miércoles, 11 de octubre de 2017

CAMBIOS


—No es ningún secreto, pero en la vida hay que aprender a ser discreto.(1)

El tiempo pasa y para ciertas cosas pareciera que no pasara, quisiéramos que se quedaran estáticas en el tiempo y aún en el espacio.

En otras, el tiempo nos aventajó, nos traspasó y nos dejó atrás y al verlo con la mirada hacia atrás nuestra mirada refleja que en eso nuestro pasado fue mejor.

Eso suena a contradicción? Me repite una voz. Tal vez, le respondo, porque estos tiempos son muy contradictorios y en muchas cosas, tal vez el tiempo pasado fue mejor.

Recuerdo que en mi niñez y supongo que hasta la primera juventud las groserías a las que accedíamos excediéndonos de nuestro papel era un carajo (sin saber que era la zona de castigo en un barco, según leí y correspondía a la canastilla que había en la vela mayor para avistamiento, tal vez castigo o premio de soledad, eso nunca se sabrá). Creo que hasta se aceptaba un pendejo! Y recuerdo también que cuando oíamos que un adulto decía pendejo o carajo poníamos cara de eso es grosería y nos entraba la risita tramposa.

Ya entrado en la época de camaradería y de allí para adelante contábamos con varios tipos de lenguaje. El que se usaba en la casa, que naturalmente no podía exceder del pendejo y por eso nunca en familia nos mandamos a comer mierda, a pesar de que en algún momento alguien lo mereciera. Era el idioma de casa, no se pasaba de bobo, pendejo, lambón, chismefresco. Léxico que era común entre la familia cercana y lejana.

Estaba el lenguaje corporal, de dicción y expresión que se usaba en sociedad, entendida iglesia, colegio, visitas, familias ajenas que eran los lugares recurrentes. Mi mamá siempre se ufanó de que la gente comentaba que a sus hijos daba gusto invitarlos (nunca me conoció en otros ámbitos).  

Recuerdo también que ya mayores en la intimidad de la amistad afloraba otro tipo de personalidad, entiéndase por ella estar en un bar (antro, hueco) o en un billar (con semejantes sinónimos), en reuniones sobre todo masculinas, en donde decía, afloraba el lenguaje en que las groserías eran el común denominador.

Es decir, uno sabía comportarse, según la ocasión.

Hoy, por el contrario, el común denominador de la juventud y aún de la niñez, es la vulgaridad constante. Ir en un Transmilenio, estar en una cafetería, en el parque de un conjunto, escuchar una conversación por celular y oír toda clase de adjetivos, por demás grotescos, que sonoramente no resultan adecuados al menos para mis viejos oídos.

En la mañana, al salir del conjunto oí una conversación entre dos muchachitas, aún adolescentes por lo que noté y decía una a la otra: es que ese hijueputa… y la otra contestar: mucho malparido… Cuándo se oía en público a dos mujeres en ese plan de conversación, me pregunté. Y luego en el parque un muchachito jugador gritando: hijueputa me lo comí! como oiría a su papá decir en la sala de la casa mientras ve un partido de fútbol, lo que al parecer hoy ya resulta válido. Y recordé también una conversación de oficina en que una mujer se derramaba en explicativos sobre la conducta de uno de sus hermanos refiriéndose a que era un hijueputa, una mierda que

            Para uno sonoramente podría resultar explicable la exclamación del muchachito, pero la mano de vulgaridades que hoy se oye de las muchachitas lo dejan a uno asombrado, porque de la mujer nunca se esperaba ese exceso de vocabulario. La mujer se igualó pero no en la parte que podemos llamar buena, se igualó en la guachada, en la grosería y en la vulgaridad y eso deja mucho qué pensar al menos en este viejo que, guardadas proporciones e intimidad, considera que cada ocasión tiene su comportamiento, siendo el de la decencia el que debería ser preponderante. Y esos niños pasaron a ser los jefes abusivos, groseros, impertinentes y desagradables que uno se encuentra en la vida.

            Son reflexiones de viejo sobre un tiempo pasado mucho mejor en ciertos aspectos o tal vez me quedé atrapado en ese pasado en que particularmente la mujer no era chabacana ni se hacía desagradable con su dicción.

            Son sólo pensamientos de viejo, me digo a manera de consuelo.


