lunes, 16 de octubre de 2023

HOGAR EXTRAÑO HOGAR

                Es el nombre de un programa de televisión de cable. En él se muestran diferentes obras arquitectónicas, atrevidas sí, pero que, desde mi punto de vista, horrendas, estéticamente feas, lo que me hizo recordar otro programa Mansiones con encanto, dedicado a las casas de Nueva Orleans, pero en cuyo interior la decoración y distribución da verdadera vergüenza y más para los minimalistas, porque en ellas, en su mayoría la mano de porquerías que ponen impiden el libre acceso, la decoración más horrorosa, aunque para sus propietarios y la presentadora son mansiones con encanto, del peor gusto humano. Es mi opinión y por lo que veo, son más los que no la comparten, al menos en esa ciudad. No menciono los gustos de algunas regiones de acá porque va y me extraditan (a Nueva Orleans!).

 

                Y siguiendo con el tema, el arte de Gaudí es otro que sinceramente no me gusta, como no me gusta Picasso y otra serie de artistas, entre ellas los del llamado arte conceptual (y ellos mismos se llaman artistas), ese que para lucirse ponen en una esquina del museo un zapato lleno de mierda o una silla para que la gente se siente en ella y sienta lo que es una obra de arte (Dios me ampare y por eso me abstengo de entrar a cualquier museo de arte moderno o contemporáneo, para no salir renegando).

 

                Recuerdo que en alguna oportunidad expresé mi disconformidad con Gaudí o Picasso y el apasionado al que se lo dije indignado me increpó, sin derecho a réplica, sobre mi ignorancia, por demás atrevida, según él. Pues sí, me dije desde ese momento, en cuestión de arte me gusta o no me gusta y punto, nadie tiene la última palabra.

 

                Ni siquiera los críticos, esos que con su verborrea pretenden entrar en la intimidad de la obra y en lo profundo del pensamiento del artista, que pontifican sobre el estado de ánimo del autor, del deseo de su expresión a través del lienzo o del papel, de sentimientos que no tienen ni idea, un eterno blablablá que solo está en sus propias cabezas. (En mí es recurrente pensar en ellos cuando me da por pintar y pienso que si fuera famoso toda la mierda que un crítico hablaría de mí, de mi profundidad, de la seguridad de la pincelada, del gusto por el color, de la angustia ante el gris y el negro, sabiendo que al momento de pintar uno no está en profundas elucubraciones ni en pensamientos filosóficos sino simplemente pasando el tiempo en algo que quiere hacer para matar el tiempo, cuando no se es profesional en ello, agrego).

 

                Y toda esta retahíla era para poder expresar que en el arte, y no solo en él, uno debe ser y sentirse libre de decir: me gusta o no me gusta, o de cambiar de canal, si se prefiere y que si alguien se ofende por el comentario, poderle responder como en aquellos viejos tiempos: bien puede irse para sus tres m…

 

                He dicho.

Hijo mío, haz lo que tienes que hacer y no te preocupes por mí, ni por nadie. Al fin y al cabo todos somos libres por voluntad divina, incluso para no creer en esa voluntad.»[1]

Tomado de Facebook
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[1] Herejes. Leonardo Padura.

miércoles, 11 de octubre de 2023

EXPRESIONES

             Estaba curioseando por el doctor Google preguntándole de dónde provenía el dicho, que cité en algún momento, que dice: Váyase para sus tres mierdas y me encontré con un blog de Andrés Ospina[1] que corresponde a un refrandario bogotano (no sé si la palabra esté autorizada pero así está citada) que me atrevo a transcribir en algunos que me llamaron la atención, pues el publicado es bastante largo y aún así espero que lleguen al final, que una sonrisa no se le niega a nadie.

 

¿a cómo, y por qué tan caro? Expresión de recurrente uso empleada por los potenciales compradores en el comercio informal, a fin de blindarse contra una posible estafa, y a la vez anticiparse a la necesaria negociación de una rebaja.

