lunes, 11 de julio de 2016

MI YO, MI OTRO YO Y LOS DEMÁS

Mi pecado ha sido una tendencia irreprimible
a la divagación[1].


Sigo pensando en mis preguntas impertinentes. O más bien sigo pensando pendejadas, dirán algunos más letrados y conocedores. Pero antes de continuar, desde la mañana venía pensando en las contradicciones que uno mismo tiene, unas que se dicen de viva voz, otras que se ocultan en la caja de pandora, para que no sean escuchadas, por el temor de compartirlas y de que alguien conozca el secreto, secreto que nos llevaremos a la tumba, porque cada cual ha de tener su secreto en lo más recóndito del alma. Por eso no confesaré los míos ni espero conocer los de ustedes, es mejor así: “Nadie sabe muy bien  qué es lo que teme pero todo el que sabe, sabe que teme”[2].

Aunque a mi favor, “Ninguna pregunta carece de mérito o es indigna de atención. Las preguntas son como las personas”[3], y otra cosa que sí es cierta es que “La vida propia del secreto es desear escaparse: cuanto más grave es, más cuesta guardarlo.”[4]

Pero bueno, dejo las disquisiciones que enredan aún más mi vida, como habrán notado y el problema es que efectivamente tengo un pensamiento saltarín que hace que efectivamente tenga en mi mente “una loca en la casa” y mientras no la aplaque, harán oídos sordos a mi alter ego que sigue insistiendo: “escriba cosas bonitas…”.

Y entonces brinco a otro tema que, como decía, estaba pensando esta mañana. Cuántos yoes[5] tengo en mi cabeza? Pensé inicialmente que era una pregunta deshonesta para conmigo mismo –Un pleonasmo? Dice el yo docto. Pero suena bonito! Replica mi yo poeta.- Soy uno –piensa el yo egoísta ya que con él también son uno!- y teóricamente soy uno –Pero uno bien curioso, replica el del sarcasmo. Dirá el sarcástico, precisa el elocuente-.

Si ven? Quiero escribir, pero me es imposible mantenerme concentrado en un tema, en el tema elegido, porque como acostumbro a dejar en libertad a todos los pensamientos, ellos son los que se me atraviesan e impiden que culmine… Me acabo de acordar que tengo por ahí reservados unos grafitis que coleccioné en su oportunidad, que son muy dicientes –dice el yo olvidadizo-:

Usted y yo, qué lástima,
únicamente podemos establecer
una comunicación en un solo sentido;
porque usted es una persona
y yo una simple frase.

Y pienso que en efecto, si bien cada pensamiento es una identidad, parodiando la trinidad -multiplicada a la ene potencia, precisa el calculador-, todos ellos soy yo, cada uno es fruto de mi conciencia y nace, cuando lo traigo a mi realidad –Puf! Se iluminó, dice mi yo que acostumbra a echar vainas y no es propiamente el sarcástico- Pero sigo:

El lector de esta frase
solamente existe cuando me lee.


Yo soy la corriente eléctrica
que va de neurona en neurona en su cerebro,
mientras usted lee la serie de letras
que forman esta frase y piensa en mí.


Esta frase inerte es mi cuerpo,
pero mi alma está viva
y baila en los chispazos de su cerebro.

Los anteriores grafitis definen la existencia de mis yoes, porque qué sería sin la neurona, sin la energía que se les imprime para que tomen vida propia y literalmente toman vida e individualidad en nuestra cabeza, en nuestra mente, en ese pequeño espacio que llamamos cerebro –y yo celebro también su existencia, dice el yo… ese, el que se cree muy gracioso-.

Para aquellos que no entienden francés,
la siguiente frase no significa nada:
"A ceux qui ne comprennet pas l'espagnol,
la phrase espagnole qui introduit ce passage
entre quille­ mets ne dit rien".

La ironía se hace presente en los siguientes:

Cuando usted no la mira,
esta frase está en francés.


Tuve que traducir esta frase al español
porque no la podía leer en sánscrito.

Y culmina el siguiente, que puede resultar el más diciente y preciso (Más de uno de los lectores lo ha pensado hace ratooo, dice el realista, y no de los grafitis, precisa):

Dejen de hacer grafitis tan maricas.  Atte. El papel

Y eso que también hay yoes disfrazados, o que operan bajo seudónimo, como aquél del sexto sentido, el de la intuición, el ángel y el malo, al que es mejor llamar malo y no demonio. Son todos esos pensamientos que nos llevan a cambiar de opinión a última hora, aquellos que nos soplan las respuestas antes de que acontezca el hecho.

Capítulo aparte también tienen esos yoes, como catalogarlos? Religiosos? Producto de la educación religiosa? Esos que se escudan en la fe, en la esperanza, que nos dicen que no nos rindamos, que nunca hay que rendirse, porque nunca habrá un nunca, así como nunca alcanzaremos el horizonte, sólo lo divisaremos, pero no lo probaremos, como fue el castigo impuesto a Moisés.

Otro inalcanzable el del mañana, porque “El mañana nunca muere”[6].

El tímido (Ya se metió conmigo, dice); el arriesgado (pero qué es una montaña rusa?); el inseguro (yo que, yo no hice nada…) y así podría seguir la lista, porque creo que todos nosotros –plural que incluye al escritor de estas letras y a los lectores de ellas mismas-, a pesar de no haber divisado su alcance ni su presencia, nos hemos encontrado con todos ellos, hemos participado algunas veces de sus conversaciones, nos hemos infringido castigo (pero bien marica que fui…!), nos felicitamos a veces (Buena esa campeón!), pero los peores –espero que no me estén oyendo- son esos yoes odiosos, el buscapleitos, el depresivo, el deprimente, el retador, el mala gente, el mala leche y no sigo para no abrir esa caja de pandora a la que tanto tememos. Sin olvidar los egos napoleónicos y hitlerianos que también cargamos, como si el mundo girara exclusivamente a nuestro alrededor.

