –o gemido?- de independencia hasta ahora, hasta tuvimos una guerra que se llamó de los mil días, que por cuestiones de colombianos se hizo el redondeo y quedó así nominada).

En esta medida deberían prohibirnos a nosotros, los que no la hemos sufrido, votar, precisamente porque no la hemos sufrido no tenemos argumentos ni para el sí ni para el no, no sabemos lo que es la guerra ni lo que es sufrir su violencia, por eso no tenemos derecho a votar.

Aquí queda patente mi problema al respecto, le doy vueltas y vueltas, me desvío por tantas ideas juntas.

Decía que el punto de partida de la violencia de los últimos 35 años viene de la falta de compromiso –o de calzones, que es lo mismo- del gobierno y de la falta de berraquera –o cobardía de unos cuantos- militares. Y me explico.

UNO. Nunca me cupo en la cabeza que no más de 20 mil pelagatos[1], cuando tuvieron fuerza, pudieran con más de 300 mil efectivos[2]! (“Para enero del año pasado –refiriéndose a 2013-, el número de efectivos era de 428. 859 y para el mismo mes de este año la cifra subió a 470.988, es decir 42.129 uniformados más.” http://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/4-2014-pie-de-fuerza-aumento-en-42-mil-efectivos. En 2009 “El total de personal de la Fuerza Pública es de 431.253 hombres y mujeres”. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4785562)

DOS. Los militares siempre supieron y han sabido en dónde estaban los bandidos esos. Lo sabían por labores de inteligencia (aunque nunca lo demostraron, lo de inteligentes, claro está). Tenían infiltrados y soplones (y una forma como se evaporaba fácilmente parte de los recursos destinados al efecto). Tecnología la han tenido, tanto que el mismo Agustín Codazzi cuenta, para efectos catastrales, con servicios satelitales que permiten ver desde el espacio a una persona orinando –según versión de la personal que me lo contó-, hoy hasta el doctor Gugol lo tiene (baste ver google maps)! Han sido entrenados por los gringos, que se las saben todas (según dicen, no me consta).

TRES. Falta de voluntad política o cobardía, parecerían sinónimos. Sabían en dónde estaban y solo faltaba la orden. Empezaban a escalar las solicitudes, pero eso sí por escrito y cuando dicen por escrito, a todos les ha flaqueado las piernas, para no entrar en asuntos de género. Conocí militares troperos, de los que no les temblaba la mano echar bala, de aquellos que hubieran acabado con esa guerra hace muchos años, pero no los dejaron ni los militares administrativos, los de escritorio, ni los políticos de turno, por el miedo a la imagen.

Ahora, si sumo 1+2+3 insistiría que no me merezco el voto, lo deberían decidir quienes han sufrido los atropellos del gobierno, de los militares y de las far, ellos serían los únicos habilitados para decidir su propio futuro, no nosotros, los chismosos, los que nos creemos la última palabra, los que no sabemos de qué se habla, esos nosotros no deberíamos decidir, sería una irresponsabilidad decidir por las minorías que han puesto los muertos y las desgracias.
           
Por hoy, sigo pensando cómo votaré. (Tengo hasta dentro de un mes para decidirme, aunque creo que ya lo estoy, pero me da pie para seguir escribiendo sobre el tema, después será tarde: ya habrá pasado de moda).

Fuente: Imágenes Google. Quino





[1] “En 1965, una docena de guerrilleros asaltó el pequeño municipio de Simácota y declaró fundado al Ejército de Liberación Nacional, ELN. La prensa no pudo precisar el número de guerrilleros. Algunos medios hablaron de «cien» y otros de «doscientos». La información del ejército se refirió a «más de un centenar». Los insurgentes quedaron convencidos de que su acción había sido de tal magnitud que el enemigo aterrorizado los multiplicaba por diez. Se creían beneficiarios de una publicidad gratuita y tal vez lo eran.” http://bibliotecadigital.univalle.edu.co/bitstream/10893/7401/1/Las%20fuerzas%20militares%20en%20Colombia%20-%20Atehortua%20Adolfo.pdf

[2] “Pero, lo más importante es que al salario básico de todo militar se le agregaban primas especiales de servicios y actividad, relacionadas con la declaratoria del Estado de Sitio, cuya duración también contaba como «tiempo extra» para efectos pensionales y de jubilación40. De todas maneras, no eran tampoco los únicos beneficiados con la declaratoria del Estado de Sitio. En la Constitución Nacional de la época, el Congreso de la República sesionaba sólo durante un corto período del año, por lo cual y sólo en su transcurso, recibía ingresos salariales. Con motivo del Estado de Sitio, el Parlamento se declaraba en sesión permanente y, por ende, dichos estipendios salariales podían recibirse durante todo el año. El propio presidente Carlos Lleras acusó en 1966 al Congreso de intentar mantener el Estado de Sitio, en forma deliberada, para obtener ventajas financieras” Ob. Cit.

viernes, 2 de septiembre de 2016

SOBRE FACEBOOK Y REDES SOCIALES


La vida propia del secreto es desear escaparse:
cuanto más grave es, más cuesta guardarlo.