¿a cuánto jode la hora? Clásica fórmula despectiva utilizada por hermanos mayores para hacer referencia a la hiperactividad de los más pequeños, o por quienes son víctimas de los constantes embates de un jefe perturbador o demasiado exigente.

a dormir donde lo trasnocharon. Odiosa expresión de reproche usada para amonestar a quien, por causa de un bostezo delator o de un inevitable cabeceo, da muestras de extenuación o cansancio

a esa vieja no se la come ni el óxido. Figura despectiva para ilustrar la condición poco apetecible en materia sexual de una dama, desprovista de gracia. El término ‘comer’ se equipara al acto copulatorio. Véase bagre.

al que escupe para arriba en la cara le cae. Sabio llamado a la modestia. Se fundamenta en la ley universal de la gravedad, y en el hipotético caso de un individuo lanzando un esputo hacia la estratósfera, para que éste luego retorne, atomizado, a su lugar de origen, bañando con sus finas gotas al emisor. Véase gargajo, arribista, gomelo.

al que le van a dar, le guardan. Razonable máxima cuyo principal objetivo es desmentir a quienes -después de haber repartido un determinado bien o dádiva- se excusan ante aquel que no lo recibió, arguyendo que éste no se encontraba presente al momento de entregarlo.

ábrase, que huele a pescado. Despectiva forma de solicitar a un individuo la inmediata retirada, al acusarle de despedir desagradables sensaciones olfativas, molestas para todos los presentes.

ábrase, como la yuca. Coloquialismo -de dudosa ralea- usado para indicar a alguien la necesidad de abandonar un determinado recinto o espacio. La figura retórica se basa en el momento en el que el tubérculo en cuestión comienza a quebrarse, tras llegar al punto de cocción.

acosa más que novia fea. Voz despectiva para aludir a un individuo ansioso y falto de paciencia.

¡adelante! ¡Mire! ¡Sin compromiso! Lema estratégico de seducción usado por los vendedores de establecimientos informales y de locales tipo ‘sanandresito’. Su fin principal es cortejar al potencial cliente para que -una vez éste decida probarse alguna prenda de vestir o pieza de calzado- se le obligue -mediante toda suerte de mecanismos coercitivos, muchos de ellos violentos- a adquirirlo. Véase chiviado, chimbo, regatear, san andresito, tumbe.

agárreme ese trompo en la uña. Voz de alerta para aludir a una actividad difícil de ejecutar, equiparada a la difícil pirueta de sostener el accesorio en cuestión en un espacio tan reducido.

agüita pa’ mi gente. Variable posmoderna y criolla del lema romano aquel de ‘al pueblo pan y circo (panem et circenses)’, creada durante la década de los 90 del siglo XX por el magnate tolimense de la televisión Jorge Eliécer Barón Ortiz.

ahí perdió el año. Triste verbalización de un grave error cometido por un individuo determinado, con reminiscencias de la catástrofe escolar constituida por la reprobación de un periodo lectivo anual.

ahora el hijueputa es uno. Voz quejumbrosa con la que el interlocutor -habiendo sido en principio víctima- termina -en virtud de los ardides ejercidos por su habilidoso enemigo- convertido en supuesto verdugo.

apague y vámonos. Manoseada expresión utilizada -por lo general de manera irónica- al referirse a una situación en la que no existe perspectiva alguna de avance o evolución, dado lo desesperado del hecho en curso.

¿amigo? ¡El ratón del queso! Voz de desconfianza utilizada por los descreídos para dar realce a su mantra vital de nula confianza en la humanidad.

¡apúrele, que estoy botao! Clásico slogan publicitario empleado por el comerciante y mago José Simhón durante las décadas de los 80 y 90 del siglo XX, con el objeto de promocionar por vía televisiva y periódicamente algunos de los tapices, alfombras o papeles de colgadura expendidos en el desaparecido almacén Konker, de su propiedad.

aquí: ¡jodido pero contento! Fórmula de contestación de muy recurrente uso entre los bogotanos para señalar su sorprendente capacidad para sobreponerse con alegría a la desdicha, el desempleo y las veleidades económicas.

