miércoles, 7 de noviembre de 2018

IGUALES



            El dogma, sin comprobar claro está, dice que ante los ojos de Dios todos somos iguales, aunque ya estamos acostumbrados a que un papel sea el que nos diga que somos iguales (Biblia, Declaración de los derechos del hombre, de la mujer (para que no nos tilden de machistas), del niño, de la niña (para que no nos tilden de discriminadores), etc.)

            A los ojos de Dios todos somos iguales. Sigo preguntándome qué tan cierto es. (Caín, Judas y otros más también debieron preguntárselo). O trastoco la pregunta, o la respuesta.

            En esta vida no somos iguales. Una verdad a simple vista. Yo no soy igual al vecino ni a mi hermano, que comparte sangre y aún sin decirlo en sentido físico, sino de hermandad.

            Somos diferentes, simplemente eso. Diferentes de pensamiento, de cómo vemos al prójimo, de cómo nos vemos (pregunta ésta que aún no me la he hecho o no me la han hecho).

            Cómo me veo? Diferente a los demás, a la mayoría. Único  e irrepetible, como me dijeron o leí alguna vez, no recuerdo en dónde, de quién ni cuándo. Debió ser hace mucho tiempo.

            Por eso soy diferente, en tantas cosas, en mi forma de pensar, de ver la vida, de sentirme vivo, muy diferente a los demás, por eso sigo pensando que puede que a los ojos de ese lejano Dios seamos iguales, pero en realidad somos tan diferentes y tal vez por eso es que el mundo está como está. Nada más pienso y la igualdad no existe ni siquiera en el cielo, si me atengo a la Biblia, pues hasta los ángeles son diferentes (ángeles, querubines, serafines, tronos, dominaciones y ya olvidé el resto de ascendentes y descendentes; sin olvidar también los que están a la diestra de Dios padre, no hay allí una preferencia? Y si hay preferencia no hay desigualdad?).

            Según la carta de los derechos, semejando a Dios, también todos somos iguales, pero cómo de desiguales nos trata la ley, tal vez a semejanza de Dios, en la lejanía, bonito escrito, realidad diferente e insisto no somos iguales, ni ante Dios, ni ante la ley, ni ante la justicia; somos diferentes y como tales, la justicia, la ley y supongo que Dios, nos trata como tales, diferentes, aún ante la realidad.

            Y luego de escrito lo anterior, para mi eventual contradicción leí a Savater(1) que precisaba:

No hay nada de evidente en eso de que los hombres son iguales. Más bien todo lo contrario: ¡lo evidente es que los hombres son radicalmente distintos unos de otros! Los hay cobardes y débiles, fuertes y valientes, fuertes pero cobardes, débiles pero valientes, guapos, feos, altos, bajos, rápidos, lentos, listos, bobos… por no hablar de que unos son niños, otros adultos y otros viejos, o que unos son mujeres y los demás hombres. De las diferencias de raza, lengua, cultura, etc., no hablaremos por el momento para no liar las cosas demasiado desde el principio. Lo que quiero señalarte es que lo que salta a la vista no es la igualdad entre los hombres, sino su desigualdad o, mejor, sus diversas desigualdades según el aspecto de su físico o de su conducta que prefiramos considerar. Las primeras organizaciones sociales partieron como es lógico de esas distinciones tan evidentes entre unos y otros. Las diferencias se aprovecharon en beneficio del grupo: que el mejor cazador dirija la caza, que el más fuerte y valiente organice el combate, que el de mayor experiencia aconseje cómo comportarse en tal o cual circunstancia, etc… Lo importante era que el grupo funcionase del modo más eficaz posible.

Óleo sobre papel. Espátula. JHB


[1] Política para Amador.

lunes, 5 de noviembre de 2018

ALGUNAS FRASES DE CAJÓN

 

Ya ustedes juzgarán qué es lo que merezco. Diré de paso que casi siempre ha sido así, y que tal vez por eso soy escribano. Me gusta copiar lo que otros relatan, soñar con dramas y episodios que, de haberme ocurrido, quizá me habrían hecho feliz, aun si éstos fueran tristes. Qué importa la tristeza. Es mejor que nada.(1)

 

Vistas en retrospectiva hay una serie de frases que son simplemente de cajón, clichés(2) o dogmas que no han tenido comprobación alguna. Pero por la ignorancia actual son tenidas como verdades universales, en la extensión de la palabra.

