lunes, 15 de mayo de 2017

DISTINTO Y DIFERENTE


Cuando lee, el público no distingue quién está detrás de los expertos. Si añades al nombre un título universitario y un currículo que suene bien, creen que realmente el que opina es una persona decente. (1)

Me llamaron la atención inicialmente los dos conceptos al pensar que uno era distinto y diferente al otro, a pesar de la coincidencia existente entre ellos. Y veía que el uno era diferente al distinto y viceversa, porque distinto puede ser diferente y diferente es distinto, según como se le quiera ver.

Entonces los vi como conceptos. Lo que me obligó a consultar el concepto. La palabra concepto deriva del verbo latino “concipere”, que quiere decir, lo que es concebido. Es la representación intelectual de un objeto, de la realidad interior o exterior, donde no se afirma ni se niega nada. Es una idea. Cuando uno piensa en una casa y se le aparece una imagen mental, eso es un concepto. Es subjetivo, y puede variar entre los individuos. No son ni verdaderos ni falsos. El concepto cuando se expresa, lo hace por medio de términos, que no son tampoco ni verdaderos ni falsos, porque como enseñaba Aristóteles, el error y la verdad surgen de las combinaciones y división de las palabras. Los términos pueden tener una o más palabras, pero que se refieren a una unidad terminológica, por ejemplo, oro, caballo, Segunda Guerra Mundial, persona solitaria, etcétera.(2)

Entonces es diferente lo que ve la mente y la idea y distinto de cómo lo ven otras personas. Y sigo tratando de explicarme, aunque al tratar de explicarlo, el concepto que se me genera en la cabeza, por medio del pensamiento, es que son iguales, como originariamente lo son.

distinto, distinta
adjetivo
adjetivo plural
(distintos) Que son más de uno, que son varios. "el papel de Jane está interpretado por distintas actrices; el encuentro con antiguos compañeros le permite analizar distintos episodios de su juventud"
sinónimos:               diferentes

diferente
adjetivo
adjetivo plural
(diferentes) Que son más de uno, que son varios. "en diferentes momentos me pareció que sonreía; esta banda operaba en diferentes zonas de la ciudad"
sinónimos:               distintos (3)

Pero algo en mi cerebro o en mi precario pensamiento me dice que hay distinción entre ellos, a pesar de la evidencia, que a la vez los hace diferentes. Lo veo claro dentro de mi idea de que son distintos, pero tan imposible de expresar en la explicación. Y entonces surge el concepto, que enseña que es idea, que es subjetivo, de donde deduzco desviación intelectual. Porque si es subjetivo, cómo puede resultar objetivo en cuanto que ni afirma ni niega nada, ni expresa verdad o falsedad alguna?

Entiendo lo de la subjetividad, porque si, como ejemplifica la definición digo casa, cada cual pensará en la casa de su gusto o de su disgusto y algunos distorsionarán y verán casa de dos pisos, penjaus, edificio, cabaña, choza, y hasta hogar, morada o habitación, lo que termina en tergiversación. Pero casa es casa y el concepto a cuál de todas ellas se refiere? Entonces pienso en que a pesar de ser diferentes no son tan distintos, siendo diferentes en la distinción.

Y concluyo que todo se reduce a un juego de palabras, cuyos conceptos están ínsitos e imbricados, palabrejas que en mi juventud aprendí, que a pesar de sonar distintas no son tan diferentes.

Y esta disertación para qué carajos? Muy sencilla: para descrestar a entendidos y despistar a no sabidos. Es política, así se hace la política, así caemos, por descreste o por despiste y queda demostrado que lo diferente puede ser distinto y viceversa, aunque sigo con la duda original: de pronto lo distinto puede ser diferente!

Además el zorro no puede explicar claramente cuánto le disgusta que le cacen. (4)




Foto: JHB (D.R.A.)


