viernes, 23 de octubre de 2020

Y EL TIEMPO NO PASA?

 

Te escribo con tanta claridad porque en esta época es imposible guardar un secreto. La conversación más íntima es escuchada y repetida y no hay carta que no pueda ser leída y, si es necesario, copiada. Vivimos en un tiempo de recelos y sospechas. Por eso he llegado a la conclusión de que el mejor modo de sobrevivir es hablar y escribir con toda sinceridad.[1]

 

            Cualquiera que pudiera leer estas palabras pretendería que son actuales, pero fueron escritas en 1959 por Mika Waltari, palabras que remitió a hace más de dos mil años, es decir cuando no se vislumbraba ningún adelanto, tan solo el paso de un profeta llamado Jesús, en el segundo de los casos. En el primero, tampoco se vislumbraba demasiado adelanto en tecnología, aunque ya se empezaban a dar los primeros pasos para llegar a la era del internet, casi treinta años después.

 

            Si para aquellas épocas pretéritas, del siglo pasado –para no hablar de las más pretéritas-, se desconfiaba del decir al poder ser oídas por terceros sin que lo supieran los primeros, qué se podrá decir de lo que la actualidad tiene qué decir, porque así no se diga, cualquier algoritmo lo puede deducir y hasta intuir, así se trate de un algoritmo, no de una mente racional. Un chisme, dicho en red social, se multiplica en la medida en que resulte interesante, venenoso o al menos un poco perspicaz, porque tratándose de chisme, todos somos iguales, no importa si son o no ciertos, lo importante es poder replicarlo antes que los demás. La defensa posterior es lo de menos, porque en todo caso se vuelve tan intemporal que un chisme mata a otro mejor y cada tres segundos se genera un mejor chisme, más velado, más hipócrita, más mentiroso, más soslayado.

 

            Por lo visto, a pesar del transcurso de los años, los humanos no hemos cambiado, seguimos con la tergiversación, con el amagualamiento de los hechos, esclavos del chisme, sin importar las consecuencias.

 

            Y entonces me pregunto, si desde hace tantos siglos no hemos cambiado –seguimos siendo chismosos, sin importar las consecuencias-, como esperamos ser mejores en estos tiempos en que hasta la renuncia o la echada del puesto se notifica por medio de una simple nota que puede llegar por una red social o en el mejor de los casos, por algún comentario de algún conocido que nos lo hace saber por el mismo medio.

 

            Por eso, chismosos seremos hasta que nos muramos! Y así lo sabrán, pues el chisme de que uno ha muerto vuela por las redes invisibles de eso que llamamos ciberespacio.

Pero no me arrepiento de ello, pues ningún hombre puede borrar ni cambiar las consecuencias de sus actos[2].

Tomado de Google


[1] Mika Waltari - Marco el romano

[2] Mika Waltari - Marco el romano

miércoles, 21 de octubre de 2020

ORDINARIO

             Lo ordinario de la vida. Una mera frase, afirmativa y si se lee desprevenidamente, la oración puede tener varias lecturas, como evidentemente las hay.

 

            Por ejemplo, con la acepción de ordinario(1): Bajo, basto, vulgar y de poca estimación, la vida queda como algo deleznable(2). Si le doy la acepción de Comúnregular y que sucede habitualmente, la vida adquiere otra cualidad y otra calidad. Ya cambia de enfoque, al no tener un contexto previo. Y si se dice con la acepción de Que no tiene grado o distinción en su línea, es decir, que no se destaca por nada especial, también se le da a la frase otras significancia diferencial.

 

            Pero independientemente a todo eso, me dio por ver lo ordinario de la vida, es decir, que convivimos en una vida ordinaria, la que ordinariamente vivimos, la corriente, la que al parecer no tiene nada de particular o especial.

 

            Precisamente es en este punto en donde puede estar uno de los misterios de la vida, en que no sabemos apreciar el día a día, eso ordinario que hacemos ordinariamente –entendido como corrientemente, no piensen que me refiero a lo basto-, es eso que hacemos cotidianamente a modo de robot, de lo que no percibimos con conciencia. Lo ordinario es respirar, pero se hace de una manera tan automática que no nos paramos a considerar su importancia –aunque en yoga es fundamental-, mientras que lo extraordinario en tales circunstancias sería el no respirar, que ahí sí lo miraríamos como algo especial, cuando lo realmente especial es lo ordinario.