 

Veamos algunas que ya me empezaron a dar escozor y por tal razón motivo de crítica en blog.

 

Tú estás hecho para grandes cosas! O, tú eres importante para el universo! O esta otra joya: Viniste a hacer en este mundo algo que no comprendes!



            Son frases que nos deslumbran, que nos ilusionan, que buscan darnos esperanza en aquellos momentos en que la vida no tiene sentido, como realmente no lo tiene y que terminan por no decir nada.

            Estuve hecho para grandes cosas, que nunca se dieron. Qué grandes cosas? Por ejemplo? Le pregunto al universo. Naturalmente no me responde porque el universo no habla, no me habla, es como si estuviéramos peleados o fuéramos dos desconocidos. De lo contrario, si fuera importante para él, seríamos conocidos y nos hablaríamos, al menos de vez en cuando. La verdad es que el universo no habla, es sólo eso, universo, como solo soy eso, yo, una insignificancia ante el universo y no me vengan con carajadas de que soy importante para él; como para qué, me he venido preguntando.

            Ni siquiera sé si estoy conectado con el universo (y no me vengan con aquello de que soy polvo de estrellas, porque si bien soy producto de un polvo, no fue precisamente de estrellas, creo). Y vuelvo a preguntarme: el universo sin mí qué es? Universo. Y yo sin el universo? Nada. Igual, seguiremos siendo desconocidos, el uno del otro, el uno y el otro.

            Pasados todos estos años terrenales, aproximándome al final, cada vez más rápido, me sigo preguntando como al oráculo que lo predijo: Para qué carajos y grandes cosas estuve destinado?

            Sólo frases de autosatisfacción, de superación, de autoayuda, de esperanza para bobos que realmente no ayudan a nadie, sólo a mentirse a uno mismo.

            Y así existen frases como las mencionadas que en últimas son de autonegación, podría decirse.

            Pero el universo conspira a tu favor, predica Coelho. Le respondo, conspira de tal manera que uno no se da ni cuenta, pero se come el cuento.

            Y siendo más extremista, como me gusta, ese universo conspiró en favor del recién nacido que no nació? Del discapacitado que nunca llegó a ser? Del que pudo haber sido y no fue?

Foto: JHB. (D.R.A.)




(1) Santiago Gamboa. Los impostores.
(2) El término cliché se refiere a una frase, expresión, acción o idea que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde la fuerza o novedad pretendida, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora. Wikipedia

viernes, 2 de noviembre de 2018

EL MISTERIO DE LOS DILEMAS


 

El misterio de los dilemas no está en no saber elegir, ni en la elección ni tampoco en especular en lo no elegido. Por eso es un dilema y a la vez, un misterio.

Así puede resumirse la vida, como un misterio y un dilema a la vez, dirigidos por un destino, podría afirmar.

El leer sobre un dilema me hace recapacitar. Imagino en primera persona el relato.

Una falta de previsión, no haber pedido ventana, el único lugar decente en un avión, para quienes no sufren de alturas ni de angustias fantasmagóricas, exclusivo para todo aquel que disfruta de ver nubes, lejanos puntos de tierra y de fértil imaginación.

Pero ese era el destino. Y era tan aferrador ese destino que ni siquiera era posible acercarse al objetivo, ni los intentos de suplantación lograron, al menos por un rato, acceder al panorama tan ansiado y para mayor depresión, tenían que oírse las descripciones, malas descripciones, de un paisaje que sólo un artista puede apreciar.

Cuando no se puede, no se puede, sentencia una voz que antaño lo repetía hasta el hartazgo.

Y qué tal que no hubiera sido por falta de previsión. Si señora, deseo una silla con ventana. Por arte de magia, el deseo hubiera sido concedido. Pero por desgracia, la ventana elegida quedaba precisamente en medio del ala del avión, el único paisaje posible era el eterno color gris del ala. Ese era el destino.

Y qué tal que no hubiera sido así, qué tal que efectivamente se hubiera ganado el premio mayor, pero... en toda historia debe haber un pero, qué tal que el clima se hubiera apropiado de toda una nubosidad alrededor que impidiera toda visión, salvo la de copos avanzando con rapidez hacia la infinitud de un atrás que ya pasó. Ese hubiera sido otro destino.

