miércoles, 16 de agosto de 2017

IMPOTENCIA


En este caso acudo inicialmente al diccionario, para no evadirme, para no desviarme: impotencia (nombre femenino) 1. Falta de fuerza, poder o competencia para realizar una cosa, hacer que suceda o ponerle resistencia. "ella se atribuye a sí misma la causa de su mal, de su impotencia, de su inutilidad y de su incapacidad para realizar las tareas que siempre hizo" 2. Imposibilidad o incapacidad del hombre para conseguir la erección del pene debido a causas físicas o psíquicas.

Me centraré en la primera acepción. Iniciaré con mencionar las teorías del libre albedrío, de la libertad de elección, selección y aún de erección. De la autonomía, del derecho si se quiere, de todas esas variantes y variables que llevan a pensar al ser humano que es dueño de sí mismo y él es quien decide.

Sin embargo la realidad, esa a la que nos enfrentamos día a día en su eterno presente, parece que contradice esa autonomía de la que hacemos tanta gala.

Y surge la impotencia ante los hechos de la misma vida diaria. Menciono solo unos ejemplos:

El trabajador que salió tarde en la noche y ve pasar en la distancia el último bus.
Perder el avión.
Estar en una funeraria y no saber ni siquiera qué decir fuera de las consabidas letanías que no vienen al caso.
Ver pasar el tiempo en la distancia, sin posibilidad de usarlo, por estar supeditado, por ejemplo, a que lo atiendan, a que lo hagan seguir, a que le tomen la declaración.
Ver nacer a un hijo con algún defecto o aún, verle morir, sin tener la posibilidad de elección en contrario. O ver morir a un ser querido.

Y la impotencia mayor, una sala de urgencias y con eso digo todo, para quienes han enfrentado esta situación. Y no hablar de clínicas y hospitales, una vez ingresado, los médicos tratando de adivinar qué pasa con el paciente… pasan los días y ninguna respuesta se obtiene, los resultados nada dicen, todo lo dicen, nadie decide y uno, ignorante del tema, sometido a decisión ajena, nada dicen, todo está dicho: nadie sabe. Es ver morir a alguien y no tener ninguna certeza de cuál fue la real enfermedad que lo mató, todo queda en divagaciones. Más sabios eran los médicos de antaño, se limitaban a decir: murió de viejo.

Y mayor es mi impotencia al tratar de explicar lo que aparenta ser obvio. Como dijo Arturo Pérez-Reverte: Es fatigoso tener que explicar cosas obvias.

Y si se me permite esta analogía: El tiempo y el espacio son de esas cosas esenciales (como la vida misma) en las que casi nunca pensamos, tal vez porque son difíciles de explicar. “¿Qué es el tiempo? —se preguntaba San Agustín—. Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé”. Aquí la dificultad y la importancia se juntan.(1)

Con San Agustín cierro este blog: Si me preguntan más sobre la impotencia, dentro de mí tengo la explicación, pero si trato de continuar explicándolo en este blog, mi respuesta es que no lo sé, las palabras se vuelven impotentes(2) y terminan careciendo de sentido. Sin olvidar que la impotencia termina en la resignación.

Imagen de Google (3)



(1) Mauricio García Villegas. Tiempo. http://www.elespectador.com/opinion/tiempo-columna-701967-
(2) Curiosamente buscando en Internet literatura sobre impotencia, en el sentido de este blog, no encontré nada. Sólo basura sobre la impotencia sexual, eyaculación precoz y todos esos temas que llenan hojas, pero que termina siendo basura asociada al porno. Y como dicen las nuevas generaciones, si no está en Internet, no existe, por tanto la impotencia que quería explicar no existe, pero como también dijo Galileo, así fuera en murmullo, pero el mundo sigue girando. La ironía en el siglo XXI.
(3) https://co.pinterest.com/pin/457748749605356004/

lunes, 14 de agosto de 2017

NUEVA CULTURA


Para iniciar, simplemente transcribo:

