jueves, 22 de marzo de 2018

DEJANDO SOMBRAS



Al pasar por la vida dejamos sombras, no sombras de recuerdo de lo que fuimos, sino sombras invisibles de lo que somos, como estelas de espíritus caminantes en otra dimensión. Esa sensación que a veces nos acompaña y que de algún modo y en algún momento notamos como compañía que a veces asusta, que otras se agradece, por no ser conscientes de ellas.

Será que dejamos alguna sombra de este tipo a nuestro pasar? Tal vez la cuántica tenga la respuesta.

Las sombras serán los recuerdos que dejamos en otros? En las situaciones vividas? En el tiempo?

Será que en cada instante que pasa nuestra sombra queda impresa en el instante mismo? O serán tergiversadas por el viento mientras se graban? Serán sombras o algo más?

Imaginar que cada instante queda grabado en la memoria del tiempo, una grabación inalterada, inalterable; una grabación que sirve de pasaporte al cielo, donde no vale opinar porque lo que fue, fue y Pedro, al advertir alguna mentira, alguna excusa, algún desplazamiento de responsabilidad, alguna suplantación, evitará que prosigamos al paraíso, dejando en evidencia nuestra culpa, simple y llana, pasándonos la película que requiere para refrescarnos que el fueque no tiene allí valor, determinando que seamos nosotros mismos los que ante la evidencia seamos los que admitamos el castigo, porque no hay apelación, recordando que qué mejor portero que Pedro, el que negó tres veces y le iba saliendo caro, porque aún ahora es ejemplo del fueque, tal vez por eso fue el portero designado, tal vez esa fue su ironía.

Tal vez sería la única oportunidad en que objetivamente, sin subjetividad ni eufemismo alguno, se podría asumir la responsabilidad de actos, sin achacarla al prójimo, sin posibilidad de alegar eximentes, ni incitantes, porque no los hay ni siquiera la legítima defensa, ni siquiera los malabares de Granados, Lombana o Delaespriella, porque allí no hay defensa, sólo asunción de la verdad, tal cual, escueta, tal como es.

Sólo quería cerrar los ojos e imaginar.

No hay nada más peligroso que alguien que decide ser decente en el último minuto. Hará cualquier cosa por intentar enmendar su pasado.(1)

Imagen de Facebook. FB_IMG_15095882899431207.jpg


(1) Julia Navarro. La biblia de barro.

martes, 20 de marzo de 2018

TU PROPIO TU


Ante el espejo:
Y te preguntas quién eres?
Y te preguntas quién soy?

Y ese espejo ha de responder:
Si no sabes quién eres, cómo pretendes que lo sepa yo?
Me dirás tus pedigrís, me contarás tus logros, tus estudios,
hablarás de los de tu familia, de lo que hiciste y de lo que dejaste hacer,
pero no me dirás lo que eres, sólo me estás contando sobre tu pasado,
pero no me has dicho quién eres realmente.
Si no sabes quién eres, cómo pretendes que lo sepa yo?
A pesar de que tú seas tu propio yo, cómo pretendes que yo lo sepa?

Y me atreví a replicar:
A pesar de que tu seas tu propio yo, como yo soy mi propio yo,
siendo tu y si ni tu ni yo sabemos quiénes somos, qué podemos hacer?

Con cierto enojo oí responder:
Hoy de nada te valen títulos ni pedigrís ni estudios ni nada de lo que fuiste.
Es inútil, si no sabes quién eres.
Y así dio por cerrada la conversación.

Sin embargo, con desazón logré pensar para mí mismo:
Es inútil, si no sabemos quiénes somos,
me has condenado a no saberlo yo tampoco.

De todos los animales de la creación el hombre es el único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin tener nada que decir.(1)

Óleo sobre papel. Técnica: espátula. JHB (D.R.A.)




(1) John Steinbeck.

miércoles, 14 de marzo de 2018

RECUERDO



Una frase oída al aire me hace escribir sobre el recuerdo. Decía algo de un recuerdo dentro de otro recuerdo.

Inicialmente pensé cómo podía un recuerdo estar dentro de otro recuerdo y recordé la fragilidad del pensamiento, de la vulnerabilidad en la grabación cerebral, en la traición de la mente, en la poca fiabilidad de lo que guardamos en cualquier lado de la cabeza, consciente o inconscientemente, por no mencionar al subconsciente, esas tres personalidades que allí habitan.