Tengo –en singular, hummm-  tantos yoes como pecados capitales, como obras de caridad y de misericordia tiene la madre iglesia, un híbrido de bien y mal y entre el bien y el mal, que nos lleva precisamente a ser contradictorios en ciertos momentos, como cuando se pretende el bien y podemos terminar haciendo el mal –el caso del yo celoso, por ejemplo y lo cito antes de que se despierte-. Muchas veces la reacción que esperan de uno resulta la contraria a lo esperado, en donde se funde bondad y maldad, sin explicación, porque eso somos, en eso consistimos.

Tengo tantos yoes y tan abundantes, que van del bobito al vivo, del excesivamente crédulo al incrédulo obsesionado, según el tema; del dictador fascista al penitente bondadoso. Es decir, soy un mar de ambigüedades! (Aplaude el poeta!)

Y por hoy, he desahogado otra pregunta inútil e impertinente, cuya respuesta no existe (piensa el pesimista).

Que no oiga el diablo, señor Ministro,
El diablo tiene tan buen oído que no necesita
que se le digan las cosas en voz alta,
Entonces que dios nos valga,
No vale la pena,
ése es sordo de nacimiento[7].




[1] Fernando Savater. Criaturas del Aire
[2] Fernando Savater. Criaturas del Aire
[3] Walsch, Neale Donald - Conversaciones con Dios 2
[4] Eliette Abécassis. Qumrám
[5] Tenía la duda de cuál era el plural de yo. Lo natural, que naturalmente no pensé pero que vi en revisión de internet es el nosotros, pero para el caso no cala. Me ayuda a no sentirme abusivo con el lenguaje: “2. Se emplea también como sustantivo que designa la propia personalidad individual. Su plural es yos o yoes (→ plural, 1b): «Son tantos los yos que en mí murieron» (Tusquets Mar [Esp. 1978]); «Esta participación significa, por un lado, un trascender del yo hacia la instancia suprema, pero también un trascender hacia los demás yoes» (Aisenson Cuerpo [Méx. 1981])” http://lema.rae.es/dpd/srv/search?id=4xAX3ECMnD6xEwWR4V
[6] Título de película de James Bond.
[7] Ensayo sobre la lucidez. Saramago


viernes, 8 de julio de 2016

REFLEXION ES

Usted está a mi merced
Porque yo estoy escogiendo
todas las palabras que la forman,
así como el orden de aparición.

Grafiti


Somos inmortales si pensamos que vamos de vida en vida, de un tiempo en otro, pero somos tan mortales que la inmortalidad nos parece mentira. Y eso me lleva a pensar: Y si todo esto que llamamos vida es una mentira? Y si no hay inmortalidad? Otros se preguntarán: Y si no hay vida? Si estamos viviendo una mentira?

Me lleva el pensamiento a aquellos cuentos, increíbles por demás, que dicen que somos meros juguetes de la imaginación de un niño que a su vez está leyendo un cuento y sólo somos parte de ese cuento, en la parte de la historia que nos hace reales y luego, dejamos de serlo.

Entonces solo somos letras de palabras ajenas, ni siquiera somos nosotros por nuestras propias palabras o imaginaciones y no nos inmortalizamos por nuestras propias palabras, sino por palabras de quien escribe nuestra historia o escribe una historia en la que nos involucra, sin nuestro consentimiento.

Y entonces, como personaje transitorio de un cuento, no existimos y todo se reduce a una mentira que deseamos convertir en verdad, pretensión como la de Pinocho que de palo quería ser niño, de carne y hueso, simple mortal, mientras que como Pinocho, por sí mismo, ya era inmortal.

Es una locura de pensamiento, pero y si todo eso fuera verdad? Y si la mentira fuera verdad, porque la mentira no existe? Y viceversa, igualmente válido.

Sólo queda pensar que nuestra farsa sea la mayor mentira, como aquella que nos hará desaparecer, al momento en que al niño lector aquél le dé sueño y termine la lectura, o le aburra el libro o llegue al final y pronuncie ese impronunciable FIN que termina con la lectura y con la vida de sus personajes.

Momento en que nace la esperanza que nos permita resucitar en los ojos de otro lector, del mismo niño que pueda, por nuestro bienestar, no tener otro cuento más o que le haya gustado hasta el cansancio o simplemente se le ocurra nuevamente volver a abrir ese libro, para ojearlo por puro aburrimiento, ojalá para releerlo, para que podamos revivir en toda nuestra dimensión, porque de lo contrario, seguiremos siendo sólo palabras olvidadas en un libro imaginario.

Y si todo esto es sólo mi imaginación?

Y si realmente no hubiera inmortalidad? Jesús fue inmortal? O simplemente resucitó de entre los muertos, es decir, revivió, se aburrió de los difuntos y decidió volver, no inmortalizado, porque inmortal lo es por su propio nombre y divinidad, aparente contradicción, pero si Jesús no fuera en virtud a su propia contradicción? Revivió, es decir vivió dos veces, ambas en nuestro imaginario, o eso dicen los libros sagrados. Pero cómo corroborarlo? Necesitamos entonces a Tomás, el eterno incrédulo, el hombre que necesitamos para que nos ayude a dilucidar el asunto que nos ocupa. Pero él ya murió, no creo que haya resucitado, ni revivido, simplemente anda muerto. Y si hubiera reencarnado, sería yo? Ese eterno incrédulo?

