lunes, 6 de marzo de 2017

SE PUEDE PERDER EL ALMA?


Creo que alguien dijo que
la forma de escribir es el reflejo del inconsciente.
Entonces me jodí!


-          Me duele el alma, dijo.
-          Póngase una curita para eso, respondió.
-          No, porque no está cortada, replicó.
-          No importa, así evita que se expanda el dolor, insistió.

    Y yo, el espectador del diálogo que tenía quedé pensativo. Y comenzaron las preguntas irreverentes que, creo, ya había exteriorizado.


-          Le sigue doliendo el corazón? preguntó.
-       No sé, ahora no sé si sea el corazón o es otra cosa, el cardiólogo no pudo precisar, respondí.
-         Ah! Entonces se va a morir sin saber de qué se trataba.
-         Sí, uno siempre se muere sin saber de qué se trataba, respondí.
-         Entonces tendremos que esperar a la autopsia, me dijo.

     Y yo, partícipe del diálogo me quedé sin palabras.


-         El corazón muere, deja de latir, dijo.
-         Así es, deja de bombear, dije.
-         No me ha entendido, dijo.
-         No me he hecho entender, dije.
-         Así nunca nos comprenderemos, dijo y no volvió.

     Y yo, no sé si indiferente a la despedida, le dejé ir.


-         Cuando llora el corazón es porque lo han traicionado el cariño le han robado 
Pobrecito corazón
, cantaba.
-         Deje de echar vainas y dígalo de una vez, dije.
-         Pobrecito corazón, repitió.
-         Sí, pobrecito, admití.
    
     No había otra salida, aunque me pregunté inútilmente, si el corazón lloraba?


-         Cree que el alma pene? Dije.
          Deje los chistes bobos para otro día, dijo.

     Quedé boquiabierto.


-       Si el corazón se lo lleva cualquiera… el alma le sigue? pregunté.
-       Ya empezó? me dijo.

     Callé porque no quería alargar el diálogo en una vía. Ya me conocía.


-       El alma es la que se va para el cielo? pregunté.
-       La suya? No creo, respondió.

     Preferí no seguir preguntando.


-       Si se pierde la cordura, se perderá también el alma?
-     Otra vez? dijo. Y quién dijo que se pierde el alma? No ve que lo único que rima con cordura es la locura? Y el alma… dejó la frase inconclusa en el vuelo…
-       Sí, qué cosas, afirmé.

    No había discusión, para qué…


-       Usté que es tan sabido, me puede explicar eso de los males de corazón? dije.
-       Arritmia? Presión alta? Taquicardia?
-     Nooo! Deje la bobada y no me cambie el cuento. Esos de mal de amores, despecho, enamoramiento, embobamiento, todos esos que dicen que sufre el  corazón, cuando lo han traicionado… dije.
-       Tranquilo, esos se acaban cuando se muere! respondió.
-       Ah!, dije.

      Eso me dejó tranquilo. Lo sabría con la autopsia. Mientras, en el radio sonaba: Duélete de mis dolencias, duélete de mis dolencias si algún día me…


-       Oiga Juan, usté no se cansa de hacerse preguntas inútiles? dijo Juan.
-      No Juan, si dejara de hacérmelas nos echarían de este manicomio y… todo es gratis, cama y comida, dijo el otro Juan.
-      Ah! Entonces siga con su pendejada, que aquí andamos bien, dijo Juan.

    Y todos continuamos con nuestras vidas, sabiendo que el alma era lo de menos!

Foto: JHB (D.R.A.)


viernes, 3 de marzo de 2017

EL TÍTULO


Sabios los sabios lo saben todo, pero no todo [1].


Un título me hizo pensar en lo importante que es un título, no importa el contenido, el título lo es todo!

Escribí un blog cuyo título era Todos somos corruptos, y parece que en virtud de él fue rechazado automáticamente, parece que no fue muy bien leído porque, me aventuro a las siguientes especulaciones: algunos para no avergonzarse, para no delatarse, para no sentirse mal. Otros, porque el tema ya está tan repetitivo en todos lados, que resulta mamón leer sobre lo mismo. Otros, porque ya están tan acostumbrados a serlo que ya les es indiferente leer al respecto. Otros, porque el título ofendía y ellos no están para ser ofendidos y gratis! Alguno más, porque el Juan ya va a seguir hablando maricadas!