Los recuerdos nos confunden y basta con oír las versiones de varias personas a un mismo suceso pasado; cada una trae a su memoria lo que recuerda, le agrega apreciaciones subjetivas, le añade emotividad no ocurrida y al hacer la mezcla con los recuerdos ajenos, queda la sensación de no saber cuál fue realmente el hecho que se recuerda y de allí en adelante, cada vez que se piensa se le sumarán todos los elementos nuevamente oídos para crear un nuevo recuerdo dentro del recuerdo y de así la realidad termina tergiversada.

                Si se piensa un poco más, el recuerdo termina involucrado con otro recuerdo y éste lleva a otro haciendo tal mezcolanza que la verdad se evapora generando una nueva verdad, ya subjetivamente tergiversada, torcida, desconocida.

                Y en eso se nos va la vida, de allí que alguien hubiera puesto en alerta sobre aquella loca que habita en nuestra cabeza y como loca que es, no se puede confiar en ella, aunque a veces diga o parezca decir la verdad, dado que el desprestigio de su lengua le lleva a divagar con propiedad o con dubitación, pero nunca objetivamente.

Era más pequeña de lo que me había imaginado –como inevitablemente son los sitios que la memoria reconstruye-, pero también más aburrida y grisácea. Los recuerdos mejoran el pasado; es la realidad la que falla.(1)

Óleo sobre papel. Técnica espátula. JHB (D.R.A.)


(1) Siddhartha Mukherjee. El gen, una historia personal.

lunes, 12 de marzo de 2018

MI VOTO Y SU INUTILIDAD



He venido sosteniendo que ante mi invisibilidad como ciudadano y aún me atrevo a decir que como persona social –por no referirme al animal social griego- mi voto resulta ser una inutilidad, porque no es el decisorio, es uno más en una urna que confiemos está bien custodiada.

Iba a votar en blanco, esa era mi campaña, pero la soledad me invitó a quedarme en la comodidad de mi rutinario día. Entonces decidí ser ese día abstencionista, porque de todos modos para el congreso –demeritado y desgraciadamente foco de injusticia y corrupción- no tenía candidatos y a sabiendas de que por ser para el congreso, eran elecciones sujetas a la compra del voto.

Leyendo el resultado obtenido, como consuelo de mi pereza para votar, vi que hubiera o no ido, no habría influido en el resultado final. Antanas salió elegido por amplio espectro, que era mi opción, por lo tanto un ser decente, en medio de tanta mermelada y rapiña me representará, sin haber votado por él, salvo que valga el voto de intención, como es mi caso.

De resto, reitera mi pensamiento, siguieron los mismos con las mismas. El miedo hizo que ganaran los que no deberían ganar, aunque en mi sentir, todos deberían perder, no nos merecemos ese congreso que sirve para tres cosas. Nada más que vean las leyes que anualmente aprueban; un montón sí, pero ninguna que piense en el futuro de este país. La mayoría se quedan en el respectivo provincialismo (por medio de la cual el congreso se asocia a la fundación de cualquier pueblo olvidado por Dios; por medio de la cual se reconoce como patrimonio inmaterial de yo no séquécosas; por la cual se aprueban los protocolos de un montón de bobadas que se firman, que se cumplen a medidas, que se incumplen según interés; por la cual se declara patrimonio folclórico, como si la música colombiana aún subsistiera; por la cual se declara patrimonio nacional la casa del telégrafo y así hasta la infinidad y eso que desde la constitución del 91 ya llevamos 1988 leyes, casi todas ellas transitorias y que pasan al olvido del colectivo (si es que la palabra significa algo).
               
Y me pregunto, sin congreso el país deja de funcionar? No lo creería, más bien nos ahorraríamos un montononón de plata; el gobierno dejaría de ser chantajeado para la aprobación de proyectos. Y sí, si conocieran –algunos habrán de conocer- las intimidades del poder y de la política sabrían de tantas cochinadas como las que he presenciado, oído y chismeado, pero como nos gusta el eufemismo, preferimos no decirlas o decirlas en tono tan bajo, como es la política.