Qué lío, cómo hacer para hacerme a un lugar tan preciado? Elucubraciones, intenciones, deseos y hasta intentos de zancadillas imaginarias. En la mente todo es posible. Lo mejor, dejarse llevar por el sopor de la nostalgia y del deseo decapitado, ocultándose en lo posible en un sueño no deseado.

Y ahora, viéndolo en retrospectiva, él pudo haber sido. Sí, uno se vuelve más inteligente después de que han sucedido las cosas. Pero si la angustia se hubiera podido superar, hasta se hubieran podido captar multitud de imágenes que acontecen dentro de un avión, que a nadie se le ocurre captar. Anónimos en posiciones algo comprometedoras, soñadores profundos, cabezazos tímidos, esculturales miradas, naturalezas muertas, bombillos titilantes, sopor de avión y hasta dragones plasmados en corpóreos morfeos. Una forma de robar la intimidad ajena. Pudo haber sido otro destino.

Pero no lo fue.

Recuerdo, ya pensando en mí como primera persona, que hace unos días, para un trabajo requería con urgencia de una anécdota atribuida a Sócrates y relacionada con el chisme, algo que había guardado hace muchos años. Sé que la tengo escrita, lo que no sé es en dónde. La busqué, escarbé y casi me mato tratando de encontrarla. No fue posible encontrarla. Difícilmente lo obtendría y no quería fiarme de mi memoria para referirme a ella. Simplemente me rendí, abandoné cualquier búsqueda y acepté ese destino. Ya olvidada la angustia, pasaron dos días y ya tenía casi terminado el trabajo, resignado por la falta de alusión a Sócrates. Pero llegó el milagro, caído literalmente del cielo, por curiosidades de la vida, por Internet me llegó Sócrates y su triple filtro. Quedé atónico al leer el nombre del archivo, simplemente Sócrates y más frío quedé cuando me encuentro con que era el archivo que tanto había buscado. Casualidad? Dicen que las casualidades no existen, otros opinan que es el destino el que no existe. Puede que vayan de la mano, tal vez nunca lo sabré.

Scriptum est.

Desde mí encierro en el piso 9º, en un momento en que el trabajo carece de sentido y además no tengo más que hacer.

… las sociedades humanas inventan cosas (normas, técnicas, teorías…) pero nunca «desinventan» nada. Cuando algo de lo que ya está inventado no nos gusta no puede ser desinventado sino sustituido por otra invención mejor. Para curarnos de lo que ya hemos inventado no hay otro camino que seguir inventando... (1)

Foto: JHB (D.R.A.)


(1) Fernando Savater. Política para Amador.

miércoles, 31 de octubre de 2018

ECONOMÍA NARANJA?


 

No me vengan con pendejadas. Ahora dizque economía naranja. Lo primero que pensé es que si no comía naranja estaba haciendo economía, algo parecido al petroguacate. Pero la mano de estupideces que se inventan para justificar cosas que al común de la gente le tiene sin cuidado por hacerlas enrevesadas; al pueblo lo único que nos interesa es que nuestra economía permita al menos subsistir.

 

Y en economía, a propósito, todo es hágale a ver qué pasa; si va bien, de pronto se gana el Nobel y si no, la disculpa estará en los modelos utilizados. Así de fácil. Y en otros casos, ellos opinan que como no funcionó en las primeras economías, véndalas a los subdesarrollados y así recuperan pérdidas, piensan los vendedores de la idea, claro está. Fíjense nada más en lo del tal neoliberalismo, un fracaso cantado, pero aún así y con todo, nos la vendieron a estos países subdesarrollados, porque lo habían dicho otras latitudes y miren sus efectos.

 

Estoy escribiendo enredado, pero es como escribiría un economista, me digo a modo de consuelo.

 

Pero bueno y eso de la economía naranja? (Porque uno puede ser pobre pero no ignorante, me dije). Me puse a investigar y naranja es porque la cultura y el saber; dicen está asociado con el naranja, el color y no la fruta. Vaya descubrimiento! Me da la impresión de que  a más ciencia, más estupidez! (Eso me dije a mí mismo, para que no se ofendan otros mís mismos!).

 

Y el jugo que sale entre la economía y la naranja está en palabras ajenas: “Es el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual. El universo naranja está compuesto por: i) la Economía Cultural y las Industrias Creativas, en cuya intersección se encuentran las Industrias Culturales Convencionales; y ii) las áreas de soporte para la creatividad.”(1)

 

Sinceramente no entendí mayor cosa, porque me digo que toda idea económica se transforma generalmente en bien o servicio, pero habrá que echarle lo cultural, para que todo el jugo se pueda exprimir, en aquella intersección que sirve de soporte a la creatividad de quien se inventó la palabreja y viene a descrestar indios. (Mí mismo, le quedó clara la exposición, me dije a mí mismo).

