lunes, 16 de mayo de 2016

HOMBRES INVISIBLES

Escribí anteriormente sobre los ciudadanos invisibles. No retomo el tema. Ahora hablaré del hombre invisible –parecido pero distinto-.

Somos hombres invisibles para aquellos que no tienen conciencia de nuestro existir. Es como si nunca hubiéramos existido y nunca existimos, porque tenemos existencia sólo en el recuerdo de quienes de alguna manera nos recuerdan. De igual manera, hay en el mundo mucho hombre invisible, de los cuales no tenemos referencia y eso los hace precisamente invisibles. Esa inexistencia puede deberse al hecho de no haberlos conocido directamente, a no haber sido mencionados en el transcurso de su historia, a pesar de haber dejado huella en medio de quienes lo hicieron visible. Mientras que otros, aparentemente invisibles, tienen existencia por la mera referencia a alguien que no está invisible para nosotros, como por ejemplo, la esposa e hijos que no conocemos personalmente de un amigo, pero sabemos que existen.

He oído algunas teorías semejantes en la física cuántica y naturalmente en el mundo de lo esotérico. Puede ser, todo es posible, si todo es relativo.

A qué me lleva esta reflexión. No lo sé. Sólo quería proponer esta idea que me circulaba en la mente, haciéndose visible en los momentos en que supongo pensaba que iba a olvidarse, a relegarse en el recuerdo y luchando por no ser una idea desechada, como otras tantas, y por ello quería sobresalir.

En el mundo hay un número de gente innombrable por mí, por lo grande, y de ese número no creo que me conozcan más de un ciento; me distinguen, como dicen los llaneros, unos mil; me habrán visto, por coincidencias de la vida, un buen tanto, por decir algo. En últimas, me reconocerán –‘esa cara la he visto en algún lado’- digamos, con exageración, pienso, unas diez mil? Que frente a las estadísticas, de las cuales no soy nada amigo y cuyo tema de pronto tocaré algún día, no representa ni la coma cien mil millonésima, es decir, nada.

Por eso soy un hombre invisible. Es más, siendo aventurado, puede uno decir que la dualidad de visible e invisible, por simple contacto directo, es presente cada día. Soy visible en la medida en que me ven o me oyen de viva voz, por el contrario, si no se dan esas condiciones, soy totalmente invisible. Mientras voy a comprar el pan, soy invisible para Mónica y visible para quien me vende el pan, por ser cliente habitual. Para quienes ni me conocen ni me distinguen, por ejemplo el alcalde o el presidente, soy un invisible permanente y un desconocido por permanencia.

Y ahora qué le pasó a éste? Oigo preguntar a uno que otro lector. Qué bicho le picó? Ninguno, es simplemente un ejercicio –de calentamiento mental, por ponerle un nombre?-.





Trascender y aceptación (ejercicios para un nuevo blog, que me dejo de tarea?).

sábado, 14 de mayo de 2016

REFUGIOS, REFUGIADOS, SUBTERFUGIOS

“Refugiado, refugiada. Adjetivo/nombre masculino y femenino [persona] Que se ha refugiado en un país extranjero a causa de una guerra o de sus ideas políticas o religiosas.”

“Migrante. Adjetivo/nombre común. 1. [persona] Que llega a un país o región diferente de su lugar de origen para establecerse en él temporal o definitivamente.  Sinónimos: inmigrante. 2. [persona] Que migra. Sinónimos: emigrante.”

“Asilado, asilada. Adjetivo. 1. Que está acogido en un establecimiento benéfico. 2. nombre masculino y femenino. Persona que tras pedir asilo, y sin tener estatuto de refugiado, vive a expensas del Estado que lo acoge.”
  https://www.google.com.co/search?q=

El tema de los refugiados africanos, sirios, del medio oriente y, en general, de cualquier parte del mundo, que no pueden convivir en su propia tierra, por culpa de unos cuantos que, con el tiempo, tampoco llegan a saber por qué andan peleando, como nuestra guerrilla, me ha dado a pensar.

Tengo dualidad de sentimientos al pensar en el tema. Es cuando Mr. Hyde y el doctor Jekyll se enfrentan dentro de mí y, espero que nadie se ofenda, no sé cuál de ellos prevalecerá en este blog, aunque si he de ser sincero, la excusa sobra, porque lo plasmado será lo que yo pienso, independientemente de su aceptación, tal como lo expresé al iniciarme como ‘bloguero’.

No recuerdo bien cómo logré construir un símil para darme a entender, para expresar esa dualidad de sentimientos: sería a través de un sueño, algún día echando globos o dejándome llevar en alguna conversación, no lo recuerdo pero el asunto era el siguiente y espero que sea lo suficientemente ilustrativo para que cada cual evalúe en su silencio.

Digamos que fue un sueño. Se inició con una panorámica de un conjunto residencial. Suficientes personas viven y se aglomeran en él, y como paisajes en cascadas veo cómo sin pensarlo y sin expresarlo, porque se da por entendido, cada quien quiere su seguridad, cada cual mantiene su distancia, contiene su cortesía y encierra en sus paredes sus terrores.

Por cualquier circunstancia de la vida de la cual no se está exento, en la puerta aparece un grupo de personas, numeroso por demás, que requiere de un asilo, aparentemente transitorio y desde afuera se ve que en el conjunto hay espacio suficiente para albergarlos. El grupo de afuera tiene, aparte de los ojos ya cansados de llorar, una bolsa en donde cargan lo poco que lograron rescatar y en sus miradas no ofrecen nada, porque ya nada tienen.

Y es en ese momento en que nacen entonces los diversos sentimientos, todos justificables, de acceder a la petición de asilo. Se hace una especie de paneo fílmico en donde se muestran partes interiores del edificio, dejando al imaginario ver que hay unas áreas comunes en donde se pueden recibir algunos, otros podrían estar acomodados en apartamentos, y tal vez no todos, pero un buen número puede lograr cumplir con la tarea del buen samaritano.