Nos quejamos, como usuarios, por lo que publican los demás y criticamos a las redes que no controlan las mentiras que circulan entre sus abonados, pero mientras se hacen esas críticas se comparten contenidos sin dudar cuando aparece una “posverdad” que se acomoda a la idea preconcebida que se tiene del mundo. Poco lugar para la mesura y la reflexión. Si están matoneando por algo será y sobran manos para lapidar y voces para calumniar sin saber si aquello que compartimos en nuestras cuentas es real o no.
Por supuesto que las mentiras han existido en la vida pública desde siempre. Cualquiera sabrá que en la política proliferan de tiempo atrás. Pero la diferencia es que hoy la mentira se puede convertir en “verdad” revelada en segundos gracias a la magia del ciberespacio que todo lo multiplica. Una mentira puede terminar en un titular de prensa o ser el motivo de largos debates de muchos analistas y expertos que están a la caza de la polémica del momento para lograr su cuarto de hora de fama sin preguntarse si el hecho que analizan es real o no. De la mentira terminan comiendo muchos que no la inventaron, pero que se benefician de ella sin sentirse parte del engaño.
Las mentiras las inventan muchos sin rubor: algunos que lo tienen como oficio porque les pagan por ello, pero también muchos líderes políticos y de opinión que ya perdieron la vergüenza y convirtieron la mentira en su herramienta diaria. Mientras más se repite y más camina una mentira más “real” se vuelve y detenerla o desactivarla es casi imposible. Así como es bienvenida esta nueva democracia que hace participar a muchos en los debates y permite que la información camine con mayor libertad, así también conviene pensar dos veces antes de caer en la tentación de hacer clic y propagar una mentira. No nos engañemos: por moderno que suene no es “posverdad”, es mentira. (1)

Y realmente nos tapamos ya los ojos, cerramos nuestros oídos, silenciamos las palabras para no seguir oyendo, viendo, diciendo y repitiendo lo que otros oyeron, vieron o dijeron; ya sea por indiferencia, cansancio, aburrimiento o simple necesidad de desconectarse de lo mismo, de los mismos, las mismas cosas y queda uno como repitente reiterativo, cansón de pocas ideas, necio viejo como el que tanto criticamos en nuestra lejana juventud.

La nueva cultura, supongo que en evolución desde hace unos veinte años (¿), es vivir en la mentira, sometidos al miedo, curiosamente. Por eso no es que sea nueva tal cultura, es la misma de todos los tiempos pero ya adaptándose a la modernidad del siglo XXI, a su tecnología y a su propia forma de pensar.

Nos venden ideas, impuestas a través del miedo o del márquetin, de la publicidad o de la política. Nos manipularon y en últimas los dejamos que lo hicieran, nos camuflamos como todos, nos excusamos como todos, nos sometimos y sometimos, cuando pudimos.

Y esta perorata? Dos documentales de Netflix:

La cultura del porro. Interesante visión de lo que ha sido la cultura de la marihuana, su evolución, su satanización (ver nada más a las esposas de Bush y de Reagan pontificando sobre el tema y con eso digo todo). La mirada de las diferentes posibilidades medicinales que tiene y también, por qué negarlo, la vida del mariguanero. Pero el punto está en las razones que llevan a la satanización. Entrevistan a muchos sabios y puede uno concluir que más fue la persecución que algunos hicieron (tras sus propios intereses, no de los de la humanidad, aunque escudados en ésta.) Y también saber de cómo se manipula la opinión, cómo nos venden y nos someten tras argumentos de miedo (de mi niñez recuerdo cómo nos metieron miedo, además de la mariguana, sobre Cuba y los comunistas, gracias a Kennedy y sucesores, recuerden que ellos comían niños).