Y por el contrario, si la inmortalidad existiera? Sería el único caso en que sería válida la esperanza, de resto es sólo una frase más de los retóricos, un espejismo para bobos, un horizonte que nadie ha alcanzado. Por eso es inalcanzable la esperanza.

Y si la inmortalidad existiera? Para qué fregarse tanto en esta vida? Para demostrarnos qué? Si ni siquiera tenemos conciencia de otra vida, a duras penas tenemos conciencia de lo poco que somos, de lo que nos toca sufrir, de la inutilidad de la vida, con todas sus contradicciones y contradictores.

Y si la inmortalidad existiera, en qué cambia la vida? Si existiera, vuelvo y me digo, para qué fregarse en esta vida? Mejor no sería disfrutarla en toda su plenitud, bueno y malo, blanco y negro, porque de todos modos, pase lo que pase en ésta, ya la otra está asegurada.

Me dirán, es que vino a esta vida a ser bueno y como bueno que ha de ser, debe sufrir esa bondad, la persecución por ser bueno, soportar el destino de los buenos, que no es tan bueno al final de cuentas. O vino a ser malo, en ese caso, venga ese apretón de mano, porque vale todo y el bueno que venga a interrumpir mi fatalidad, se verá con la suya, porque yo si no me lo aguanto, porque precisamente soy malo y a eso he venido, a hacer y deshacer, a mentir y engañar, a disfrutar las delicias de este edén del mal, por más pretensiones que tengan los buenos.

Vino a aprender cosas nuevas, dirán. Como qué, diré. Ninguno tendrá respuesta.

Vino a acabar de aprender lo que no aprendió en otra vida, dirán. Como qué, diré. Y tampoco encontraré respuesta, por ninguno de los dos lados, porque no me acuerdo de haber perdido el año, en otra vida.

Reencarnó para continuar su viaje, dirán. Cuál viaje, diré. Y tampoco tendremos respuesta porque ni siquiera somos conscientes de esa agencia de viajes llamada vida, ni de la anterior y menos de la que viene, según dirán.

Eres un hijo de dios, dirán. De cuál, diré. Y no sabrán decírmelo, no sabrán cuál padre: Yahve, Dios, Alá, el sin nombre, el que no se pronuncia, cuál? Y si el padre no es ese, sino el otro, el contrario? Satán, Diablo, la fuerza, el Luzbel caído, cuál? Y si fueran ambos? Tampoco encontraré respuesta, ni de ellos ni mía, porque esta pregunta sí que resulta odiosa.

Y si solo soy mi propia imaginación? Perdiste el año, me dirán. Si es producto de su propia imaginación, parece que escogió mal, un hombre invisible, en vez de haber sido el líder, el príncipe. Sí, la embarré, diré. Corto de imaginación, la mía. En ese caso, eso me merezco, diré. Eso se merece, dirán.

Y si no es? Me dirán. Pero soy, eso sí lo puedo asegurar, a pesar de ser indiferente, invisible, indistinto, imperfecto, a pesar de no ser inmortal, pellizcándome sé qué tan mortal soy, diré.

Y nadie me podrá contradecir, soy, en mi imaginación, en el libro aquél, en las palabras que me forman, en la historia escrita por mí o por alguien más, y la esperanza…

La única esperanza que desearía tener es la de poder tener conciencia de quién soy realmente!

No, es usted quien está a mi merced
porque tendrá que leerme
hasta que llegue a mi fin.

Grafiti


miércoles, 6 de julio de 2016

TRES EN UNO

(Es) como si, aproximándose al comienzo,
pensaran alcanzar el fin.

Eliette Abécassis. Qumrám

Hay tantos temas de qué hablar. Cada día nos inundan las noticias, tantas noticias, malas, peores y hasta algunas imposibles de creer y las buenas, pocas. Dicen que nos manipulan los medios de comunicación, al parecer es parte de su negocio, tal como nos manipulan los grandes empresarios para que nos volvamos cada día más consumistas, para que solo pensemos en consumismo, como su mismo nombre lo indica.

UNO

Y a propósito de la terminación ‘ismo’, recordé una alusión al tema que Oriana Fallaci escribió acertadamente (y aún no pierde vigencia, a pesar de que lo leí a finales de los 80):
“Ésta es la época de los ismos -comunismo, capitalismo, marxismo, historicismo, progresismo, socialismo, desviacionismo, corporativismo, socialismo, fascismo-, pero nadie se percata de que todo ismo rima con fanatismo. Ésta es la época de los anti -anticomunista, anticapitalista, antimarxista, antihistoricista, antiprogresista, antisocialista, antidesviacionista, anticorporativista, antisocialista, antifascista-, pero nadie se percata de que todo ista rima con fascista. Nadie dice que el verdadero fascismo consiste en ser anti por principio, como quien agarra una rabieta, negando a priori que en cada corriente de pensamiento haya algo justo o algo susceptible de ser utilizado para buscar lo justo. El sentido e incluso el significado de la libertad se pierde al encasillarse en el dogma, en la ciega certeza de haber conquistado la verdad absoluta, sea éste el dogma de la virginidad de María o el dogma de la dictadura del proletariado o el dogma del Orden y la Ley, cuando la libertad es el único concepto inapelable e indiscutible. Tanto es así, que la palabra libertad no tiene sinónimos, tan sólo extensiones o adjetivos : libertad individual, colectiva, personal, moral, física, natural, religiosa, política, cívica, comercial, jurídica social, artística, de expresión, de opinión, de culto, de prensa, de huelga, de palabra, de fe, de conciencia. En última instancia, ella es el único ismo o sea el único fanatismo admisible, pero sin ella un hombre no es un hombre y el pensamiento no es pensamiento.”( Un Hombre.)