 

En una palabra, para mi ignorancia, la economía naranja se limita a escribir un libro, o una novela o a echar una historia, porque el libro nace de una idea que se transforma en un libro, que da lugar a una propiedad intelectual. (Y la carátula naranja? Para que le cuadre bien la exposición, me dije. Salga con babosadas y nadie me vuelve a leer y pierdo mi economía naranja, le repliqué). Pero el problema es que la cultura no genera ingresos.

 

En serio, para justificar cualquier cosa se inventan unos nombres, para descretar indios, me digo. Nada más aquello de ser ecológico, de ser verde, en donde las empresas se volvieron verdes por el hecho de cambiar de lugar la basura. O de bancos y empresas públicas que vieron que una forma de ser ecológico es no mandar las facturas en papel, pero el suscriptor es quien debe imprimir y pagarlas. Se ahorran el papel, se ganan ese sobreprecio que ya tenían –y que venía pagando uno- y fuera de eso le trasladan el problema a uno, así como la culpa porque no somos ecológicos por tener que imprimir para poder pagar, mientras ellos sí lo son.

 

Sigo pensando que hay muchas cosas que me sacan la piedra, por no decir que me emputan, sin eufemismo. Por qué no se concentran los economistas en hacer un mundo más igualitario y no hacer más ricos a los ricos? Por qué no buscan soluciones efectivas en vez de andar experimentando con la economía de los pobres, claro está.

 

Y prefiero terminar acá antes de que mi bilis reviente y quedarme al lado de mi media naranja, que al menos la economía de la casa la compartimos.

 

PD. Luego de escrito me encuentro con la economía creativa, que viene a ser como la naranja, deduje. Y adicionalmente esta otra joya: neurofinanzas (y dice la publicidad: 3 caminos al encuentro patrimonial (ahorro, gestión, deuda) una responsabilidad de generaciones X y uno que otro mileniams)- Me cago en tu madre o la madre que te parió, diría acertadamente un español!

 

De hecho, ellos (los aztecas) habían despreciado las primeras monedas españolas porque les costaba adjudicar valor a algo que no podían comer ni sembrar. (2)

Foto: JHB (D.R.A.)

(1) https://www.rankia.co/blog/mejores-opiniones-colombia/3940907-economia-naranja-definicion-ejemplos-cifras
(2) Gary Jennings, Robert Gleason y Junius Podrug. Sangre azteca.

lunes, 29 de octubre de 2018

APENAS LA CONOCÍA


 

Apenas la conocía y sin embargo creía leer su corazón, creía sentir su tristeza, creía ver su fragilidad.

Apenas la conocía y ya sentía que la conocía de antaño; apenas la conocía y ya creía conocerla... y ya deseaba conocerla.

Disfrutaba viéndola, oyendo su risa espontánea y hasta sus alocados ímpetus de explosiones de furia, su constante parloteo y su constante actividad, sus picantes comentarios y sus escasos silencios.

Una mancha en la pared dibujada al azar por el azar.

Desde hacía días quería contarle lo que veía en él, pero nunca había llegado el momento. Un día llegó el momento y le preguntó:

- Qué ves?

- Una mancha.. - dijo ella y luego agregó- Un avión.

- Qué más? Prosiguió él.

- Un pájaro...?

- La libertad... concluyó él.

Una llamada cambió el giro de la vida. Supo que se iba y una eterna tristeza invadió la eternidad del segundo en que lo supo.

La mancha se fue destiñendo y con ella se fue yendo la libertad. Él simplemente le dedicó una sonrisa, sabiendo que solo así podría darse la despedida, porque ya estaba acostumbrado a las despedidas y a ver cómo la libertad se iba.

Óleo sobre papel, técnica espátula. JHB 

viernes, 26 de octubre de 2018

ESCUCHA



Escucha, escucha el silencio,
Escucha la noche... toda la noche,
Ella te dirá los pesares de tu corazón.

Escucha, escucha cómo pasa la vida,
Escucha cómo la vida se va...