El otro, Get me Roger Stone. Se define como visionario y lobista, aunque es un manipulador nato. Comencé a ver el documental. De todo lo que oí en los primeros diez minutos, en tres oportunidades tuve el deseo de dejar de ver este documental. Demasiada prepotencia, demasiada grosería, una persona que no me gustaría conocer ni en los mismos infiernos. Pero de tripas corazón me obligué a ver todo el documental. De la trampa, la mentira, la metida de miedo, todo eso válido en política, en la economía y en los negocios y para colmo, le funciona, porque sabe que no nos gusta estar en la trampa, en la mentira ni en el miedo, pero que las necesitamos para que nos decidamos! Pero interesante ver otra óptica, así no sea la del bueno. Y claro, dijo muchas verdades que nos negamos a oír, porque nos encantan los eufemismos, mantenernos distantes, mantener la distancia para no afectar nuestra zona de confort.

Por eso, concluyo, sigamos con el eufemismo para evitar ver lo que nos negamos a ver, oír lo que no queremos oír y decir, lo que no queremos decir ni que nos digan, no hay como olvidarse que somos permanentemente engañados (aún con las bolsas de plástico). La vida está llena de contradicciones, qué vamos a hacerle, ya faltan pocos años para que nos desentendamos de toda esa basura.

aunque hace más de veinte años que cayó el Muro, en realidad los que crecimos con él lo seguimos sintiendo en nuestra cabeza.(2)

Foto: JHB (D.R.A.)



(1) Yolanda Ruiz. No es “posverdad”, es mentira. Columna del Espectador.
(2) Julia Navarro. Dime quién soy.

viernes, 11 de agosto de 2017

FARÁNDULA

Recuerdo los días en que en un consultorio uno se entretenía y perdía el tiempo leyendo revistas de farándula, cosas intrascendentes para momentos intrascendentes que hay que matar de alguna manera. Que fulanito se casó con sutanita, que perenceja iba a ser madre, que al tal por cual lo echaron de la novela y así decenas de comentarios como decía para pasar el rato y de esta manera se tenía igualmente roce social para echar chismes en medio de reuniones insulsas y aún de comités, igualmente insulsos. Para esa época y estoy hablando del siglo pasado, igualmente era uno novelero, porque no tenía opción. Todo se limitaba a la televisión colombiana.

Pasaron los años, muchos, creo y a mis manos volvió a caer una revista de farándula. No sé si me he vuelto menos tolerante, mis pensamientos se han involucrado en otros temas, pero esa revista sacó mi mala leche, viendo o mejor, leyendo tanta idiotez, rayana a la estupidez. (Al escribirlo me retrotraigo a mi propia idiotez de antaño y trato de exculparla, pero no, lo hice y lo hecho, hecho está).

Y haciendo un esfuerzo sobrehumano y para efectos de poder escribir este blog, tomo la edición de… (cualquier revista de farándula de las que abundan hoy) y leo: ¡Cuerpo de infarto! Con esta fotografía (fulanita) conmocionó las redes sociales (…) con un diminuto biquini color gris en el que demostró el resultado de sus fuertes rutinas de ejercicio… (No era gris, era jaspeado, si ese color tiene definición como he venido insistiendo, es decir pepiado de colores…). Con la maleta lista. Luego de estrenarse como empresaria (…) renunció (…) para irse a Estados Unidos para continuar su formación profesional (…) (Y agrega esta perla: Busco en el futuro poder viajar haciendo charlas para el crecimiento personal… y me muerdo los labios, no han salido del cascarón y ya se creen gurúes). Y esta otra: Reto #verdaderamenteNatural. Varias famosas del mundo del espectáculo se unieron al reto de mostrar su rostro sin maquillaje. (Sí, debe ser todo un reto, sin máscara, dice mi mala leche.)

Y eso que eran solo tres noticionononones de la página 8. No pude soportar el reto. Tanta… cómo llamarla, sin ofenderme demasiado, estupidez? (Empieza a creer en ti y empodérate. Hablamos con (…) esposa de Falcao y con Nicole Kidman. –Qué comparación, me digo!-. Operación belleza: conviértete en tu mejor versión. Ja!)  