Eliette Abécassis. Qumrám

A raíz del tal “Caso ‘Eh, eh, epa Colombia’: de la viralidad al insulto” (http://www.semana.com/tecnologia/articulo/eh-eh-epa-colombia-de-la-viralidad-al-insulto/478868#), me llamaron la atención algunas afirmaciones hechas en ese artículo, que transcribo:

Nos gusta exponer casos de nuestra cultura que son exóticos y únicos, aunque tantos casos repetidos muestran que son más comunes de lo que pensamos”. (…) Para (…), Mauricio Jaramillo, ‘es positivo que se confirme que las redes sociales no son un mundo aislado y que lo que en ellas sucede tiene el potencial de trascender hacia toda la sociedad. Y esto no solo ocurre con hechos triviales, sino también, por ejemplo, con campañas de activismo o denuncias políticas y de corrupción, que generan impacto’. (...) ‘En su mayoría, reproducen lo que es tendencia en las redes sociales solo porque es tendencia y con el único fin de ganar en tráfico o sintonía, y pocos se esfuerzan por ofrecer análisis o agregar valor a sus contenidos´, asegura. (…) Sergio Llano, (…)  expresa que fenómenos como que el protagoniza la popular Chamitha Cheer ‘es un reflejo del valor que le dan los usuarios de las redes a lo que comparten y sobre lo que discuten en estas plataformas´. Llano cuestiona ‘si este tipo de contenidos tendrían tal relevancia en otras sociedades ¿o es una cuestión cultural en Colombia?’. La cantidad de insultos, agresiones, burlas y, en casos extremos amenazas, que ha recibido Daneidy Barrera en los últimos días superó todo tipo de límites. El estratega digital, Ricardo Fraile, hizo énfasis en este aspecto en un artículo que analiza lo ocurrido con el personaje. ‘Hay personas que no saben cómo enfrentarse al ciberacoso/ciberbullying y terminan bastante mal. Por fortuna, esta vieja es una berraca y tiene una autoestima, carácter y personalidad envidiables’, escribió. El profesor Llano hace hincapié en que particularmente los usuarios colombianos tienen niveles de imprudencia y grosería en sus publicaciones en redes que no se ven con frecuencia en otras sociedades. ‘Los colombianos publican con la concepción de que pueden decir lo que quieran, como si lo que escribieran no tuviera ningún tipo de consecuencia’. Mauricio Jaramillo analiza que en casos como este nacen como objeto de burla de los que lo inician, y van evolucionando en la medida en que llegan distintas audiencias a la discusión y se generan nuevos temas. ‘También entran en juego la identificación de las audiencias con estos personajes, y factores sociales como la discriminación –explícita o velada– por clase social, nivel educativo, raza o sexo–‘, explica. Quizá este sea el caso ‘Eh, eh, epa Colombia’ que pasó de la viralidad al insulto es el mejor retrato de una figura que había planteado con agudeza el fallecido escritor italiano Umberto Eco. ‘Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas’.

Como transcribí en otro blog, imposible tapar el sol con el dedo (la luna, lento. Ya ni se acuerda de lo que escribe… decía Mao: Cuando señalas con un dedo a la Luna, en lugar de mirar a la Luna los estúpidos miran el dedo. Ante mi ego regañón, agacho la cabeza, no vaya y sea que me la corte).

Las redes sociales son… en principio diría, la mejor forma de perder el tiempo actualmente, pero con un doloroso peligro, es adictiva y no sé si ese sea el problema. La invasión de los idiotas? Eco tiene también razón, por eso hago eco a sus palabras (tan gracioso, me dice el ego payaso). Pero es adictiva.

Y también es un medio de anonimato –parcialmente invisible- ya que uno termina comunicado con un montón de gente que ni conoce, ni está interesado en conocer. Y desde allí uno se escuda de muchas cosas. Como la vergüenza, va perdiendo uno la vergüenza en lo que escribe o en lo que replica. Y perdida la vergüenza, da pie a que la intolerancia de uno mismo se vea replicada en la red.

Y hace uno comentarios venenosos y vergonzantes escudado precisamente en esa misma red que le permitió a uno interactuar con otros anónimos.

Y también se busca pelea, se casa la pelea y en cualquier momento, cuando uno se ve acorralado o perdido, simple: la fácil, el sacaculismo inmediato, bloqueo, se hace el pendejo y todo queda como si nada hubiera pasado, no hay lugar a sonrojarse.

Y también se vuelve permisivo, con un ataque ajeno, con un comentario, con una burla, uno la replica, la comparte, sin importar las consecuencias, porque no fue uno el que la inició, tiene a quién echarle la culpa, porque a mí me la mandaron.

Y uno la embarra, puede que se arrepienta, pero no pide disculpas, en las redes no hay disculpas, somos anónimos y no somos responsables ni de lo que decimos, ni de los que compartimos y menos si nos arrepentimos.

Las redes están diseñadas para la irresponsabilidad completa. De esa manera hemos perdido la vergüenza, el rubor y hasta la decencia.