Ya me he desahogado. Aún contra mi voluntad, siguen los mismos, las mismas prácticas, la misma democracia y con mi voto o sin mi voto, la vida sigue igual, porque mi voto no define nada, solo define lo que es democracia, el derecho a votar o a abstenerse (léase como excusa pública a la pereza de hacerlo). Esta es mi amada Colombia, la que no nos merece. (Ya oigo decir: después no se queje, pero dentro de la indiosincracia colombiana, el quejarse parece ser un deporte que tampoco tiene eco).

Solía afirmar que la mejor manera de sobrevivir a tanto caos, tanta falsedad y tanto dolor era ocultar la propia naturaleza detrás de una máscara. «La máscara puede reír y gritar, enfurecerse y llorar, pero el rostro que hay debajo de la máscara, nuestra propia naturaleza, permanece impenetrable, impasible, tan carente de alma como el vacío».(1)

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(1) Gary Jennings, Robert Gleason y Junius Podrug. Sangre azteca.

viernes, 9 de marzo de 2018

CÓMO SERÁ EL FUTURO DENTRO DE UNOS CINCUENTA AÑOS?


Las conjeturas son el rompecabezas de la verdad.(1)


Me hice la pregunta en voz alta y lo primero que recuerdo fue que si me la hubieran hecho hace 30 o 40 años mi respuesta seguiría siendo la misma de las personas del siglo pasado, que le tuvimos miedo a la entrada del nuevo siglo, que no avizorábamos lo que podía pasar en el mundo con la tecnología que se nos vino encima y se desarrolló en los últimos veinte del mismo siglo, a pesar de la mente avizora de Galileo, de Verne y de Asimov.

 

Hoy, ya preparados por los avances científicos y tecnológicos mi respuesta resulta demasiado dubitativa porque descubrimos el computador, el celular, el internet y con ellos toda la información posible y lo que hoy nos asusta es el exceso de información, de que no haya imposibles. Dicen que la receta para fabricar una bomba atómica se puede obtener en internet, que un revólver se puede imprimir ya y hasta un puente, leí. Ya no hay imposibles ni siquiera en la imaginación, todo es posible y por eso es atrevida la pregunta, bajo esa conciencia.

 

Cada día se automatiza más la actividad física, primero a cargo de hombres, luego de animales y ahora de máquinas. Y entonces lo que me lleva a pensar es en el futuro de la humanidad. No sé cuántos miles de millones de seres humanos somos actualmente[2] con una alta tasa de desempleo[3], sin contar con ancianos, incapacitados y menores de edad. A esos hay que agregarles hampones, presos, los vagos, los que no hacen nada porque no les interesa, lo que un estimativo a vuelo de pájaro me armó un lío en la cabeza que termino sin palabras para poderme explicar.

 

Entonces, lejos de los números y las estadísticas y si hoy por hoy la vida laboral humana está siendo reemplazada a grandes pasos por las máquinas, cada vez más sofisticadas, más autónomas, más automáticas y hay tanto desocupado –como yo- y la humanidad va creciendo a pesar de una longevidad más larga, va a haber más gente desocupada, por necesidad, por deseo o porque le toca; ya casi todo está en manos de algo tecnológico y me surge la pregunta sólo desde el punto de vista humano: qué va a ser de toda esa gente sin trabajar? Tanto desocupado? Y por más que trato de imaginarlo no sé a dónde va a parar esta humanidad, porque no sé en dónde va a tener cabida. Habrá que cambiar de roles, de forma de ver la vida y de vivirla, con jornadas de dos horas para que no se cansen demasiado y los porcentajes de riqueza contra pobreza serán iguales a los de hoy o todos tendrán todo, porque en el transcurso de ese tiempo uno tampoco nunca sabe.

 

Veo por consiguiente un futuro no muy halagüeño para mi gusto. Y si repaso un poco la historia, son las grandes catástrofes (naturales o las guerras) las que han equilibrado la población, lo que resulta más triste. Como no sé si vengo de una reencarnación, de otra vida, no tengo punto de comparación y cómo habría podido ver en su momento el futuro en aquellas oportunidades, si fue con el mismo pesimismo de hoy. Lástima que sean tan pocos los estados que piensan a diez o quince años, si es que los hay, porque si pensaran en los tataranietos, desde ya deberían sentar las bases para esos años, previendo en todo caso los daños ambientales que se han producido, que naturalmente a lo Trump, no existen, así se ahorra plata, para los ricos.