DOS

La última alocución del Papa, pide que los purpurados y de ahí para abajo pidan perdón, perdón por lo que han sido, por el desprecio en que nos han mantenido, por lo que son pero que ocultan, por lo que practican pero que no admiten. Naturalmente la humildad no es propia del clero, en su gran mayoría. Es por eso que, supongo, me alejé hace tanto tiempo de la madre iglesia, me mantengo al margen, aunque “Ignoro si Dios existe, pero no quiero contrariar su voluntad ni las señalas que envía.” (Eliette Abécassis. Qumrám)

Sabiamente dijo el Papa (según recorte de prensa):

"Creo que la Iglesia no sólo debe pedir disculpas (...) a una persona homosexual que ofendió, sino que hay que pedir perdón a los pobres, a las mujeres que han sido explotadas, a los niños obligados a trabajar, pedir perdón por haber bendecido tantas armas" y por no haber acompañado a las familias que se enfrentaron a divorcios o experimentan otros problemas, dijo. “El catecismo dice que no deben ser discriminados. Deben ser respetados, acompañados pastoralmente", agregó.” (http://www.semana.com/mundo/articulo/papa-francisco-sugiere-que-iglesia-debe-pedir-perdon-a-homosexuales/479483#)

Cómo hacer para que le paren bolas al Papa? Al menos que esa iglesia se comporte como lo que debería ser, simplemente decente, con eso bastaría. Por eso, como decía algún grafiti “Es que no les clero!”

TRES

Me llamó la atención un programa que hablaba de la generación X, para designar a los nacidos en la década del 60. (Por estar mirando a cuál podría pertenecer yo, nacido a mediados de la década de los 50, me encontré unos perfiles diseñados, que dejo para más adelante, por ahora a lo que iba). Y me encuentro a los últimos llamados ‘millennials’, supongo que porque provienen de este milenio inicial, definidos por un artículo que decía:

“¿Los milenios son más perezosos? El doctor en Física (…), que es un problema de pereza y facilismo de la generación de los ´millennials´. “Antes nos formaban para presentar exámenes, había que memorizar. Teníamos que trabajar duro y lo sabíamos”. Sin embargo, ahora ya no se les exige a los jóvenes: la principal preocupación de los gobiernos es frenar las cifras de deserción y mantener a los niños motivados. Los ´millennials´ se han acostumbrado a que todo lo difícil, asusta, y a que trabajar duro es malo. Entonces, estudian carreras que creen que serán fáciles: por eso no estudian ingeniería y ciencias. Lo que luego se dan cuenta es que no hay carreras fáciles, sólo eran fáciles en sus cabezas. Se enteran demasiado tarde de que la vida es difícil para todos los profesionales. ¿Miedo a las Matemáticas en los primeros semestres? Los estudiantes en Colombia salen del colegio con pésimos niveles en Matemáticas y en Ciencias. Según Gonzalo Ulloa, las Matemáticas les causan terror a los jóvenes, entonces, escogen carreras con menos números. “Es muy poco probable, por más incentivos del mercado laboral, que un joven que odia a las matemáticas y a las ciencias se inscriba en una ingeniería”. Y si lo hace, es muy posible que deserte en los primeros semestres de la carrera, porque las clases de cálculo les cuestan mucho trabajo.” http://www.semana.com/educacion/articulo/ingenierias-en-colombia/478860#

Eso dice todo. Afortunadamente, para mí, ellos serán los gobernantes después de que me muera!

Y como el título dice que tres en uno, y hay más tela qué cortar, me tengo que explayar a través de las subdivisiones, para hablar, someramente, de las otras generaciones (las tres primeras son muy pocos los que ya pueden defenderse).

Generación perdida: De la primera guerra mundial (1918) a la gran depresión de los gringos (1929). Hace más referencia a los grandes escritores de esa época de la posguerra a la quiebra. Se caracterizan por: “El pesimismo y desconcierto. La inutilidad y la crueldad de la guerra. La era del Jazz (de por sí depresivo). La depresión económica. Y el liberalismo y radicalismo.”
Generación interbellum, que entiendo la que se dio entre las dos guerras mundiales. “Es una generación que pasa por la segunda guerra mundial donde los hombres trabajan arduamente por conseguir un bienestar a la familia caracterizan por trabajar arduamente, ser pacientes, conformistas, respetuosos e individualistas. Capaces de anteponer el deber al placer, obtienen satisfacción de su trabajo y piensan que todo tiempo pasado fue mejor. Su tiempo fue una de la mejores etapas de la vida en aprender a ganarse la vida con esfuerzo propio y de compromiso.”
Generación silenciosa. La de los cuarentas. “Los miembros de esta generación experimentaron grandes cambios culturales en los Estados Unidos, y muchos de ellos lucharon en conflicto con la moral, las ideas y deseos. Algunos miembros de la reclamación de la Generación Silenciosa de que son una de las generaciones menos comprendido desde el siglo 20, tal vez debido al tamaño relativamente pequeño de esta generación.”
Baby Boomers (1945-1964) “Nacieron en los años posteriores a la segunda guerra mundial, y llevan su nombre por el inusual repunte en las tasas de natalidad (“baby boom”). El trabajo es lo más importante. Valora la productividad y no tolera el ocio. Aprecia los símbolos de status y el crecimiento vertical en una compañía. La mujer se incorpora definitivamente al mercado laboral. Cambio en el modelo tradicional de familia.”
Generación X (1965-1981). “Sufrieron grandes cambios. Vida analógica en su infancia y digital en su madurez. Vivieron la llegada de internet. Acepta las reglas de la tecnología y conectividad. No logra desprenderse del todo de las culturas organizacionales. Es la generación de la transición. Con mayor fricción con las que vienen (Y,Z)
Generación Y (1982-1994). “También llamados Millennials. Son multitareas. No conciben la realidad sin tecnología. La calidad de vida tiene prioridad. Son emprendedores. Es la generación que usó más tipos de tecnología para entretenimiento: Internet, SMS, Reproductor de CD, MP3, MP4, DVD entre otros. Lo que era un lujo para la generación X para la generación Y son productos “básicos”
Generación Z (1995-actualidad) “O “nativos digitales” (desde su niñez que existe internet). Todavía no ingresaron al mundo laboral. Poseen acceso y manejo a toda su tecnología: Internet, mensajes instantáneos, SMS, celulares, iPod, iPad, Notebook, etc. Ven a la tecnología como elemento fundamental (no conciben el acceso a la información sin la existencia de Google). Sus medios de comunicación utilizados principalmente son redes sociales. Profundizan los entornos virtuales.”
“Cada generación está formada por los acontecimientos, novedades y tendencias de su tiempo. Y los medios de comunicación juega un papel importante en la transformación y la configuración de la percepción de las generaciones. No hay duda de que cada diferencia generacional se marca de forma exclusiva. La generación anterior establece el camino para el siguiente. Por supuesto, los conflictos entre generaciones son muy comunes, como una generación de espera de la conformidad de la otra generación. Esto sin duda haría que nuestras relaciones menos complicado, pero que no es la realidad. La realidad es que las diferencias generacionales deben ser aceptadas y respetadas.” FUENTE: Wikipedia