 

            Y después de viejo, esperando siempre lo extraordinario que trajera felicidad, resulta qué equivocada era la apreciación, pues la felicidad no estaba en lo extraordinario sino precisamente en lo ordinario, en el día a día. Se trataba de sonreír ante una nube que nos coqueteaba, llevándonos al recuerdo o a la nostalgia. Era sentir el viento que despeina cuando se adquiere conciencia de su existencia. Es caminar viendo cómo el mundo avanza sin prisa y sin maldad. El canto de un pájaro, la risa de un niño columpiándose, la sonrisa fresca que se recibe de un desconocido.

 

            Es ese ordinario acontecer lo que hace que la vida ordinaria, además de seguir su curso, permite que sea la realidad. Por su lado, lo extraordinario, no es ordinario, no sucede todos los días y pasa muy de vez en cuando y por eso es extra, no es ordinario.

 

—Supongo que porque me gusta el pasado —dijo—. Leer sobre otros tiempos nos enseña que, en realidad, a pesar de que han pasado siglos desde entonces, no hemos cambiado tanto.(3)

Tomado de Facebook

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[1] Según la RAE hay 17 acepciones. https://dle.rae.es/ordinario.

[2] Que es despreciable y no merece ser tenido en consideración. Si se me permite el exceso de locuacidad.

[3] Donna Leon. Muerte entre líneas.

lunes, 19 de octubre de 2020

TODOS MIENTEN

             Una premisa básica y fundamental que guía al doctor House. Por demás muy válida y de allí que su primer diagnóstico no sea tan acertado, debido a las mentiras, medias verdades, omisiones o exculpaciones que el paciente da.

 

            Y no es solo a nivel médico. Fundamentalmente mentimos y especialmente cuando algo no quedó como debía quedar o no fue hecho como debía hacerse. Allí aparecen las mentiras, las medias verdades, las omisiones que permiten una exculpación, en el caso de que se llegue más allá de la búsqueda.

 

            Mentimos por vergüenza. Mentimos por temor. Mentimos a manera de exculpación. Todos mentimos.

 

            Y me preguntaba si eso era inherente al ser humano. Si es un rasgo atávico[1]. Si viene en nuestro ADN, pues todos, para evadir responsabilidad tenemos una disculpa en la punta de la lengua.

 

            Y lo curioso de todo es que aún sabiéndolo, seguimos mintiendo, mintiéndonos, sin vergüenza ya.

 

            Y fuera de todo eso somos egoístas o tal vez sea por eso?

 

—A nadie le gusta enterarse de las desgracias de la gente que nos cae bien, la verdad —afirmó el camarero.
—Es cierto —dijo Brunetti asintiendo, y respondió con otro cliché—: pero la vida es así, se empeña en decirnos lo que no queremos oír.(2)


Tomado de Facebook
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(1) Es decir, propio del pecado original, si se pudiera afirmar, pues se define como semejanza con los abuelos o antepasados lejanos. Aparición de caracteres propios de antepasados. El atavismo suele atribuirse a la expresión de un gen que habría quedado inactivo en algún momento de la historia filogenética de la especie. En términos mendelianos, el atavismo se ha explicado como resultado de la herencia de dos genes recesivos. Wikipedia.

(2)  Donna Leon. El huevo de oro.

viernes, 16 de octubre de 2020

DIVAGANTE

             Ignorancia y analfabetismo eran los males que llevaban al sometimiento del pueblo, según predican quienes saben del tema.

 

            Aunque haya símil entre las dos palabras, hay una distinción, si bien sutil, que las hace diferentes. Ignora(1) quien no sabe y analfabeta(2) quien no aprendió. Quien quiera buscarla, bien puede hacerlo, porque no es mi tema de hoy.

 

            Hoy el analfabetismo ha disminuido –del 27,1 en 1964 al 5,24 en 2017(3)- y a la universidad se va mucho más que antes, muchas más personas, por lo que, en términos generales, el analfabetismo no es predicable como antes, como causa de sometimiento.

 

            Mientras que la ignorancia… ignora el que no sabe, como yo, que ignoro el arte de la panadería o de la ingeniería, pero aún tengo sentido común. Ignorante el fanático que no ve más allá de sus narices. De allí que ignorancia y falta de sentido común, ante la imposibilidad de calcularlos, prevalecen en todos los tiempos.

 

            Y todo para preguntarme, entonces qué? Qué pasó? Que nos idiotizó o qué nos ha mantenido idiotizados tanto tiempo para seguir como estamos? No por falta de alfabetización, pero sí de ilustración, naturalmente la adecuada, porque aún los fanáticos se ilustran de las idioteces de quien los dirige.

