lunes, 27 de junio de 2016

LA INUTILIDAD DE LA VIDA


“Este interrogante ha de parecerte trivial porque ignoras -¡bendita ignorancia!-
hasta qué punto habría de resultarte inimaginable su respuesta.”
Savater. ‘Criaturas al Aire’.


-                  No vas a ir a visitarla? Los médicos dijeron que ya no podían hacer más.
-          El lunes estuve allí. Al verla se me encogió el alma, verla inmóvil, sin movimiento, incapacitada, sin fuerzas, flaca, agotada. Eso me conmovió y vi mi reflejo en ella. Un minuto de silencio, de esos minutos que son eternos, en los que no hay nada qué decir, queriendo decir tantas cosas.

Verle una mirada vidriosa y yo tratando de identificarme, sin saber si ya lo sabía, parecía que sabía quién era yo. Un nuevo minuto de silencio, incómodo, porque no se tienen palabras para decir, simplemente se tienen miradas inexplicables que pueden decirlo todo, pueden no decir nada o solo pueden ser vistas como miradas de solidaridad.

-                  Casi no puedo hablar, le oí en murmullos más que susurros. Esto es muy hijueputa! Creí entender. Hoy no sé si lo oí bien, si fue un murmullo o simplemente un susurro que llegó a mi mente, como un oculto grito de desgracia, de deseo de liberación.

Vi, desde la última perspectiva, que podía ser yo quien se encontrara allí, ni siquiera puedo decir que recostado, me vi como si la vida me hubiera tirado en esa cama de hospital, la más vil de las camas. La última tragedia que uno debe soportar, si ese resulta ser el destino.

Allí estaba, con las conexiones de rigor a líquidos que deben ser puestos, supongo, por solo cumplir con un protocolo, en espera de ser desconectados definitivamente. Al menos el destino, en estos casos, se condolerá un poco al saber que uno sabe que ya se acerca el momento de despedida, de despedida de los seres que quedan, uno es quien se marcha, sin saber si a un mejor mundo o a la nada. Otra cruel ironía, a más de saber que ya es hora, pero no es el momento, hasta que Azrael venga a reclamar ese cuerpo, aparentemente prestado. Cuerpo que ha de ser devuelvo ya piltrajo, solo piel y huesos.

Me dolió el alma verla allí, tal vez pensando en que era yo, incapaz de movimiento, de sonrisa, de un agradecimiento. Pensé en la vida y en las ironías de ella misma. Será así como la vida se burla finalmente del ser humano? Me duele el alma en el recuerdo.

-                  Esto es muy hijueputa! Me hizo recordar las conversas que tenía con el abuelo, con su particular forma de hablar, cuando estábamos los dos. Eso mismo dijo, tenía un cáncer en la garganta, tratado con quimioterapia. En medio de eternos carraspeos, de humedecer la boca con su ahora acompañante, la botella de agua, carraspeos que lo que hacían era ayudarle a expulsar las costras que la quimioterapia le generaba a lo largo de su garganta. Si los médicos me hubieran dicho que esto era peor que la enfermedad, no me hubiera sometido a esta mierda! Esto es muy hijueputa!, repitió. No se lo deseo a nadie. Si me hubieran dicho que esto de la quimioterapia es así, no me la hubiera hecho ni loco. Es mejor dejarse morir, porque con el tratamiento, eso ya no es vida. Si me lo hubieran dicho…

Con el abuelo el sentimiento fue diferente, ya estaba viejo y me hacía reír, en medio de su sarcasmo, ironía, veneno contra la vida. Con él pensé, en medio de la añoranza, que ya era hora de descansar, que sólo así podía llegar a descansar, si es que luego había descanso.

Nuestra vanidad nos lleva a hacer pensar que podemos elegir hasta la forma de morir, pero no, de lo único que podemos medio saber con seguridad es que… no tenemos ni la más remota idea de lo que realmente es importante, ante la vida y ante la muerte. (“La pregunta, aparte de innecesaria, era, cómo diremos, un poquito desleal, en primer lugar porque saber, eso que se llama saber, siempre se sabe algo, incluso cuando no sirve para nada.” Ensayo sobre la lucidez. Saramago)

Estos son los momentos que nos llevan a recapacitar. Antes, los viejos eran los primeros en morir, parecieran decir las leyes de la vida, a pesar de las excepciones que antaño tenía. Hoy, pareciera que los viejos deben enterrar a los más jóvenes, como castigo a la nueva generación de viejos!

Todo más allá de la vida y de preguntarse y todo para qué? Para terminar, quién sabe Dios cómo, ni en donde y preguntarse al final: Y todo para qué?

A partir de mi intimidad expresada en estas palabras, descubro y trato de diseccionar mi alma, para darme cuenta que hago preguntas cuya respuesta no quiero oír, porque de antemano conozco la respuesta a preguntas que no debo hacer. Trabalenguas formulado para evadir el sinsabor que puede dejar la vida al saber que la respuesta ante la pregunta sin respuesta era: Y todo para qué?

Fue en ese momento en que hice esa última visita que sentí por primera vez en mi vida, en carne propia, lo que es la inutilidad de la vida!

Sócrates dice antes de darse muerte “Ha llegado la hora de partir.
Cada uno de nosotros sigue su propio camino: yo a morir, vosotros a vivir.
Qué sea mejor, sólo el dios lo sabe.”


Oriana Fallaci. Un Hombre.