 

En conclusión, puede que en el futuro haya carros voladores, ciudades inteligentes, comodidades a granel, se haya conquistado otro planeta, pero la cantidad de gente que habrá dónde se posará? Qué hará? Es otra pregunta impertinente para legos como yo, ya sabrán los doctores en economía, estadísticas, finanzas y altas políticas cómo pueden predecirlo, si es que llegan a imaginárselo[4]. Lo único que me consolaría es que dentro de 40 o 50 años alguien lea este escrito, como parte de la arqueología de ese tiempo y piensen que algún desocupado pensó, sin imaginar, lo que sería de la vida de ellos.

 

Para bien o para mal, el hombre desocupado es un peligro!


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(1) Grafiti de antaño, escrito en cualquier pared bogotana, hace ya mucho tiempo.
(2) Actualmente hay unas 7.300 personas en la Tierra. Seremos 8.500 millones en 2030 y 9.700 millones en 2050, según un informe de las Naciones Unidas. Y al final del siglo unos 10.000 millones. https://www.elespectador.com/noticias/actualidad/poblacion-mundial-superara-los-10000-millones-siglo-articulo-575920.
(3) Para el 2017 (conste que ya pasó), se prevé que el número de personas desempleadas a nivel mundial se sitúe en poco más de 201 millones – con un aumento previsto adicional de 2,7 millones en 2018 - ya que el ritmo de crecimiento de la fuerza de trabajo supera el de la creación de empleo, según el informe Perspectivas sociales y del empleo en el mundo – Tendencias 2017  (WESO) de la OIT. http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_541144/lang--es/index.htm.

(3) Aunque hoy ya hay programas para todo, puede verse: Mapa del mundo muestra muertes y nacimientos en tiempo real. Un simulador permite observar segundo a segundo en qué países y ciudades nace y muere una persona. https://www.infobae.com/2013/10/31/1520332-mapa-del-mundo-muestra-muertes-y-nacimientos-tiempo-real/  o una curiosidad en https://www.youtube.com/watch?v=dp0tqdu7fH4.


miércoles, 7 de marzo de 2018

DE CÓMO PODEMOS ESTAR EQUIVOCADOS.




Es un mérito y un elogio a la inteligencia de la humanidad lograr conocer las intimidades del mundo en condiciones extremas, en donde las cosas no son como presumimos, cuando el sentido común se quiebra y la intuición no resulta buena consejera.(1)

Pensaba en el sentido común, cómo era posible que lo que uno considera como sentido común ya no fuera el común del pensamiento. Si la flecha dice que se puede transitar para allá cómo había gente que no hacía caso y hacían lo contrario, pensaba que a esa gente le hacía falta el sentido común.

Luego leo un artículo ¿Viola la física el sentido común?(2) y eso me lleva a profundizar algo en el tema porque arranca haciendo sinonimia entre sentido común e intuición, lo que hace que me confunda un poco más, pero así son las cosas.

 

Arranco entonces con la intuición, definida como el conocimiento directo e inmediato, sin intervención de la deducción o del razonamiento, siendo considerado como evidente.(3) Es decir, al intuir no se reflexiona. Y el sentido común, también (El sentido común no tiene una función de «reflexión»(4)

 

Siendo un conocimiento no objeto de reflexión, de razonamiento, sino de…? Mi mente queda blanqueada al sentirse limitada para expresarse.  Somos muchísimos más grandes que los electrones y los átomos, pero ínfimos comparados con las estrellas. Las velocidades a las que estamos acostumbrados son incomparablemente menores a la velocidad de la luz. Podemos percibir con nuestros sentidos tiempos de algunos años o décimas de segundo, pero no tenemos intuición de millonésimas de segundo o millones de años.(5)

 

Todo esto me lleva a pensar que el sentido común viene a ser individual, a pesar de haber sido adquirido por usos y costumbres milenarias, y que no es tan común a una generalidad, pues lo común puede serlo para una persona pero no para todos los vecinos, para un barrio pero no para una ciudad, para una ciudad pero no para todo el país, para el país pero no para todo el mundo.