 

            Otra divagación mía sin sentido, al haber leído que estamos sometidos gracias a la ignorancia y el analfabetismo, cuando todo se reduce a la falta de sentido común, que, como dirían antaño, ya no es el más común de los sentidos.

 

            He dicho!

Los siglos pasan y nosotros no aprendemos.
Los siglos pasan y nada pasa, solo cambian las formas, amoldandose a los siglos y los siglos siguen pasando, sin pasar nada, en el fondo seguimos igual, como al comienzo, como al inicio. Tanto del bien como del mal, que juntos siemore han existido, diemore gan coexistido, sin cambios, solo las formas, pero la esencia se mantiene, perdura y prosigue.(4)

Tomado de Facebook
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[1] Falta general de instrucción o de conocimientos. 2. Hecho de ignorar o desconocer algo. Diccionario Google.

[2] incapacidad de leer y escribir que se debe generalmente a la falta de enseñanza de las mismas capacidades.Wikipedia.

[3] https://www.mineducacion.gov.co/1759/w3-article-376377.html?_noredirect=1

[4] Donna Leon. Cuestión de fe.

miércoles, 14 de octubre de 2020

IRRESPONSABLE

Tomada de Facebook

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        Irresponsable. Tal vez. Dando opiniones a la loca, y dónde queda la responsabilidad social?

 

            Cuál? Me pregunto. Aunque me exculpo y me tiene sin cuidado esa responsabilidad, acaso quién soy yo para dirigir, para tener poder social? Por el contrario, si lo que yo quisiera era que al menos alguien me leyera, a pesar de que sé que no convenceré al que lo hiciera, aunque a la larga también me tiene sin cuidado, pues hasta aquí sigo siendo un irresponsable, aunque responsable ante mí mismo al tener oportunidad de divagar y de pontificar, sin responsabilidad social.

 

            Irresponsable? Tal vez, pero qué es esa responsabilidad? Acaso soy responsable de mi hermano, dijo Caín al Señor y aún así el Señor lo castigó, -qué injusticia, me digo, pero este mundo no es de los justos, me explico-.

 

            Pero qué es responsabilidad social? Quién la tiene, dónde está o es solo la mía? Si además soy un anónimo, desechable e ignorado, aunque todo sea disculpa, para mí mismo, claro está. Entonces dirán que soy un anarquista. Sí pero no. Irresponsable, me gritarán, tal vez sí, y?

 

Y también creo que debería tener en cuenta que casi nadie cambia al pasar por la vida, o cuando la vida pasa de largo.(1)



[1] Donna Leon.  El huevo de oro

lunes, 12 de octubre de 2020

EN ESTAS SEGUIMOS

             Hoy, por estas épocas, casi siempre desde que se inventaron las redes sociales, me pasa lo mismo. Me sacan la piedra, con sus memes estúpidos condenando la conquista que acabó con los conquistados –aunque siempre y en todo lugar del mundo, ha sido lo mismo, de la China a la Conchinina.- Mano de estúpidos que ni siquiera han leído la historia de su propio país; como fanáticos –y de allí lo estúpidos- alardean con esos memes que solo demuestran su propia ignorancia. Por ejemplo culpar a Colón por las masacres de indígenas, cuando Colón lo único que hizo fue un descubrimiento, se la pasó casi todo el tiempo en el mar o peleando ante la Corte sus derechos, pero hay que arrasar con Colón. Y eso me lleva a la moda que se impuso, importada de no sé dónde, de arrasar con las estatuas de en una época ilustres señores. Al menos las dejaran pensando en que eran obras de arte. El tumbar la estatua de Belalcázar, le quita encanto a la ciudad en donde estaba, era una estatua, pero el imaginario moderno ve el peligro de que baje y arrase con lo que quedó. Y me pregunto, punto y aparte, si el destruir no es vandalismo? No es un delito? Sobre un bien público? Entonces no vale el respeto o al menos el temor a estar enjuiciado? Al menos debería limitarse por esas razones, o no? O por ser indígenas está permitido?