FOTO: JHB (D.R.A.)

viernes, 24 de junio de 2016

PALABRAS INUTILES

"Pronuncia tus sentencias pero no des tus razones".
William Murray

Estuve leyendo un artículo de José Fernando Isaza (Mitología, http://www.elespectador.com/opinion/mitologia), en que decía que “Las palabras, como los objetos, por exceso de uso (están) por desgastarse y perder su función o fuerza original. Estamos casi saturados de “posconflicto”, “innovación”, “creatividad”, “competitividad”, “tecnología de punta”, “emprendimiento”. Pocos años antes, el uso indiscriminado de términos como “globalización”, “jugadores de clase mundial”, los fue dejando en el camino. Muchos lectores no muy jóvenes recuerdan como se fueron desgastando “Excelencia”, “Servicio al cliente”, “Justo a tiempo”, “Liderazgo”. Para evitar agregar más palabras banalizadas que debo retirarlas de mi léxico; con el consiguiente rechazo de conocidos líderes innovadores, que con su creatividad han podido dar conferencias, bien pagadas, sobre cómo construir empresas innovadoras de talla mundial en una economía globalizada canalizando el emprendimiento; sin olvidar la búsqueda de la excelencia y la satisfacción del cliente; decidí leer menos informes, poco originales, (…)”.

Y así me siento cuando leo el periódico, cuando oigo descrestadores prodigios de la palabra en extensas conferencias, cronistas deportivos faltos de léxico pero habladores hasta los codos. Palabras que en su momento saturaban una determinada época. Hablar en las empresas de calidad y todas las teorías japonesas, hasta el cansancio, olvidando que las palabras se las lleva el viento y que la “misión, visión, objetivos” y demás se fueron perdiendo igualmente y hoy, ya no es principio empresarial fundamental, porque otras teorías le hicieron olvidar. Y el coaching empresarial (me tocó consultar su escritura, he de confesar y cerrada la edición, me encontré al otro día el siguiente artículo, cuyo título es más que diciente: El coaching en las empresas, una forma más de tiranía contra el empleado, puede consultarse en http://blogs.elespectador.com/el-mal-economista/2016/06/20/el-coaching-en-las-empresas-una-forma-mas-de-tirania-contra-el-empleado/), nuevamente de moda, que estuvo olvidado si mal no estoy a mediados de siglo, cuando en sus inicios era de boga, como la teoría de calidad, que me tocó de diversas maneras, incluido el Meci gubernamental (modelo estándar de control interno!), en todos los cuales ciertas palabras se imponían como parte de léxico propio, tal vez como ocurre en cada época. Eso me lleva a pensar que no debo criticar, en demasía, si quiero estar a tono con cada época, como me correspondió.

Pero he de confesar también hoy que por la aspiración de la mejor sapiencia en el ‘mundo globalizado’, estamos pecando al no poder comunicarnos de la mejor manera posible, la más sencilla, la que enseñaba que al pan, pan y al vino, vino. Pero preferimos decir que se necesita el ‘músculo financiero’, antes que confesar que no se tiene plata para hacer algo, por lo que se necesita de un marrano que lo aporte. Por otro lado, “(…) realizar una devaluación expansiva dentro de una concepción que se apartara del modelo universal del FIM, que predice que el aumento del tipo de cambio da lugar a un aumento similar de las exportaciones y contemplara la experiencia histórica.” Es como si me hablaran en chino –alguien me dirá que en mandarín, para efectos de precisión!- y entonces el “ certificado de cambio, el mantenimiento del déficit fiscal y la ampliación del crédito privado. (…) El país se encuentra ante una encrucijada. No se ha reconocido que la devaluación y el libre cambio fracasaron ni la necesidad de adoptar un esquema diferente al del FMI y las firmas calificadoras de riesgo. Está visto que la corrección al monumental déficit en cuenta corriente y el freno de las tendencias recesivas…” bla, bla, bla. Así como se siente la lectura, se siente uno de perdido y eso que uno entiende algo (por qué no lo dice, eso quiere decir en otras palabras que al país se lo llevó el putas! Me dice el ego sarcástico).

En efecto, “A los infantes que antes se les llamaba “inquietos” ahora se les titula “hiperquinéticos” o con “déficit de atención”, y por tanto enfermos mentales a los que hay que suministrarles medicamentos durante meses o años, en última instancia para tranquilizar a los padres y a los profesores y de paso aumentar el consumo de psicofármacos, sin que se estudien debidamente las causas emocionales de los trastornos de conducta infantiles, generalmente motivados por conflictos emocionales en la vida familiar. Se pretende tapar el síntoma y no enfrentar sus causas. (¿Está en crisis la psiquiatría? http://www.elespectador.com/opinion/esta-crisis-psiquiatria), si he de resaltar que estos comentarios se aplican a otros temas, a todos los temas actuales.

En principio pienso que todo se debe a la variedad de especialización que se está exigiendo. Pareciera que se debe hablar de acuerdo con ese grado de saber, una cosa dice el profesional, que si especializado debe buscar otro sinónimo más particular, para que el doctorado rebusque palabra tan especulativa que ni él entienda, pues pareciera que el descreste de la oratoria debe estar directamente ligado a la sapiencia universitaria.

Pero así como por una parte está modificando el léxico popular tratando de pasar por excesivamente cultos, por la otra, hay que reconocerlo, la más inculta –si se me permite ser incluyente (o no serlo? ya los confundo)- dentro de la cual pueden llegar a estar hijos y nietos, se tiene el léxico y vocabulario contrario, el del ahorro de palabras, en la que los artículos y preposiciones ya no interesan, porque hay que escribir a toda y el que lo entendió, lo entendió. Sí, me refiero al de redes sociales: xq q va! Con un punto de coincidencia o de curiosidad, que tanto el culto, como el inculto, tratándose de redes sociales, terminan (terminamos dijo la lora, oigo por ahí!) ahorrando palabras y no en la forma como se hacía antaño. Baste recordar los telegramas (o marconigramas, según la época vivida) en que se ahorraban las palabras por mero sentido económico, pues en ese tiempo la palabra tenía su valor! A menos palabras, más barato el Marconi.