Escucha, escucha tu corazón,
Él te dirá cómo es la vida,
Pero nunca te dirá... cómo será tu vida.


Óleo sobre papel, espátula. JHB.

miércoles, 24 de octubre de 2018

ANOCHE


Anoche, por si lo olvidas, tuviste cuatro sueños que debes recordar y para que no lo olvides, te los voy a resumir, porque eras muy joven, estabas en tus quince años...

Recuerda que estabas en un lugar conocido, pero a la vez desconocido, porque era un lugar que tienes presente al haber estado allí en tus sueños, pero en la realidad, no has podido ubicarlo en un sitio preciso. Estabas allí, una calle en un espacio bastante abierto, caminabas con otras personas, por ahora intrascendentes y salía un conejo y lo perseguían, se iba pero volvía, todos lo rechazaban con el pie; se iba pero volvía... En cuanto a ti, también te perseguía, rozaba su cuerpo contra tu pierna, tu le rechazabas suavemente y se alejaba, pero insistente volvía. Pasado un tiempo, sentías que el rechazo del conejo no era propiamente por temor a él y poco a poco le empujabas como diciendo sigue tu camino, amigo mío, ya como un compañero del cual te despedías sin ningún temor porque sabías que en todo caso siempre iba a estar allí, de cualquier manera... Al despedirte del conejo supiste quién era, porque se oyó tu adiós, conejo de la suerte!

Después...

Ibas en un crucero, mirabas a través de una escotilla hacia la zona en donde se encontraba la piscina que a la vez era el mar mismo, veías personas que estaban flotando, más que nadando y no estabas muy seguro si eran víctimas de un hundimiento o de su propia diversión, aunque te mantenías calmado. Subías y desde un lado del barco divisabas a las personas que estaban dentro del mar, nadaban o se ahogaban? Nunca se sabría porque ni estaban sufriendo ni estaban pidiendo auxilio, pareciera que estaban nadando. Antes de irse el sueño mandaste un salvavidas a alguien, la última imagen que viste fue a ese alguien metido dentro del salvavidas...

Después...

Estabas, al parecer solo, en la casa de tu infancia, leías y mirabas lo que pasaba en la calle, a un mismo tiempo; en el prado había una camioneta de las de hoy, a pesar de que eras muy joven. Llegó un trasteo trayendo unas sillas de oficina y unas bibliotecas, pasó de largo pero sabías que iban para tu casa, el destinatario era uno de tus hermanos que apareció junto con su esposa, como a la espera de los muebles que llegaban, pero no comprendías la relación de muebles para tu hermano en la casa de tu infancia, un carro último modelo de hoy en un ayer distorsionante. Definitivamente con este sueño quedaste perdido, aunque tampoco es que te haya molestado de ninguna manera el no haber entendido nada.

Después...

En dónde? Ningún lugar conocido, estabas en una acera, te resbalaste y caíste... encima de una cagada, se te ensució una punta del bolsillo izquierdo, una punta de la cartera que tenías en el bolsillo derecho y el pañuelo. Te enojaste? Parece que no, pero qué cagada caer en una cagada... Apareciste en un lavadero grande, con techo de zinc, pareciera el lavadero de la casa de tu tía y comenzaste a lavar el pañuelo, pero ah! de un momento a otro, pasando el jabón el pañuelo se rasgó de un momento a otro, el lugar permaneció, ese patio donde la tía, o tal vez era tu casa de infancia? En todo caso, se veían brevos y al borde del lavadero aparecieron dos serenateros, con guitarras raídas, pero sus voces hacían resonar los boleros que cantaban, dos serenateros como sus guitarras, raídos. Casualidad, esos dos serenateros eran esos dos aprendices de ladrones que tenías de vecinos, pero se les perdonaba todo porque tenían buena voz y los boleros que entonaban eran muy bonitos, a pesar de que no sabías qué cantaban. Así como aparecieron se diluyeron con un despertar.

Después... despertaste...

Son sueños que debo recordarte, porque soy tu recuerdo y de esta forma impido que me olvides...

Toca las estrellas mientras duermes y que tu sueño te lleve a ese lugar que tanto anhelas en tu corazón. Que tomado de la mano, de ese amor eterno, recuerdes los bellos momentos vividos en eternidad. Y que tu ángel de la guarda te cubra con sus alas de luz! Hasta mañana y hasta siempre. Mónica.