             Entonces esto me llevó a dos temas. El uno, a la actual costumbre de culpar a una estatua por los males de los siglos pasados. Siendo así, deberían arrasar todo el Vaticano pues es propiedad de la iglesia y la iglesia –al no dejar olvidar el pasado- es Inquisición, poder, intransigencia y hasta pederastia. Incluye la Capilla Sixtina, las grandes obras de arte, escultura y pintura, con arquitectura de la mano, pues su origen según ese imaginario no es muy santo, hay manos manchadas de sangre y avaricia. Mano de estúpidos, me sigo diciendo, es que no ven más allá de su nariz? Lo pasado, pasado. Hay que superarlo, han pasado 300, 400, 500 años, por qué no concentrarse en el pasado cercano y en el futuro que está por venir? Y lo que dejaron fueron obras de arte. Pero no, el 12 de octubre hay que envenenar a esta indiamenta, que de paso me gustaría saber si preferirían tener hoy la fisonomía de rastros indígenas –la misma que se ve en huitotos y motilones, si es que aún los hay- o tener la fisonomía que hoy tienen, menos aindiados y más blanquitos? Siguen siendo feos, pero más aclaraditos, será su consuelo.

             De otro lado, me gustaría que leyeran un poquito más de historia, antes de hablar. Los aztecas sometieron a la brava a todos los pueblos de su área –mexicas, olmecas, toltecas- y no era muy suaves que se dijeran, la pascua florida era momento para derramar sangre para los dioses. A los españoles que llegaron les fue bien porque los sometidos se aliaron con españoles y así derrotaron a los aztecas y sometieron toda la península. Y los incas también sometieron a sus vecinos y aún los chibchas, medio tranquilones, tampoco fue que eran peritas en dulce. O recordar a los pielrojas, comanches y demás. El que tiene poder no se lo deja arrebatar muy fácilmente, a pesar de que los sometidos lo intenten a cada momento.

             La humanidad, en toda época, ha sido la misma, no ha cambiado. Unos someten y otros son sometidos, quienes someten implantan su querer, los sometidos obedecen y aún sigue así, ver Afganistán, Irak, Irán, porque los gringos quieren la paz mundial y el orden democrático según su mirada. Así a través de los siglos, basta que recuerden que la historia que nos dieron –para algunas generaciones la que les untaron superficialmente-, toda la historia de la humanidad ha sido de guerras, de sometimiento. No le echemos la culpa nada más a lo ocurrido hace quinientos y  pico de años, pasado que ya no podemos cambiar, que bien o mal, hoy somos producto de lo ocurrido y eso, como quieran verlo, nos hizo menos aindiaitos, como diría mi mamá. Pero pienso adicionalmente, por qué no quitan el puente del 12 de octubre? Ahí si van a gritar todos esos tarados porque les quitan un puente, no una fecha.

             Como sea, me digo, supérenlo, cambien de chip.

             Discursos que solo buscan mantener el odio, sin razón y sin explicación, solo son repeticiones de loras. Sí, todo eso pasó, no se puede negar. Sí, es cierto, catastrófico, pero han pasado muchos siglos, acaso no es hora para preocuparnos de cosas más importantes, del hoy, para el mañana? Dejemos esa estupidez o al menos sigamos con estupideces más modernas, más de hoy, porque de ese pasado hoy nadie es responsable, ni siquiera Dios al haber expulsado a nuestros primeros padres de ese eterno paraíso y habernos condenado al pecado a perpetuidad. O sigámonos dando garrote y buscando camorra en nombre de la expulsión del paraíso, que al parecer tampoco lo era tanto. Al menos seamos estúpidos, pero con estilo, concluyo.

 —¿Quién fue aquel santo que dijo: «Hazme casto, pero todavía no»?

—Creo que san Agustín.[1]

Tomado de Google.
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[1] Donna Leon. Testamento mortal.

viernes, 9 de octubre de 2020

DIVAGACIONES

            Al finalizar cada día pienso en que ya pasó. Un día más, encuarentenado, un día más tal como el anterior, como cada día desde que estamos en este encierro obligado.

 

            Y me pregunto si cada día es igual al anterior, porque es parte de la rutina ya instalada y la rutina es, por definición, igual, sin mayor diferencia. Un constante ir y venir, es Sísifo condenado a la eternidad de su propia rutina, tal vez con un cambio entre día y día, no sensible, no susceptible, no perceptible, pero a la larga un día más o un día menos, como quiera verse.

 

            Entonces se pensará que estoy en etapa de pesimismo o de depresión. Suele sucederle a los pensionados, creo. Pero no lo veo así, aunque tal vez el siquiatra lo considere así, uno nunca sabe, pero como el eventual siquiatra no vive conmigo, tengo a mi favor mi propia opinión.