Qué insulsidades, qué vanalidades, tanta estupidez reunida en una sola revista. Y lo peor de todo, es que si se vende es porque hay público para eso y termina uno sin saber a quién acharle la culpa de tanta estupidez: a la revista, a la gente que la compra, al mercadeo, a…

Para evitar mayores estragos en mi sistema circulatorio y autoinmune, hasta aquí dejo mi mala leche respecto de la farándula –Como habrán apreciado, la farándula que se da en televisión, creo que los sábados particularmente, son letrina para el conocimiento, si se me permite la expresión.

Pero hablando de ejemplo y de estupidez en su mayor grado, acabo de leer la ley 1856 del 26 de julio de 2017 (1) (pleno siglo XXI), en que se declara oficialmente el 25 de octubre como el día nacional del enano (la ley habla de la persona de talla baja, pero no define desde qué métrica debe observarse, ni qué altura ha de tenerse en cuenta. En consecuencia, puedo ser uno de ellos, sin eufemismo). Y me digo para eso sólo sirve el congreso, para nada más, lleno de enanos de pensamiento y gigantes en el ladroneo, comparo. Por eso ha de revocarse, dejarse de pendejadas democráticas y demás.

Como ven, hoy un solo tema me hizo desvariar y amargar. Eso me da pie a transcribir:

La estupidez ha alcanzado el lugar que se merece en la sociedad: la cumbre.
La estupidez actual, casi una pandemia, no es un accidente del destino: ser estúpido es una decisión del individuo (algunos se preparan para serlo: George W. Bush lo hizo en Harvard). El carácter contagioso y la multiplicidad de la estupidez podrían ser sometidos a un estudio riguroso: como las inteligencias, las estupideces son múltiples.
En la revista Zenda, el crítico Edu Galán cita algunos autores claves sobre el asunto de la estupidez: Aaron James; Carlo María Cipolla; y el clásico Erasmo de Róterdam.
‘Las leyes fundamentales de la estupidez humana’ de Cipolla, por ejemplo, son aplicables en nuestro entorno:
1). “Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo”.
2). “La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona”. (La diputada Ángela Hernández, la representante María Fernanda Cabal, el procurador Alejandro Ordóñez, la senadora Viviane Morales: profesionales, alto perfil...).
3) “Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un prejuicio”. (Destituyen a Ordóñez, renuncia, no renuncia, medio renuncia…).
4) “Las personas no-estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas”. (Morales recolectó 2’135.000 firmas para que solo las parejas heterosexuales puedan adoptar: para discriminar a las parejas homosexuales).
5). “La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe”. Peor aún es el ciclo evolutivo de los estúpidos: cuando George W. Bush parecía insuperable, surgió Sarah Palin; ahora, Trump.
Galán añade un sexto principio: “Un imbécil es impermeable a cualquier opinión o razonamiento que no sea el suyo propio. Y dependiendo del grado de confianza en sí mismo que tenga, lo expresará públicamente en correlación directa a dicha autoestima”. Basta con entregarle a un personaje público un celular bien cargado (“de tigre”) y… voilà.
El poder de las estupideces es reforzado por factores como la empatía que genera el estúpido y el eco que le hacemos los medios de comunicación (expertos en enaltecer la estupidez). (2)

No lo dije yo, pero es como si lo hubiera dicho.

Fotos Google (3)




[1] http://es.presidencia.gov.co/normativa/normativa/LEY%201856%20DEL%2026%20DE%20JULIO%20DE%202017.pdf
[2] Ana Cristina Restrepo Jiménez. Sobre la estupidez. http://www.elespectador.com/opinion/sobre-estupidez
(3) https://www.google.com.co/search?biw=1366&bih=638&tbm=isch&sa=1&q=revistas+farandula+colombiana&oq=revistas+farandula+colombiana&gs_l=psy-ab.3..0i7i30k1.17083.18251.0.18642.9.8.0.0.0.0.208.873.0j4j1.5.0....0...1.1.64.psy-ab..6.3.499...0i13k1.aXSBNwlhPMk

miércoles, 9 de agosto de 2017

VANAS PALABRAS


En un solo día las noticias me picaron la lengua. Me había prometido controlarme, no involucrarme con las noticias, pero con todo y promesas, caí y no por el lado bueno, sino por el visceral, por el lado que destilo mala leche. Vean ustedes y me dicen si puedo tener algo de razón…