Foto: JHB (D.R.A.)


lunes, 22 de octubre de 2018

DICEN


Dicen, los que saben, que las palabras se las lleva el viento. Dicen también, los que saben, que todo pasa y nada queda. Pero también decimos, los que no sabemos, que las palabras se las lleva el viento, pero el recuerdo las retorna. Decimos, los que no sabemos, que todo queda en el recuerdo. Decimos también, los que no sabemos, que un aire, traído por el viento, refresca el recuerdo. Y el recuerdo, así se vaya con el viento, retorna a nuestra memoria.

Y esta memoria, junto con su recuerdo, en algún momento se reencontrará. Recuerdos que vendrán acompañados de tristes sonrisas, de sonoras carcajadas o de pícaras nostalgias. Y un instante hará revivir el recuerdo que jamás se olvidará!

Dicen que en la tumba de San José su lápida decía: No muere el que muere, sólo muere el que es olvidado.

Y mientras exista nuestro recuerdo, qué tan cierto es el epitafio y más cuando hemos trascendido en el recuerdo.

Foto: JHB (D.R.A.)

viernes, 19 de octubre de 2018

PODRÍA...



Podría... un verbo bastante peligroso. Tantas cosas que pudieron haber pasado en nuestra vida... y no pasaron; de cuántas otras nos hemos arrepentido por no haber cogido la otra opción del podría... y de cuántas otras hemos cargado la culpa por haber decidido lo que decidimos. Si no hubiera existido el podría, tal vez este mundo no sería éste, sería aquél...

En cuanto a otros aspectos de mi vida, debo confesar que es en extremo sencilla, por no decir aburrida.(1)


Foto: JHB (D.R.A.)


(1) Santiago Gamboa. Los impostores.

miércoles, 17 de octubre de 2018

LA HISTORIA...



Los conocedores del tema han predicado que la historia la escriben (y la borran) quienes resultan victoriosos, los que tienen el poder. La verdadera historia jamás será conocida, ni aquí ni en Cafarnaúm, por más demócrata que se califique. La historia, como la verdad, tiene tres versiones: la mía, la tuya y la verdad verdadera –que no está por demás señalar que es la que nunca se escribe, ni se replica, ni se menciona-, es la que causa rubor.

La historia es recuerdo, en cualquiera de las versiones que se quiera escuchar y generalmente, al haber un vencido, hiere a alguien y ese recuerdo, heredándose por generaciones, incomoda a alguien, destruye o desmemoriza, refriega o encadena y por eso mismo no deja avanzar, porque el odio queda incrustado. Basta recordar cómo heredamos de nuestros abuelos y padres aquello del odio entre godos y liberales, sin saber en últimas por qué teníamos nosotros que identificarnos con algo heredado sin motivo ni razón. Y ese odio con el correr de los tiempos se fue diluyendo y afortunadamente ya no se distinguen godos ni liberales, a pesar de que nacieran otras inquinas tal vez más fuertes pero afortunadamente, hasta el momento, no tan violentas como dicen que fueron aquellos tiempos de democracia colombiana.

Decía que la historia es recuerdo y no habiendo sido un recuerdo grato, sino todo lo contrario, de violencia, de poder, de miedo, ¿por qué no echarle tierra a ese recuerdo, olvidarlo y comenzar de cero, si fuera posible? Mas cuando esa historia ya quedó enterrada en el pasado, remoto o no tan remoto, ¿por qué no renacer como país, como humanidad?

Y ejemplos hay y por citar, a vía de ilustración, algunos. Los judíos mataron a Jesucristo y han pasado dos mil años y se les sigue cobrando esa muerte a los judíos, cuando se quiere herir con inquina y menosprecio. Los españoles nos conquistaron, nos saquearon hace casi quinientos años y aún hoy se creen superiores, por estar en Europa supongo y nosotros seguimos renegando por haber sido sometidos y saqueados hace siglos, por ser subdesarrollados, supongo. Y no menciono, para no alargarme, a negros esclavos, ni judíos en campos de concentración, ni del resto de humanidad sometida y sometedora.

Si se sigue pensando en lo ocurrido hace siglos, si no se supera esa parte de historia, en lo posible se olvidara, seguiremos cargando el pecado original, la expulsión del Edén, la muerte de Jesucristo o la conquista española, como si hubiera sido culpa nuestra. Estas cargas no se heredan, no deben heredarse porque estamos heredando odios que en últimas no son nuestros, son ajenos, así se trate de nuestros abuelos o tatarabuelos. Es cierto, venimos de un tronco común pero eso no quiere decir que debo responder por lo que ellos hicieron o dejaron de hacer, porque lo que fue, fue.