¡aquí estoy, y aquí me quedo! Célebre y antañona frase de la que un antiguo primer ex mandatario de la nación echó mano, en el marco de una de las peores crisis gubernamentales en la historia del país. Su trascendencia fue tal que ésta sirvió como título para un conmovedor libro en el que se resumiría el viacrucis experimentado por él y los suyos durante tal periodo.

atiende por las dos ventanillas. Cómica expresión empleada para aludir a un individuo de predilecciones sexuales heterogéneas y variopintas. Se utiliza para equiparar su labor a la de una entidad financiera o crediticia destacada por su multiplicidad de servicios.

bien pueda. Cortés aunque algo burda demostración de buena disposición empleada para dar aprobación a un individuo dubitativo al momento de ejecutar una acción determinada. La forma correcta sería “bien puede”.

 

Y así sigue el buen diccionario, demasiado largo para este blog y evitar que me señalen de pirata, por lo que me limitaré, acto seguido, a mencionar algunas frases elocuentes, sin la definición dada por Ospina, pues supongo que el tiempo no les alcanzaría hasta el final.

 

búsqueme, y vera que me encuentra. 

busque motel. Véase arrecho, ganoso, páguele pieza.

caído de la hamaca. 

calle esos ojos. 

chupar gladiolo. 

¡chupe! por bobo. 

coja oficio. 

coma callado. 

come más que plata al 20. 

como dijo Mickey Mouse: ¡todo el mundo pa’ su ‘house’! 

como los perros en misa. 

como me la recetó el doctor. 

como mosco en leche. 

¡cómo ño, moñito! 

como volador sin palo. 

confunda, pero no ofenda. 

conmigo es diciendo y haciendo. 

de culos pa’l estanco. 

de mejores casas me han echado. 

deje así. 

dejen de comer pan delante del pobre. 

dejen miar al macho. 

¡déle, déle, que el golpe avisa! 

desbarata un balín. 

después de ojo afuera, no hay Santa Lucía que valga. 

disculpemen (sic) su educación. 

donde comen dos, comen tres. 

¿dónde estufo? 

¿dormimos juntos, que no saluda? 

eche pa’ la pieza. 

el agua es pa´las matas y pa´los enfermos. 

¡el de p’irnos!

el palo no está pa’ cucharas. 

el que nunca ha tenido ganado hasta la mierda lo embiste. 

el que se quedó se quedó. 

el teléfono no es para hacer visita. 

el último y nos vamos. 

en par patadas. 

en qué familia íbamos. 

en tiempo de guerra, cualquier hueco es trinchera. 

en un dos por tres. 

es más macho un timbre. 

es mejor que digan que uno es un hijueputa a que uno es un huevón. 

escóndase, que llego la basura. 

ese huevito quiere sal. 

eso no lo hace ni Mandrake. 

¿eso sí quién lo manda? 

¡esto no es un hotel! 

¡flaca: tírame un hueso! 

fresco, que usted sabe cómo soy yo. 

fue por canela y le dieron clavo. 

habla hasta por los codos. 

hagámonos pasito. 

hágase el marica, que así se queda. 

jala más pelo de cuca que cable de buque. 

¡la madre! Exclamación de inconformidad o descontento para con una situación determinada.

la madre que sí. Fórmula de juramento.

la peor diligencia es la que no se hace. 

la puntica, no más. 

las cuentas claras, y el chocolate espeso. 

¿le anotó placas? 

le falta mucho pelo pa’ moño. 

¿le gusto? ¿le debo? ¿o se le perdió uno igualito? 