Hago un paréntesis explicativo. Me di cuenta de la baja lectura del artículo, porque el blog cuenta con estadísticas y un montón de formas de seguimiento de lectura y comentarios. Fue el de más baja lectura. Cierro paréntesis.

Y eso me llevó a pensar que El título lo es todo, lo he experimentado y para ser leído es necesario atinar con el título, el contenido ya es otra cosa! Me imagino.

Pero no solo para un escrito, poema, novela o discurso. Lo es para la vida y me explico:

En las primeras décadas del siglo pasado era muy importante tener un título de lo que hoy llamamos profesional, como antes lo fue el de tener un título de maestro en las diferentes artes. Eso lo hacía a uno diferente. Bastaba un título, con el que se moría.

A partir de la última década del siglo pasado lo importante no era el título, era la suma de títulos, a más títulos más sabido era uno, pero no quería decir que fuera o más inteligente ni probaba que fuera el más adecuado, el más eficiente o al menos, el mejor persona. Hoy, los títulos son lo importante, no importa en qué, a más títulos más importante se vuelve, pero en la mayoría de casos, no los hace mejores personas, por el contrario a más Harvard más pedantes son.

Paréntesis. Excluyo a las diversas especializaciones médicas prácticas, en que a mayor especialización mayor conocimiento tienen en la enfermedad y lo he podido corroborar. Exceptúo a todos aquellos médicos que hacen especialización por internet y en programas tales como gerencia de clínicas, calidad en la prestación del servicio, que son simples títulos como de los que he venido hablando, para llenar hoja de vida y poder cobrar caro. Cierro paréntesis.
        
       En el curso de los últimos años de mi vida laboral vi con decepción a todo aquél fanfarrón que como pavo real sacaba el abanico de seminarios, postgrados, doctorados, licenciados y yonosequé títulos más hay. He de reconocer que tristemente una hoja de vida debe ser llenada con cuanto papel le hayan dado a uno, pues de lo contrario, no hay aspiraciones en el mundo. Y lo contradictorio de todo, es que también ahora es malo mostrar tanta sabiduría en una hoja de vida porque la respuesta para no contratarlo es que supera las expectativas del trabajo, es decir que está sobre calificado para el puesto.
Y para estudiar, se encuentra de todo, la educación superior es un negocio, mas no una buena inversión (hoy una especialización está en el orden de los $20 millones, para obtener un sueldo de $2 millones!). Y los niveles de exigencia no son muy exigentes, porque… porque… ya sabemos, sin alumnos no hay ingresos. Por eso se puede estudiar a distancia, por internet o a vuelta de correo hasta Epistemología para la comprensión del entorno lúdico de las pasiones. Y para que vean que no es mentira, me encontré un montón de estudios universitarios por ejemplo en los Beatles[2] (con especialización individual en Lennon, Ringo?); en cultivo de mariguana [3] -bueno, pase ésta que tiene algo de productividad y da independencia-;  un doctorado en Ciencias de la Decisión [4]; Empaquetología! (en la Universidad de Michigan). Qué más se puede esperar?[5]
Con ello puedo concluir que hoy, lo importante es el título, el título lo es todo! El contenido, quién mira esas minucias? Desde que tenga muchos títulos, qué importa el tipo de persona que pueda ser? Recuerde: El título lo es todo!
Qué desgracia! (me digo para mis adentros!)
Foto: JHB (D.R.A.)




[1] García Márquez. Memorias de mis putas tristes.

[2]  Universidad: Liverpool Hope University. Es una maestría que comenzó en 2009 y explora el papel que ha jugado la música popular durante los últimos 50 años, tomando a los Beatles como caso de estudio. 
[3] Cultivo de marihuana – Universidad: Oaksterdam University.
[4] Universidad: Indiana University. Es un doctorado que busca formar grandes tomadores de decisiones de nivel empresarial.
[5] http://www.kienyke.com/historias/carreras-profesionales-extranas/

miércoles, 1 de marzo de 2017

CUERPOS AJENOS


Que se tocan, que se separan, que se rozan, púdica o impúdicamente.

Cuerpos que se poseen, se rechazan, se aniquilan, se destrozan, suavemente, con furia, aún sin pasión.

Pieles.

Pieles que se rozan, se palpan, se tocan, se rechazan, se sienten.

Pieles suaves, solventes, tranquilizadoras, amañadoras, pieles bajo las sábanas.