Cada día se aprende algo, ya lo tengo claro. Aunque no veo muy claro lo de las fechas en que se sucede cada generación (al parecer los entendidos no se han puesto de acuerdo). La mía, un poquito de la baby y la Y, una mezcla curiosa, pero lo que me llama más la atención es que a pesar de haber sido la de más transformación (la era de acuario, liberación femenina, proletariado, guerra fría, autonomía universitaria, en la primera parte, para pasar a unos adelantos tecnológicos de una manera tan rápida: televisión, grabadora, televisión a color, la luna, surgimiento de electrodomésticos para todo –hablando claro está como un hombre común y corriente, no como científico, que tampoco lo soy-, para culminar con todo esto de la tecnología, internet, celulares y programas que cada día avanzan más rápido de lo que uno puede comprender)… a pesar de haber sido la de más transformación, decía, la que, al menos para mí, puede resultar la más pesimistas, respecto de lo que está por venir.

Por eso cedo la palabra a Juan Manuel Ospina (Y Mafalda tenía razón.  http://www.elespectador.com/opinion/y-mafalda-tenia-razon) hoy (30 de junio) quien por sincronía o por un nosequé interpretó lo que quería decir pero no había podido hacerlo por mí mismo:

“Las seguridades de ayer se evaporaron devoradas por la lógica implacable de una globalización sin control alguno, que se mueve impunemente en un mundo cada vez más extraño y amenazante para los humanos que lo habitan. Desaparecieron las seguridades nacidas de un empleo estable, de  un Estado visible y con autoridad, de vecinos que se conocen y que comparten una historia, de un mundo exterior  no invasivo de ese mundo conocido, de una corrupción “reducida a sus justas proporciones” y no desbordada e incontrolable como ahora, de unos partidos y unos políticos que en medio de todo, conservaban su credibilidad y legitimidad; de un capitalismo y unos capitalistas que eran también ciudadanos del país  y no figuras sin rostro, patria o lealtades, sin controles ni dios. El actual es un mundo signado por la impunidad legal, ética y social, convertido en un verdadero circo de gladiadores.
“Fueron  los viejos nostálgicos y las regiones empobrecidas los que votaron por el regreso a un pasado, recordado como más acogedor y amable. … Son desequilibrios  resultantes   de un capitalismo salvaje, desnaturalizado por la hiperconcentración de riqueza y de poder, y por  el arrinconamiento de la necesaria intervención de una autoridad pública que salvaguarde el interés público y le ponga límites y fije las reglas de juego en el escenario económico. El otro gran actor económico a lo largo de la Historia, el Estado, fue arrinconado y el mercado quedó reinando solo,  capturado por monopolios y oligopolios.
“(…) un poder creciente concentrado en las  manos de  una tecnocracia soberbia, traducido en  un verdadero autoritarismo tecnocrático, que todo lo quiere reglamentar “a su leal saber y entender”, a espaldas de  la voz de “la gente”; y que,  como toda burocracia, tecnocrática o no, se preocupa ante todo por su crecimiento en números,  autonomía y  poder.
“Su crisis no se resuelve con más presupuesto, pues  es de legitimidad  de la autoridad comunitaria; no hay más camino que acotar sus competencias a los asuntos básicos de la vida comunitaria y liberarla del control de los intereses financieros, para no repetir el drama vivido con la crisis griega. Hay que salir del escenario de  la comunidad  enfrentada a las demandas nacionales, pues  por esa vía solo se logra  exacerbar el nacionalismo.”



Es que no puedes escribir algo más bonito? Oí que me decía mi conciencia externa, no sé si como reproche o para que demostrara que también escribo ‘bonito’. Sólo atiné a decir: Primero estoy en plan de desahogar lo que me molesta. (Y es tanto, me dijo el yo irónico!). Ya veremos.

Foto: JHB (D.R.A.). Iglesia de Paipa

lunes, 4 de julio de 2016

QUÉ PAÍS LES VA A DEJAR A SUS HIJOS?