Ya que estoy en eso, me voy a lo anecdótico, los telegramas. Recibir un telegrama generaba cierto grado de taquicardia, porque por lo general no traían buenas noticias (sírvase presentarse este despacho; informando fallecimiento; lamentando trágica noticia…), salvo que hubiese recientes hechos de felicitación (pláceme nacimiento primogénito; compartiendo alborozado grado; enhorabuena matrimonio). Por eso, si no había ocurrido un hecho reciente de gratificación, las noticias no eran tan buenas al momento de recibir al cartero (porque hay que recordar que hubo una época en que los correos se entregaban en bicicleta! me recordé a mí mismo).

Del descreste se vive hoy. Pensé y me tengo que acomodar a estos tiempos, en que ya no importa lo que se dice, sino cómo se dice, a quién hay que descrestar, a quién confundir, a quién aniquilar, a quién demeritar; son tiempos en que la verdad sobra, vale la media verdad, vale la mentira dicha, la especulación y la subjetividad con que se dice, el veneno que contiene, la verdad que oculta; el sinsabor y el amargor que se puede dejar, aunque almizcladas estén  las palabras; se perdió su sentido, se perdió el sentido y todos de acuerdo, todos jugando con la misma moneda, con la misma cara, porque honrado soy a pesar de que mi pensamiento y mis actos deshonren mi palabra y aún mis actos. Ese es el mundo que he de dejar, porque ya nadie quiere la verdad, les molesta la verdad, chocan contra la verdad, a pesar de que en lo más íntimo sepan la verdad, que no van a aceptar, la vergüenza se encargará de impedir su aceptación. Por eso es mejor hacer como los demás, negar la verdad, acomodarla, ahogarla si es posible y solo permitir que viva la verdad que me dijeron, la que repetí sin preguntar, la que oí en la trastienda, de esa manera soy como ellos y me tendrán que aceptar como ellos, a pesar de no ser ellos y ellos lo saben, pero es una verdad que tampoco podrán aceptar y la convertirán en mentira, para poderla aceptar como verdad. O me aparto del mundo, como apartado estoy, reniego de aquellos que con sus mentiras, para ellos verdaderas, han colmado al mundo, le han saturado y le han hecho creer todas sus mentiras y el mundo ya no es mundo, es un embeleco de mundo que ha sido creado, ocultando el verdadero mundo, aquél que Adán dejó atrás y al que ya no pudo regresar, porque por más que quisiera, la espada angelical se lo impedía. Aquél al que hubiera regresado y habría visto a un Caín hermanado, en el que no habría conocido ni reconocido la quijada que dejó a su hijo deshermanado, la prueba de una traición que nunca supimos si lo fue, como nunca supimos si el plato de lentejas era gourmet, que ameritara la traición.


Aquí culmino, porque la historia de la historia es muy larga y si prosigo por sus diferentes recovecos, si hoy me hacen llorar y lamentarme, cómo será al corroborar que todos mis ancestros vivieron en mentira, habiendo otros que igualmente fueron mentirosos, eufemísticamente honrados!

Foto: JHB (D.R.A.)

miércoles, 22 de junio de 2016

DESTINO Y FRASES AJENAS.


!Suspende tu curso, clepsidra, y retén tu agua,
porque el instante es propicio y quisiera que el tiempo
se detuviese para que este instante durase para siempre!

Oriana Fallaci. Un Hombre.

Algunos de mis pensamientos se ven materializados en palabras ajenas, dichas en su gran mayoría por grandes literatos, sin querer pretender igualarme a ellos, solo que hay grandes frases que encierran pensamientos que comparto de alguna manera (Ya se enredó, me oigo decir. Deje así o termina enredando tanto el tema que terminará sin decir nada, agrega mi alter ego).

Esas frases que condensan pensamientos ajenos se han presentado a lo largo de mi camino y los he copiado para el día en que me pudieran servir, no sé, para algo. Como por ejemplo, para el blog de hoy, idea que me surgió en momento de ocio, ocio (como si hubiera otro, me dije).

He querido escribir sobre el destino y la condenación a él. No he podido estructurar mi pensamiento, pero encuentro a quienes sí lo han logrado:

“Según Crisipo (…) ‘el destino es una disposición natural de todo, desde la eternidad, de cómo cada cosa sigue y acompaña cada otra cosa, y tal disposición es inviolable’. Por tanto el porvenir ‘está ya escrito’, como suele decirse: en realidad no hay futuro, porque no hay novedad ni incertidumbre en lo que ha de ocurrir, sólo ignorancia de nuestra parte para preverlo. El orden universal se despliega como una tela pintada que se va desarrollando paulatinamente pero donde nada puede aparecer, salvo lo que ya sabemos que está representado previamente en ella. En ese cuadro que se va desvelando poco a poco estamos también cada uno de nosotros, con todos los incidentes que van a ocurrirnos en la vida: por tanto no ya nuestra libertad sino nuestra misma capacidad de acción (si por ‘acción’ se entiende la posibilidad de intervenir en el curso de lo real y no simplemente de seguirlo) quedan seriamente en entredicho.” (Savater, las preguntas de la vida)

Oriana Fallaci (Un Hombre) aludiendo al tema y a la inteligencia que nos persigue después de la embarrada, señala que “Se comprende siempre después, puesto que comprender a tiempo sirve para obstaculizar el destino ya escrito.”

Y todo esto me lleva a pensar cómo un incidente o un accidente, sin saberlo, cambian el rumbo de la vida o modifican un destino. Un hecho, aparentemente externo a la voluntad, genera otro diferente al presupuestado, al querido y aún al deseado.

Aunque pensándolo, si era el destino, el incidente o el accidente no modificaron nada, simplemente fue el medio para corregir el camino, dado que el incidente o accidente era el destino final, si uno se atiene a que está de acuerdo a lo previsto por los cielos, mucho antes de que sucediera; lo único que hizo fue corregir el camino ya trazado. O era el mismo destino que ya lo tenía previsto? (Pare ahí o termina de enredar todo, como siempre! Sigue insistiendo ese yo que intenta ridiculizarme).