¿le va a enseñar a su papá a hacer hijos? 

le vieron la cara. 

les da uno la mano y le cogen el codo. 

lo que es la abundancia de escasez. 

los de atrás son los que recochan. 

mañana le pago. 

más aburrido que mico en un bonsái. 

más caliente que un negro en un baile. 

más cerrado que culo de muñeca. 

más colgado que salchichón de tienda. 

más cansón que una tostada en un brasier. 

más contento que policía estrenando bolillo. 

más feo(a) que un carro por debajo. 

más largo que una semana sin carne. 

más malo que pegarle a la mamá. 

más mamado que chupo de guardería. 

más ordinario que un entierro en volqueta. 

más ordinario que marrano comiendo ponqué. 

más perdido que Adán el día de la madre. 

más perdido que cachaco en playa. 

más perdido que el hijo de Límber. 

más picado que muela de gamín. 

más raro que un perro a cuadros. 

más se perdió en el diluvio, y nada era mío. 

más tragado que calzoncillo de ciclista (o de marica). más tragado que media de torero. 

mata y come del muerto. 

me cortaron los servicios por exceso de pago. 

¡me extraña! 

me hace el favor y le baja al tonito. 

me hace el favor y me da sencillito. 

me pateó el sereno. 

me trae alguito. 

miando fuera del tiesto. 

mucho tilín tilín y nada de paletas. 

mugre que no mata, engorda. 

mujer que no joda es hombre, o tiene mozo. 

¡nanay cucas! 

negro, ni el teléfono. 

¡ni por el putas! 

ni que estuviéramos bravos. 

ni raja ni presta el hacha. 

¡no alcanzo! 

no está ni tibio, papito. 

no hablo inglés, pero lo entiendo. 

no haga bizcos, que se queda así. 

no le cabe ni un tinto. 

no lo hay. 

no me abra los ojos, que no le voy a echar gotas. 

no me alegro, ¡pero sí me da un fresquito…! 

no me crea tan pendejo. 

no me dio ni la hora. 

no pregunte. 

no pueden ver a un pobre acomodado. 

no se busque una muerte pendeja. 

no se pierde ni la corrida de un catre. 

no se vaya, que esto se compone. 

o sea que le salí a deber. 

¡oigan a este! 

o todos en la cama o todos en el suelo. 

orine feliz, orine contento. Pero orine por dentro.

pa’ sus tres mierdas. Tríptica fórmula de maledicencia proferida para con un individuo, en el marco de una situación tensa.

pa´ antier es tarde. 

pa’ las que sean. 

pagan justos por pecadores. 

¡páguele pieza! 

peló el cobre. 

perder es ganar un poco. 

pero disimule. 

picho en plata. 

pide más que deme. 

píntemela, que yo se la coloreo. 

plata en mano, culo en tierra. 

por ahí no se nos dieron las cosas. 

por eso estamos como estamos. 

por la plata baila el perro. 

¡por la sombrita! 

por plata no se preocupe, que plata no hay. 

primero fue lunes que martes. 

queda sirviendo pa’ tres cosas. 

¿qué hacemos? ¡Pues, empanadas que es lo que más se vende! 

¿qué hay pa´hacer? 

quedé más lleno que el hijo de la sirvienta. 

regalado hasta un puño. 

regular, tres cuartos. 

roba más que el gobierno. 

sale pa’ pintura. 

se cree la última Coca-Cola del desierto. 

se despide más que circo pobre. 

se las pisa, y pregunta de quién son. 

se le apareció la virgen. 

se le corrió el champú. 

¡se le dijo! ¡se le advirtió! 

se le moja la canoa. 

se le salen las plumas. 

¡se le tiene! 

se le tiene en cuenta pa’l día del gamín. 

¡se les quiere! 

se lo pasaron por la galleta. 

se me cuida. 

se pierde, pero se goza. 

se tiraron al chino. 

se toma la sopita. 

señor: ¿me lleva por 500? 

si como camina cocina, me le como hasta el pegao. 

si es ya es ya. 

si no la caga a la entrada, la caga a la salida. 

si sigue timbrando lo sigo llevando. 

siéntese… que parados sólo trabajan los peluqueros y el pipí de los hombres. 