Y empiezo por el primero, que no corresponde a noticia, sino dando continuidad a lo dicho en la última parte de la frase del párrafo anterior:

ESCRIBE CIERTO SI ESTÁS DE ACUERDO

Normalmente se encuentra en frases y aún en fotos desgarradoras de redes sociales. Es señal de necesidad de aceptación? Inseguridad por si lo leen o no a uno? Deseo de predominar en medio de tanto mensaje instantáneo? Hacerse ver? O simplemente estupidez originada en la moda? Anhelo de ser reconocido o de tener reconocimiento social? Cualquiera y todas pueden ser la explicación. Pero me ofende en lo más íntimo.

Y va la segunda:

Falcao niega haber cometido fraude fiscal

El delantero colombiano emitió un comunicado en el que aclara que el pago de los 8,2 millones de euros al fisco español se hizo para saldar su deuda.(1)

Y agrega el artículo: De acuerdo con Santos Alonso, el pago de los 8,2 millones de Euros tuvo como finalidad frenar la generación de intereses y recargos en la vía administrativa de la deuda iniciada por la Hacienda Pública Española y también garantizar la aplicación de potenciales atenuantes en caso de un procedimiento penal.

No pero sí. Excusando, como nos excusamos, cuando nos cogen haciendo algo mal. Nos extrañamos cuando cogen a cualquiera, en particular a un rico evadiendo impuestos, pero a la hora de declarar minimizamos nuestro capital, le buscamos arandelas y excusas que disculpen nuestro quiebre a la ley. Y luego nos quejamos.

Y la tercera perla:

Sapos y chocolates. (2)

Así, la paz no tiene ya defensores sino geniales intérpretes, cada uno tirando para su lado, y descuartizándola en nombre de sucesivas y supuestas mejoras. ¿Será muy poco barroco, y por tanto muy poco colombiano, exigir que nos atengamos a la sencilla tarea de defender esta paz estupenda conseguida a punta de mucho trabajo y muchas neuronas, y no la plantilla ideal que cada quien está en libertad de imaginarse? Más allá de esto, me quedé preguntándome qué sería lo que molesta a Santos.

Ya se estaban tardando los leguleyos, los aplicadores de la ley buscándole conveniencia a la interpretación, sostienen que la coma hace la diferencia y les recuerdo que la tilde también. El problema (además de ellos y de ellas, de los niños y las niñas, de los colombianos y las colombianas y estupideces semejantes) es que el acuerdo de paz quedó tan mal escrito que hasta tildes y comas sobraron o faltaron y así, dieron papaya.

La cuarta noticia:

FUENTES DEL INPEC ASEGURAN QUE EL RECLUSO FINGIÓ UN INFARTO

"El Gaula me dijo que podrían atentar contra él": abogado del hijo de la "Gata" (3)


 (…)el Inpec tomó la decisión de trasladarlo a Bogotá luego de que se conociera que él se había casado con su abogada en condiciones no permitidas, con arreglos florales y mesas decoradas más allá de lo que es permitido por ley. 

Y para colmo agrega la noticia: Con preocupación alertamos el traslado de Jorge Luis, quien fue objeto de un plan para ser sacado de la cárcel de El Bosque a una cárcel que no conocemos aún, poniendo en peligro su vida (…)

Tíldenme como quieran, están en su derecho. De las cosas que más me irritan –por usar el eufemismo, pues sin eufemismo es: De las cosas que más me emputan- es que un preso tiene más derechos que una persona corriente. A ellos se les violan todos los derechos, olvidando que están allá porque fueron ellos los que violaron otros derechos de mayor valor y que por estar presos pierden hasta el derecho de libertad. Pero aún así, con techo, comida y dormida gratis, se quejan. Y sus víctimas qué? Para estos efectos soy extremista: El preso no tiene derechos, solo obligaciones, que cumplan su pena y no jodan tanto, por eso están presos. (Aménnn… oigo cantar simuladamente a un coro de monjas celestiales)

No hay quinta mala:

Antioqueños y chocoanos, a puño limpio por Belén de Bajirá (4)

Me sigo preguntando qué tiene ese Belén, que no es el Niño, que los paisas están tan interesados de un pueblo, al parecer infeliz. Los paisas no dan puntada sin dedal, no es por humanitarismo, de eso estoy seguro. Y Chocó? Qué tanto interés de tener otro pueblo infeliz? Aquí hay gato encerrado.