[1] Julia Navarro. Historia de un canalla
[2] Concepto de concepto - Definición en DeConceptos.com http://deconceptos.com/general/concepto#ixzz4fBJEtjsh
[3] https://www.google.com.co/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&espv=2&ie=UTF-8#q=distintos+definicion
[4] Bertrand Russell. Por qué no soy cristiano.

viernes, 12 de mayo de 2017

PREGUNTADERA

—Todos debemos algo a alguien. Sí, la vida es una deuda permanente con otros, con los que nos dan generosamente su amor, ya sean nuestros padres, nuestros amigos o nuestros hijos. Debemos hacer las cosas porque están bien, pero íntimamente siempre esperamos una recompensa; en el caso de los afectos, que al menos nos devuelvan el mismo que hemos recibido.(1)


-          Por qué tanta locura?
-          Para compararla con la sanidad.
-          Y entonces por qué tanta estupidez?
-          Para saber que alguna vez hubo cordura.
-          Se murió ya el sentido común?
-          Mi sentido pésame.
- O -

-          El arte de hoy es una m…
-          Sí, qué cagada!
- O -

-          Si es común sentido, por qué carece de sentido?
-          Por lo común, supongo.
- O -

-          Si todo anda desbordado, por qué no canalizarlo?
-          Porque seguiría maloliente.
- O -

-          Por qué colgamos cuando queremos contestar?
-          Por llevar la contraria.
- O -

-          El terror nos llevó al temor.
-          Y el exhosto al susto y al sobresalto.
- O -

-          Qué interés tiene ver una ruina?
-          Para sentirse griego o romano del tercer mundo?
- O -

-          Por qué vivimos de lo que fuimos pero ya no somos?
-          Para sentir que fuimos importantes, alguna vez?
- O -

-          Grecia hoy de qué se ufanará?
-          De lo mismo que el romano…
- O -

-          Si Aristóteles viviera en la Grecia de hoy?
-          Sería un refugiado más.
- O -

-          El performance es arte?
-          De locos!
- O -

-          Grecia quebrada y todavía se cree la cuna del pensamiento. Alemania pagando viejas deudas, pero evitando el colorido y Francia…
-          … la madre de los derechos, negando su propia obligación.
- O -

-          Anda con juego de palabras?
-          No, a palabra dos…
- O -

-          Y Suso grita: el que entendió, entendió…


Y generalmente yo quedo boquiabierto!

Foto: JHB (D.R.A.)

(1)  Julia Navarro. Historia de un canalla

miércoles, 10 de mayo de 2017

TRANSITO



Contra la estupidez los propios dioses luchan en vano (1)

Con tílde o sin ella, el título lleva a la reflexión.

En alguna oportunidad me preguntaron o más bien afirmaron en forma de pregunta: No es verdá que yo manejo bien? Me hicieron la pregunta mientras se miraba en el espejo y se maquillaba. La pregunta fue hecha sin vergüenza alguna, con desparpajo diría yo. En aquella época era amigo de los eufemismos, me limité a una sonrisa que bien podía interpretarse como aquiescente, aunque en la intimidad fuera burlona, despreciativa.

Un paréntesis relacionado con la forma en que he escrito ese párrafo, escrito con eufemismo, si lo llegaron a notar. Me hicieron, me preguntaron, afirmaron –plurales- mientras se miraba –singular- y se maquillaba –singular y para precisión femenino-. Soy consciente de tal redacción que de antemano quiero dejar sentado que es parte de la forma como nos –usté y yo, incluyente en singular y en plural- hemos acostumbrado ante la imposibilidad social de dejarse de eufemismos. También he observado que muchas veces utilizo una palabra que resulta repetitiva pudiéndola cambiar por sinónimos, por artículos, pero prefiero darle la connotación que a mi modo de ver explica y da fuerza a la misma idea, reiterativas para reforzar el sentido, dirán los entendidos. Cierro paréntesis. Aunque aclaro que el paréntesis realizado no fue en aras de disculpa sino aclaratorio, porque no puedo disculparme sobre la forma como escribo o como pienso, esos son mis problemas, entendidos no como dificultades, sino como mis responsabilidades. Para cerrar definitivamente este paréntesis mental, lo hice sólo para demostrar cómo es posible el juego de palabras, aunque éstas no digan nada.

Retomo el tema. Me consideré buen conductor, en algunas decisiones me descachaba –he de reconocer- y tratándose de parqueo en reversa, a eso sí le tenía jartera. Como procuraba respetar, eso mismo esperaba del prójimo y cuando se portaban gamines, se me salía el camionero que siempre he llevado conmigo, lo confieso sin rubor alguno. Con todo, aprendí ciertas reglas, no sé si legales o impuestas por la costumbre pero muy generalizadas y respetadas en la época, tales como el que va subiendo lleva la vía; para pasar a otro carril se requería la venia del que venía en ella, previa y oportuna luz direccional; conservar siempre la derecha y así algunas más que ya mi memoria no recuerda de inmediato.