Algo pasa en ese trayecto a la adultez, porque en el camino vamos desinstalando preguntas vitales, sentido común, para ir acomodando en su lugar costumbres hechas a fuerza de repetición. Llámenlo tradición si se quiere, pero esas acciones que repetimos por inercia van llevando a una aceptación bobina de eso que reducimos a un “porque sí”.
Ya hace rato llegué a la vida adulta y no pasó nada de lo que esperaba. No se me aparecieron las respuestas correctas, ni dejé de equivocarme. Sigo siendo torpe y mi parte adulta a menudo se justifica con un “así son las cosas”. (2)


Imagen de Facebook

(1)Julia Navarro. La biblia de barro.
(2) Melba Escobar. La idea del futuro. El Espectador.

lunes, 9 de octubre de 2017

AL FIN, QUIÉNES SOMOS?


Es extraño cómo cambia la manera de ver la vida cuando uno envejece. Es como si… las cosas se alejaran de uno. (1)

Somos lo que somos o lo que pretendemos ser? O peor aún, lo que pretenden que seamos.

A estas alturas de la vida me hago la pregunta, una y otra vez, pretendiendo no saber lo que soy o sabiendo lo que soy pero no confesándolo para pasar inadvertido? Para pasar invisible?

Nueva pregunta retórica imposible de contestar, por ser retórica naturalmente, no por más. Como no podemos ser objetivos con el prójimo, mucho menos lo podemos ser con nosotros mismos al que le tenemos o excesiva confianza o notoria desconfianza de apreciación y aún de aprecio.

Y por no ser objetivos no podemos definirnos, no podemos concretar quiénes somos ni aún ante el espejo que a pesar de que no engaña, lo hace cuando se le mira a los ojos, porque no se deja mirar al mismo tiempo los dos ojos: o es izquierda o es derecha, pero ambos no se dejan ver, tal vez para no verse descubierto, para no desilusionar o para no mostrar su verdadera cara.

Todo queda oculto y reformulo la pregunta: Por qué tememos mostrarnos como somos? Si es que somos. Por qué nos mostramos como no somos? Si es que seguimos siendo, a pesar nuestro.

Y qué opinión podremos tener de lo que no somos? de lo que reflejamos pero no somos, de lo que mostramos pero que ocultamos, para no mostrar toda nuestra miseria o, tal vez, para ocultar nuestra belleza, aquella que es mejor no mostrar para no despertar envidia.

Y queda entonces en el aire esa sensación de no saber quiénes somos, sabiendo que nunca obtendremos respuesta, tal vez porque no la haya.

Todo cuanto yo hago es efímero. –Se lamentó (…) Al no hallar nada, lo inundó una terrible sensación de vacuidad espiritual. (2)

Foto: JHB (D.R.A.)





[1] Edward Rutherfurd. Nueva York.
[2] Edward Rutherfurd. Nueva York.

miércoles, 4 de octubre de 2017

PRIMERO MATARON A MI PADRE. [1]


Una película (independiente?) vista en Netflix. Sobre Camboya, un país neutral que los gringos, como cosa rara, decidieron bombardear en la época de Vietnam, a pesar de la neutralidad. Muestra la verdad de los gringos: arman la guerra, el despelote y cuando se ven perdidos marcan la huida disfrazada de retirada honorable, de hacerle un bien a la humanidad, un paso que dan a la paz, de ellos. Cuándo pagarán los gringos las barbaridades que le han hecho al mundo moderno? O se quedarán como los europeos conquistadores y colonizadores que arrasaron América y África y no pasó nada? Creo que sí. (Con este comentario la CIA lo va a terminar de fichar, me dice alguien. Pero será que la CIA, FBI, la Interpol o al menos la polecía me leerán? De pronto se ilustran… me respondo! Yo no respondo, dice ese otro.)

El asunto es que los gringos se acostumbraron, en momentos de aburrimiento o de baja de negocios, a crear el caos (dirá el mierdero, oigo decir sin recato ni eufemismo) y luego, ese mierdero se lo dejan a los que no lo iniciaron, digo sin recato.