Y la sexta:

La orfandad, génesis de la corrupción (5)

Mucho se ha hablado sobre los orígenes de la corrupción en Colombia. ¿Dónde comenzó? En la academia no se ha hecho sino indagar sobre quién es el culpable de esta crisis de valores, que hoy nos asalta llenándonos de amargura y desesperanza, abatiéndonos de rencor, impidiéndonos creer en la llegada de la paz. Muchos se indignan, hablando de que somos corruptos desde casa, pasándonos el semáforo en rojo, aceptando chantajes para que compren nuestro voto. Reclamando que la culpa es la del cajero que se queda con parte de las vueltas de un cliente confundido, o de aquel que se abstiene de denunciar robos o casos de abuso a cualquier nivel. Sin embargo, yo creo que los orígenes de la corrupción que hoy nos han dejado nadando en esa melancólica bilis negra, están en el hecho de que somos un pueblo abandonado a la deriva, huérfano de ideales, de líderes, de creencias, de educación; huérfanos de abrigo, desprotegidos de la civilización, faltos de comunidad. Al no tener ningún punto de referencia, cada persona, cada ser que vive en la bruma de esa densa neblina, o nadando con dificultad entre esos mares espesos de viscosa negrura, trata de sobrevivir a su manera, protegiendo de alguna forma su condenada dignidad humana, haciéndola, sin darse cuenta, maquiavélicamente más indigna.

Cuál el origen de la corrupción? Como para qué o qué? Fácil, desde inicios de la república, con Santander y aurigas; desde el grito de independencia, con el Tribuno del Pueblo y aurigas; desde la colonia, chapetones y criollos, por igual. Quieren saber de dónde proviene violencia y corrupción en nuestro país? Lean nada más a Antonio Caballero y su Historia de Colombia publicada en la Biblioteca Nacional. Y el tema es qué importa de dónde viene la corrupción (qué valor agregado añade a la discusión?), mientras que se debe pensar es en qué se va a hacer para combatirla, para erradicarla, para dejarla así o para bajarla a sus justas proporciones…? O contratar un estudio bien caro –contratando naturalmente phdes y dotores con dotorado, que ellos si saben y escriben bien enredado- para saber –a partir de su propio contrato- de dónde viene la corrupción y poderlo archivar hasta que se diluya en el tiempo.

Y la séptima, el infaltable:

Caso Odebrecht: “Zuluaga no pagó sobornos, sino el trabajo de publicidad”: Uribe

El expresidente, Álvaro Uribe Vélez aseguró que en la campaña de 2010 y 2014 del presidente Juan Manuel Santos, las autoridades deben revisar los aportes, ante posibles sobornos.(6)

La filosofía uribista, Dios mío! Como ya sabe que sí recibió plata, desvia la conversa. Ahh! No fueque… esa plata de obredech jue pa pagar publicidá! Investiguen al Santos. Ajá! La que él recibió por conducto de Zuluaga no era ilícita, la ilícita era la del otro. Ajá. Ahí está pintado y con sus infaltables aurigas y seguidores. Pero es parte de la Colombia mágica y de nuestro folclor. Sin más veneno, la siguiente noticia:

Que es la octava:

¿Matar a Hitler?(7)

¿Matar al tirano? ¿Hay algo nuevo que decir al respecto más allá de lo que la humanidad ha debatido y llevado a cabo a lo largo de la catástrofe que es la historia?
Sin duda el problema es ético, antes que político. Estriba sobre la licitud del acto. Pero el acto no es simple, se lleva de por medio la vida o la muerte millones de personas. ¿Qué vale más, la vida del individuo opresor o la vida de la multitud de sus víctimas?
Matar a Hitler era asesinar a un ser humano. Todo ser humano mantiene su dignidad y su derecho a la vida independientemente de la forma como oriente su comportamiento.