Hoy veo con asombro que el arte de manejar es tan caótico como la manejada misma. Todos se creen con el derecho a: a adelantar, a echar reversa sin mirar, a cruzarse, a hacer tantas barbaridades que dentro de mi sentido común no lo encuentro ni aceptable ni razonable, tal vez porque estoy viejo y pienso como viejo, tal vez.

Debería hacerse un pare mental. Volver a pensar que el que sube lleva la vía, porque está haciendo un esfuerzo mayor y es más difícil para él echar reversa; que siempre se ha de conservar la derecha, aún para caminar, también para llevar la mascota; que uno no es el dueño de la vía, que todo parte del respeto. Que cuando en un sentido hay más de una calzada, el de la derecha puede ir despacio, pero no debe ir en los carriles de la izquierda, porque esos son para quienes van rápido, dentro de los límites permitidos.

Y viendo televisión y observando en las carreteras, se ha impuesto que cuando un camión va delante de uno y no es posible el adelantamiento por razones de carriles, cuando el camionero (de aquellos experimentados y grandotes, naturalmente aclaro) le pone la direccional izquierda le está indicando que puede pasar con seguridad y una vez uno pasa, el agradecimiento es poner por unos instantes la luz de parqueo. Entendí que ya es regla internacional. Aclaro también que no se confié de todo camionero, uno los conoce, sólo los profesionales saben de este dato.

Y para culminar, en mi ayuda transcribo apartes de un artículo del Espectado (2), que me cae como anillo al dedo:

Según Elías, fue un proceso colectivo en donde los conductores, con la ayuda de las autoridades, aprendieron a autoregularse y a coordinar sus comportamientos para evitar las muertes. En eso consiste el progreso, o lo que Elías llama, “el proceso de civilización”: en seres humanos civilizando a seres humanos. (…) En Colombia, en cambio, son muy pocos los que conocen la norma del carril izquierdo y menos aún los que entienden la señal de las luces. Así las cosas, los que van rápido avanzan culebreando entre los lentos, que están por todas partes, lo cual no solo aumenta el riesgo de accidente (peor cuando hay motos), sino que ralentiza e incluso bloquea el tráfico cuando hay mucha congestión. Todos, o casi todos, terminan llegando más tarde (como cuando iban por la carretera ordinaria) y arriesgando sus vidas. Los países como Colombia intentan recorrer el camino que recorrieron los países desarrollados en su proceso civilizatorio. Eso está bien (aunque esos caminos son engañosos y a veces irreproducibles), pero en ese intento importan la tecnología, las autopistas, los automóviles, las señales de tránsito, o las grúas, pero dejan de lado la cultura (coordinación y autoregulación de los usuarios) que condiciona el buen funcionamiento de esa tecnología. (…) Este es un ejemplo más de cómo los procesos de civilización no solo dependen del aumento de la riqueza, sino de la cultura y, en el caso del tránsito, de la coordinación de los comportamientos entre los usuarios de la tecnología.

Y por último, todo el mundo jura que maneja bien y si nos lo vuelven a preguntar, si no sabe manejar bien, digámoslo sin eufemismo ni rubor, no, no sabe, así de pronto podemos salvar la vida de alguien, la de uno o la de quien lo pregunta, es un favor que debemos hacer(nos). (Por hoy me abstengo de hablar de ciclistas y motociclistas, una horda de imprudentes que se merecerían capítulo aparte).

Foto: JHB (D.R.A.)




[1] Friedrich Schiller.
[2] Mauricio García Villegas. Tecnología y civilización. http://www.elespectador.com/opinion/tecnologia-y-civilizacion-columna-690296

lunes, 8 de mayo de 2017

RUTINARIA MENTE



Los dioses se complacen en dejarnos en la incertidumbre. (1)

Hay momentos en la vida en que es la misma vida la que le indica a uno la necesidad de cambiar de rutina. Son momentos en que uno no se halla, en que hay algo que da sensación de que algo no está funcionando, pero es difícil determinar qué carajos es, es imprecisión del pensamiento.

La vida también es una secuencia de rutinas. Cada edad, cada etapa está conformada por una serie de rutinas, sutiles, imperceptibles, subterráneas que se acomodan en el confort y que deben ser así para hacerla más llevadera.

Para no volver tediosa la rutina es menester, como decían los sabios de antaño, mover un poco la rutina para hacer de la vida un cambio o al menos pensar que hubo un cambio necesario, así sea de rutinas.

Viéndolo bien, así como la incertidumbre es el sino del hombre, la rutina es su materia prima, por predecible, por contradictorio que suene.