¡sí! ¡Cómo no! 

sóbese, que no hay pomada. 

sobrado de lote. 

sosténgamelo en la cara. 

tenga, pa’ los dulces. 

tiene más patas que una mesa de billar. 

tiene los servicios cortados. 

tengo un filo, que si me agacho me corto. 

tengo una miada, que me sabe la boca a champaña. 

tiene más frente que las Farc. 

tiene más ojos que una piña. 

tiene más plata que un cura con dos parroquias. 

tiene más reversa un avión. 

tiene unos ojos como para chuparle las tetas. 

tira la piedra y esconde la mano. 

tirando pólvora en gallinazos. 

¡todo bien! ¡todo bien! 

todo lo del pobre es robado. 

todo niño nace con un pan debajo del brazo. 

tome, pa’ que se entretenga. 

trabaja más que gorgojo en un riel. 

tú frescavena, que yo chocolisto.

una limonadita de mango. 

una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. 

¡usted no sabe de quién soy hijo (a)! 

¡usted no sabe quién soy! 

usted no sabe con quién se está metiendo. 

vaca pa’ el guaro. 

vende hasta un hueco. 

¿y ese milagrazo? 

¿y cómo es la vuelta? 

¿y cuánto es lo mínimo, pa’ llevarlo? 

ya vino a dárselas de mucho café con leche. 

yo le digo el milagro, pero no el santo. 

yo lo visto, pero no lo alimento. 

yo soy de lavar y de planchar. 

 

            Creo que al menos pasaron un buen rato, si lograron llegar al final, tanto como lo pasé yo y me reí, aún sin definición, pues las frases dichas nos recuerdan viejos tiempos, viejas situaciones y nos refresca la sonrisa. Cómo les quedó el ojo?

 

Papel… ¿Has pensado, al menos, lo que representa para nosotros? Observa, toca, palpa esas hojas que tienes en las manos. Advierte su olor… Mira qué vivas están, ardientes o frías según el pensamiento del autor. ¿Percibes el latido que nace entre tus dedos? Creo que nunca, desde que el material existe, los sabios musulmanes se han mostrado más infatigables escritores. Los escritos proliferan tan deprisa hoy que el oficio de copista-librero se ha hecho tan rentable como el de chambelán. Avicena.[2]

lunes, 9 de octubre de 2023

LA PIEDRA

                Algún día mientras caminaba por un sendero una piedra se me metió en el zapato. Todos conocemos la molestia que se produce al caminar con cualquier objeto extraño dentro de un zapato y el primer deseo, siempre que se pueda, es hacer lo posible por deshacerse de ella.

 

                Esta situación de inmediato me devolvió al pasado, al lejano pasado de mi niñez, de mis primeros años de educación. Estudiaba con monjas, las Siervas de San José. Tiempos lejanos que por circunstancias curiosas de la vida volvieron a mi mente y todo por una piedra en el zapato, a pesar de lo difusa que pueda resultar la imagen que de allí proviene.

 

                Era la época de Domingo Savio[1], de María Goretti[2] y otra lista de muchachitos que por arte de magia resultaron santos (ya hablaré más delante del tema, para desahogarme debidamente)  y de cuyas vidas, ejemplo para nosotros, siendo niños, debían ejercer mayor influencia ejemplarizante en nuestras vidas. Eso decían las monjas y de esa manera tuvimos buena vocación de sometimiento y de anhelo celestiales. Hasta deseábamos ser estigmatizados, hacíamos ayudas para algún niño negro por allá en las lejanas tierras africanas -dando una contribución claro está- (así se pensaba en esa época y eso no nos hacía racistas pero sí caritativos). Es decir, nos inculcaron que debíamos alcanzar la santidad, aunque ella solo se obtendría a través del sacrificio y el sufrimiento, con su consiguiente dolor.