Se ve un grupo dentro del interior del conjunto, creo que la mayoría inicial, que se opone a cualquier tipo de acceso. Y pienso que están en su derecho. Quién permitirá que desconocidos sean albergados en su zona de confort? Respondiendo la pregunta, me veo en este grupo. Y como un pensamiento colectivo, se ve que no sólo es cuestión de dejarlos entrar, también incluye el suministro de espacios de intimidad, de baños, de alimentación comunal y quien recibe, debe cubrir su costo, por regla general. Pensamos al unísono que no todos los residentes tendrán los medios para ayudar, sea porque literalmente no tienen, sea porque tienen una excusa convincente (de ahí el “Subterfugio. Del lat. subterfugium. 1. m. Efugio, escapatoria, excusa artificiosa” que sirve de título por cualquiera de las acepciones que se quiera), o porque en últimas no se les da la gana, aunque no son capaces de expresarlo en voz alta, son los que se limitan a mover la cabeza apoyando a la otra mayoría. Y están en su pleno derecho. Yo sigo en el grupo, sinceramente no creo tener espíritu de buen samaritano, a pesar de que cuando se trata de plata ajena soy muy amplio distribuyéndola. Lo más fácil de la vida es divagar con plata ajena. Por eso soy enfocado.

Y quienes son los refugiados? Desconocidos, los menos favorecidos, si vamos a hablar con eufemismos. Desconocemos sus costumbres, su cultura. Todo desconocido recién llegado, siempre se comporta dentro de los mejores parámetros de cortesía y educación, propia del ser tenido como ‘recién llegado’. Ese grupo incluye ancianos, niños, hombres y mujeres de todas las edades, colores, educación. Es un conjunto variopinto. Se ve así porque no se enfoca gente de estrato alto, pues de serlos no estarían solicitando ayuda, estarían con sus pares o en otra de sus propiedades, apenas natural –aunque no escapa algún avivato rico que se hace pasar por Sisben, como se ha podido demostrar-.

Y como si una cámara me siguiera, veo a quienes de ordinario han sido mis vecinos y cohabitan en el vecindario. He encontrado todo tipo de arribismo, también los solidarios, los indiferentes, los gamines –independientemente del estrato- y los decentes -independientemente del estrato-, los comprometidos, los insultantes. Soy de aquellos que mientras no se metan conmigo, soy la persona decente que cualquier persona quisiera tener de vecino.

Cómo elegir? Fue la pregunta de unos pocos, con lo cual se abrió la grieta de la puerta del rechazo. Difícil decisión, porque es difícil separar a una familia, cualquiera sea la noción del grupo familiar, pues algunos vivos lo extienden hasta a los novios y ya que se incluyó a éste, de taquito toca a la parentela de éstos! Y tienen ese derecho, aunque, al ser la parte débil de la situación, es lo toman o lo dejan y ellos serán quienes decidirán por cual optan. Así de simple era el raciocinio, indiferente al sentimiento que se pudiera tener. La realidad es realidad –a pesar de ser un sueño-, a menos que se quiera pensar en esa realidad eufemísticamente (ya esta  palabreja se está involucrando en mis escritos, creo que porque ya se involucró en la realidad cotidiana y me molesta no llamar al pan, pan).

Alguien dijo que no hacer filtro era peligroso, porque cualquiera indeseable, se podía colar. El comentario por sí solo hizo mella. Otro alguien sugirió que el de ojitos dormilones, podía quedarse en su apartamento. De esta manera la grieta de rechazo inicial se fue abriendo, sin embargo hubo un momento en que el hecho de abrir la puerta significó recibir un empujón porque todos querían entrar, a las buenas o a las malas. Los unos podían tener derecho, pero más derecho tenían los otros. Era una lucha de fuertes y contrafuertes. Y me preguntaba cómo podían tener derecho quienes no tenían ningún derecho? De cuándo acá?

Entonces hubo un salto tempo-espacial propio del sueño. En unas zonas comunes y parqueaderos, había gente aglomerada, echada en el suelo, con temor a levantarse porque sentían que podían perder su sitio. Ya tenían derecho sobre ese espacio. En los pasillos y alrededor de las puertas de acceso al apartamento igualmente había un gentío arrumado. Igualmente habían obtenido un derecho. Por mi parte, a uno le daba temor abrir la puerta de su propio apartamento, bien para entrar o para salir, por el miedo, sí miedo a que se le colaran en su zona de comodidad, en su propiedad. Una cosa era ceder un poco de derecho, pero no que le terminaran quitando sus derechos, todo bajo la sombra de un eufemismo llamado humanidad o el arte del buen samaritano. A eso sí no iba a ceder, ya habían cedido bastante aquellos que habían dejado abrir la grieta.

Y pensando en esto, el tiempo pasado hizo que aquellos cariacontecidos iniciales, se volvieran otros seres. Ya no cuchicheaban, ya hablaban en tono alto. Las miradas iniciales de corderos degollados se volvieron miradas envalentonadas, parecía como si, por arte de magia, les hubieran brotado derechos de las sombras. Y así los asilados, primero uno arriesgado, luego otros que le apoyaban y después los muchos, se sintieron con derecho, con derecho a exigir. Hay hampones disfrazados de buenas personas, con el tiempo la desesperación hace que se murmure con otra voz, nace el odio y la desazón, nacen todos los sentimientos más turbios, el mercado negro de mercancías y de sentimientos.

Y alguien dijo: sí vieron? Yo lo dije, denles la mano y verán… Yo también lo pensé. Me había quedado sin hogar, había sido desalojado y ya no tenía derecho, me lo habían arrebatado quienes inicialmente no lo tenían y eso me enfureció. Desperté hecho una furia, no había derecho!

Ya despierto vinieron mil cuestionamientos. Los habitantes de un territorio no pueden ser obligados a ser invadidos, legal o ilegalmente. Tienen el derecho  a su territorio. Los invasores, tienen derecho a no ser expulsados de su patria, pero lo han sido, pero tampoco pueden pretender que se les acoja a la fuerza. El que está, tiene sus derechos; el que llega, los perdió, a pesar de las vanas promesas que se les haga. Una cosa es acoger con voluntad a una persona y otra, muy diferente, acoger a una persona que trae consigo mil más, a la brava. Los que vienen, no quieren quedarse donde están, quieren ir más allá, al país de sus sueños –Alemania o USA-, porque se supone que allí en vez de maná lloverá plata! Eso les han prometido. Y hay que alcanzar la meta a como dé lugar, arrasando, trampeando, llorando, sometiéndose.