Pero bueno, el asunto gira alrededor de una niña y cómo ve que se derrumba su mundo, ve que su familia se va desperdigando y no tiene explicación racional de lo que está pasando. Y no hay explicación a la guerra, es la guerra vista por los ojos de una niña que nada tiene que ver con eso pero que la sufre en su integridad, sin explicación, sin razón, sin justicia, ni siquiera divina: Dios veía todos los pecados del mundo y decidía si convenía o no mostrarse misericordioso(2). En este caso y en todos los que la guerra conlleva, Dios no se muestra misericordioso, así digan lo contrario los fanáticos religiosos.

 

Como espectador, alejado de subjetivismo, me conmovió. La cuestión es que la vi como espectador, como se ven todas las películas, como problemas ajenos y lejanos que concluyen con el ajá, menos mal que no me tocó a mí.


Es la imposibilidad de ponernos en zapatos ajenos, en los zapatos de los desplazados, de esos niños sin oportunidad gracias a la guerra, creada y generada desde un escritorio, que sin corazón la miran como espectadores, como negociantes, que no se conmueven, claro está. Y pensé en todas las posibilidades truncadas para esos desplazados, aunque tal vez -generalmente así-, sigan llevando una vida miserable ante la incapacidad de no poder llegar a una mejor vida, vista desde el punto de vista del espectador.

Y me llevó a pensar en tantos niños desplazados por nuestra violencia, viendo desperdigar a su familia, que no encuentran explicación racional de por qué a ellos y terminan en una vida más miserable a la que estaban destinados si no fuera por la guerra.

Sentir la tristeza de sus ojos, su voz muda ante la falta de una explicación, su inexpresividad al aceptar lo inaceptable, porque no hay más qué hacer. Hay que seguir viviendo. Ése es el problema, que la prudencia termina convirtiéndose en colaboración.(3)

Por eso, afortunados nosotros esos espectadores que vemos la película y que nunca sufrimos su horror, ni siquiera de lejos!


Si uno de sus clientes, pongamos por caso, quiere meter sus manos en cualquier rincón del mundo donde haya petróleo, gas, coltán, lo que sea que les interese, y los gobernantes locales no muestran una buena disposición, crearán un conflicto. Harán una campaña sobre lo evidente: que tal o cual país es una dictadura o que la gente malvive porque sus gobernantes son corruptos. Todo verdad, sólo que hasta ese momento les era indiferente que la gente muriera de hambre. Si tienen que provocar una guerra, la provocan. Es fácil contar con la opinión pública cuando se trata de echar a un dictador.(4)


Foto: JHB (D.R.A.)






(1) First they killed my father. Película dirigida por Angelina Jolie. Puede verse el artículo del Clarín: https://www.clarin.com/espectaculos/cine/brutalidad-mano-angelina-jolie-netflix_0_H1DZT6Y5-.html

(2) Edward Rutherfurd. Nueva York.

(3) Julia Navarro. Dime quién soy.
(4) Julia Navarro. Historia de un canalla.

lunes, 2 de octubre de 2017

COSAS DE LEGULEYOS

Se buscaba que la ley fuera justa e igualitaria. Nada más utópico, aún en los mundos modernos en donde los países más democráticos son tiránicos, pero deben identificarse con la democracia así sea de nombre, porque ahora el socialismo es democrático.

Pero bueno lo que resulta cierto es que el exceso de democracia es malo. Dos ejemplos: la tutela, muy bien ingeniada de protección de ciertos derechos muy especiales. Pero a partir de la interpretación de esos derechos se vagabundeó, se pervirtió, se degeneró, pero eso sí es efectiva para defender no derechos, como el de Pretelt para quedarse en su puesto, el mismo Petro para impedir que lo sacaran y otra serie de joyas de la corona, que simplemente dan vergüenza mencionarlos. Se les nombró para que gobernaran en el país de las leyes, no para que dedicaran su tiempo a hacerle el quite. Pero bueno, por eso estamos en el país del Sagrado Corazón; la tutela da para quienes tienen amigos jueces, los demás, entutelar a la justicia para ver si algún día se purifican e imparten justicia a los que realmente la necesitan, a los que tienen el derecho, no la oportunidad!

El otro, la consulta popular. El colmo del vagabundeo, ya ni los que deben gobernar lo hacen con tranquilidad por el temor y acuden entonces al expediente de consultar. Si se les nombró era porque se consideraba que eran capaces, al menos para decidir, pero no, para eso están asesores, comités y demás enervantes desplazadores de responsabilidad. (Pero se está desviando del tema, oigo decir. Sí, eso me pasa por la mala leche de los temas que escojo, me defiendo).