"Nos tocó la guerra. Nos tocó una guerra que no quisimos,
que no pedimos, por la que no votamos.
Nacimos en medio de una violencia a cuentagotas
que ha alimentado el miedo y ha lesionado la confianza entre nosotros.
Nos tocó una guerra que se coló para siempre en el relato de
nuestras vidas y marcó la memoria de todos los que aprendimos a
narrarnos como hijos de un país violento.
Tuvimos la Colombia que nos tocó. ”

#48millones #Manifiesto www.48millones.co

A raíz de un comentario insulso en Facebook por la supuesta firma de la paz en la Habana, hice un comentario igualmente insulso y personal, que decía: “Tengo mis dudas, que ando digiriendo, para no ser de los arrepentidos del mañana. Ante la duda, abstente”.

Ese día naturalmente era de aquellos de efervescencia y calor que tanto gustan a los colombianos, porque da lugar a sudar patriotismo gratuito, a abrazarse con el primero que uno se encuentra sin importar quién sea, a poner sonrisa de patria boba, era el día en que supuestamente se firmaba la paz en la Habana (que al fin de cuentas no era tal firma, todo gracias a la desinformación, que la firma era para el 20 de julio en el sitio que luego se escogería –y ya empezaron todos los pueblos a gritar: yo, yo, como si la ciudad hiciera la diferencia-).

Y alguien me contestó: “Después no se queje. No es hora de dar reversa. Qué país le piensa dejar a sus hijos?” De apresurado, porque me picaron el ego, respondí: “El país que vivieron mis bisabuelos, mis abuelos, mis padres, la Colombia de toda la vida, la que siempre ha sido robada, maltratada, violada y que aun sigue de pie. Ese país que ha soportado todo y que tendrá que seguir soportando todo.”

Una vez digerí la pregunta clave, me quedé pensando en aquellas preguntas que no podemos responder, en aquellas preguntas que entrañan razones filosóficas que no llevan a ningún lado, de aquellas que, en una palabra, son retóricas y no tienen respuesta. O de aquellas que solo tienen la respuesta que la gente quiere oír, porque si se da otra diferente, uno pasa a ser un traidor a la patria, uno de los “otros”, sin saber qué son los “otros”.

Qué país le piensa dejar a sus hijos? Me sostengo en la respuesta apresurada. Cuál les dejo? El mismo que me dejaron, el mismo que les dejaron a ellos, el mismo que recibieron de la independencia –si es que mis raíces llegan tan lejos-, el mismo de hoy, el mismo que les ha visto nacer, todos, en su proporción y de acuerdo a las circunstancias de cada época.

Quién soy yo para entregar un país diferente? Acaso está en mis manos entregar un país diferente? Son preguntas que me hago una y otra vez y solo puedo llegar a la misma conclusión: el mismo país de hoy, con sus virtudes y defectos, con sus gracias y sus desgracias, porque no soy yo, ni está en mí poder entregar un país diferente. Solo soy yo, un ser invisible aún para las redes sociales y las telarañas internéticas. No soy nadie, soy invisible, como he venido pregonando, mi opinión no importa, tal vez sólo me importe a mí. Y no me vengan con la retórica de que mi voto hace la diferencia. Mi voto, no hace un carajo, como lo he corroborado a lo largo de mi vida.

Si estuviera en mis manos, si tuviera el poder y me importaran los tales derechos humanos –tal como me importan, realmente-, no tendríamos hampones, ya los habría fusilado. Los políticos, hace rato habrían volado en átomos –literalmente-. Sería el perfecto dictador, bienvenidos los que aquí están conformes, los demás, hay muchos países que los acogerían, como los han acogido a tantos más. Los torcidos, se van muriendo uno a uno, solitos. Abro paréntesis mental: A propósito, me gustó un discurso o unas declaraciones que hizo Putin (Sí, Putin, el ruso) que les decía a los islamitas o mahometanos, palabras más, palabras menos, que si estaban en Rusia debían someterse a sus leyes (no el estado ruso al islam), a sus autoridades, pero que si no estaban de acuerdo, eran libres de irse, porque solo eran invitados y como tales serían tratados. Así es, así debe ser. El invitado respeta las reglas de casa y se somete a ellas, no al contrario. Cierro paréntesis mental. 

Una especie de paraíso terrenal me gustaría dejar, pero…

Pero… como no puedo decidir nada, absolutamente nada, pues simplemente repito: les dejo el país que es ahora, el que será mañana y el que los albergará en el futuro, ninguno otro, porque no está en mis manos darles un país diferente. Ya lo quisiera, no sólo para ellos, también para mí, en estoy soy incluyente y me incluyo, porque me gustaría un país en donde se pudiera vivir con ganas, sin miedos de ninguna especie, sin temor a que se roben los impuestos, que éstos sean invertidos en lo que deben invertirse, en el bienestar de todos, y como Lincoln dijo: de todos, para todos y con todos (a pesar de que no me gusta la democracia, porque la mayoría casi nunca tiene la razón, como dijera alguien importante que en este momento olvido, pero podría ser Churchill).

Entonces, qué país le voy a dejar a mis hijos? Simplemente el país que la democracia así quiera; que veo, sin mayor malicia ni deseo, es el mismo que he vivido yo, un país de opuestos, como actualmente cualquier país del mundo, con sus mismos vicios y virtudes simultáneamente, país de contradicciones. Y me pregunto adicionalmente (venenoso, el hombre, me dice uno de los egos), qué país me dejaron? Qué país recibí? (visto desde esa perspectiva, dice mi yo que aún cree en la esperanza, no fue tan malo, década del 50, cambio radical de pensamiento, palabra y obra, hasta los días de hoy con toda la tecnología en su furor, qué más puede pedirle a la vida?). No me quejo, entonces, con Amado Nervo y En paz, culmino por hoy:

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Sí, nada te debo, nada me debes!

Foto: JHB (D.R.A.)

viernes, 1 de julio de 2016

ANTE LAS AMENAZAS, NO ME PUDE CONTENER


“Somos tan simples en el fondo
que nos volvemos insondables”.