 

            Simplemente así veo mi diaria cotidianidad. O si se prefiere, reflexiones de un viejito que lindan con las divagaciones, pensando en que solo se tienen recuerdos y esperanzas muy limitados.

 

            Me pregunto si los jóvenes tienen estas mismas sensaciones, pues de ser así, estamos jodidos.

 

—Me parece que los ancianos sienten muy poco interés por el mundo que los rodea y por el presente, y lo que prefieren es pensar en el pasado y hablar del pasado. Y quizá vivir en el pasado. —Hizo una pausa, pero ante el silencio de su superior, Vianello continuó—: Desde luego que eso vale para la mayoría de los ancianos que conozco o conocí: mi abuela, mi madre, incluso los padres de Nadia. Además, si lo piensas, ¿por qué habrían de interesarse por el presente? Para la mayoría está lleno de problemas de salud, o de problemas de dinero, y ellos son cada vez más débiles. Así que el pasado es un sitio mejor para pasar el tiempo, y mejor aún si tienen a alguien que los escuche.(1)


Tomado de Facebook.
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[1] Donna Leon. Testamento mortal.

lunes, 5 de octubre de 2020

EL DILEMA SOCIAL

             O también el dilema de las redes sociales(1) un interesante documental que demuestra lo sometidos, manipulables y manipulados que somos a través del uso, abuso y consumo de redes sociales e información accedida a través de internet.

 

            A lo largo de ese documental me surgieron algunas inquietudes, me iluminaron otras, y algunas más me dejaron estupefacto porque no creía que pudieran ser, aunque hoy por hoy no veo qué puede sorprender al ser humano. Nada más dedicarse a ver películas y se formará uno –se capacitará o profesionalizará, si se quiere- en diferentes formas de realizar ilícitos, modalidades que en el pasado ni se le cruzaban a uno por la cabeza. Hoy el internet y la televisión son universidad gratuita que permite perfeccionar el arte de lo indebido, pudiendo salir bien librado, pero me digo, esos son gajes de la modernidad y no hay nada qué hacer, solo confiar en que el prójimo sea decente.

 

            Pero bueno, el cuento era diferente, sobre mi apreciación a lo que nos llevan las redes sociales y quienes no la usen –que deben ser muy pocos y extraños-, en la misma medida lo hace el internet, así no lo quieran. En el segundo caso, basta con el siguiente ejemplo: de varón, mayor de edad, en edad de retiro, que le dé por ver alguna prenda para sorprender a su nietecito y lo consulta en internet y a partir de ese momento la gran mayoría de publicidad que le aparecerá en lo sucesivo será sobre todo lo relacionado con niños, desde leche en tarro, ropa y juguetes. Ni se diga, ni se imagine, donde al viejito le dé por mirar novedades de juguetes sexuales.

 

            Pero sigo desviándome del documental, el cual me llamó la atención en los siguientes aspectos:

 

-                     Los muchachitos consultados son eso, muchachitos –inexpertos en lo que es la vida real, si se me permite la apreciación, por falta de experiencia, es decir manipulables manipuladores sin límites al no saber aún la delimitación entre lo ético y lo moral-. La apreciación se mantuvo a lo largo del documental porque mientras eran los directivos de la empresa que luego criticaban no dijeron nada y dejaron pasar todo. Pero una vez retirados, compungidos, no sinceramente, como libro abierto hablaron pestes de lo malo que era el sistema y lo peor que era su expatrón.

 

-                         Los creadores de las grandes redes sociales lograron sus fortunas siendo veinteañeros y lo contado es que en su momento lograron hacerse a la base de su negocio, no propiamente por medios muy cristianos –es un decir, pues los cristianos no son propiamente los mejores ejemplos-. Basta ver la historia del Gates o del Zuckerberg o del Jobs, para citar unos ejemplos. Aunque el común denominador es que cuando envejecieron se volvieron benefactores –para pagar menos impuestos?-, se volvieron muy éticos –para causar buena impresión y borrar la anterior?- y hasta buenas personas –así se lava el pasado?-. Se volvieron éticos de su propio invento, a sabiendas de que nadie les parará bolas porque precisamente así diseñaron su producto.

             Niños genios que por su propia experiencia y víctimas de su propio tiempo les hacían pensar en que lo importante era la plata, no importaba cómo se obtuviera, ya el tiempo se encargaría de lavar los trapos sucios. (Me pregunto ahora si todo lo que dije es por pura envidia? Vaya uno a saber.)