Lo de la consulta popular, en la que votan quienes desconocen el tema, quienes son llevados por la pasión del acaloramiento, quienes son engañados, manipulados o simplemente son familia o empleados del interesado final. Cuánto proyecto, sin interés oculto, no es frenado por un grupo, con interés oculto? Casos se han visto y ahora más que nunca. Siempre recuerdo lo que me enseñó una jefa: Detrás de toda buena obra, siempre hay un interés mezquino y en este caso, casi darlo por descontado.

Una carretera que no se puede hacer porque a algún gamonal no le gustó o no le consultaron previamente y con argumentos ecológicos, de los cuales no tienen ni idea, frenan todo el desarrollo.

Desde algún tiempo venía pensando en el tema pero llegó en mi ayuda un artículo de Salomón Kalmanovitz(1), persona seria y que conoce de lo que habla y concluye, como yo (hay que elevar el ego de vez en cuando), que las consultas, tergiversadas como la tutela, lo que dan es un retroceso al avance que originalmente se tenía programado.

Dice el articulista: La Corte Suprema de Justicia otorgó una tutela a favor de una comunidad en el Cesar que se oponía a que se erigiera un peaje para financiar una nueva carretera que los conectaría con La Guajira. Los constructores tuvieron que abandonar el proyecto. Con este fallo, la Corte envió un mensaje oportunista: cualquier contribución tiene que ser consultada con los más obligados a hacerla, que seguramente se negarán; además, que si van a construirse vías debe ser con recursos que aportamos todos los ciudadanos, menos beneficiados por las obras en cuestión. Es todo o nada. (…) Las consultas previas y populares sobre minas, exploración y explotación de hidrocarburos e hidroeléctricas permiten que surjan personajes que se especializan en movilizar a los pobladores para impedir o, en el mejor de los casos, extorsionar a los inversionistas. (…) El interés general queda así subordinado al interés particular.

Y nótese que la consulta se fue de la mano con la tutela y quien abrió el boquete al que se le fue la mano fue a la Suprema y no la Constitucional, cosas de leguleyos. Por eso no pretendamos tener leyes para la generalidad, siempre habrá un interés mezquino para interpretar los resquicios que a conciencia se dejan.

Estamos en el país del Sagrado Corazón, con el cuadro completo: políticos (redunda ponerle adjetivos), leyes con resquicios y jueces, todos ellos sumos corruptos. Lo mejor, encomendarse a la Virgen del Agarradero, al menos esa existe de nombre.

—Eso es sobornar al votante.
—No, eso es seducirlo. Recuerda, la mayoría son pobres. Necesitan saber que su voto tiene valor y que los grandes hombres les prestan atención aunque solo sea una vez al año. Es todo lo que tienen.(2)


Imagen Facebook (3)


(1) Salomón Kalmanovitz. Consultas y desarrollo económico. http://www.elespectador.com/opinion/consultas-y-desarrollo-economico-columna-711364
(2) Robert Harris. Conspiración Saga: Cicerón - II
(3) 21371247_10155505932945168_332578110300724779_n

viernes, 29 de septiembre de 2017

CONFESIONES QUE LLEVAN A PENSAR



… tenemos una edad en que nos salen goteras por todas partes.(1)

A partir de la serie Che’s Table, de Netflix he oído confesiones que a primer sonido son automáticamente rechazadas, pero que si uno las digiere con cuidado no resultan ser tan, cómo llamarlas?, desagradables?

            Al haber sido criados con tanto eufemismo –me encanta la palabra y palo que le he dado!- con tanto mito y superstición, con tanta mala leche, si se quiere, hemos llegado a extremos de rechazo por simples conceptos, pero que me llevan a la reflexión de si no es hora de ir eliminándolos de nuestro lenguaje para ir, de pasada, educando al cerebro a un mejor pensamiento.

            La primera confesión, el chef Tim Ruze(2). Dijo: Soy egocéntrico y agregó que le gustaba serlo. Por las distintas connotaciones dadas por los que saben, el egocentrismo lo han llevado a la sinonimia con la pedantería y tal vez por eso rechazamos de antemano cualquier alusión a tal palabra.