Mika Waltari. Sinuhé el Egipcio


No he querido, hasta el momento, escribir sobre política, ni la tan anhelada paz, que según la Constitución es un derecho de los colombianos y una obligación del Estado, pero como todo en la constitución, se hizo para violarla! Por eso es espúrea! (consultando la palabreja, veo que no se escribe así, se dice espurio(a). Cada día se aprende algo y uno usándola para dárselas de letrado!).

No he querido escribir, porque como ven, en el solo primer párrafo ya me salió la mala leche que llevo dentro al solo pensar en esos temas. Por eso soy colombiano!

Sin mencionar toda la parrafada que hay en los documentos de la Habana, que más parecen documentos Conpes, -bla bla bla, compromisos, bla bla bla y todo queda en blablablá-, sale Santos enredando la pregunta del Plebiscito que aún no ha decidido bien, porque hizo cara y sello y la moneda quedó bailando y “ante la duda abstente” y él lo sabe muy bien, por eso dicen que es buen jugador de póker; luego que la paz hay que firmarla a la brava y a como dé lugar (persiguiendo el premio Nobel?); luego que si no hay paz, las Farc se van a tomar a la Colombia urbana, aquella que nunca hemos sentido violentada en la forma como lo han hecho los campesinos, allá bien lejos de las ciudades. Ahora, que si no hay paz va a subir impuestos, porque la guerra es costosa! Vaya barbaridad, acaso nuestro actual presupuesto, como el de los últimos 50 años no han sido presupuestos de guerra?

De antemano aclaro que no soy uribista, sino todo lo contrario! Tampoco soy gobiernista –sino todo lo contrario, me oigo decir-. (Aún no entiendo la lógica del poder, particularmente estando en el poder un loquito –porque alguna enfermedad mental ha de tener- y una mano de simpatizantes o adoradores, cómo metiendo miedo lograron llegar y mantenerse en el poder y estoy hablando de Hitler y del otro).

Me hago entonces, para no hacer muy largo este blog, simples preguntas, de una persona que desconoce el intríngulis de la política (aunque he de confesar que conocí alguito que con eso quede hastiado y vomitando), que no sabe nada de economías (a duras penas la propia), que tal vez no vea más allá de su nariz, pero creo que en  esta situación estamos más de uno y si no lo estamos, simplemente lo estoy, he de reconocerlo.

UNO

Plebiscito, referéndum o como quieran. Para qué? Acaso Santos no tiene suficientes poderes legales para firmar la paz, sin tener que buscar la refrendación ajena? Creo que lo que le hacen falta son otras cosas, según dicen, verraquera, para evitar malas interpretaciones. Me hace recordar cuando los jefes, temerosos, no querían tomar una decisión, por falta de calzones -no de atribuciones-, decidían según comité, al que se invitaba hasta a quienes no tenían velas en el entierro, por aquello de que si sale mal, ‘nos fue mal’. Pero bueno, si quiere suplir la falta de calzones con el plebiscito, vale, que así sea, pero al menos que hablen claro –si pueden-. Santos siempre ha sido de este estilito.

  
DOS
Por qué no se puede hablar claro sobre el tema? En el sólo intento de leer las parrafadas que salen de los abogados ‘de ambas partes en conflicto’, termina uno pensando en que es uno muy bruto porque no entiende lo que están diciendo, al no usar un lenguaje que llegue a la gente común, o al menos para mí, si resulto ser del no común. Cantos a la bandera, promesas que ambas partes saben que ya están incumpliendo, juramentos a la misma bandera, de cuyo rojo ambas se aprovechan. Como dije, ese documento es tan aburridor, largo e innecesario como un documento Conpes, cuando no es Confis. Por qué en política es tan difícil hablar claramente y con la verdad? Ya nos hemos habituado a la media verdad, a la mentira y a ambas entremezcladas. Sin rubor las decimos todas ellas, a pesar de que “Uno debe decir la verdad sobre aquello que es verdadero”. (Mika Waltari. Sinuhé el Egipcio). No es difícil, y me ha funcionado. “Un hombre prudente obra con cautela en previsión de todo lo que puede ocurrir” (Fallaci. Un Hombre) y Santos no lo es, no es prudente, es político, es avispado, es calculador y por eso se la pudo hacer a Uribe, nada más verle con su sonrisa de sorna. Curiosamente nada más se la conocí, como ministro de algo hace muchos años, ya vaticinaba que no era de confiar. Por la sonrisa le conoceréis!

TRES
Que la paz se iba a firmar no sé qué día. Y no se firmó y no pasó nada, porque hasta la sonrojada la pasamos por alto. (“Maldita sea, pensé, qué desleal es el rubor”. García Márquez. Memorias de mis putas tristes). En la administración pública lo peor es prometer para una fecha cierta, olvidando siempre que el diablo está en el detalle. Procuré nunca dar fecha fija y cuando me ponían contra la pared, luego del cálculo respectivo, señalaba una fecha con al menos una semana de más, por eso siempre cumplí con mis forzosos compromisos. Entonces concluyo este punto, qué tanto afán hay por firmarla para antier? (si ya habían arreglos desde que Uribe era presidente, año más, año menos, el Nobel puede esperar). Santos dice que así se acordó y se firma en este semestre y el Timochenko sale a desmentirlo. Y viceversa. En este país no pasa nada, todo sigue igual, a pesar de todo y de todos, entonces? Ya ni nos ruborizamos, ya nos acostumbramos! (Luego de escrito surgió el Show de la Habana, la paz se firma el 20 de julio, vamos a ver.)