Y toda esta parrafada a dónde me conduce? Quería expresar que, sin eufemismo alguno, eso de la memoria histórica, hoy, me parece una payasada, un gasto inútil de recursos (¿o no se habrán preguntado cuánto costará ese esfuerzo? ¿Cuánto cuesta mantener el Centro Nacional de Memoria Historia?) y un esfuerzo que sólo levantará y revivirá odios. ¿Quiénes escribirán? ¿Cómo conciliar la historia que deben escribir narcos, paramilitares, guerrilleros, izquierda, godos y liberales, uribistas y demás ralea política? Sólo me imagino la redacción de un artículo cualquiera por todos ellos, si es que se quiere escribir historia. ¿Cómo conciliar todos esos intereses? Lo único que veo en una sesión es la forma como escribirán, reescribirán, traslaparán, rediseñarán y nunca finalizarán, con motivo de egos, de evitar señalamientos, culpabilidades. Y todo terminará en revivir odios, malquereres, desconfianzas y en pérdida de plata.

Mirando lo del Centro de Memoria Paz y Reconciliación en Internet encontré esta frase que dice “que ayuda a no olvidar y mantener viva nuestra memoria histórica." A no olvidar, a eso se reduce, a mantener el recuerdo del odio o la raíz del odio que hoy sienten algunos. Qué tal hoy investigando cuánto se robó Santander, quién mató a Mamatoco o qué se hizo la plata que los gringos entregaron por Panamá? Ello sólo conduciría a llorar por la leche derramada.

Ya sé que alguien, muchos alguienes para ser sincero, dirán que es un esfuerzo para evitar que la historia se repita, porque, como lo dice el viejo cliché, quien no conoce la historia está condenado a repetirla –no se ha podido comprobar esta afirmación que yo sepa-. Conocerla o no hacerlo no implica que haya más bien un deseo por superarla, lo que pasó ya pasó y hoy no es mejor mirar hacia adelante para una mejor convivencia? Enterrar el pasado, darle feliz descanso, sin necesidad de estar llorando permanentemente ante su féretro, sin motivo, sin razón.

He dicho! (porque me cansé de pontificar en árido suelo, que tampoco lleva a nada, aunque cada cuál debería preguntarse en su propia intimidad qué tanto le interesaría, en la soledad el rubor no importa).

Para una tribu indígena de Paraguay, o quizás era de Bolivia, el pasado es lo que está delante de nosotros, porque podemos verlo y conocerlo, y el futuro, en cambio, es lo que está detrás: lo que no vemos ni podemos conocer. El meteorito siempre viene por la espalda, no lo vemos, no podemos verlo. Hay que verlo, verlo venir y hacerse a un lado. Hay que ponerse de cara al futuro. Es muy pobre la memoria que sólo funciona hacia atrás.(1)

Foto: JHB (D.R.A.)



(1) Juan Gabriel Vásquez. Las reputaciones.

lunes, 15 de octubre de 2018

¿CUÁNDO ME PERDÍ?



No sé si la modernidad me está ganando y, por ahora, hay cosas que me son muy molestas.

Una, la forma como se escribe ahora, donde por un lado reina el copie y pegue, sin verificar si realmente viene al caso y la abolición paulatina de las vocales; parece que van a la extinción. Nada más ver cómo, sin distingo de edad, se escribe en redes sociales, en correos electrónicos. Fds, me escribieron preguntándome por fds y yo, perdido no supe qué contestar; pensé que se referían a la reserva federal gringa o a una empresa de entregas, pero yo no tenía relación alguna con ninguna. El doctor Google me dijo que era una tienda de ropa, fuera de serie, pero tampoco, nada qué ver con la pregunta. Hasta que contextualicé un poco más, recordando que me alejo de la gente precisamente por la ignorancia a la que ellos cada vez más se acercan, según mi punto de vista, claro está. Total, me estaban preguntando por mi fin de semana! Dios mío, cada día soy más ignorante porque al parecer los demás ya se involucraron en ese ritmo de vida.