 

Y todo me lleva a preguntarme en cómo podemos vivir tan equivocados? Y también si mi sentido común no coincide con el de los demás? Me tocará entonces morderme la lengua cuando vaya a decir: pero cómo es de bruto, cómo hace eso, pues de pronto está usando su propio sentido común, que no nos hace común a ambos! O seré yo el que no tiene el más común de los sentidos, como se afirmaba antes? Que me perdonen entonces mis vecinos!

 

Vaya uno a saber, eso me pasa por hacerme preguntas indebidas!

 

Hay gentes tan llenas de sentido común, que no les queda el más pequeño rincón para el sentido propio.(6)

Óleo sobre papel, con espátula. JHB (D.R.A.)



(1) Héctor Rago.
(2) Héctor Rago. https://www.elespectador.com/opinion/viola-la-fisica-el-sentido-comun-columna-737644
(5) Héctor Rago.
(6) Miguel de Unamuno.

lunes, 5 de marzo de 2018

VACUIDAD



Cada paso que damos en la vida constituye una ganancia (o una pérdida, según desde donde se mire); es un paso dado, necesario, obligatorio, porque no pudimos dar el otro hacia el otro lado, para ver cuál era el resultado.

Y a cada paso el tiempo pasando, igualmente inexorable, necesario y obligatorio, con igual imposibilidad de poder saber el resultado si se hubiera esperado un segundo o adelantado el otro. Ni modo.

Entonces me pregunto sobre la vacuidad de la experiencia, cuando ya se han recorrido la mayoría de los pasos dados por este mundo, cuando ya se avizora la meta final. Y al tratar de generalizar veo que entro en el mundo de los aprietos, por tratar de generalizar, me repito. Entonces me centro.

Somos los títulos que antaño tuvimos, pero ya no lo somos. Somos meros mortales en disfrute de la última etapa, pero aun así nos vanagloriamos de los títulos que tuvimos, pero que ya no tenemos o los tenemos pero ya no sirven para nada y nada qué decir de los títulos y cargos que nuestros padres pudieron tener y que sacando pecho, los hacíamos nuestros, sin derecho alguno, en ese antaño en que era tan importante ser hijo de alguien, importante naturalmente.

Lo que fuimos ya no lo somos, ya no debería importarnos no serlo, no tenerlos, pero sin vacuidad, es decir sin vacío de pertenencia, pero con vacío de pertenencia que ya no es nuestro.

Hoy me preguntan: Su profesión. Yo les contesto: Vago. Lo que fui ya no lo soy, ni me interesa serlo, porque ya quedé liberado de corbata y camisa blanca, vestido de paño y calentamiento de silla, ahora los primeros quedan para ser usados en sepelios, para no ir tan desarreglado. Ya no debo aparentar demasiado, como para qué?

Entonces siento la vacuidad de mi vida laboral y profesional y me felicito por ello, ya no tengo que arrastrar petigrís ni títulos, ni acreditar infinidad de saberes que pudieron servir pero que hoy sólo me estorbarían. Ya no le tengo que demostrar nada a nadie, afortunadamente ya puedo pensar que además de vago, he de ser pensionado.

el maldito aburrimiento de la vida académica… hablar cada vez más de cada vez menos.(1)

Óleo sobre papel. Con espátula. JHB (D.R.A.)


(1) Robert Harris. El hijo de Stalin.

viernes, 2 de marzo de 2018

IMÁGENES




Somos un mundo de imágenes, somos sólo imágenes. Las imágenes gobiernan nuestras pasiones, nos llevan de la ternura al odio, de la indiferencia a la intolerancia, al amor, a la sapiencia.

Nos acompañan en todo nuestro recorrido, aún en los sueños y las pesadillas, por allí también gobiernan las imágenes.

Imágenes del prójimo, del ayer y aún del mañana, de lo conocido, de lo desconocido y de lo conocido pero remotamente, y son imágenes que perduran o se evaporan como los pensamientos.

Ver al Papa abrazando un niño conmueve. Ver a Alejandro VI –el Borgia- tal vez no. Ver corriendo a la niña que huye de Vietnam desuela pero también genera el odio que los gringos quisieron implantar en nuestras almas, cuando se le ve desde otra óptica.