Fuera de ellas, ásperas, reticentes, rechazantes, displicentes, disgregadoras, propias de cuerpos ajenos que no quieren contacto.

Pieles en cuerpos propios, pieles en cuerpos ajenos, pieles sin cuerpo, cuerpo sin piel.

Estando en casa, se siente el cuerpo, se siente la piel, si no hay hirientes silencios.

Saliendo de ella, es como si el cuerpo se quedara, sin piel se quedara, no quiere ser manoseado ni en calles ni en buses, es mejor mantener la distancia, esa que no roza, que separa, que rechaza, que no siente, en permanente silencio hiriente, no quiere ser saludado.

Afuera no conmueve, no siente, solo resiente, porque carece de cuerpo, ha perdido la piel, esa que roza con dulzura, que abriga con vigor, que amaña con esplendor, que acompaña con candor.

Dentro, es sólo piel que roza, abriga, amaña, acompaña, que desea, que permanece. Que bajo sábana roza, abriga, incita, excita, permite, exige, seduce y acompaña.

Un hombre no envejece cuando se le arruga la piel
sino cuando se arrugan sus sueños y sus esperanzas.


 Grafiti callejero

Foto: JHB (D.R.A.)

lunes, 27 de febrero de 2017

LA MOSCA

De todos los animales de la creación el hombre es el único que bebe 
sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin tener nada que decir[1].


Una mosca desvió mi atención mientras filosofaba sobre cualquier pendejada, de las que sólo a mí se me ocurren. Y viéndola con sus grandes ojazos cafés (ocelos, se llaman, recuerde la zoología que estudió!, me acordó alguien dentro de mis adentros), pensé cuánto tiempo podría vivir una mosca. Por mi ignorancia recurrí a mi viejo amigo el dotor Gugol, que me aclaró que en su vida adulta llega a durar entre 15 y 25 días. Me dije que era corto tiempo, visto desde mi perspectiva, pero para ella podría verse como una eternidad o como los 75 u 85 años nuestros, si llegaba a vieja y no moría bajo los efectos del Blackflag, estripada por cualquier matamoscas, pisada por cualquier transeúnte o digerida dentro de cualquier ave.

Y me llevó a la siguiente pregunta: qué pensará una mosca de la vida? Se afligirá? Pero mi respuesta me llevó a solucionar el problema pensando en que ella, al contrario que yo, no tenía siquiera conciencia de su propia existencia, por lo que esos pormenores no eran de su preocupación, simplemente vivía. Y ello me llevó a preguntarme, para qué carajos existe una mosca? Para qué la creó Dios, si eso hizo? Siendo facilista me limité a pensar que era parte de la cadena alimenticia de alguien. Qué cagada, me dije.

Y a pesar de que esa podía ser la respuesta a la existencia de todo animal, la de ser parte de la cadena alimenticia de alguien más, me asaltó la siguiente inquietud: Para qué carajos uno debe su existencia para ser cadena alimentaria de otro? Para qué carajos creó Dios la vida, si es que Él lo hizo, si la única finalidad es ser alimento el uno del otro? Hacia dónde iba la idea del ser Supremo para este experimento? Era consciente de su experimento o fue solamente un Ups! como el surgimiento de la penicilina, no era lo que buscaba, pero ya que salió…

Y mi mente se fue más allá, pensando en los que no creen en la intervención divina. Para qué surgió la vida espontánea? De no ser voluntad de ese Creador sino del surgimiento de A+B. Y entonces hice un pare, un pare mental. Me estoy metiendo en líos, pare ahí porque no respondo del resultado, pensé, como no lo fue la voluntad del Creador o la espontaneidad de elementos que sí se metieron en líos por hacer experimentos de los cuales no sabrán el resultado, hasta que se acabe toda la vida, en cuyo momento, cualquiera de las dos teorías llegará a la misma conclusión: para qué carajos era que era la creación de la vida? Eso, porque el tiempo lleva al olvido, al distorsionarse, al olvidarse, al distraerse.

Y volví a la mosca, tema más sencillo. Y concluí: apenas lógico, la mosca no tiene conciencia de ella misma, de lo que es su vida y simplemente vive, comiendo mierda, sí, sin eufemismos, es verdad, siempre se les ve saliendo de la mierda, comiéndola y luego revoloteando por ahí sin hacer nada más productivo, que es lo que supongo, sino zumbando como recordándonos que de la tierra venimos y a la tierra volvemos, qué ironía y que comemos mierda! O esa es su misión? Un recordatorio?