Pero no nos salimos de ellas, seguimos allí, cada día, cada hora disponible o no, ahí alimentándonos, curiosa e irónicamente, de información saludable y odiosa, positiva y venenosa, de quienes creen en ángeles, de intolerantes religiosos, de santos impuestos y hasta extremistas de los mismos, resaltando algo bueno del gobierno, pero odiando y destilando pestilencia contra lo político.

Verdadera contradicción entre los mensajes. Y lo confieso, soy adicto diario –a pesar de tener mis horas para el ocio, para el desahogue, para destilar veneno, para la ironía que aprovecho-.

Una curiosidad que no he logrado digerir totalmente, ante mi falta de especialidad en temas de redes –sociales y hasta eléctricas, aclara el ego que trata de mantener mi cordura-, dentro de mis contactos me he dado cuenta que el mayor número de usuarios es femenino, creo que más del 80% de contactos míos son mujeres, a ratos pienso que me equivoqué de lugar, pero otras veo que de pronto es la medicina para la parte femenina que habita en mí. Y además, si no lo han notado, la gran mayoría de mensajes que fluyen por el Face son escritos por mujeres y para mujeres, pero aún así me divierto o me conduelo con ellos o los tomo para mí.

Confieso que soy un adicto, espero no llegar a ser un idiota.

Y, luego de releer lo escrito, veo que “uno” escribe y repite hasta el cansancio, que es “uno” el que está pensando eso, no otro, ni nadie diferente a “uno mismo”, es el uno indeterminado que no usa el yo, el mí, ocultándose como uno se oculta en las redes, a pesar de que su nombre o apodo le identifique en el perfil y uno puede decir la verdad escueta, puede mentir, puede hacer las dos cosas al tiempo, disfrazar la una con la otra y la otra con la una, y nada pasa. Ese es parte del misterio de las redes, como lo es la noticia que, generalmente irresponsablemente se comparte, porque no se verifica, se han matado actores, escritores, filósofos y otros seres, estando vivos.

Lo curioso es que no he visto que se maten por anticipado políticos, nunca los he visto morir en vida, a ellos les va bien, en esto, al parecer; aunque también es verdad que noticias de políticos dan lugar a que la bilis mía se derrame, en cuanto aparece la podredumbre de ellos. Y siendo los políticos (ya se va a meter en política, líbranos señor, me dice el ego pacifista), con qué descaro le mandan a uno publicidad o comentarios que les favorecen, citando como ejemplo al hijo de la Zucardi y del García, hoy senador heredero de los dos, ambos presos, hablando de honestidad. Pero como dijo mi ego, bajémonos del bus de la política, no me ayuda en nada y me envenena el corazón, como se habrán dado cuenta.

Y sigo siendo adicto y en los momentos en que hago uso del Face parezco locomotora pasando y pasando mensajes, ayyyy tan lindo ese! Uyyyy mucho hijueputa ese otro! No, cómo se le ocurre! Sí, es cierto! Pura carreta! Quién sabe quién dijo esas palabras! Pero como es de bruto, eso no lo dijo García Márquez, lo dijo Sócrates! Bonita foto! No le voy a abrir la puerta, ya estoy mamado de mensajes de esos! Que le dé me gusta, las g…! Con esos mensajes, sí soy racista, sí, antirreligioso, sí, intolerante, porque me mama con que me digan que dale like si… o si no le das like es que eres… sí, en esos casos sí, soy un hijueputa, así con todo y sin eufemismos.

Luego encontré en el portal de una iglesia las obras de misericordia espirituales y como caídas del cielo entendí parte de mi misión en este mundo y, por ello, todo lo que diga, comente o determine en los casos que enunciaré, han de entenderme porque estoy cumpliendo los sagrados cometidos religiosos y para ganarme el cielo debo practicarlos (aunque no dicen cómo):
DAR  CONSEJO AL QUE LO NECESITA (todos lo necesitan, no podrán decirme ni impertinente ni metido)
ENSEÑAR AL QUE NO SABE (la letra con sangre entra!)
CORREGIR AL QUE SE EQUIVOCA (sin comentarios, todos andan equivocados)
SUFRIR CON PACIENCIA LOS DEFECTOS DE OTRO (con este cada día me aproximo al cielo)

Pero he aprendido (ja! oigo decir alto y claro al ego irónico), he aprendido a controlarme, bueno a tratar de controlarme. A veces cedo al primer impulso de compartir, de hacer un comentario, pero, ahí sí, la voz buena que tengo en  la cabeza (tiene? Oigo a don irónico) me hace recapacitar y ya, medianamente controlado, dejo pasar el mensaje o no lo comparto, recordando que ante la duda, abstente!


Por eso soy un  adicto, quisiera corregirme, pero no he podido, porque ha sido la forma en que un anónimo como yo, puede camuflarse en este mundo invisible, mundo irresponsable, injusto y todo lo que se quiera, aunque siendo sincero, no sé si quiero corregirme, dejar a un lado esta adicción.

Foto: JHB (D.R.A.)