No era lo que tenía en mente, pero el destino se encausó en este blog. Es una pregunta que me ha rondado desde hace tanto tiempo que, evadiéndola, trataba de mantenerla lo más alejada de mi pensamiento. Tal vez sea otra de las preguntas que uno no debería hacerse, pero como ya está hecha, por qué no divagar un poco sobre ella? Si se tiene en cuenta que “Las maneras de conjurar el destino son muchas y casi todas vanas.” (Ensayo sobre la lucidez. Saramago), entonces recaeré en vanalidad de pensamiento.

A la vez surge mi eterna contradicción “No creo en el destino, pero no ignoro que en la vida de cada uno de nosotros hay una parte que depende de nosotros y otra que depende de los demás. Obsérvese que nosotros somos los demás de los demás.” (Saramago. Fragmento de El Evangelio según Jesucristo), pero “El destino, cuántas veces hará falta decirlo, es una caja como no hay otra, que es abierta y cerrada a la vez, miramos dentro, y podemos ver lo que ha sucedido, la vida pasada, convertida en destino incompleto, pero de lo que todavía ha de suceder no sacamos más que presentimientos, intuiciones” (Fragmento de Historia del cerco de Lisboa).

Oriana Fallaci, (Un Hombre) señala que el destino “es un río que ningún dique represa mientras fluye hacia el mar. No depende de nosotros. Lo único que depende de nosotros es el modo de navegar en él, de combatir sus corrientes para no dejarse transportar como un tronco arrancado.

Y así puedo seguir con las citas y tal vez no obtenga ninguna respuesta, aceptable o no, pero “lo que me interesa es lo que no sé”, sentencia Saramago (Ensayo sobre la lucidez).
Crédulo, como la mayoría de religiones, hay vida después de la vida. Sea por resurrección, por transmigración del alma o por reencarnación, siendo todos ellos un mero juego de palabras. Por esoterismo, de la misma manera, basta con ver la carta astral para determinar que el destino ya estaba marcado desde la fecha de la concepción, tal vez desde antes, siguiendo con la credulidad del pensamiento. Si hago y lo logro, ese era mi destino. Si hago y no lo logro, no me convenía, pero era mi destino. Y si no hago, seguía igualmente mi destino. Una cosa es cierta, hasta donde he logrado percibir, no hacer, es hacer, basta con ver las consecuencias.

Cuántas veces, aún contra cualquier opinión, no hemos hecho algo una y otra vez buscando un objetivo, pero éste, una y otra vez, se ha mostrado esquivo? Cuántas veces no se ha chocado uno contra una pared y la pared sigue allí, impidiendo la continuación del paso? ‘Aunque en el estribo estés, no cantes victoria’, oí como refrán llanero y gran sabiduría popular la que conlleva.

Y siguen mis contradicciones, por no saber qué pensar. “Yo no he inventado nada, no he sido más que el secretario de mis sensaciones” si copio a Ciorán.


Y por hoy, ante la imposibilidad de definirme en el tema, como diría alguno de mis yoes: “Si vas por la vida preocupándote por todo lo malo que puede pasarte, pronto llegarás a convencerte de que lo mejor es no hacer nada en absoluto.” (Ken Follet. Las alas del águila) y dejar que el destino prosiga su marcha, hasta que en el final del camino, un hombre, como yo, me pueda explicar quién tenía la razón. (Nuevamente la  leyenda de Samarcanda! Me vuelve a recordar, para que no se me olvide nunca, mi orgulloso yo!)


lunes, 20 de junio de 2016

“TU VIDA NO ES IMPORTANTE”

“Como éramos, así somos;
como somos, así seremos”.

Mika Waltari. Sinuhé el Egipcio

Entretenido en leer columnistas, me encontré uno que se titulaba “Me resbala tu opinión” (http://www.elespectador.com/opinion/me-resbala-tu-opinion) y leí: “Tu vida no es tan importante. Por naturaleza, estamos programados para que nos importe nuestra propia vida más que la de cualquiera. Si piensas que otros están tan pendientes de lo que haces o dices, es hora de que te des cuenta de que tu vida no es tan importante para ellos.” En un principio sentí un cimbroneo que me llegó hasta lo más profundo de mi ego –aunque debo advertir que en esquizofrenias no soy experto, no distingo dentro de mí a mi yo, ni a mi ego, superego, alter ego, ni nada por el estilo, por eso decidí que como son varios yoes, dentro de mí, todos son iguales, para evitar discriminaciones o que me traten de excluyente o de incluyente? Y así los trato indistintamente.-

Pero cómo así que no soy importante? Me bajé del pedestal y mirándome desde abajo, como si fuera espectador de una estatua de cualquier patricio, de las que abundan en la ciudad, hice el ejercicio práctico, liberándome de mis egos, buscando la mayor objetividad –si ello es posible-, y me pregunté: Oiga, sí, que tan importante es usté? Recordando que todos estamos a la búsqueda de aceptación, propia y ajena.

Para los políticos, resulta que sólo soy importante y me coquetean por uno o dos días, cada cuatro años o cada vez que hay elecciones. Después me olvidan, desechan mi existencia, como invisible que vuelve a su oscuridad.

Para la Dian, mientras fui empleado, tenía ingresos y me hacían retención en la fuente, estaban pendientes de que me hicieran esos descuentos, mensualmente y bien calculados, teniendo en cuenta que como declarante, siempre terminaba en ceros, porque la retención era anticipada. Hoy, sin ingresos, sin patrimonio, los ceros serán más notorios, tal vez, de pronto por eso, me llamarán a preguntarme que qué paso, y cuando les diga que ya no tengo ingresos y que como nunca robé, no tengo patrimonio que llame la atención, me regañarán por hacerles perder el tiempo y me olvidarán, hasta la siguiente vigencia.