Sí, no tiene conciencia y con esa premisa iba a formular la consecuencia lógica. Los animales no tienen conciencia de su propia existencia, pero algo me frenó y me impidió formularla en voz alta. Pensé en los perros que han llegado a mi corazón, ellos, creo yo, tenían conciencia de su existencia y de la mía. Y recordé algún programa en el que evidenciaban que los gatos, perros, elefantes y micos se reconocen ante un espejo, adquieren conciencia de que el reflejo son ellos. Y estos animales responden e interactúan con el ser humano, hasta le obedecen, le entienden… Y aquí mi teoría se vino abajo.

Y devolví mi pensamiento al pensar en la mosca, si tuviera conciencia de ella misma o de su vida, sería feliz comiendo mierda?

Foto: JHB (D.R.A.)


Todos los animales son iguales,
pero algunos más iguales que los demás[2].


[1] John Steinbeck
[2] George Orwell


viernes, 24 de febrero de 2017

ME ESTOY ENVENENANDO



Me he venido envenenando desde ya hace rato y creo que mi cuerpo ya se está resintiendo. Lo mejor de todo es que lo estoy haciendo conscientemente, no sé si se trata de un suicidio pasivo, de aquél al que acude quien no es capaz de pegarse directamente el balazo, sino que prefiere que sea otro el que lo haga, para liberarse de culpa, para poder llegar a los cielos sin que medie juicio, porque la culpa habrá de ser de otro, esa será la excusa que se puede presentar y, de ese modo, el reino de los cielos es de uno.

Me enveneno cada día al salir de casa y respirarme todo el humo del carro, bus o buseta que expele todo ese veneno de una bocanada y del cual su dueño no se ha dado cuenta, porque prefiere ignorarlo, porque en una palabra, le importa un carajo, como no es él –aunque no se ha dado cuenta que también es él el afectado directo, pero ha perdido la vergüenza-.

Me enveneno cada día al abrir un periódico –porque afortunadamente no oigo noticias ni veo noticieros de televisión, pues de ser así la dosis sería más letal-, pero aún así me enveneno. Me enveneno al leer solo noticias funestas, malas, desagradables, que son las que venden, las que vemos por el nosequé deseo oculto de poder denigrar del prójimo o del sentirnos mejores, como si pudiéramos.

Me enveneno al pasar por las calles con el creciente olor de mariguana tan común ahora, fumada sin vergüenza, sin temor, sin culpa y hasta con aspaviento.

Me enveneno al ver trancones, al ver cómo la gente, con tal de salir de primero hace cuanta imprudencia puede, irrespeta las normas, maltrata al que se le atraviese y, entre ellos, sin dar ejemplo, se agarran con agresividad con tal de ser el primero.

Me enveneno al verme insultado, vilipendiado, destruido sin razón, sin motivo y sin saberlo.

Me enveneno al ver que la gente no respeta, que hace lo que se le da la gana, importándole un comino el próximo, el prójimo.

Me enveneno cuando oigo barbaridades que riñen con el sentido común, al menos con el mío, con lo que considero que lo es.

Me enveneno con la irresponsabilidad de los demás y con las excusas que cínicamente pretenden liberarlos.

Me envenena la política, la corrupción en todos los sectores, la hipocresía de todos ellos, que pretenden ser mejores sin serlo.

Me envenenan las artimañas y subterfugios que usan los gobernantes, como si fuéramos estúpidos, aunque lo somos al no hacer nada.

Me enveneno cuando piensan que soy estúpido, tarúpido.

Me enveneno cuando oigo afirmaciones, preguntas o respuestas que riñen contra toda lógica.

Me enveneno cuando oigo el ve, mijito, no seas pendejo pues, el mundo es de los vivos.  

Y la cuestión es que sé que me estoy envenenando y que no tengo cura, porque el veneno me rodea y por más que intento cualquier suero, al minuto se vuelve inoperante, porque todo muta, todo cambia y cuando cambio para evadir el veneno, un nuevo picor me aleja del bienestar y me genera un nuevo escozor.

Me he venido envenenando desde ya hace rato y creo que ya no me importa, ya soy caso perdido, estoy acostumbrado y solo espero morir para liberarme de tanto veneno, debe ser la única forma de liberación y no sé por qué tanta expiación.