            Pero pensándolo con un poco más de dedicación, por estar atentos a los demás hemos perdido esencia y presencia y nos hemos desdoblado en seres que no somos, nos hemos vuelto lo que otros quieren que seamos –individual o socialmente- y así, para evitar el rechazo de los otros, hemos dejado a un lado nuestros quereres, nuestros deseos y nuestros más íntimos sueños y pensamientos, olvidando que somos seres de soledad, hemos nacido solos y moriremos solos (recuerda: Nacemos con un pie en la tumba), a pesar del mundo que nos rodea y aún del querer de la familia.

            Y me pregunto: quién es el que vive? Por quién vive uno? La mayoría dirán y exaltarán los valores de la sociedad, la importancia de la familia, la necesidad de los amigos, pero realmente quien ha de vivir? La respuesta es única, independientemente de otras miradas subjetivas: Uno es el importante, porque es la vida de uno, ya es hora de dejar de vivir la vida de los demás y tratar de vivir la de uno. De allí que si se le da otra visión a lo mal llamado egocentrismo, debe uno concluir que si lo importante es uno, uno debe ser el centro de uno mismo para guiar su vida. Naturalmente dentro de cánones de decencia, de ser un buen ser humano y con eso es suficiente, no lo puedo obviar.

            La otra confesión de otro chef, Virgilio Martínez, peruano con Michelin incluido que llegó a un momento de estancamiento en su vida, intuí que profesional, reconoció que: Mi mayor dificultad era yo. La extensión de la frase da para largo y para ancho, como la anterior y eso me hizo devolver la pregunta a mi mundo: mi mayor dificultad soy yo mismo? Hasta dónde los mayores obstáculos, los peros, las objeciones de mi vida no fueron las que dificultaron mi vida? Hasta dónde dificulté mi propia vida? Esta es una reflexión que me hago para ponderar, sin pretender retornar al pasado sin regreso, pues es claro que lo que fue, fue. Tal vez cambie la pregunta hacia el hoy con tendencia al futuro: Soy mi mayor dificultad? 
            
           De esta manera, las confesiones ajenas pueden ayudar a encontrar, reconocer y lograr verbalizar nuestras propias dificultades.
           
Como tampoco se sabe cuándo ha de llegar el fatal momento y lo que resulta también cierto es que la muerte sólo lo visita a uno y el afectado es uno, ese uno es el que debe prevalecer para que lo vivido y lo que falta por vivir haya valido la pena. Naturalmente sólo con la edad me he dado cuenta de esta verdad y ya faltando poco, por qué no intentarlo?




Imagen de Google (3)



(1) Julia Navarro. Dime quién soy.
(2) En contexto, por cosas de la vida ésta le dio un vuelco y de la barriada y las pandillas a las que pertenecía, se enderezó y terminó siendo chef reconocido, creo que con Michelin a bordo. Me pregunté al ver el programa si fue el destino el que encarriló su vida inicial.
(3) https://www.google.com.co/search?hl=es-419&tbm=isch&source=hp&biw=1366&bih=637&q=egocentrico&oq=egocentrico&gs_l=img.
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miércoles, 27 de septiembre de 2017

INDEPENDENCIA GRITA…


Nutriéndome de noticias españolas (tan rojas y amarillistas como las de sus colonias) veo que la independencia de Cataluña puede terminar en una guerra civil, ya están agrietadas las relaciones, no se pueden ver entre ellos, cada uno usa a su acomodo las normas que les rigen y el poder asignado.

Me preguntaba entonces, dentro de mi simplismo, si se quieren ir, por qué no los dejan? O es que ellos sostienen al resto de España? Miré la constitución española y dice lo mismo que la nuestra, que la soberanía y el poder residen en el pueblo, por tanto es el pueblo el que debería decidir o alzarse en armas, pero decidiendo lo primero por qué no dejan que el pueblo se exprese y decida, así de fácil, las cosas no se complicarían ni terminan en tan malos términos como para llegar a lo segundo.  

Naturalmente detrás de todos estos deseos independistas están ocultos muchos intereses, generalmente políticos y económicos, insaciables garras que desean poder y consiguientemente muchos del común que como borregos se dejan guiar para las mejores aspiraciones de ellos (los líderes).

