Inicio aclarando que a mi edad no estoy para
eufemismos.
Los momentos más incómodos que he pasado en mi vida han
sido con ese tal minuto de silencio, creado por quién sabe quién, momentos que
generalmente, por no decir siempre, me han parecido una pérdida de tiempo, qué
ironía, y que duran toda una eternidad y normalmente en homenaje a alguien del
que ni siquiera tengo idea de quién era.
Y pienso que no sirve de nada el homenaje,
absolutamente de nada, vale más una palabra adecuada, así no sea sentida, como
lo es el mismo minuto de silencio o un pésame. Tal vez diez segundos serían
suficientes, si es que insisten en la ceremonia.
Y me pregunto si alguien se ha preguntado qué hace la
gente durante ese eterno y obligado minuto de silencio, sugerido por algún
genio, supongo. Todos inician cabizbajos, leves movimientos de cuerpo, balanceo
y movimientos imperceptibles de pies. En los siguientes diez segundos, aún
cabizbajos, de miradas tímidas o hipócritas dirigida hacia los lados para ver
si alguien más ha levantado la mirada, tímida por demás. Quienes tienen reloj
de pulsera (hoy pocos o los pantalleros que pretenden lucir lujo fantoche),
haciéndose el pendejo estará mirando a ver cuándo se cumple el minuto para
terminar con esta ceremonia incómoda. Habrá otros que estarán contando
mentalmente los segundos, con el mismo fin, tratando de no apurarse ni
evidenciarse como el primero que rompe solemne ceremonia. Otros, según la hora
del acto, estarán pensando en el desayuno, el almuerzo o la comida. Habrá otro
que con mirada hipócrita y compungida pasará lista de los presentes, con sus
propias intenciones o tratando de averiguar en qué andan los demás. Están los
criticones mirando quién planchó la ropa, quién está bien embolado, quién va
bien o mal vestido y hasta los coquetos que aprovechan con sonrisas manipuladas
buscando la oportunidad de lucirse.
Y el lamentado o la situación lamentada qué? Pues
nada, a quién le importa.
Sinceramente en los minutos de silencio a los que me
vi obligado a asistir, sí obligado, porque nunca le he encontrado sentido a esa
manifestación, siempre han sido incómodos y he pensado en lo innecesarios e
inútiles que son, hay otras formas más honestas de demostrar la solidaridad que
con el acto se pretende.
Nunca entenderé cómo hacen para caber estos
días cada vez más largos en estos años cada vez más cortos.
Tomado de Facebook
523379126_727231516725917_2211727917138062781_n
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Para ser incluido en entregas personalizadas pueden solicitarse en: jhernandezbayona@gmail.com