La costumbre es la más infame de las enfermedades porque te hace aceptar cualquier desgracia, cualquier dolor, cualquier muerte. Por costumbre se vive junto a personas odiosas, se aprende a llevar cadenas, a padecer injusticias y a sufrir, se resigna uno al dolor, a la soledad, a todo. La costumbre es el más despiadado de los venenos porque penetra en nosotros lenta y silenciosamente, y crece poco a poco nutriéndose de nuestra inconsciencia. Cuando descubrimos que la tenemos encima, cada una de nuestras fibras está adaptada, cada gesto se ha condicionado, y ya no existe medicina que pueda curarnos.[1]




[1]  Oriana Fallaci. Un Hombre.

miércoles, 22 de febrero de 2017

MI MALA LECHE POR CULPA DE LA JUSTICIA O DE LA INJUSTICIA?

… ya se sabe que la historia se repite dos veces, la primera en forma de tragedia y la segunda en forma de farsa.[1]

Salió el veredicto del caso Colmenares. Las pobres muchachitas declaradas inocentes por la muerte de un angelito de Dios y en redes sociales todo el mundo echando vainas, groserías, buliando y demostrando todo lo razonables que somos, sacando todo lo mejor de nosotros, los seres tolerantes, los seres de luz que somos, que aparentamos ser y que creemos ser, pero eso sí, irradiando todo el veneno que nos permiten las redes sociales.

Al mismo tiempo, salió otra noticia de un concejal de Cali que le partió la nariz a una mujer edil, si mal no entendí la noticia. Que sin ninguna razón le dio el cabezazo en vivo y en directo.

Y no hace mucho, un afanado padre que extravió a su hija bloqueó el Transmilenio de la Caracas y ayudado por muchos transeúntes que oyeron su historia se compadecieron y formaron parte del famoso plantón [2] para que la Policía la buscara rapidito.

Son solo tres casos, en donde gracias a la tergiversación, el apoyo incondicional de las redes sociales, a favor o en contra, se mueve la peor parte del ser humano, esa parte que nos hace ser también carroñeros como nuestro cóndor (sí, el cóndor es un ser carroñero [3], por eso está en el escudo y debe representar a los políticos, me imagino).

Y hablando de carroñeros, por ellos se entiende que “un carroñero o necrófago es un animal que consume cadáveres de animales sin haber participado en su caza. Los carroñeros son útiles para el ecosistema[4] (subrayo para hacer altisonante la referencia), con la notoria diferencia de que el ser humano no es útil para el ecosistema, por el contrario, es su principal enemigo.  

            Nuestra proclividad al mal, a pesar de creernos buenos, es monumental. Nada más estar, aún en la iglesia, y alguien empiece a destilar veneno, sea cierto o no el hecho, el vecino termina envenándose de cualquier manera y, paradójicamente, es tan contagioso que, gracias a la misma contaminación y tergiversación como teléfono roto, el ambiente se caldea. Una maledicencia es el caldo de cultivo adecuado para que todo lo más negro de nuestro ser salga a flote y como ya se es multitud, como cualquier decisión democrática, se tiene la razón sin importar otra consideración.

            Y retomo los casos mencionados. Empiezo por el último, luego de encontrarse a la muchachita perdida, resultó que no era la primera vez que se perdía, que el papá no era tan santo ni estaba tan preocupado como aparentaba, que tenía 24 hijos más, si mal no recuerdo, que no era ningún modelo paternal, que simplemente manipuló y gozó de su cuarto de hora que los medios de comunicación y redes sociales le regalaron. Pero ninguno o de pronto todos en la intimidad, nos dijimos: Mucha güeva yo, caí otra vez. Por pendejo. O de pronto ni eso se pensó…

            Y sigo con el concejal. No disculpo la actuación. Pero… como así que de buenas a primeras le pegó su cabezazo gratis a la señora. No lo creo, hay un trasfondo en la historia. Puedo imaginarme a mi gusto mil versiones, pero me imaginé solo una. Qué tal, sólo qué tal que la señora no sea tan joya, que haya hecho y deshecho hasta que el pobre hombre (no lo estoy disculpando ni exculpando, vuelvo y repito) no aguantó más. Me preguntaba (respuesta que en silencio hermético cada uno debe hacerse, hombre o mujer que lea ésto, para que no se coloree ni avergüence públicamente), decía que me preguntaba cuántas veces uno, a lo largo de su vida no se encontró con mujeres (aplica a mujeres con mujeres, porque dentro del gremio es peor) de tal calaña, decía, que en el pensamiento, ante la incapacidad de hacerlo en la vida real (por miedo, por decencia o por lo que sea) no deseó matar a esa mujer que trapeó con uno, de manera infame, agresiva y grosera?