Es una desgracia la situación. Y dice mucho de nuestra raza! Me he preguntado: por qué no han fusilado a todos los que trafican con esos sentimientos? Por qué no han fusilado a quienes, bajo cualquier argumento, han expulsado o han obligado a sus congéneres a refugiarse? Por qué hacen promesas que no van a cumplir a los refugiados? Por qué no dejarse de eufemismos y decir sí o no, pero cumplir? Por qué la ONU en vez de darse golpes de pecho –y despilfarrar la plata en otros asuntos- no toma las medidas que le corresponde? –sigo pensando que la ONU, sus derivados y demás siglas sirven para tres cosas y la última, es para nada, como las otras dos!-.

El problema final es que todos tenemos derechos y a la vez, todos sentimos que tenemos derechos, qué dilema!

El temor de Europa era ser invadidos, ahora han sido invadidos por aquellos que en el pasado explotaron, pero no los consideran conquistadores, como ellos sí lo fueron en su momento (¿).

Por último, si me preguntan de qué me avergüenzo? Sólo podré decir que de mis ‘hermanos’, los seres humanos, con o sin eufemismo. Dormido y despierto.

Para terminar, me encuentro dos alusiones al tema, que miran otra cara de la moneda, la parte de quienes ven con humanidad el problema:

“Aunque la historia del mundo es la historia de los migrantes, no siempre es fácil llegar para quedarse en tierra ajena. Pasa de nuevo aquí y ahora.
La historia del mundo es la historia de los migrantes. Nuestros ancestros, los de todos, en algún momento llegaron de otros lugares. Si no fueron los padres, fueron los abuelos, los bisabuelos o más atrás. Y eso pasa en cualquier esquina de este planeta construido por colonos y viajeros de todas las razas. Sin embargo, nos cuesta vernos a nosotros mismos como hijos de migrantes y por eso no tendríamos por qué mirar con desprecio a los que vienen de lejos. Pero los nacionalismos han logrado distanciarnos y aparecen locos que hablan de muros y consiguen votos señalando con el dedo y condenando a los extraños.
Al final somos todos mestizos, no importa de qué color tengamos la piel. Pero aun así insistimos en sentirnos diferentes y con ello provocamos tragedias. (…)
Lo más triste es que como nunca antes hoy estamos conectados con todo el planeta. En tiempo real y de manera instantánea sabemos lo que pasa al otro lado del globo y podemos hablar viendo la cara del interlocutor que está a miles de kilómetros. La economía está globalizada y las redes sociales han tejido una nueva manera de comunicarse que trasciende todo. Pero hoy, justamente hoy, en ese mundo globalizado se cierran fronteras, se construyen muros y se intenta frenar a los que vienen de otras tierras.
Es la paradoja del siglo XXI: cuanto más conectados estamos, más lejos nos sentimos de los otros.”

Y Savater:

“el imbécil ‘aquí somos así’ y la mitificación de las ‘raíces’ propias –como si los seres humanos fuésemos vegetales- bloquea la verdadera necesidad  humana de hospitalidad que nos debemos unos a otros de acuerdo a lo que hemos llamado ‘dignidad’. Para quien es capaz de reflexionar, todos somos extranjeros, judíos errantes, todos venimos de no se sabe dónde y vamos hacia lo desconocido (¿hacia los desconocidos?), todos nos debemos mutuamente  deber de hospedaje en nuestro breve tránsito por este mundo común a todos, nuestra única verdadera ‘patria’. Lo ha formulado muy bien un escritor judío contemporáneo, George Steiner: “los árboles tienen raíces; los hombres y mujeres, piernas. Y con ellas cruzan la barrera de la estulticia1 delimitada con alambradas, que son las fronteras; con ellas visitan y en ellas habitan el resto de la humanidad en calidad de invitados.” (–Las preguntas de la vida-)

Y en últimas, el problema es político-económico y ahí sí, prefiero dormir en la ignorancia a que una rabieta acabe con mi corazón, ya de por sí atribulado.

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1 “Estulticia. Nombre femenino formal. Ignorancia, necedad o estupidez de una persona.” (Google). Sobra decir que resulta rara palabra para tan bonita definición.



Erratas del anterior blog:
“de ver la cotidianeidad de ajena”

“Ya me cansaron con esae mismo discurso que se convierte en retahíla.”




jueves, 12 de mayo de 2016

GOTAS DE PIEDRA

En el tintero tengo un escrito al que le he dado muchas vueltas y entre más lo escribo, lo reescribo y lo releo, no termina de convencerme. He aprendido a procurar no forzar las situaciones, teniendo en mente que lo que es, es y lo será en el momento en que deba ser, será. Así de fácil podría ser la vida.

Dándole vueltas al tema, un comentarista argentino disparó mi piedra. En contexto, estaba viendo el Giro de Italia –no es que sea aficionado, ni me interesa, como no me interesa ningún tipo de deporte, sino que me gustan estas transmisiones porque encuentro la mejor manera de conocer paisajes de otros países y de ver la cotidianeidad de ajena, que es como la de uno, en mi caso, sin salir de mi propia cama-.

PRIMERA PIEDRA.

(Como la primera que le sacaron a la santa objeto de ilustración, si se sabe leer, y que en mi camino se cruzó por estos días, gracias a alguien que, conociendo mi capacidad de sarcasmo, me lo releyó. 
Aprovecho para aclarar que por lo general las fotos que aparezcan en este blog son mías).

Como dije al inicio, en la transmisión de hoy (jueves 12 de mayo, pueden verificarlo en ESPN que era el canal que veía), el señor Sábato, por demás locutor argentino bastante escandaloso, leyó un tuiter que le había enviado al parecer un niño –hasta ese momento no le estaba parando bolas, pero entendí que era un colombiano que le decía que no podía estar atento a la carrera porque estaba en clases, hasta que le oí lo que decía a continuación-: Mirá pibeee –con el acento y arrastrado que es común a los argentinos, sin pretender que me cataloguen de xenófogo-, simpleee, cogesss el celu y te lo escondessss por  ahíiiii, que no te veaa la profeee y cuando yo griteee Colombia, adelante Colombia, te poness a verlo en directo, tu profe te disculparaaaá.