Argumentos jurídicos son válidos de lado y lado. La soberanía, la sujeción a la ley, autodeterminación y patatín y patatán, habrá tantos argumentos como leguleyos tenga cada lado. Y la curiosidad me llevó a ver cómo estaban los intereses independistas en el mundo de hoy y me llevé la sorpresa, son 31 regiones las que se quieren separar (sin contar con Antioquia naturalmente y si se quieren ir pueden contar con mi voto). 6 de Francia y 5 de Gran Bretaña, cómo la ve. Y se quieren separar de sus países pero también de la Unión Europea? Me asalta la pregunta. Los países son:



1. Northern Epirus => Albania
2. Flandes => Francia, Holanda y Bélgica
3. Valonia => Bélgica
4. Dalmacia => Croacia
5. Istria => Croacia
6. Islas Feroe => Dinamarca
7. Aland => Finlandia
8. Sami => Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia
9. Alsacia y Lorena => Francia
10. País Vasco => España, Francia
11. Bretaña => Francia
12. Córcega => Francia
13. Normandía => Francia
14. Cataluña del norte => Francia
15. Friuli => Italia
16. Padania => Italia
17. Cerdeña => Italia
18. Sicilia => Italia
19. Tirol del sur => Italia
20. Gagauz Yeri => Moldavia
21. Transnistria => Moldavia
22. Kashubia => Polonia
23. Silesia => Polonia
24. Cataluña => España
25. Skaneland => Suecia
26. Crimea => Ucrania
27. Irlanda del norte => Reino Unido
28. Isla de Man => Reino Unido
29. Escocia => Reino Unido
30. Sealand => Reino Unido
31. Gales => Reino Unido (1)



Y con todo, me sigo preguntando si se quieren separar es por algo, además de los intereses ocultos mencionados. Viéndolo desde Europa, todos ellos allí focalizados, es un síntoma de que la unión cacareada no lo es, cada uno quiere ser uno más o retornar a sus orígenes. Y me explico, cada uno de los países de Europa –y en general del mundo al hacer delimitaciones- es un retazo consecuencia de una guerra. Nada más comparar los mapas romanos, napoleónicos, los post-napoleónicos, los generados luego de las guerras, la misma Rusia ya dispersa, en donde los vecinos y familias pasaban a ser extraños entre sí, producto de esa invisible línea que determina hasta dónde llegan los derechos de los vecinos.

Por eso, pensando desde mi simplismo, visto desde el punto de vista de una sociedad, si no se quieren quedar lo mejor es que se vayan, así se evitan más discusiones y con todo, cada cual lleva su bulto, por si la cosa salió bien o mal, porque cada acto tiene su consecuencia que, naturalmente, habrá de pagar ese titulado pueblo que por culipronto o que por creer que podía  llamarse de otra manera, lograron salirse de donde no les querían o de donde no querían estar, todo es cuestión de cómo se ven las cosas.

Y concluyo, en dónde queda la libre autodeterminación de los pueblos?

Creo que hemos llegado al final. Siempre hay que saber cuándo llega ese momento y aceptarlo. ¿No lo cree así? Y salí de sus vidas para siempre, convirtiéndome en una de las últimas líneas de su historia.(2)





(1) http://www.asinorum.com/el-futuro-mapa-de-europa/426/. En Kurdistan acaba de ganar por el 92.73% de votos. Será que lo dejan? 
(2) Julia Navarro. Dime quién soy

lunes, 25 de septiembre de 2017

SUPERLATIVOS QUE MATAN


A pesar de la globalización, los pueblos siguen viviendo en su provincialismo encerrado, aferrados a su pasado, en lo que les conviene. (Debería incluirse y usar el nos, me oigo decir)

Para la muestra un botón. Colombia tiene el café más suave del mundo, las esmeraldas más codiciadas del mundo, el mayor caudal hídrico del mundo, la catedral de sal única en el mundo y así mil superlativos que teóricamente deberían enriquecer, literal y económicamente al país. Pero siendo el mejor en todo, según dicen los superlativos, resulta que nada de eso se ve. En minería no son los colombianos los que la disfrutan, son extranjeros –apoyados por codiciosos colombianos- quienes se llevan las regalías y nos dejan un mundo envenenado. La catedral de sal no es la única, en Polonia hay otra, con lago incluido(1). En lo hídrico, dizque Chocó tiene toda el agua del mundo, pero nada más pensemos en cómo está Chocó y cómo cada día va de mal en peor. Y no sigo con la lista porque evidenciando estas cosas terminamos siendo el país más deprimente del mundo (a pesar de que las encuestas digan que es el más feliz).