 

-                     La cuestión también es que los usuarios somos ratas de laboratorio –y esos niños genios lo saben muy bien-, nos usan como tales para sus experimentos, de lo cual terminamos siendo conscientes, pero termina en que no nos importa, seguimos usando la tecnología, en todos sus aspectos. Son seductores profesionales y al conocer nuestras debilidades, nos hacen adictos y nos explotan, comercialmente claro está, porque somos un negocio para ellos pues entre más hora/redessociales/internet consumamos, más rentables para ellos, queda dicho.

           

-                     Eso me llevó a pensar que ahora no somos producto de nuestras propias decisiones sino producto de un algoritmo –lo que quiera que ello signifique- que nos induce a actuar, haciendo una predicción sobre nuestra predilección –culinaria, de moda, o de preferencias sexuales- y así nos manipulan sin vergüenza, pero naturalmente a estas alturas no nos importa, mientras no se haga demasiado evidente.

 

-                     Y somos esclavos de un algoritmo(2) y lo peor, de un algoritmo predictivo(3), ese que lee nuestra mente y de antemano decide qué es lo que debemos hacer o lo que tenemos qué hacer, según se vea. Predictivos porque nos llevan a donde ellos quieren que lleguemos. Esclavizados, como dije, por la matemática que nos controla, nos conoce mejor y deciden por uno. Así visto, estamos jodidos, para qué vivir, se preguntaría alguno, pero en últimas, es parte de la modernidad, para qué preocuparse? Dirá algún otro.

 

-                     Y eso me lleva a otro punto. Somos tan manipulables, tan predecibles que hasta las redes sociales ya tienen nuestro perfil sicológico, si no siquiátrico, gracias a los muchachitos que juegan con los números y con nosotros –me refiero a los viejitos que hicimos la transición entre la antigüedad y la modernidad-. De allí que ya no necesitaremos ir al siquiatra, bastará preguntarle al doctor Google o al respectivo algoritmo sobre nuestro estado mental, cómo nos ve y quienes somos. Termina uno preguntándose qué tan enfermo estoy. Se hace la reflexión pero al cabo de media hora de estar pensándolo termina uno respondiéndose: qué carajo, la vida continúa y qué mejor droga para mejorar que las redes sociales? Al menos eso dirá el algoritmo.

 

-                     Y qué decir de los que crean caos y división. Será la constante que nos llevará a la destrucción? Vaya a saberlo el algoritmo que lo predice. Divide y vencerás, será el lema sublime de un algoritmo. No lo mire así, me dirán, son negocios, modelos de negocios cuyos inversionistas quieren utilidad –en plata, no en la humanidad, aunque aparenten esconderse en ella.- Y es claro que en los negocios la línea de la ética es bastante débil  y no es lo esencial, pues permite la mirada hacia la derecha o hacia la izquierda, con cualquier justificante, en cualquier caso.

 

            Y para concluir quedé con un sinsabor. Sí, todos estos documentales son muy profundos, permiten ver cómo nos utilizan, nos llama la atención al ver que quedamos evidenciados al ser usados, lo vemos, lo palpamos, nos sentimos hasta culpables –de un pecado que no cometimos- y termina uno preguntándose: Pero y qué?

 

            Nada. Fue la única respuesta que se me ocurrió.

 

… y su mirada tropezó con el Cristo crucificado que también parecía haber vuelto la cara para escapar del hedor.(4)

Tomado de Google. 
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[1] https://www.netflix.com/co/title/81254224?source=35

[2] En matemáticas, lógica, ciencias de la computación y disciplinas relacionadas, un algoritmo ​ es un conjunto de instrucciones o reglas definidas y no-ambiguas, ordenadas y finitas que permite, típicamente, solucionar un problema, realizar un cómputo, procesar datos y llevar a cabo otras tareas o actividades.​ Wikipedia

[3] Me quedo con la noción elemental que me da la razón, porque traté de investigar un poco sobre el tema y la cabeza, que no me da bien para la matemática, se enloqueció y no di pie con bola, como diría mi papá. Tan es así que resultó que, entre mil métodos, lo predictivo tenía nombres simplistas o extraños como El árbol de decisión, Regresión logística, o lineal, Bosques aleatorios (Random forest), Potenciación del gradiente (Gradient Boosting), Redes neuronales, K-vecinos más cercanos (k-NN o Nearest Neighbor) o Clasificador bayesiano ingenuo (Naïve Bayes), por eso preferí seguir en la ignorancia de tales temas y quedarme con la noción elemental de matemática predictiva.

[4] Donna Leon. Líbranos del bien.