A mis expatrones, dirán –así sea como mentira bondadosa-, que les parece que me recuerdan, que como que sí trabajé para ellos (lo triste es que la mayoría de empresas en las que trabajé ya están liquidadas). Es decir, un activo liquidado y olvidado, pasé a ser archivo muerto.

A los conocidos, pues ellos, si se llegan a acordar o alguien les recuerda mi nombre, dirán que sí, que me conocieron, aunque ya hace tiempo y no recuerdan bien mi fisonomía. Me fui evaporando en sus recuerdos.

A mi familia, un visitante periódico más; que sí es pariente, que sí como es familia hay que soportarle! (Precisamente en un programa español -Uasabi, se llama el señor-, en algo así como las citas con Pacheco, pero con literatos, le decía a Jaime Bayle, a propósito de sus libros autobiográficos que, alguien, decía a su vez que “El escritor es un asaltador de privacidades”, por eso temen mi lengua, supongo).

En su momento, para los de la funeraria, seré un difunto más y éste no es cliente, porque no puede pagar la cuenta, es decir soy cuenta fenecida y fallida, agregará alguien.

Y con todo, me di cuenta de mi insignificancia y me dolió, porque sufro de miedo a la insignificancia –tal vez por eso escribo estos blogs-.

Siguiendo con la objetividad propuesta, veo que efectivamente uno se da muchas importancias, uno se cree de mejor cuna, de mejores pergaminos, una persona importante y prestante (“Me resbala tu opinión”, me dijo como mecanismo de defensa mi ego más tímido, pero el más orgulloso).

Pero simplemente uno es una persona como cualquier otra, ni más importante que otra, “ni menos como para no ser tenida en cuenta” (agrega otro de mis yoes).

Y todo eso, no sé si para sentirme más importante? O menos insignificante? Terminé viéndome como un grano de arena, visto desde la estratósfera, haciendo memoria al ejercicio tan de moda que ven a nuestro planeta, tan gigante para nosotros, pero tan insignificante visto desde las nebulosas más distantes. Concluí entonces que es uno el que se da su importancia, ayudada por aduladores y falsos seguidores cuando se llega a ciertas cumbres.

Que tan importante fui? Qué tan importante pude haber sido? Hoy, visto en perspectiva, poco importa, es lo que menos importa, “con importancia –orgullo se decía- no se hace mercado en Carulla”, recuerdo que se mencionaba cuando se estaba desempleado, pero orgullosamente renunciado!

Me hace acordar también de los menos favorecidos en las familias que cuando ese alguien hablaba de él, previamente lo hacía respecto de títulos ajenos o se camuflaba en ellos para no sentirse pordebajiado, y decía es que su hermano fue, su otro hermano es, su papá fue, su padrino de bautizo fue, y por lo larga de las explicaciones, la evaporación llevaba a recordar que realmente la pregunta que interesaba era “Pero y usted quién es? O qué hace?”, demostrando la insignificancia de uno mismo, cobijado con títulos ajenos. En otras palabras, cuando uno no fue, se escuda en lo que sus familiares han sido o son. (Cierro este paréntesis, para algunos fuera de contexto, pero ya me van conociendo). 

Ahora caigo en la cuenta que me enredé en explicaciones. Tu vida no es importante, es el título. Qué tan importante es o fue? Fue un desarrollo. Tu vida no es importante para ellos, es decir para el prójimo, desarrollaba el artículo. Y para concluir, me tocaría escribir: Soy importante? La tarea se las dejo a ustedes, para que se hagan la pregunta, porque por hoy no estoy proclive a devanarme los sesos pensando en mi propia importancia!

La verdad es que oí a uno de mis yoes decir, muy soterradamente y con cierto tonito de ironía: “Usté lo que es, es un pobre pendejo.

“Suele decirse que conocerse a sí mismo es saber que todo es humano.
Pero, por supuesto, nadie puede conocerse a sí mismo.
Nada humano es en último término predecible.
Somos extraños incluso para nosotros mismos.”


Mika Waltari. Sinuhé el Egipcio


viernes, 17 de junio de 2016

PREGUNTAS INCONCLUSAS


Cada letra es un mundo, cada palabra,
su universo.
Eliette Abécassis. Qumrám

Leyendo noticias me asaltaron unas preguntas que siempre han quedado inconclusas en mi mente, tal vez al no saberlas formular, tal vez porque nadie quiere oírlas, cuyas respuestas contradictoriamente todos conocen, pero nadie quiere admitir, nadie quiere oír o son totalmente improcedentes para oídos que se consideran impúdicos.

Uno.

Transmilenio y el SITP en quiebra. Cómo es posible? Acaso no es ahora un monopolio? Los dueños de los buses y empresas toda la vida se quejaron, pero era tan buen negocio, que nadie se quería salir de él, a pesar de ser mal negocio, según ellos. Al igual que antaño, el mantenimiento es casi nulo y sólo se da cuando ya no da más el pobre bus y sus sufridos pacientes, los usuarios. Pero económicamente no es viable, dicen. Y de ese monopolio, quien lleva la peor carga –porque hasta debe pagar las losas, de Peñalosa, es el Distrito, es decir, nosotros, según el ‘mal negocio’ que hicieron-. Me sigo preguntando si es tan mal negocio, qué hacen como socios?

Dos.