 

                Con razón pienso hoy, en que ya no soy católico, aunque puede que sí agnóstico -porque hay que apostar a algo, uno nunca sabe- que un niño es demasiado influenciable.

 

                Y la piedra qué? Se preguntarán. Pues con todo este prefacio esa piedra me recordó las oportunidades en que las monjas nos animaban al sacrificio que también era redentor para quienes sí sufrían (negros, pobres, presos referentes de esa época) y precisamente uno de los sacrificios que prodigaban las monjas era precisamente el de caminar con una piedra dentro del zapato, cuyo tamaño dependía, pienso hoy, del grado de sacrificio que queríamos ofrendar.

 

                Creo que empecé con una piedra medianamente grande con el objetivo de salvar a todos los africanos. Recuerdo que no pude con el experimento y ante a incomodidad y el dolor creo que preferí una más pequeña que, aunque no salvara a toda África al menos parte de ella en mi nombre y sacrificio, pero descubrí, si la memoria no se falsea demasiado, que yo no estaba hecho para esas vicisitudes ni para cargar penas ajenas de un continente tan lejano.

 

                Solo hasta hoy, gracias al recuerdo atraído veo el sometimiento a que estábamos sujetos, con unos dogmas por demás estúpidos o, al menos, increíbles, por los cuales se sometían las mentes infantiles que no las comprendían y allí sí, aceptaban como cuestión de fe, en donde no había cuestionamiento admisible para llevar la contraria o al menos para preguntarse si eso era real. Difícil entender aquello del 3 en 1, digo, la Santísima trinidad, de la concepción espontánea, la inefabilidad papal y la necedad de que esa iglesia se acople a los tiempos modernos.

 

                Y al escribir esto, me llegó el recuerdo al que igualmente estuve sometido con los jesuitas pretendiendo que uno, siendo niño y en vísperas de adolescente, se confesara semanalmente de sus pecados y hoy me pregunto de cuáles pecados se puede confesar un niño o el adolescente, que si acaso éste podría confesar un pajazo que en aquellas épocas era pecado mal visto, no recuerdo si venial, grave o gravísimo y el temor a la condenación había sido bien fijado, hoy gracias a los siquiatras ya no se considera pecado y más bien es liberador, porque uno se descarga, de tanta tensión, agrego.

 

                Y hoy, viendo una película -Benedetta[3]-, menciona ella unas sabias palabras: Todos tenemos derecho a un pecado.

 

                Amén, hermanos!

 

—A ti no te importa que le diga chinos a los chinos, ¿verdad, Juan? —empezó el Conde con una taza de té hirviente, muy perfumado, en las manos y asediado por una sensación de desorientación policial y sexual que lo ponía excesivamente locuaz—. ¿Eso no es ofensivo, no? Porque los chinos son chinos, pero a los negros no se les debe decir negros, aunque sean más negros que el culo de una tiñosa. A los niños educados les enseñan a decir «una persona de color», pero es porque son de color negro, ¿no? Mi abuelo Rufino me decía que les dijera «morenos». Yo tengo algo de negro, ¿sabes? No sé si por parte de madre o de padre o de espíritu santo… [4]

Tomado de Google
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[1] En la primavera de 1855 se propuso ser santo al escuchar una prédica de don Bosco sobre la facilidad para serlo. Murió 3 semanas antes de cumplir los 15 años de edad. Es uno de los santos no mártires más jóvenes de la Iglesia católica. Wikipedia. Vaya genialidad, se lo propuso y decidió morir, esas fueron todas sus proezas y alcanzó la santidad. A mi edad podré proponérmelo?