Y es un mal generalizado, no sé si genéticamente heredado de los españoles, grandilocuentes sin medida ni rubor. Y a pesar de que el tema lo tenía en el tintero, me picó la lengua un documental sobre Guatapé (bonito pueblo antioqueño, según vi), pero como todo en la cultura paisa -generalizada luego de su expansión por todo el país, basta recordar aquello de Antioquia la más educada!-, pregonan sin vergüenza que tiene el pueblo más en tal cosa, el más en tal otra y hasta fue reconocido por la corona española por Real Cédula de Carlos III. Uyyy! Qué honor dirán algunos. Y?

Me pregunto y me sigo preguntando: Y? Todos esos superlativos que nos hacen agua la boca a lo largo del país, para qué nos han servido, además de generar enemigos entre vecinos, realmente para qué nos ha servido? Y es más, cuándo dejaremos de ser tan provincianos? Tal vez sea una de las causas de nuestro propio atraso, el vivir de los superlativos, inventados por poetas con rimbombantes frases que dicen tanto que terminan no diciendo nada.

Nos encantan los superlativos pero nos emberracan los otros superlativos: los que hablan de Colombia como el mayor país de narcos, el más violento, el más triste (mentiras, resulta que dizque estamos dentro de los primeros más felices!), donde hay más muertos en el mundo y eso que tenemos la guerrilla más antigua del mundo, según dicen. Pero eso sí nos emberraca, líbranos Señor!

            Para concluir, por eso pienso que los superlativos son asesinos! Qué vaina!

Foto: JHB (D.R.A.)




[1] Pueden verse fotos en https://viajerosdelmisterio.com/mina-de-sal-de-wieliczka-catedral/ y en su pueblo dicen que es la más antigua del mundo! Y para no quedarnos atrás entonces: En 2007 mediante un concurso para elegir las 7 Maravillas de Colombia; la Catedral de Sal obtuvo la mayor votación; convirtiéndola en la Maravilla No.1 de Colombia, aunque también fue propuesta entre las Nuevas siete maravillas del mundo moderno. https://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de_Sal. Ja!

viernes, 22 de septiembre de 2017

YO EN EL PASADO (1)



Yo en el pasado no soy yo el actual.
Es ese otro que fue, pero que ya no es.
Sin embargo, no ha dejado de ser.
Me he completado, pero también he dejado de ser,
un poco, o tal vez mucho,
qué importa.

Lo importante es ser.
Ser como ayer, si hubo ayer.
Ser como hoy, que es lo único existente.

Soy yo,
pero no lo soy en realidad.
Fui, pero ya no.
Hoy soy diferente, no como el de ayer,
porque he cambiado,
he ido cambiando en ciertas cosas, es verdad.
En otras, me he mantenido estático.

El recordatorio es el espejo.
Me recuerda que he cambiado, que vivo cambiando,
que no soy el de ayer.
Ese que tenía pelo, que no tenía tanta arruga.
Sólo el espejo es consciente del cambio,
pero del de hoy, porque del de ayer, también lo olvidó.

Todo cambia, nada es estable,
sin ser inestable, sin entenderse éste,
es solo cambio, de ayer a hoy,
de ese medio metro de antaño, el niño,
al metro y medio de joven,
al adulto crecido,
al viejo de hoy que se está encogiendo.

De eso se trata, de cambios.
Y no es solo el yo.
Son todos esos yoes que me han acompañado en la vida,
que me han enriquecido o me han amargado.
Son un conjunto de yoes en el mío,
en el mismo yo
y por eso no puedo desprenderme del yo en el pasado,
porque ese ha ayudado y también perjudicado
a este yo de hoy,
a ese que no tiene un yo del mañana,
al que solo tiene el yo del hoy,
alimentado, eso sí, por el yo del ayer.
Ni modo!

Será que es el presente y su aceptación,
a lo se reducirá el todo?



Foto: JHB (D.R.A.)


[1] Una frase que le oí a la monja budista Jeong Kwan. Netflix. Chef’s Table. Interesante programa y la frase me sirvió de inspiración para este blog.