Lo que faltaba, brinqué en mi cama, un locutor dándole consejos de cómo hacer trampa a un niño o a un joven, que tranquilo, que como es patriotismo no pasa nada, porque se trata de un compatriota ganando una vuelta –afortunadamente no ganó, lo que evitó que se generara un encontrón entre la decencia y el patriotismo mal entendido-.

Como no tengo ni tuiter, me tocó serenarme hasta escribir estas letras. Porque tuve toda la intención de escribirle de inmediato a ese genio para hacerle caer en la cuenta que estaba incitando a la trampa, a la deshonestidad, pero lo salvó precisamente que no tuviera cuenta.

SEGUNDA PERLA.

Por eso estamos como estamos, por eso un padre –contratista del estado- tranquilamente habla ante toda su familia que tuvo que 'darle a yonosequien una plata para que mirara para otro lado', pero como eso no es delito, tranquilos; 'pero eso sí, los Nule sí que son unos hampones, con los Moreno Rojas, no, el colmo, mano de ladrones', ellos sí se merecen la cárcel.

Esa es la educación que se está dando en los últimos años. Es el ejemplo que ronda. Lo que yo hago son negocios, lo de los demás: 'cosa berraca, este país sí que está lleno de corrupción!' –piensan y dicen ellos mismos.-

Mijo, no sea pendejo, no haga fila, cuélese por ahí. Mijo, hágale, mire que el otro también se coló. Hágale, que el otro se pasó el rojo, eso no pasa nada. Tranquilo que son solo cinco minuticos y eso no pasa nada. Mire que no hay policía, pero nada más lo vea, dele la vuelta a la manzana y lo espero acá. Quédese callado y hágase el pendejo y me avisa cuando nadie esté mirando. Ah! un papelito al suelo nadie se da cuenta. Súbase por la puerta de atrás que está muy lleno y como es por detrás no hay que pagar. Mire, si él lo hace, por qué no usted? No sea pendejo. Hágase en la cola de los viejitos y cojee para que lo atiendan más rápido. Cámbiele el papelito y póngale el más barato. Es una contravía chiquitica. Pero si nada más fue un raspón, eso sale con rubi -para los que no saben, una crema para brillar los carros-.

Con esas palabras resumo tantas circunstancias que ejemplarizan precisamente el ejemplo que estamos dando a las nuevas generaciones, volviendo todo relativo: el honor, la honradez, la decencia, trastocándolas en lecciones que no deberían ni siquiera existir. Es permitido si lo hacemos, es rechazable si lo hace el vecino. Y sinceramente me emberracan cuando se presentan, porque como sea, a Dios gracias, digo, los principios que me enseñó mi papá fueron suficientes para evitar hacerlo y que traté de enseñarlo, esperando que hayan atendido mis enseñanzas. Dirán, que tire la primera piedra. Lo sé, reconozco que en el pasado tiré el papelito al suelo, me estacioné en sitio no permitido, me salté el rojo, pero el tiempo me enseñó a recapacitar y a recordar la vez en que llegué feliz a la casa, tendría como 8 años, porque el vecino de la tienda me dio de más. Mi papá me ordenó –no me insinuó, ni me sugirió, simplemente me ordenó como él sabía hacerlo- que devolviera lo que no era mío. Su orden fue cumplida y aprendida por toda la eternidad, tal vez por eso también duermo tranquilo.

TERCERO. COLOMBIA ES PASIÓN.

Me encantan las frases de cajón y me encantan porque termino con la piedra volada, literalmente. Colombia es pasión! Ja! Efectivamente, es pasión en los deportes, nada más que un colombiano apasionado por un equipo y a la salida ya se está trenzando a patadas con el contrincante. Es pasión cuando habla de política, no importa que sea el hermano, pero si el tema lo amerita, hay que ponerle pasión y terminar en puños. Y ni qué decir de la pasión religiosa que ahora sudamos. Y pasión cuando vemos la bandera y oímos el himno, chorriamos patriotismo, sin pensarlo al inicio del partido, de la reunión, lo que no impide que nos agarremos en el intermedio. Por eso y por muchas cosas más, Colombia es pasión.

Y lo peor de todo, es que son eslóganes que hacen carrera y cuando se necesita, sale el grito sin esfuerzo alguno, sacando pecho patriotero, que Colombia es pasión. Sí, somos apasionados y nos tranzamos a golpes bajo cualquier excusa, eso es pasión.   

CUARTO. COLOMBIA ES REALISMO MÁGICO

No sé qué significa. A los marimberos y narcos antaño los llamaban mágicos. Será porque todavía es válido arreglar un problema con la mágica frase de “usted no sabe quién soy?”. Será porque los políticos y demás con un movimiento mágico hacen desaparecer los dineros estatales? Es una realidad y mágica, para colmo! Por eso y muchas cosas más, Colombia es realismo mágico.

“El riesgo es que te quedes.” Dice otro eslogan, esta vez turístico. Ir nada más a Cartagena o Santa Marta, con la intención de pasar tranquilo y descansar un tiempo. Qué se encuentra allá? Nada más llegar a la playa y: “Monito, mire el masaje, es con aceite de yonosequé, deme su mano, pero deme su mano y se lo muestro…” ‘que no, señora, gracias’-dicho como diez veces, pero pareciera que no entienden- y emberracada –lo confieso porque nos ha pasado- al final nos mira con odio y en susurro dicen: “estos cachacos, como nos ven negras…” y lo sostengo, los más racistas son ellos, y abusan y se escudan en la condición. Y eso nada más es con una de las tantas masajistas que se cruzan en el camino, más la de la fruta, la del collar, artesanías, etc., etc. Como anécdota, uno de tantos ofrecedores de artesanías, pedía por una figurita de búho, si mal no recuerdo, como $80 de arranque, fue bajando, bajando, pero “menos de $50 mil no se lo puedo dejar, mire monita, porque usted sabe, la artesanía tan bien elaborada y no reconocen el trabajo, y tengo que mantener a mi mamita, 20 hijos, 3 mujeres” y la retahíla. Media hora por haber cogido en la mano la talla. Al final, intervengo con cara de seriedad y de pocos amigos diciendo que si mañana lo tiene, hablamos. Porque si insisto en el rotundo no, como dije debía hacerse desde el principio, el racismo volvería a aflorarles, que ‘uno no compra porque son negros’. Ya me cansaron con esa mismo discurso que se convierte en retahíla. Y resulta que por casualidad la misma artesanía la vimos en Bogotá y costaba, en almacén la suma de $20 mil. Se lo dije!