Y mi rechazo se origina en un consejo que me dieron, al ver una respuesta mía sin puntuación ni ortografía por el afán de responder, supongo; y me hizo reaccionar antes de caer en la impertinencia de escribir a lo moderno. Me dijeron, bueno, el siquiatra de la familia me dijo, que así sea un correo debo escribirlo bien, no tanto por el respeto al destinatario, sino por uno, para que el cerebro no se acostumbre a ser perezoso, pues ello conlleva consecuencias neuronales; el cerebro debe ejercitarse para que no disminuya su actividad. Primero muerto que loco, me dije. Por eso es que odio cuando me escriben tipo red social, porque desde mi punto de visto, yo no soy el ignorante, que respeten al menos mi edad!

La otra, que igualmente me ofende y con más profundidad, es otra impertinencia, que así al menos considero. Siento que una persona es cretina cuando se presenta como el doctor fulanito, especialista en algo, con un peachedé en cualquier cosa, doctorado en nosédónde y continúan citando todos los diplomas que deben tener colgados en algún lugar, acaso no basta con ser fulanito? Y no sé si es más cretino el que para sustentarse en algo, que al parecer no puede ser oído de sus propias palabras producto de su propio pensamiento, se respalde en fulanito de tal, doctor en algo, peachedé en algo, doctorado en algo. Acaso uno no puede tener sus propios pensamientos, sus propias conclusiones sin necesidad de sentirse autorizado por la opinión de otro? O son cuestiones de ego? Sólo a los médicos les respeto sus estudios, porque tienen mi vida en sus manos y a mayor especialización, así sea de práctica, es decir viejos, más respeto les tengo. Dios me libre de caer en manos de un médico con muchos títulos, poca edad y pocos conocimientos, a pesar de su aparente especialización y sapiencia.

Desde que se inventaron la necesidad de especializaciones el mundo cambió, porque todo profesional tenía que tener al menos uno, no importa en qué –que lo digan los congresistas de mi época que se especializaron gracias a sus ayudantes o a la universidad que de todos modos le regalaba el diploma, y me consta-; luego era necesario el magister (que no sé qué es y tampoco me interesa investigarlo) y luego el doctorado, más el doctorado del doctorado y no sé cuántas más, que tampoco me interesan a estas alturas de la vida, con pensar en que me quedan unos cuantos años de vida ya es suficiente.

Por eso se me pone la carne de gallina cuando veo a alguien que no tiene los calzones, pienso yo, para opinar sino que acude al expediente de opinar con la opinión de otros, ellos con peachedé, doctorado y mil cosas más, que al parecer los hacen más inteligentes y naturalmente, el bruto es uno.

Y ya que estoy en éstas, recuerdo que hubo un momento de mi vida profesional en que mis opiniones eran respetadas sin necesidad de escudarme en lo que dijeron otros. Con el tiempo y creo que con la llegada de internet, cualquier opinión tenía que estar respaldada, lo que le quitaba originalidad a la opinión de uno. Y con el tiempo, fui desplazado por contratistas asesores, con mil títulos que sabían más que uno, pero cuyos conceptos dejaban mucho qué decir (y me consta), pero eran los asesores de turno. De esa manera me guardé mi opinión y en lo posible no opinaba, el bruto es uno, para qué dar papaya!

Estudié una cosa y por las variantes de la vida, terminé haciendo muchas cosas ajenas a esa profesión, con la claridad de que ese aprendizaje me gustó y disfruté cada uno de los puestos que desempeñé y lo hice lo mejor que pude. Pero recapacitando, hoy me pregunto en qué punto me perdí? Afortunadamente ya la profesión me tiene sin cuidado, de nada me sirve, estoy pensionado, pero me siguen molestando, dándome urticaria si he de confesarlo, estos temas y me sigo preguntando, en qué momento me perdí?

… la lengua, un ser vivo, sufre continuas mutaciones de síntesis, préstamo, influencias de lenguas cercanas, giros coloquiales y de jerga local, que, claro, hacen de ella un instrumento de estudio fascinante, pero que complican enormemente su manejo.(1)


Imagen de Google (2)

(1) Santiago Gamboa. Los impostores.
(2)  https://www.google.com.co/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&cd=&ved=2ahUKEwiEgNGCt4neAhVFqlkKHf0KAUoQjRx6BAgBEAU&url=http%3A%2F%2Fwww.xdviral.com%2F19-conversaciones-de-whatsapp-muy-chistosas%2F&psig=AOvVaw3TtqZn8HXa7xC0aPVNUDbu&ust=1539726633913248