En los últimos años, por cuestiones y como reflejo de las cirugías estéticas femeninas, las masculinas se han incrementado. El efecto Adonis se ha trasladado al otro sexo, a los otros, por la proliferación e ‘inclusión’ que ahora se da. –Vaya palabreja, me oigo decir.- Y se incrementó la de pene. -Quién se lo hubiera imaginado! Me oigo decir nuevamente-. Al parecer, ahí sí respeto el sentimiento de cada cual, el vérselo muy pequeño o muy delgado, genera (generó, generará) problemas de aceptación. (En mi época de colegio y de adolescencia recuerdo cómo era la burla y cómo había que torearla! Pero había que cambiarse para gimnasia!). Mi pregunta es: y cuál es el tamaño y grosor aceptables? Quién lo determina? Sólo una habladuría ha generado el complejo de largor y grosor? O la pregunta es, cómo aceptarnos tal cual somos?

Tres.   

La calle del cartucho, luego exportada al Bronx, 12 años de existencia y hasta hoy nos escandalizamos, todos. El artículo que leí se titulaba, si mal no recuerdo, ‘Y la policía miraba para otro lado?’ Todos mirábamos para otro lado y negábamos su existencia –los últimos dos años laborales, los trabajé a escasas dos cuadras del Bronx y sólo hasta su resurrección me enteré que eran mis vecinos. Por su parte, mis vecinas directas sí las veía y fotografiaba cada día, en la seguridad que me daba la distancia de la ventana anónima-. Siempre nos escandalizamos a posteriori y cuando el hecho genera escándalo. –Ahora sí: uyyy qué cosa! Murmura una parte de mi mente-. Y concluyo, si somos nosotros tan invisibles, los otros, con mayor razón.

Cuatro.

Miro fotos de antaño, me miro hoy en el espejo. Con qué facilidad decimos del prójimo que es feo, creyéndonos mejores, pensando en que somos Apolo o Adonis, y hasta satisfaciendo nuestro anhelo de ser Narciso. ‘Ellas deben estar agradecidas de haber sido elegidas’ (o viceversa), lo decimos sin mirarnos en el espejo y aún viéndonos no logramos ser objetivos, ni aceptamos lo que vemos. Me miro al espejo y me digo, al menos tengo qué agradecer por la labia que mi Dios me dio, ya que no me castigó con belleza. Y vienen nuevamente los estereotipos, creados por…? Para…? Y lo irónico es que dos bellezas no se atraen, por el contrario, pareciera que las parejas se unen no por lo que les sobra sino por lo que les falta, el equilibrio. Y cuando veo estas ironías en la vida real, preguntándome si esa persona sufre por no estar al nivel del estereotipo, veo a otras y me digo: cada arepa tiene su tiesto! Para qué sufrir? Y acabo de leer un mensaje de los de face: “No critiques a tu mujer, si fuera perfecta se habría casado con otro”.

Cinco.

Renuncio a mis deseos y me someto a mi destino. ‘Cuál es tu deseo más íntimo y concéntrate en él’, dice Chopra en una de sus meditaciones. Cuál es mi deseo más íntimo? Quedé confundido. Aparecieron mil deseos íntimos y ante la imposibilidad de distinguir entre lo íntimo y lo superfluo, decidí someterme a mi destino. El debe saber qué es lo que ha de pasar, debe ser más responsable que yo, y lo mejor es dejar que sea con su propia tinta el que escriba la última palabra, porque yo no sé aún cuál es mi íntimo deseo, sin saber si el que es, es el que debe ser, con el deseo íntimo de saber, al último momento, si era realmente lo que deseaba o era simplemente lo que era y nada había qué hacer, sólo aceptar. Por eso pueden ser preguntas inconclusas. Me conformo con el deseo de ganar el Baloto!

Seis.


Soy un mar de contradicción, por eso advierto que nada de lo que diga puede usarse en mi contra y cualquier día puedo cambiar libremente de idea. Así me protejo de la maledicencia.


miércoles, 15 de junio de 2016

DESCANSO DE MENTE

Entonces tuvo Dios por primera vez la idea de crear el mundo,
loca idea, sin duda, pues seguimos ignorando por qué lo hizo.
Eliette Abécassis. Qumrám

Un descanso, para bobadas que uno piensa en momentos curiosos como raros. Alguien dirá, pendejadas. Sí, eso pudieran ser. Quienes me conocen dirán las pendejadas que sólo a él se le ocurren, por andar desocupado. En efecto. Trascendentales o no, recopilo todas esas pendejadas escritas a la carrera en cualquier papel, pendientes de convertirse en un cuento, una novela, un blog independiente o la suma de pensamientos dispersos en un solo escrito, como ahora ocurre.

Iba a escribir que me disculparán… pero no tengo nada de qué disculparme. Son mis pendejadas, de mis ratos de no ocio –que ya son bastantes. Simplemente los concretaré, dado que no sirven ni para un cuento (Lástima!).

Uno

En Facebook aparecen mensajes, fotos, selfies, videos a no sé cuántos por segundo. Es un vicio y como tal hay que tratar de controlarlo. Me ha pasado, me descuido y cuando veo han pasado varias horas pendejeando en eso. Alimenta el alma? Me lo he preguntado. A ratos, contesto, pero la mano de basura que se encuentra, es indecible. Y eso nos ha llevado a hacer el tal click con la rapidez de un pistolero del viejo oeste, sin haber digerido bien el mensaje, la foto, el selfie o el video. Y cuántas veces se ha arrepentido uno por esa premura de click. Y también, he de reconocer, por una vista superficial los errores que cometemos y que nos hacen cometer, todo por el afán de la vida moderna. (“El castigo del vicio está en el vicio mismo, y la recompensa de la virtud consiste en la práctica misma de la virtud, en el cual está la felicidad del hombre.” Pomponazzi.) Las redes sociales, un tema del cuál pensar a profundidad.

Dos

Detrás es tan importante como el delante. Atrás también fue pasado y dejarlo ir es relativo; si doloroso, lo mejor es despacharlo lo más pronto posible y enterrarlo en lo más recóndito de la mente; si placentero, conservarlo en el recuerdo para traerlo cada vez que la cara quiere la sonrisa del recuerdo. Adelante, futuro imperfecto o interjección de ánimo. Todo depende de cómo se vea.

