Si Dios existiera, no digo que exista, ni que no exista,
pues soy un ecléctico o un agnóstico y le juego al cincuenta cincuenta, pero si
uno tuviera que confesarse ante Dios para que éste determinara si soy digno o
no de entrar al cielo o al reino de los cielos, por hacer más pomposo el
nombre, tal como nos han prometido sus agentes directos y de esa manera gozar
de las glorias celestiales, que sigo preguntándome cuáles pueden ser, cómo
podría ser esa confesión.
Sería como una entrevista de trabajo en donde uno tiene
que exponer y defender las cosas buenas que se suponen que nos acompañan y que
nos capacitan para acceder a él (nótese que ese él es en minúscula porque se
refiere al trabajo, no a Él, que se escribe con E mayúscula y tildada, por ser
nombre propio o por ser Él, digo y me pregunto ahora). O quedaríamos igual de
atortolados como cuando nos preguntan: cuéntame de ti. Siempre saldrán palabras
favorables, porque bien idiotas si mencionamos nuestras debilidades, taras,
miedos, cobardías, defectos, mal genio ni cosas semejantes, mal haría uno. O
hablaría como abogado defensor, que a pesar de saber que su cliente no es tan
honorable como dice, lo presenta como una víctima de la sociedad y de las
circunstancias.
Si me tocara a mí, además de quedar mudo, como siempre me
ha ocurrido en casos semejantes, acudiría a lo que me enseñaron, que Dios lo
sabe todo y si lo sabe todo para qué me pone a decir mentiras, medio mentiras y
medio verdades o mentirillas para salir lo mejor librado.
Entonces, Alea jacta est. Y que sea lo que Dios quiera,
pues Él lo sabe todo por ser omnipresente, omnisapiente, omnisciente,
ommipotente, es decir, tiene todos los atributos para ser Dios,
ergo, sabrá de antemano cualquier defensa y de esa manera me evitaría decir
cualquier mentira exculpatoria, así sea en defensa propia.
En conclusión, a esa pregunta tan rara, no hay necesidad
de confesión y que Dios nos coja confesados y lo que fue, fue.
Para demostrar una mentira hay que descubrir
la verdad, inspector Salgado. Hasta ese momento las mentiras no existen.
Tomada de Facebook
552757010_1316989973150595_952761357503517715_n
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Para ser incluido en entregas personalizadas pueden solicitarse en: jhernandezbayona@gmail.com