[2] Una tarde, (5 de julio de 1902, Nettuno) María estaba sentada en lo alto de la escalera de la casa, remendando una camisa. Aunque aún no cumplía los doce años, era ya una mujercita. Alejandro, un joven de 18 años, subió las escaleras con intención de violar a la niña. María opuso resistencia y trató de pedir auxilio; pero como Alejandro la tenía agarrada por el cuello, apenas pudo protestar y decir que prefería morir antes que ofender a Dios. Al oír esto, el joven desgarró el vestido de la muchacha y la apuñaló brutalmente. Ella cayó al suelo pidiendo ayuda y él huyó. María fue transportada a un hospital de la cercana localidad de Nettuno, en donde perdonó a su asesino de todo corazón, invocó a la Virgen y murió veinticuatro horas después. (6 de julio de 1902, aún no había cumplidos los 12 años). Si por eso santificaran hoy…

[3] Benedetta Carlini fue una monja mística lesbiana que vivió en la Italia de la Contrarreforma, durante los siglos XVI y XVII. Judith Brown relató su vida en Immodest Acts, explicando los acontecimiento que la llevaron a ser de importancia para los historiadores de la espiritualidad femenina y del lesbianismo. Wikipedia

[4] La cola de la serpiente. Leonardo Padura.

viernes, 6 de octubre de 2023

LA PEREZA

                El título es así escrito, con el artículo femenino antepuesto para darle la connotación debida y diferenciarla de su prima, pereza, ésta sin artículo.

 

                La pereza, la primera mentada, inmoviliza, ralentiza el tiempo, hace lento el movimiento, entra en lucha con alguien que, no se sabe bien quién es pero que con certeza le anima a seguir en estado latente o, si por el contrario, se anima a animarlo diciéndole que adelante, pero con voz de quien no quiere la cosa, que lo dice para dejar dicho el supuesto aliento, sin ganas, desganado porque de antemano sabe que nadie le hará caso, pero que tiene que cumplir con su parte.

 

                Es la pereza, con el artículo, del que no tiene obligación inmediata y se puede dar el lujo de hacerle caso, como la pereza de pensionado, pues da lo mismo hacer o no hacer o dejar de hacer para seguir en ese estado donde nada le afana, nada le desvela y resulta que es mejor hacerle caso a esa vocecita que así invita, desganada pero determinante.

 

                Tener pereza o hacer pereza, sin el artículo, es cosa aparte, porque pareciera que se tiene el derecho a ella, que se tiene bajo control la situación y como es sentida está consentida y de vez en cuando vale la pena. Es la típica pereza de domingo en la tarde.

 

                Y todo es cosa de un artículo y femenino, preciso, que me deja en imprecisión de saber si atiné o no, pero volver es ceder y con la pereza, ni modo.

 

                Y como antaño se decía, la pereza es la madre de todos los vicios, pero madre es madre y hay que respetarla.

 

la incapacidad que yo había generado para ser feliz me impidió disfrutar, junto a mi mujer y a mis hijos, de lo que me ofrecía la vida[1]. 

Tomado de Facebook
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[1] El hombre que amaba los perros. Leonardo Padura.

miércoles, 4 de octubre de 2023

LIBRA

No me refiero al signo zodiacal, sino a la libra que durante la gran mayoría de mi edad correspondía a los 500 gramos anunciados en cada empaque. Y así como la libra era 500, el kilo eran mil gramos, así de sencillo.

 

No hace mucho tiempo, no más de un año (lo que se tardó mi cerebro en recordar que tenía que referirme al tema, pero que nunca afloraba, esperando su tiempo, supongo) noté que en los empaques ya no se hablaba de quinientos gramos como equivalente a una libra, ésta la habían reducido en cincuenta o sesenta gramos, por lo que me sentí, además de ofendido (por atentar contra mi conocimiento adquirido de niño), tumbado (porque suponía que pagaba por el costo de una libra de la que mi mente tenía en mente).

 

Recuerdo que el hecho lo percibí cuando pretendí comprar una libra de un buen café pero el empaque hablaba de trescientas y pico, por lo que la duda me llevó al tema de la libra de quinientos gramos.