Tres

Los apagones  últimos me han llevado a pensar en la energía eléctrica. Es una limitante actual. Retornar a la era de la vela, hace rendir el tiempo. Camina bien despacio e induce al cansancio y al sopor. Trae mil pensamientos que la luz ocultaba. Sin esa luz el ser humano actual es aburrido, se aburre, porque ya no sabe qué hacer con esa luz de vela. Lo bueno es que aún quedamos seres raros, que recordamos.

Cuatro

Me vi como reflejo en una ensaladera verde. Allí estaba yo y me dio por meditar en ese reflejo que era uno mismo, pero que visto en la distancia es otro ser, igual a uno, pero tan diferente de uno. Vi una cara depresiva, pero con un buen juego de palabras, me vi melancólico. Es triste saber que la palabra determina el cambio. Estar melancólico o triste es más romántico que estar depresivo. El movimiento de una palabra pervierte o revierte el sentimiento, así de fácil es y con eso basta. Bonita ensaladera!

Cinco

Definitivamente hay preguntas que uno no debe hacerse: Hay Dios? (“Ignoro si Dios existe, pero no quiero contrariar su voluntad ni las señalas que envía.” -E. Abécassis-.) Y si estoy equivocado? Cuál el sentido de la vida? Ya no importan las palabras con canas? De igual manera hay explicaciones que tampoco deben darse: Por quién voto? Y qué sintió? Y por qué renunció?

Seis

La mentalidad colombiana. Hace un tiempo se armó un tierrero porque algún futbolista o ser semejante cambió de equipo por plata –espero que no sean lectores muy literales!-. Dijeron y todos los colombianos a coro replicaron: que era una puta que se vendía por plata. Y siendo así, todos somos unas putas, así de claro. Yo he de confesar que cuando cambiaba de trabajo era porque me ofrecían un sueldo mayor y en esa medida, he de confesar que fui una puta vendiéndome al mejor postor. Por el contrario, cuando quise cambiar de puesto y no pude, fui el remilgado empleado que no se pudo prostituir, a pesar de desearlo!

Siete

Hablando de empleos y trabajos, acabo de pensar en los hijueputas! Así literal. De esos jefes (afortunadamente nunca me pasó, pero padecí en carne ajena o sufrí de vergüenza ajena, como se quiera, cuando veía las situaciones) y es que es el único calificativo que se merecen. Esos cabrones que gritan, que humillan, que desprecian, insultan y ‘pordebajean’ a sus subalternos, porque sí y porque no, y que lo hacen por su propio pellejo o por el propio placer. Lo único que pensaba y aún pienso, es que debe haber un castigo divino, de ese que es propio del Dios del Antiguo Testamento. No sé sobre el poder de mi mente, pero siempre pensé que la venganza divina será cuando a sus hijos y nietos los traten de la misma manera, cuando no sea a él mismo, por el que está por encima. Nunca pude bajarlos de hijueputas, mentalmente, se entiende. No soy tan valiente.

Ocho



Europa una falacia, una mentira que todos saben que es, pero todos soportan, por cualquier razón, de interés, se entiende. Un país compuesto por infinidad de países, todos totalmente diferentes, diferentes culturas, diferentes colores, diferentes idiomas. Fronteras libres y universales que, de todos modos, son limitantes, todos dicen ‘aquí termina tal país’ pero a continuación, aquí comienza ‘tal otro’. Unos no se toleran a los vecinos, los ricos no les gusta codearse demasiado con su parentela pobre y el uno se cree más que el otro, con más derecho. Una mentira, repetida mil veces, que esperan se convierta en verdad. Nadie se atreve a hacer notar la mentira, por aquello que es mejor no ser el primero, aunque todos son conscientes de la mentira. En cada frontera, que teóricamente desapareció con la unificación, con desconfianza se miran sus vigilantes, algunos hasta se miran con odio. Esa es la Europa unificada, aunque no le ponga yo más de 20 años, tumbaron el muro de Berlín para empezar a construir otros nuevos. Y la familia rica tener que soportar y mantener a los primos pobres! En algún momento el hilo conductor se romperá! Y todo, por donde menos piensen, es la teoría del caos, citada en otro blog. (P.S. “Algunos de los países de menor peso de la Unión Europea son ya decidida y homogéneamente antiinmigración: Bélgica, Polonia, Eslovaquia, Bulgaria, Hungría…” Mediterráneo. Por Antonio Caballero. http://www.semana.com/opinion/articulo/ antonio-caballero-union-europea-dividida-por-politicas-para-inmigrantes/476291) Y luego de escrito, en proceso de revisión, vi un programa de la DW, que se titulaba ‘Una Europa sin futuro?’, que refuerza lo que pienso y decía: “Y aunque en el país germano todavía hay pocas voces críticas contra la Unión Europea, en otros países como Polonia el euroescepticismo va abriéndose paso.” (http://www.dw.com/es/una-europa-sin-futuro/av-19327564).

Nueve


Ahí está pintado Juan, piensan quienes me conocen, mucho desocupado. Así es, así pasé el rato, hasta otro descanso!


lunes, 13 de junio de 2016

SEGUIMOS SIENDO HIPÓCRITAS Y MORIREMOS EN NUESTRA LEY.

 “Por una buena causa, la hipocresía se convierte en virtud.”

(Mika Waltari. Sinuhé el Egipcio)

  
Vivimos en nuestra propia hipocresía y nos limpiamos con jabón Pilatos para lavarnos la conciencia.

En un mismo día, curiosamente coincidieron tres artículos que me hacen desviar nuevamente de mi interés por escribir de otros temas, pero dejándome tentar por ellos, por la atracción que me generaron, (el morbo del chisme, me oigo decir), me enfoco en ellos, en lo que ahora somos o hemos sido durante todo nuestro tiempo terrenal, pero al estar más cerca de Samarcanda, con más tranquilidad lo puedo admitir.