CUATRO
Que si no firmamos cuanto antes la paz, las Farc van a tomarse las ciudades, las capitales. Eso solo huele a infundir miedo, para que cegados por ese mismo miedo, echemos cuanta bendición quieran los involucrados en esa firma. Toda la vida, creo que todos convivimos con el miedo y el miedo a la guerrilla, que en cualquier caso fue lejana para nosotros mismos, ya que en medio de esa ‘guerra’, a Dios gracias, nunca nos tocó directamente. Si en los mejores tiempos de la guerrilla no pudieron con las capitales, ahora que hay hasta drones –sin la!-, será que pueden? –con la, tenemos demasiados-. Con Uribe de pronto sí nos hubiéramos cagado del susto, porque como quiera, el señor ese infunde miedo –solo recuerdo los tiempos en que en las entidades se oía la palabra: Llamada de Presidencia… Dios nos ampare y nos favorezca, creo que más de uno se orinó literalmente en los calzones-.

Debo advertir que hemos sido privilegiados, los que hemos vivido en estas tierras, porque en más de 50 años de violencia en este país, lo que fue la violencia como tal no nos tocó; a algunos, las bombas de Pablo Escobar en Bogotá, sí los llegaron a afectar.

No estamos ya viejos para dejarnos infundir miedo? Las Farc están en capacidad de penetrar las ciudades capitales? Me perdonan, pero lo dudo. Tienen plata, sí, pero gente para esos efectos? Salvo que recluten a las llamadas Bacrim o con el nuevo nombre que eufemísticamente les puso el señor ministro de defensa, confieso que aún no me lo he aprendido.

Y ya que digo ésto, interviene uno de mis yoes, el más venenoso que tengo, recordándome que tenemos, desde hace muchísimo tiempo -y los del IGAC pueden confirmarlo-, sistemas de rastreo muy avanzados –algún conocido me decía que el acceso a satélites es tal, que desde ellos se podía ver a cualquier persona orinando en un platanal-. Que la guerrilla no se ha exterminado ha sido por dos factores: 1) Los militares se volvieron miedosos –miedo a la Procuraduría, miedo a que no los asciendan, qué mejor comodidad de la guerra desde el escritorio haciendo plata?- y ellos saben en donde están los que quieren buscar, porque resulta mejor hacerse rico antes del generalato! 2) la cobardía gubernamental para tomar la iniciativa y dar las órdenes, con verraquera y calzones puestos.

“Todo es tan sencillo cuando uno no decide nada y se limita a obedecer.” (Eliette Abécassis. Qumrám).

Para efectos de que la guerrilla contraataque nuevamente después de los diálogos, necesitamos, ahí sí, un dictadorcillo que no le tiemble la mano ordenando la bala (ya van conociendo otra faceta de mis dualidades, no creo en la democracia - dijo Winston Churchill: "La democracia es el peor sistema, excepto todos los demás"-).

“Entonces comprendí que la mayor alegría del pueblo era poder gritar todos a la vez, sin que importara nada lo que se grita ni por qué se grita, pero al gritar con los demás uno se siente fuerte y está convencido de la justicia de la causa por la cual se grita.” (O. Fallaci. Un Hombre). (Adoro la democracia, me oigo decir del más irónico de mis yoes, el que se parece al Dr. House).

CINCO
Que si no se firma la paz, subirán los impuestos, porque la paz es muy costosa, acaba de decir Santos, con profunda ‘sabiduría’. Que recuerde, toda mi vida ha sido fiscalmente pensada como economía de guerra. Nada más ver los rubros de defensa y los aumentos que han tenido –beneficiándose claro está, los militares; y la mayoría de no muy buena procedencia, pero dejo este veneno y continúo-. Por tanto, es falso lo que dice Santos, pues el presupuesto nacional está diseñado para la guerra, sólo baste ver los rubros y modificaciones que se le hacen. (“La insensatez del inteligente es siempre mayor que la del tonto”. Mika Waltari. Sinuhé el Egipcio, sin pretender endilgarle lo primero a Santos). Por el contrario, si la paz se firmara, el efecto debe ser contrario e inmediato, bajar impuestos, porque ya no se necesitan tantos pesos para la guerra –me criticarán  por el facilismo del argumento, pero lo veo así, tal vez en otras oportunidades pueda explicarme mejor-.

Ahora, alguien se habrá preguntado por los costos que hasta el momento ha demandado la Habana y que desde la era de Uribe se han gastados? Cuánto gana cada uno de los negociadores del gobierno mensualmente? Cuánto se ha ido en viáticos y pasajes? Cuánto han costado los hoteles –incluidos todos los servicios? Pues Fidel no da nada gratis-. Hasta acá una parte de la pregunta. Ahora, si la extendemos con malicia un poco más, y los costos generados por la guerrilla, incluidos los habanos, y demás gastos, quién los ha cubierto? Pues Fidel no da nada gratis. (Se parece a la pregunta que al parecer nadie se ha hecho: Cuánto le costó al país todas las gracias de Uribe cuando amaneció decidiendo cuál ministerio se fusionaba con cual, cuál empresa eliminaría y cuál crearía? Alguien se lo ha preguntado? Una vez hice el ejercicio de una de ellas y casi termino llorando, porque se acercaba a algún punto del PIB –que aquí entre nos no sé para qué carajos le sirve a la gente de a pie- además de todo el robo que entrañó todo ese tejemaneje). 


Solo puedo culminar este blog, con la siguiente frase que la Fallaci puso en boca de Mao: “Cuando señalas con un dedo a la Luna, en lugar de mirar a la Luna los estúpidos miran el dedo” y quedan soñando con que vieron la paz, agrego yo. (Va a pasar lo mismo que el metro de Bogotá, se morirá y no lo verá! Me indica el más venenoso de mis yoes.)