 

Naturalmente mis problemas (no mentales, pero sí retóricos) me los resuelve el doctor Google y resulta que luego de leer explicaciones sobre el tema[1], si logré entender bien, es que el sistemas de pesas está basado en un sistema inventado por allá en mil ochocientos y pico que se estableció como regulador de mercado y para ello se usó una pesa de platino e iridio que bajo fórmulas matemáticas llevó a la conclusión de que pesaba el kilo, pero que curiosamente con el paso del tiempo adelgazó (En ese momento el “Grand Kilo”, el clásico patrón parisino de 1889, que parece haber perdido cerca de 50 microgramos en los últimos 100 años por causas desconocidas -pero que aun así seguía pesando exactamente 1 kg “por definición”- pasará a ser un estándar de masa secundario.) Y de esa manera, sin habérseme informado, desde 2018 se aplica la constante de Planck (cuyo apellido recuerdo de algo relacionado con la difícil física de mi bachillerato[2]) que da los 460 gramos aproximados, es decir, por culpa del adelgazamiento de una aleación perdimos casi cuarenta gramos que en cualquier caso pagamos como libra.

 

Y como nos encanta también copiar cosas de los gringos y de lo que dicen los sabios que tienen en todas sus universidades, ahora hay productos que ya no se dan en medidas de peso (gramo, libra, kilo, etc.) sino de capacidad (litros, galones, etc.) y me consta pues he visto, no recuerdo el producto, pero algo así como espaguetis anunciados en mililitros; y no estoy borracho, ni lo he soñado, pero mi recuerdo, tan frágil como mi memoria, me refresca la certeza de haberlos visto (y por eso me demoré tanto en escribir sobre el tema porque cuando lo noté me dije: tengo que escribirlo y me lo repetí muchas veces y cuando llegué a la casa, ya lo había olvidado, hasta estos días en que vi la situación aunque olvidé el producto que me trajo el recuerdo; cuestiones de la edad).

 

Y así, como por obra de magia, un conocimiento del pasado se evaporó dejándome nuevamente en la ignorancia. Tal vez mañana tenga que pedir un kilo de gasolina, uno nunca sabe con estos adelantos modernos y al sapiencia de los sabios que llenan las universidades gringas.

 

… y entonces le respondí:

—No se me ocurrió porque no se me podía ocurrir, porque no quería que se me ocurriera y me busqué todos los pretextos para olvidarlo cada vez que intentaba ocurrírseme. ¿O es que tú no sabes en qué país vivíamos en ese momento? [3]


Tomado de Google


[1] Por ejemplo ésta: La razón por la cual una libra puede pesar 460 gramos o 500 gramos depende del sistema de medidas que se utiliza en cada país. La libra es una unidad de medida de masa o peso que se utiliza en diferentes sistemas de medidas en todo el mundo. En el sistema métrico decimal, que se utiliza en la mayoría de los países, la unidad de masa básica es el gramo. En este sistema, una libra equivale a aproximadamente 453,59 gramos. En algunos países que utilizan el sistema métrico, se ha adoptado una definición exacta de la libra de 500 gramos, lo que significa que una libra en estos países equivale a exactamente 500 gramos.

O esta otra: El 16 de noviembre de 2018, la 26ª Conferencia General de Pesos y Medidas anunció que la definición del kilogramo pasaría a estar ligada con la constante de Planck. Efectivamente, a partir del 20 mayo del 2019 la constante de Planck pasará a ser definida como 6.62607015×10−34 kg⋅m2⋅s−1, quedando el kilogramo definido a partir de esta y, consecuentemente, a partir de otras dos unidades básicas del SI, el segundo y el metro y blablablá.

[2] Es considerado el fundador de la teoría cuántica y fue galardonado con el Premio Nobel de Física en 1918. Wikipedia.

[3] El hombre que amaba los perros. Leonardo Padura.