Dilema de la humanidad. Escandalizados con la idea que a muchos se les pasó por la cabeza, que algunos intentaron y que nadie logró: Matar a Hitler. Hoy todos nos escandalizamos porque el señor se lo merecía. Una idea genial, una idea que hubiera acortado la guerra y sus barbaries, una idea compartida aún hoy, por la gran mayoría. No sería un asesinato, sería… Matar a Maduro, propuesta de un fino abogado! Lo curioso es que hubo escándalo de exclusión, pero cómo se le ocurre eso a ese señor… pero en el fondo, muchos, parece que muchísimos –al menos venezolanos y muchos colombianos que no tienen velas en el entierro- están de acuerdo con la idea. Somos tránsfugas, somos carroñeros. Para unos casos sí, para otros, en las mismas circunstancias, nos escandalizamos. Sepulcros blanqueados, es lo que somos. (Aménnnn, repite el corito de monjas aludido)

Y por último, una perla de redes sociales:


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Tenemos derecho? Obligación del centro comercial? El parqueadero es propiedad privada, ofrece un servicio para el cliente, desde cuándo uno tiene ese derecho en propiedad ajena? O es que por ser ajena nos apropiamos de derechos que no tenemos? Sí, claro, que nos manipulan con el parqueadero porque saben que somos maniflojos y compramos lo que sea, sí, pero cuándo adquirimos la propiedad de ese estacionamiento para que podamos decir que es nuestro derecho? País de leguleyos, lo ancho pa’uno… Aquí sí se me salió la mala leche, por eso: dejemos ahí!





[1] http://www.semana.com/deportes/articulo/falcao-niega-el-haber-cometido-fraude-fiscal/532441
[2] Artículo de Francisco Gutiérrez Sanín. http://www.elespectador.com/opinion/sapos-y-chocolates-columna-703010
[3] http://www.elespectador.com/noticias/judicial/el-gaula-me-dijo-que-hay-un-plan-para-atentar-contra-jorge-luis-abogado-del-hijo-de-la-gata-articulo-703028
[4] http://www.elespectador.com/noticias/nacional/antioquenos-y-chocoanos-puno-limpio-por-belen-de-bajira-articulo-703074
[6] http://www.elespectador.com/noticias/politica/caso-odebrecht-zuluaga-no-pago-sobornos-sino-el-trabajo-de-publicidad-uribe-articulo-703082
[7] Columna de Arturo Guerrero. http://www.elespectador.com/opinion/matar-hitler-columna-703040

lunes, 7 de agosto de 2017

SECRETO ESCONDIDO


Mientras te espero, tarareo una canción de moda, maldigo las modas, miro un reloj de pared y compruebo que aún no he empezado a esperarte.(1)

Paso la hoja. Se ve en blanco. El pensamiento se detiene. No tiene ganas de rellenarla y tampoco tiene tiempo para hacerlo, se excusa mentirosamente.

No por falta de pensamientos, es por exceso de ellos, que no se detienen –sin ir a ningún lado-, que tienen prisa –por llegar a la nada-. Siempre tienen prisa, es como si el tiempo no les alcanzara –sin conocer el tiempo-, como si quisieran enloquecerse o enloquecer a alguien.

Por eso paso la hoja, para verla en blanco, con la intención de dejarla así, impunemente blanca, con la sensación del vacío, de ese vacío que no quiere llenarse, para no tener angustias, de tiempo ni de espacio.

Esa hoja que aparenta tener suficiente espacio, para condensar el tiempo, para concretar la idea.