Que por qué la gente prefiere irse para el exterior a descansar? Por eso mismo. Colombia no sabe tratar al turista nacional o extranjero, porque precisamente Colombia es realismo mágico, Colombia es pasión. Viven del acoso al turista, abusan de su condición –del primero y de la del mismo vendedor-. Si entendieran que así no se hace turismo, la cosa cambiaría.

Y obvio, viajar al exterior sale mucho más barato que ir a la costa.     

Colombia, país de oportunidades. Sin comentarios. Colombiana, la nuestra. Les notifico que ya no es nuestra. Tomémonos un tinto, seamos amigos. Como para qué? Hay algún negociado como para tomarnos un tinto?

Por hoy les transmito mis piedras, de hoy. Entre otros, el yoga permite buscar la tranquilidad del ser. Por eso, luego de las piedras, respiro profundo y me digo: Tranquilo, no es mi problema, preocúpese por el poco tiempo que le puede faltar, y lo de los eslóganes, son solo palabras vacías, que el viento se lleva, a pesar de quedarse en la memoria colectiva.


Y recuerdo una frase que me dictó mi mente, esa loca que me persigue y que por lo general resulta más inteligente que yo: Será que ya no importan las palabras con canas?



lunes, 9 de mayo de 2016

INÚTIL DILEMA

Algún día andaba de paseo, afortunadamente en un día radiante, respirando la soledad que acompaña a un caminante en sendero de campo. En un momento dado me encontré ante una disyuntiva, se presentaba ante mí una ye que abría en dos la carretera. Ambos caminos me llevaban al mismo lugar al que dirigía mis pasos, lo sabía porque ya los había recorrido, por aquél deseo de exploración al que a veces dejo imponer. Uno más largo que el otro, éste más empinado que aquél, pero en últimas me llevaban a la misma meta.

En un momento de dubitación se disparó mi imaginario, a pesar de que sabía cuál camino iba a tomar, como si ya el destino lo hubiera trazado de antemano. Sin embargo, ese imaginario se elevó de tal manera que me vi, no sólo yo, sino como si fuéramos dos personas adicionales. Para explicarme, mi ser real se encontró ante el dilema imaginario de cuál camino tomar. Hubo una especie de desdoblamiento, mental naturalmente, en el cual se presentaron ante mí esos dos personajes, que a la vez era yo mismo. Al verles me hicieron dudar de cuál camino tomar, por cuál dejarme guiar, a cuál seguir. Ante la duda, qué otro camino podía optar? Pensé y me dije, qué tal si dejo que cada uno tome su propio camino? Qué pasa en el recorrido de cada uno de ellos? Me contarán su experiencia nada más nos volvamos a reunir? Decidí entonces bautizarlos a cada uno, para que luego no me confundieran, tal como han de confundirse dos gemelos. El que tomaría la derecha se llamaría Él y el de la izquierda, Alter ego.

Decidido este punto, a cada uno le invité a que emprendiera su camino, con la condición de que al reencontrarnos me contaran su propia experiencia de un recorrido de no más de una hora de camino, a pleno sol, vista espectacular, sin afán de ninguna especie. Sin embargo, noté que ambos se miraron con recelo, con un cierto dejo de desconfianza, como cuando uno mira al saberse impuesta una tarea, no del todo deseada, cuando uno cree que al otro le va a ir mejor.

Les vi, pero no dije nada, no quería intervenir en este punto, para evitar que se malograra esta experiencia. Tampoco hice comentario adicional, a pesar de que sí lo quería hacer. Preferí no decir nada, esperaba mantener imparcialidad y objetividad, pero en sus miradas se notó la desazón y sin más comentario que una mirada de despacho, les hice iniciar su respectivo camino.

Por mi parte, tomé el camino que el destino me había fijado desde mucho antes de mi propia existencia. Con paso lento, de atento observador, con cámara fotográfica dispuesta para ser disparada sobre todo aquel objeto que llamara mi atención y que colmara mi anhelo de eternizarlo, que permitiera que volviera a rememorar la respectiva instantánea en su momento, lo que permitiría también traer a mi memoria el momento idealizado de un caminar por la vida, sin afanes, sin más ilusiones que la de gozarme esos instantes que fueron dispuesto para mi placer.

Eso era, el placer de ver la vaca pastando con su respectivo ternero, los perros saliendo a mi paso, algunos en son de compañía, otros a lo lejos manifestándose con un ladrido lastimero informando de esta manera que alguien pasaba, pero manteniéndose echado sin mayor alarde, dejando claro que de esa forma cumplía con su parte. Presenciar vistas curiosas que pocas veces se logran ver, como un cordero muy recién nacido balando a su madre; una flor nunca vista, extraña para la vista de un citadino, en cuyos pétalos revolotean sin cesar no solo abejas, sino también avispas y aún moscas, compartiendo todas ellas, porque para todas hay espacio, hay lugar, sin necesidad de hacerle ninguna zancadilla al vecino. Sentir el sol acariciando el camino y al pasar por las sombras, sentir la brisa que aclimata al calor. Oír a los pájaros cantar, al fondo el sonido del mugir, del balar, pero también, sentir el sonido de los árboles al agitarse con el viento, con ese especial movimiento que les lleva a hablarse entre ellos. Mientras disfrutaba mi camino, esto pasaba con mis otros ‘yos’:

Él arrancó su camino y se fue pensando: “Por qué tendría que elegir para mí este camino? Fijo que al otro le tocará más sombra, más plano, un mejor camino, mientras que a mí me tocó éste. No sé por qué no me dejó elegir. Creo que sabía que yo quería el otro, pero como consiente más al otro que a mí. Pero quién le dice! Y este calor, ni siquiera se consigue un poco de agua. Definitivamente eso que escojan por uno, sin pedirle opinión. Ya verá cuando llegue y me oirá la lengua, porque no hay derecho.” Y con la misma retahíla durante todo el camino, sin parar, el cerebro enojado cada vez más, sin parar; maldiciendo para sus adentros en ocasiones, en otras deprimiéndose, dejándose llevar por el pesimismo, la angustia, la incertidumbre.