Esa es la vida, una constante rutina, dependiendo del momento, dependiendo de la edad: la rutina del estudio, la del trabajo, la de la familia, aún la del juego.

Y es precisamente cuando la rutina carcome, cuando nace la sensación, el momento en que debe sucederse el cambio a pesar de que tal cambio implique un trueque: el cambio de una rutina por otra, por una nueva.

Es tanto como pensar que la rutina de la primaria cambia a la de bachillerato y ésta a la universitaria y luego, cambiar a la del trabajo, igualmente con los cambios que supone, bien por ascenso, bien por cambio de puesto, bien porque lo echaron a uno, bien porque se independizó. Simplemente es cambio de rutinas, en donde se deja una rutina, con alguna variación, con alguna profundidad, por otra nueva, tal vez no tan diferente a la anterior, tal vez no tan distinta a la siguiente.

Y no afirmo, en momento alguno, que la rutina sea mala, dado que lo que hice ayer, lo hago hoy, lo haré mañana o en una semana pero se vuelve cíclico, como cíclica es la vida, como lo es la rutina misma.

Hay que recordar que no hay mal que dure cien años –tal vez por eso no llegamos a esa edad para corroborarlo- y así como somos seres sociales -y aún solitarios- somos seres rutinarios, aún en vacaciones, por razón de la actividad realizada, por razón de la inactividad y todo lleva a lo mismo, sin intención de desmoralizar, sin buscar desasosiego, en cuanto rutina el hoy es igual que el ayer, como será el mañana, insistiendo en que no hay diferencia entre lunes, sábado o puente, porque ellos son días de nombre, pero siguen siendo días de rutina, cada uno con su propia identidad rutinaria hasta que la una desplaza a la otra y ésta sea desplazada por la posterior, todo a pesar de la eterna incertidumbre que nos rodea.

Por eso, para sentirnos en algo diferentes, hay que cambiar de rutinas, naturalmente por otras rutinas, en lo posible más gratas, es una forma de engañar al cerebro para que nos permita vivir en paz, así sea en rutina.

—Pregúntale a tu Dios por qué le gusta tanto vernos sufrir. (2)


Foto: JHB (D.R.A.)




(1) Pierre Grimal. Memorias de Agripina.
(2)  Julia Navarro. Historia de un canalla

viernes, 5 de mayo de 2017

DIVAGACIONES INNECESARIAS

  

-          Es fácil morir.
-          Pero no cuando se quiere.
-          Tampoco cuando se espera.
-       Por eso se muere cuando no se quiere, cuando no se sabe, cuando no se espera.
-          Qué vaina no?
°°°

-          Nos educaron en el temor.
-          Sí y no había nada qué temer.
°°°


-          La vida no me ha dado nada.
-          Eso es ser desagradecido.
-          Está bien, me ha dado y me ha quitado.
-          Eso es parte del ciclo de vida.
-          Oiga sí, uno es muy desagradecido, no?
°°°


-          Y como por qué ocultar el desorden?
-          Para que el mugre persista debajo de lo oculto.
-          Con razón, para eso se inventaron lo oculto.
-          Ya veo!
°°°


-          Oiga, como para qué filosofar? Qué objeto tiene? Para buscar la verdad?
-          Cuál verdad?
-          La de ellos!
-          Ahhh!
°°°


-          Por qué a todo lo que digo le saca un argumento contrario?
-          Se llama contra argumento.
-          Si ve, ya me dejó sin argumentos.
°°°


-          Me oye?
-          Sí.
-          Sabía que somos seres solitarios?
-          Sí, solitarios que pretendemos compañía.
°°°



-          Sabía que soy intolerante…?
-          Sí, lo supongo… a la lactosa?
-          Con usté no se puede hablar…
°°°


-          Por qué será que botan tanta plata en pendejadas?
-          Y ahora en qué anda pensando?
-          Cuánto cuesta la investigación de si el sudario de Turín es santo? O quién fue la modelo de la Monalisa? O sobre la homosexualidad de las mascotas?
-          Eso es la inutilidad de la investigación que no lleva a nada. Pero que le da puesto a alguien.
-          Y pensar que solo genera discusiones bizantinas?
-          Sí, como la gota de leche de la Virgen, el clavo de la cruz, el sexo de los ángeles.
-          Y por eso me pregunto a qué conclusión llegaron? Cuánto se invirtió?
-          Y la pregunta final, y todo para qué?
°°°


-          ... y todo para qué?

-          Vaya uno a saber!


Foto: JHB (D.R.A.)