‘Los chinos “invaden” Bogotá’. Un artículo de Catalina Uribe (http://www.elespectador.com/opinion/los-chinos-invaden-bogota). La semana pasada varios comerciantes de San Victorino protestaron por el aumento de negociantes chinos en los establecimientos de la zona. Según lo reportado por la revista Semana, los comerciantes nacionales atacaron los locales chinos mientras gritaban “fuera, chinos, fuera de Colombia”. La inconformidad se debe, principalmente, a que los negociantes chinos compraron 39 locales en una zona estratégica del sector y están vendiendo sus productos a mejores precios. Adicionalmente, los nacionales alegan que los chinos están montando una competencia desleal al ingresar mercancía de contrabando. Aunque el representante de los comerciantes de San Victorino afirmó que no tienen nada en contra del “ciudadano chino”, hay dos asuntos de la protesta que me llaman la atención. El primero, la idea de que “colombiano debe comprar colombiano”. El segundo, que algunos de los protestantes subrayaron que los asiáticos ni siquiera hablan español. (…) ¿Por qué no simplemente protestar contra el contrabando, su presunto crimen? Es duro tener rabo de paja. La ley cobija a quien la cumple, no a quien la invoca cuando le conviene. Es cierto, el Estado tiene que verificar que todos paguen impuestos. Pero eso es lo que se debería estar pidiendo y no que se vayan los chinos de Colombia. De los problemas más serios que tiene el país, aunque de éste poco se hable, es la endogamia1. Somos los mismos, con los mismos, hablando de lo mismo. Es difícil encontrar otro país en Latinoamérica más cerrado.”

Un país imaginado. Por: Melba Escobar. (http://www.elespectador.com/opinion/un-pais-imaginado). En días pasados, mientras Salud Hernández estaba en manos del Eln, leí a alguien en redes sociales comentar que si la periodista de origen español estaba secuestrada era porque “se lo había buscado”. Hemos normalizado la inversión de las culpas hasta tal punto que encontramos natural eximir al responsable y castigar a la víctima. Es una operación espontánea y comúnmente aceptada: ¿Para qué se fue a meter por allá? ¿Para qué salió con un tipo que no conocía? (como diría la abogada del caso de Rosa Elvira Cely) ¿Para qué sacó el teléfono en el bus? ¿Quién lo mandó a tomar un taxi en la calle? Acabamos por justificar la violencia.

Y el tercero, titulado Caos. Por José Fernando Isaza. No propiamente relacionado con la hipocresía, pero sí cómo un hecho insignificante, como lanzar la piedra y esconder la mano, puede generar una consecuencia no esperada, no deseada.  (http://www.elespectador.com/opinion/caos) Las teorías de caos y catástrofes muestran que una pequeña variación de las condiciones iniciales de un sistema pueden modificar su evolución en forma impredecible. Edward Lorenz, uno de los creadores de esta teoría, expresa en la frase “el batir de las alas de una mariposa en Hong Kong puede desencadenar una tormenta en New York” el significado de la sensibilidad a las condiciones iniciales. Las leyendas y la historia dan generosos ejemplos. La guerra de Troya se desencadena por haber escogido, Paris, la belleza y el amor sobre la sabiduría y el poder. Cervantes y Shakespeare se refieren a la leyenda de la pérdida del reino de Ricardo III por la falta de un clavo de herradura. El herrero real no tuvo tiempo de forjar el cuarto clavo para herrar el caballo del rey. En la batalla de Bostworth (1485), Ricardo III se enfrenta al conde de Richmond; en medio de esta, por la falta del clavo, el caballo pierde la herradura, se tropieza y cae; el rey pronto estará rodeado de enemigos y suplica ¡Mi reino por un caballo! Nadie acepta el canje. Por un clavo se perdió un reino.”

Esos somos los colombianos, no tenemos nada contra el prójimo, pero si la va mejor a él que a uno, ‘se le sale lo indio’ sin argumentación, solo grito y victimización, con eso basta. Pero de la misma manera al prójimo pobreteado le tenemos lástima y mientras podamos mostrar nuestra solidaridad, pero recordándole –echándole en la cara, me recuerdan sin eufemismo- que con ello sigue pobreteado y es gracias a nuestra amable y desinteresada ayuda que puede superar la situación. “Detrás de toda buena obra, siempre hay un interés mezquino”, aprendí.

Somos sectarios y a la vez selectivos. Para un partido de fútbol en que juegue Colombia, todos somos colombianos, a pesar de los desmanes que le prosigan por la derrota o por la victoria. ‘No tengo nada contra el ciudadano chino’, pero no lo quiero aquí, es lo que callan (callamos). Y lo mejor de los colombianos, siempre hay los que dicen sí, los que dicen no, y no gracias a argumentos sino a argucias, sino porque sí, porque fue lo primero que leí en el ‘feis’.

Y sinceramente por hoy, no sigo. Ya me cansé de los colombianos, ya me mamaron lo versátiles que somos y cómo nos las jugamos según conveniencia. “Te lo digo con toda humildad”, “es que tienes que ceder, si quieres que yo ceda!”. Seguramente de la misma ralea son peruanos y ecuatorianos, brasileños y argentinos, europeos y asiáticos, en una palabra, toda la raza humana y por eso, sigo pensando que “entre más conozco a los hombres, más amo a mi perro” (aunque ya ni eso tengo!). Y sí, la amargura es la que afecta mi hígado, ya desahogué parte de la rabia “usté se lo buscó, quién lo llamó de rendentor”. Aunque la rabia también puede cambiar la historia!

“Uno nunca puede saber lo que piensa otro ser humano,
incluso cuando ha compartido la misma cama y la misma vida.”

(MIKA WALTARI. Sinuhé el Egipcio)

D.R.A.