En el otro camino iba Alter ego, quien nada más arrancó su camino se fue pensando: “Por qué tendría que elegir para mí este camino? Fijo que al otro le tocará más sombra, más plano, un mejor camino, mientras que a mí me tocó éste. No sé por qué no me dejó elegir. Creo que sabía que yo quería el otro, pero como consiente más al otro que a mí. Pero quién le dice! Y este calor, ni siquiera se consigue un poco de agua. Definitivamente eso que escojan por uno, sin pedirle opinión. Ya verá cuando llegue y me oirá la lengua, porque no hay derecho.” Y con la misma retahíla durante todo el camino, sin parar, el cerebro enojado cada vez más, sin parar; maldiciendo para sus adentros en ocasiones, en otras deprimiéndose, dejándose llevar por el pesimismo, la angustia, la incertidumbre.

El último en llegar fui yo y les vi en la puerta de nuestro destino final. Allí estaban los dos, mirándose de reojo sin confesarse mutuamente, pero ambos sabían. Se miraron con vergüenza, pero no se volvieron a hablar, no querían que el otro supiera que habían perdido el tiempo por andar pensando pendejadas, por haberse dejado llevar.

Más tarde, en la intimidad de cada uno, las lágrimas de vergüenza serían sus cómplices de reconocimiento del tiempo perdido.

Concluí que nadie nos tiene contentos, aunque yo por mi parte, seguí mi destino, sin vergüenza y realmente lo disfrute, fueron tantas las fotos que logré captar que por años, al volverlas a ver, retornará a mí esos momentos que supe disfrutar.


Igualmente supe que perdía mi tiempo pensando, en cada oportunidad en que la vida me lo planteó, que si mi destino hubiera sido diferente, cuán diferente sería del que realmente viví. No valía la pena amargarse si la otra opción hubiera sido la elegida, porque la elegida sólo podía ser la que el destino había predeterminado.

(En la imagen, la versión reducida.)

viernes, 6 de mayo de 2016

EUFEMISMO Y LENGUAJE INCLUYENTE, ENTRE OTROS.


Corrección previa o errata, si lo prefieren: allende los mares me hacen caer en la cuenta de que no son “Rojas Moreno” sino “Moreno Rojas”, las joyitas citadas en el capítulo anterior; presento disculpas, por mi error, no por el de ellos, que no tienen perdón de Dios.

Para empezar y evitar luego confusiones, considero preciso arrancar con la definición de ‘eufemismo’ que trae la Real Academia: “Del lat. euphemismus, y este del gr. εὐφημισμός euphēmismós. 1. m. Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.” (http://dle.rae.es/?id=H5kEJUG) y me encuentro con esta otra, que copio textualmente, pero que ilustra mejor la idea que quiero trabajar: “eufemismo. 1. nombre masculino. Palabra o expresión más suave o decorosa con que se sustituye otra considerada tabú, de mal gusto, grosera o demasiado franca. "‘trasero’ es un eufemismo de ‘culo’".  https://www.google.com.co/?gfe_rd=cr&ei=4sArV8CRD4-w8wfixpj4Bw&gws_rd=ssl#q=eufemismo

Hoy, supongo que gracias a la evolución, las palabras han venido tomando un nuevo cariz, con nuevas acepciones, nuevas entonaciones todo lo cual ha dado lugar a que lo que ayer era normal y corriente en nuestro idioma hoy no lo sea y, por ello, es posible que nos puedan tildar, a los de tercera o cuarta edad –ya ni eso sé con precisión, no sé en dónde me encuentro dentro de esa categorización, pero sé que ya estoy viejo y previendo el ocaso a mis espaldas, para decirlo eufemísticamente, pues uno que otro se sentirá ofendido si digo que próximo a morirme-; como decía, nos pueden tildar como poco sabidos, por utilizar palabras obsoletas o incultos en una palabra, pues no usamos el idioma incluyente de ahora o precisamente por eso mismo, somos excluyentes y pronto excluidos.

Con eso del idioma o las conductas incluyentes, actualmente tan de moda, sinceramente me he perdido y así me siento. Que ya no se pueden usar palabras como minusválido, inválido, ciego, negro, amarillo y otro montón, que se usaban en forma casual, usual, aún cariñosa, sin pretender ofensa alguna. Hoy, su uso quedó bajo sospecha, con el peligro de denuncia y aún de sufrir consecuencias indeseadas y todo por los derechos y libertades que excesivamente se fueron apoderando de quienes se consideraban excluidos. Si hoy existiera la inquisición… Aún me pregunto excluidos de qué? Pero por el momento dejo esta pregunta en el aire, tal vez algún día me convierta en un ser más contestatario y pueda tratarlo.

Y eso me trae inmediatamente a la memoria el tema de las mujeres. Excluidas, según explican los sabidos, en razón a la evolución del patriarcado y demás cuentos antropológicos, por lo que no me meteré en mucha hondura. La solución, determinada por ley, que determinó que las mujeres deben ocupar no sé qué porcentaje de cargos de responsabilidad. Me perdonan, pero esa ley me ofende y a las mujeres debería ofenderles con mayor razón, pero parece que no.

No importa el grado de inteligencia, ‘tiene’ que cumplirse ese porcentaje. Las consecuencias, una mano de ineptas nombradas solo para cumplir con la ley. Advierto de antemano, aunque ya metí hasta el codo, que buena parte de mi vida laboral se desempeñó bajo el mando femenino y he de confesar que afortunadamente, casi todas ellas de nivel intelectual de aquellos en que uno dice: Me quito el sombrero, ante ellas. Y así es.

Que la terna debe tener al menos una mujer! Y si no se presenta? Esas son las imbecilidades de la vida, como las llamo yo.

Por su parte, Andrés Cepeda deberá cambiar su canción Embrujo, porque no tiene un lenguaje incluyente y canta: ‘No sé mi negrita linda…’ Y esto me lleva a otra reflexión que siempre me ha rondado. Las mujeres terminan siendo cosas. Y antes de que continúen con la posibilidad de ser insultado, quiero explicarlo. “Cosas como tuuuu, son para adorarlas…” y si tiene serenata incluida, paso a ser ‘tan lindooo élll’ –en este momento se esfumaron de mi cabeza todas las canciones que dicen que son cosas, como tu!-. Contradicciones del ser humano. Ya temo decirle a Mónica: mi negrita linda, por temor a que no esté de humor y me demande por no ser incluyente sino excluyente. A esos límites llegaremos, porque eso sí, en caso de extremismos, expertos somos y si no hay inquisición, nos la inventamos, la cuestión es que se quemarían brujas y no brujos y eso no resulta incluyente. 