            El hombre es un ser humano, como la mujer. El problema es que los hombres tenemos vetados ciertos comportamientos, ellas no –lo ancho pa’…-. Pero qué ser humano (hombre o mujer), ante el agravio, la humillación, la agresividad, la grosería, la intolerancia en sus máximas expresiones no tiene justificado defenderse?  Y no me vengan con el cuento de que existe justicia y polecía! En momento de ira e intenso dolor uno no está para leer biblia ni códigos, así de simple.

            Desgraciadamente con el mal entendimiento de la liberación femenina y demás, la mujer en vez de igualarse al hombre en lo mejor que éste podría tener, se igualó en lo malo, en lo vulgar, en lo grotesco, en lo bajo y ruin y basta con oír a cualquier muchachita hablando por teléfono de otra congénere (masculino o femenino) que la haya ofendido. Me aguantaba lo mal hablado que somos los hombres entre nosotros, pero oír a una mujer en tales términos, al menos a mí me ofende. Esa liberación me ofende, el repertorio de billar no le queda bien a una mujer.

            Y retorno al primer caso. Un comentario que leí en el feis: Una demostración de que con plata, vale todo y se puede lograr todo. Nada más ver a los abogados que cada cual tenía. Y para eso sirven los abogados [5], no para encontrar la verdad sino para convencer con su propia verdad y valen artimañas, como se pudo corroborar en este caso. Todos los involucrados de familias pudientes, porque pudieron pagar ese tipo de abogados, que son bien, pero bien caros. Es decir los actores todos hijos de papi y ya sabemos cómo se comportan la mayoría de hijos de papi, en particular de los últimos tiempos. Mal criados, dominantes, el ego mayor que el de un argentino, groseros, patanes y no sigo. Dicen que todo difunto es bueno, en este caso pareciera que no, que también era joyita, que se creía el dueño del mundo y ni siquiera hacía cola en el colegio a la hora del almuerzo, llegaba y simplemente se hacía atender, por encima de los respetuosos a los que nos educaron que evitáramos, así fuera por miedo, a ese tipo de personajes. Lo oí de primera mano, no lo sostengo ni con la mano izquierda, advierto.

            Entonces, todo historia tiene su trasfondo, tiene héroes y villanos, pero por culiprontos siempre tomamos partido, olvidando que toda historia tiene tres verdades, la mía, la tuya y la verdad verdadera [6], que nunca se conocerá. Y al tomar partido, en la actualidad, con redes sociales, generamos pasiones, para aquí o para allá, sin informarnos, solo por la cara del personaje, por la forma como presentan la noticia y, casi siempre, tomamos el partido que creemos es el que vale la pena apoyar, pero casi siempre nos equivocamos, para nuestra desgracia, pero como en el feis no se ve la coloreada ni se siente vergüenza por lo que se publica. Y nunca nos preguntamos: valió la pena tanto desgaste? Tampoco: valió la pena sacar toda la mala leche por eso? Tanto estrés y tanta discusión que nos hubiéramos evitado, entramos en el juego y debemos pagar su precio.

Alejo de mí mis propios pesares y rabias ante este cuadro desolado de una degradación. Del gozo infinito que es para los hombres aplastar a otros hombres, ahogarlos deliberadamente, envilecerlos, convertirlos en objeto de burla, de irrisión, de chacota –matando sin matar, bajo el ala de la ley o ante su indiferencia.
Pero esos nombres solo designan casos particulares de un fenómeno general: el desprecio por el prójimo, cuando no el odio, tan constantes allí como aquí mismo, en todas partes, una especie de locura epidémica que prefiere las víctimas fáciles. [7]





[1] Humberto Eco. De la estupidez a la locura. Artículo: Renazco, renazco en 1940. Recomiendo la lectura del libro.
[2] No sé de dónde diablos salió esta palabreja, pero para darle síntomas de legalidad se usa sin discriminación.
[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Vultur_gryphus
[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Carro%C3%B1ero
[5] Recomiendo la serie Suits de Netflix, en que termina pensando uno en dónde están los límites.
[6] No sé de quién es esta frase. Veo en internet que se le atribuye a Gandhi.
[7] Saramago. Y ahora, José?