Cómo quisiera escribir en ella con tinta transparente, para que esconda, en tiempo y espacio, pensamientos no resueltos. Hacerlos transparentes e indelebles, donde ni yo mismo pueda releerlos, entenderlos; para que terminen invisibles, como una hoja en blanco, para que sea otro el que reescriba la historia de un pensamiento, tal vez diferente, tal vez igual al que escribí, al que sobreescribí sobre esa hoja en blanco que quería mantenerse inmaculada, para que no supieran que mentía, que ya no era blanca, a pesar de su blancor, porque yo, ese mentiroso, ya había escrito en ella.

Impunemente había dejado huella y el secreto estaba en mí y en la hoja en blanco, que era la prueba.

Resultado de imagen para plumilla sobre hoja de papel
Imagen Google (2)





(1) Fernando Araújo Velez. Mientras te espero. El Espectador.
(2) http://proyectofirefly.blogspot.com.co/2012/06/consejos-para-el-uso-de-lapices-y.html

viernes, 4 de agosto de 2017

VACUIDAD


Se estaba haciendo viejo porque lloraba sin pudor. (1)

Entre la soledad y el cambio de paisaje hay un relevo de pensamiento, de estar pensando tantas pendejadas. Así planteado, se siente en la distancia la inmortalidad, esa tan difícil de explicar.

Es el sentimiento de no pensar, de simplemente volverse observador de cuanto lo rodea, sin juzgamientos, sin prepotencia, sin crítica. Es fundirse con el paisaje mismo.

Es notar lo que nunca se nota, tal vez por su eventual insignificancia respecto de la importancia que nos hemos dado nosotros mismos.

Ver el vuelo incierto de una mariposa, contemplar la infinidad de variedades que de ella pueden surgir, pudiendo comprobar que la una es diferente a la otra, raza distinta de la siguiente, maravillándose de su propia pequeñez, descubriendo también su importancia del instante, ser consciente de que hacen parte de la vida, que la comparten con algo mayor llamada naturaleza, de allí su importancia, la que tienen de ellas mismas, la que comparten con nosotros, los desagradecidos de siempre.

Ver pasar moscas y abejas compartiendo, coexistiendo por su propio interés, por el de su progenie. Así mantienen el equilibrio. Al menos eso esperan.

Y yo, creyéndome más, creyéndome superior, por ser pensante (me dijeron desde chiquito, nunca lo he podido comprobar), por ser mayor, no por serlo realmente, sino solo por prejuicio. Eso nos enseñaron: Somos los amos de la naturaleza y disponemos a nuestro antojo, a nuestro capricho, a nuestro interés, aún a pesar del vecino.

A estas reflexiones se llega lejos de la ciudad, en medio de la soledad y gracias al cambio de paisaje, donde la nimiedad adquiere su importancia.

En el camino de la conversación me reencontraré.


Los pesos compartidos se hacen más livianos,
 pero he dado mi palabra a Juan de guardar secreto. (2)



Foto: JHB (D.R.A.)



(1) Julia Navarro. La hermandad de la sábana santa.
(2) Ibídem.

miércoles, 2 de agosto de 2017

DESDE LA VENTANA

Lo que se habla y lo que se oye
a veces no es lo mismo. (1)

            
        Desde la ventana veo pasar el tiempo. Mal intencionadamente no veo que lo esté perdiendo, mientras en la distancia veo a la vecina que cada día a estas horas se la pasa mirando por la ventana, perdiendo el tiempo, viendo cómo le pasa el tiempo, sin hacer nada, sólo viéndolo pasar.


            Pienso para mis adentros, muy en mi intimidad, para no intimar con nadie, para a nadie intimidar, que la señora que desde mi distancia veo, no tiene nada qué perder como tampoco gana nada perdiendo el tiempo en la ventana.


            Veo en la señora aquella, un reflejo de mi propia vacuidad.


            Ya no sé si estoy perdiendo el tiempo o si simplemente el tiempo se me va.


Foto: JHB (D.R.A.)




[1] Dicho de indígenas americanos o frase jolivudense? Oído en la película Santos y Forasteros. En Netflix.