Y lo peor de todo, es que los que se consideran incluyentes, son los mayores excluyentes –ya esa palabreja me suena sin sentido, que no sé si estoy diciendo lo que quiero decir o por culpa del eufemismo, oculto lo que realmente dije-. Sin grandes perendengues, ni pretensiones y tal como era en mi tiempo, puedo decir que todo esto ha llevado al fanatismo y resulta que los mayores fanáticos son los mismos incluyentes, nada más ver que los más racistas son los ‘afrodescendientes’ (a propósito si uno de ellos le dice a uno ‘blanquito’, ‘amarillo’, etc., qué pasaría?), ni de qué hablar de los GLTD o como se llamen, porque sinceramente nunca pude entender las iniciales ni toda la gama que incluyen a las personas de ‘orientación sexual diferente a la heterosexual’ y he de confesar que no me considero, aunque hoy, con este idioma, no sé si lo soy, ni sexista ni racista ni nada que me enfrente a ellos, es más, he tenido y tengo amistades que por color o decisión sexual compartieron su vida conmigo, pero por el respeto que nos tenemos nunca hemos tenido ningún problema, ni ellos han sido más ni yo menos que ellos (sí dije lo que quería decir o también me confundí ante la imposibilidad de hablar como estaba acostumbrado?).

Y para colmo también encuentro un eufemismo disfrazado, digo yo, y es la popularización de la palabra humilde y me provoca coger a pata a quien inicia sus discursos con el ‘humildemente’, sabiendo que de humildad no tienen nada y que si provienen de familias humildes, por el contrario pretenden ocultar esa situación que les causa sonrojo. Encuentro que la soberbia es contraria a la humildad y precisamente son aquellos dirigentes –que han logrado contagiar a sus subalternos con esta maña- y que comienzan con cara compugida, a baja voz y brazos caídos con su ‘humildemente…’ Ja! “Una persona humilde no es pretenciosa, interesada, ni egoísta como lo es una persona soberbia, quien se siente auto-suficiente y generalmente hace las cosas por conveniencia.” https://es.wikipedia.org/wiki/Humildad. Humilde Jesucristo y terminó crucificado; humilde Marco Fidel Suárez y tampoco terminó bien. Humilde la señora de los tintos y nadie mira por ella.

A veces pienso que todo puede obedecer a un arribismo tan inocuo, tan estúpido, producto de estigmatizaciones… Lo que me hace hacer un paréntesis, de reflexión. Muchas de las estigmatizaciones han sido heredadas, provienen de nuestros padres y el de éstos de sus propios antecesores y así la cadena por unos buenos siglos. Siendo así, ya podemos buscar culpables, si de eso se trata. Y en efecto, en mi niñez, sin eufemismo, recuerdo que la ventera de la plaza de mercado era la marchanta o placera y que recuerde no se ofendían; la muchacha del servicio era ella, y hasta donde recuerdo tampoco se ofendía –salvo que saltaran las frases agresivas de manteca, coima, india y no recuerdo más-, todas esas palabras oídas desde niño, aprehendidas y multiplicadas con el correr de los años. El señor conductor era el chofer de bus, el camionero y esa era su profesión y no se ofendían. Concluyo que porque así era y punto. (Nuevamente advierto, en mis tiempos, en que el eufemismo era poco usado, a las palabras por su nombre, así como al pan, pan y al vino, vino.)

Cosa totalmente diferente es cuando se usan las palabras en despectivo, despreciativo y en son de pelea. Uno con la piedra volada, recita el abecé de vulgaridades sin contemplación, al derecho y al revés!


Como sea, tratándose de eufemismos, yo respeto a todo el mundo, mientras el mundo no se meta conmigo, porque de lo contrario, me dejo de eufemismos y llamo a las cosas por su respectivo nombre y ahí sí el trasero me importa un...


miércoles, 4 de mayo de 2016

DELATORES Y OTRAS FIGURAS.

Seguimos copiando lo foráneo, porque precisamente es extranjero, no por lo bueno, sino por lo extranjero, así de fácil ha sido –no sé cuántas pueden ser producto de favores, favorcitos y demás; habría que ver lo que dicen los famosos papeles de Panamá, si pudieran hablar-. De esas malas copias terminamos arrepentidos 20 años después, cuando el experimento demuestra su inocuidad, porque vemos que efectivamente falló al importarlo, sin importar nada, porque a la larga nada importa: era sólo un experimento –dicen escudándose en su propia ineptitud o cubriendo el negocio que le dio origen o bien porque surgió un mejor negocio de reemplazo-, sin darse cuenta que en el país de origen tampoco dio resultado, desde tiempo atrás. Pareciera que el costo del experimento no importara, así como tampoco ha importado que nadie está interesado en cazar a los responsables, con todo y zeta.

Para la muestra un botón:

-                  El tal neoliberalismo. En el mundo, hasta donde entendí, fue un fracaso y lo era aún cuando Gaviria lo impuso. En los países de origen sabían para esa época que el experimento no funcionaba, pero el gobierno de Gaviria lo impuso, porque era la consigna: “bienvenidos al futuro”, claro que él no especificó el de quien. A él y a su jardín les fue muy bien en su futuro! El mundo era de ellos y el futuro lo fue! (Hay que perdonarles, baste recordar la primera ley de los economistas: Para cada economista existe un economista igual y opuesto. Y la segunda ley que confirma: Ambos están equivocados.)
-                  En la educación. Los diferentes gobiernos, desde que al mismísimo Galán, hoy sacramentalmente venerado, se le metió lo de los cambios en el sistema educativo y cada gobierno ha venido demostrando, década tras década, cómo por la falta de una verdadera política a largo plazo, la educación colombiana, antes respetada, pasó a ser mediocre. Los resultados lo han demostrado, pero lo importante es aprender inglés!
-                  El lobby. Aquí, a pesar de que para los gringos sea algo bueno, autorizado y sano, es una forma que ha ayudado a la corrupción. Es el fomento a esa odiada corrupción usada con ese bajo perfil, maletín bajo la mesa, hagámonos pasito y tu sabes quién soy, vengo de parte de…  –si las privatizaciones hablaran!-.
-                  La conciliación obligatoria. Experimento del entonces Ministro de Justicia, ponderado como la panacea, impuesto a la brava y pasados 20 años (creo), el mismo Ministro, hoy exministro, dijo, como si hubiéramos olvidado su paternidad, que en Colombia no era adecuado el sistema. Por qué me río de esa conciliación? Muy sencillo, los ‘conciliadores’, por un lado asistían a los cursos a aprender de memoria la retórica de convencimiento –por ser un negocio en ciernes-, y por otro, resultaron imponiendo su criterio respecto de los conciliantes, con el eterno cuento: ‘es que ambos tienen que conciliar, ambos tienen que ceder…”, en qué, me preguntaba. Si yo tengo el derecho y el otro es quien  ofende mi derecho, por qué yo tengo que ceder, así sea un poco de mi derecho, a quien carece de todo derecho para quitármelo? Si me chocan, soy la víctima, en  qué debo ceder respecto de mi victimario? No hay derecho!
-                  El superministerio del Santos, porque el inglés Tony Blair ese se lo vendió, nunca se sabrá por cuánto, pero lo que duró, 20 meses, costó $1.680 millones, según el Espectador (29 de abril de 2016) y no funcionó. Y la responsabilidad? Diluida, todos mirando para San Felipe, diría mi mamá, haciéndose los desentendidos.
-                  Lo penal. Copiar el sistema acusatorio gringo, no sé a quién se le metió en la cabeza y logró hacerlo –pero sin los jurados de conciencia-. Dentro de 20 años estaremos pidiéndole perdón a los Nulle y a los Rojas Moreno, fuera de la indemnización que se ganarán. A trancas y mochas venía funcionando, pero si los gringos lo vienen usando desde hacer mil años, es porque es perfecto… -ni para ellos, me digo!-.
-                  La delación, en lo administrativo (en lo penal vale, porque entre hampones, el que reza y mata, empata). La joya de la corona, copia naturalmente de los gringos, porque allá sí funciona, dicen! Concierto para delinquir, con todo el dolo, saña y cizaña posibles, cometen el delito (para el caso irregularidad administrativa, para que no crean que no me fijo en lo que escribo) y cuando se ven agarrados, el primer lambón es como si no hubiera cometido la irregularidad. El cartel del papel? El cartel del azúcar? Y el resto de carteles que se han venido encontrando. Es que se pusieron de acuerdo para tumbar al consumidor, lo hicieron para ‘robarse una platica’, ‘para dar buenos resultados a sus accionistas’, pero no fue ilícito. Hay que recordar que el señor Maldonado (?) de Interbolsa dijo que ellos no son ladrones, que todo es cuestión de negocios, unas veces se gana, otras se pierde.
-                  Fusiones de entidades estatales. Alguien se ha preguntado cuánto le costó (a cada contribuyente) el experimento de Uribe de fusionar entidades públicas, que después fueron ‘desfusionadas’ –si se me permite el término-? Cuánto costó fusionar los Ministerios de Salud y Protección Social y después volverlos a su puesto? Alguien se ha preguntado cuánto costó la liquidación, entre otras, del Seguro Social y la creación de Colpensiones, por el lado de las pensiones? Alguien sabe el monto de todos esos experimentos? Alguien responde por ellos? Mutis en el foro, dice el dicho!
-                  Privatizaciones. Ni hablar, sólo mencionar. Recordar que hace más de 20 años, las utilidades que dejaban entre tres o cuatro empresas estatales servían para cubrir un montón de actividades públicas para las que no se tenían recursos disponibles. Hoy, ni utilidades, ni recursos, ni futuro.
-                  Tercerizaciones. Otro experimento gringo, nacido de la guerra, como su ejército no puede violar ciertas normas internacionales, qué tal contratar con terceros para que hagan el trabajo sucio? “Yo no fui, fue a mis espaldas, es que los contratistas…” No demoran aquí en tercerizar las prisiones, los servicios de inteligencia, el ejército y la policía y otras cuantas entidades, “porque es que el particular sí sabe cómo se hacen las cosas” –por ejemplo, Pacific Rubiales, Reficar y sus socios estratégicos, todavía me pregunto quién los presentó ante el seleccionador-.
-                  La oralidad de los procesos judiciales. Cuántos procesos por juzgado y por materia puede haber? Cuánto tiempo toma una sola sesión de decisión? Si los jueces no trabajan, a qué hora lo harán por estar en sesión? Ahora el proceso si no está en el Despacho, estará en sesión (el término ‘en el despacho’ significa que está adentro y que el juez decidirá cuando se le dé la gana o cuando el secretario ‘ayude’ a ascender el proceso). Ya en mis tiempos se categorizaban por tiempos, hasta había un chiste que decía que un litigante vivía para tener 20 procesos en juzgados, 10 en tribunales y 2 en la Corte y con eso, ya podía morir tranquilo. Cuando, por ejemplo,  sale una sentencia del Consejo de Estado quiere decir que ya han pasado cerca de 20 años desde que se demandó! Y no sigo hablando porque el tema también me da urticaria.

Lo único que sé es que de esos experimentos –sabiendo que no se han incluido ni mencionado todos- al país le han salido todos caros, pero muy caros. También sé que nunca se han cuantificado los daños y perjuicios, pues ni siquiera se ha cuantificado el costo real de tales experimentos y nunca se sabrá. Sé que se conocen los instigadores, los promotores y quien adoptaron las medidas en experimentación, pero también sé que ninguno de ellos responderá.

Lo que también sé es que toda esa plata botada salió de las arcas de cada contribuyente y aún así el gobierno se pregunta que por qué hay tanta evasión?

Mi mente vuela a Utopía, la de Tomás Moro, al Mundo Feliz de Huxley –por lo sonoro del título, naturalmente-, a la misma Atlántida y pienso, si nada de esos experimentos se hubieran realizado, si toda esa plata no se hubiera invertido, no estaríamos en un mundo más feliz? Bueno, en una Colombia menos infeliz –porque hay que recordar que somos el país más feliz del mundo! A las encuestas hay que creerles!-.

Y sonrío al recordar que el que copia, no es honrado!