Y así con todo en esta vida. Imágenes del vecino refunfuñón, del amable, del envidioso, del tramposo, del cordial, todas esas imágenes hacen emergen sensaciones y las imágenes son las que terminan gobernando nuestro primer impacto de rechazo, de desconfianza, de bienvenida.

Imágenes que generaban miedo desde la niñez. Fidel Castro, el comunista ese barbudo, recuerdo cuando nuestros padres se referían a él de esa manera. De la distancia que debíamos guardar de los gitanos, porque ellos robaban niños y hacían morcillas, nos embaucaban y dentro de mi recuerdo, de los pocos gitanos que logré ver en aquellas épocas, eran hermosos ojos, atrayentes, aventureros en la mirada de bellas jóvenes gitanas. Pero eran imágenes inevitables que debían ser evitadas, para no ser contagiados, para no ser raptados en el pensamiento.

Las imágenes nos formaron y esas mismas imágenes nos distorsionaron muchas veces el pensamiento, por estar llevadas por la percepción ajena y nada qué decir si la imagen iba acompañada de una frase hiriente, discriminatoria, por ser godo o liberal, de mejor o peor cuna que uno.

Imágenes que realmente eran solo eso, pero que dominaron nuestro andar, por el hecho de estar distorsionadas al ser vistas desde la óptica ajena, que impedían hacer nuestra propia apreciación.

Hoy, la mayoría de imágenes están relegadas al álbum familiar que solo es visto de vez en cuando, pero el prejuicio o la aceptación quedaron grabadas por la eternidad. Y nada qué decir de las imágenes de las redes sociales, envenenan sin sentido o atraen como contrasentido.

Y pensar que sólo eran imágenes de las que no podemos deshacernos. Y eso que no mencioné las otras, las nacidas de las ilusiones, de los deseos, de la ansiedad y de aquellas que miramos sin ver pero que el subconsciente se encarga de guardar, para cuando quiere ilusionarnos o angustiarnos.

El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.(1)

Óleo sobre papel. Espátula. JHB (D.R.A.)


(1) Isabel Allende.

miércoles, 28 de febrero de 2018

SUEÑO



En el ambiente flotaba un dejo a no sé qué. Era como si el mundo no existiera, existiendo; era como viajar dentro de un bus, rodeado de pasajeros que se iban disolviendo uno a uno, quedando solo, como si el ausente invisible fuera uno y no los demás, mientras los demás veían cómo se iba diluyendo uno en medio de su infinitud. O tal vez era al contrario, como si el que se hubiera disuelto fuera uno y los demás indiferentes no se hubieran dado cuenta que uno era el faltante.

Luego, encontrar un perro, un querido perro que fijamente le mira a uno, a los ojos, con mirada de premonición, de despedida, sin saber si esa mirada indicaba que era la despedida, sin conocer si era la de él o la de uno.

Una indescifrable mirada que se convierte en ausencia, sin saber tampoco si es la de él o la de uno.

Sus ojos no reflejaban nada, eran objetivos sin tener calificativos ni explicativos, aunque lo decía todo, sin decir nada concreto, predicando impúdicamente la incertidumbre.

Incertidumbre que es el infinito, como el infinito lo es en sí mismo.

…

Era un escrito inacabado al no saber su desenlace, si es que él acontecía…

Dios no tiene prisa, ¿por qué habría de tenerla yo? (1)


Óleo sobre papel. Espátula. JHB (D.R.A.)



(1) Siddhartha Mukherjee. El gen una historia personal. Frase atribuida a Frederick Griffith,  (https://es.wikipedia.org/wiki/Frederick_Griffith).

lunes, 26 de febrero de 2018

ES DIFÍCIL VIVIR?



No desesperes ni aún ante el hecho de que no desesperas, cuando todo parece perdido surgen nuevas fuerzas, eso significa que vives.(1)

El nombre de un capítulo de Star Treck que removió mi capacidad de hacer preguntas retóricas o como reto a escribir sobre aquello que no tiene respuesta, al menos mientras se viva. (Ya empezó con sus pendejadas existencialistas, oí por ahí.)

            Pero por qué no intentarlo? Me dije en mi propia defensa y de allí que prosiga con la pregunta: es difícil vivir?

            Las respuestas son tan variadas como las personas a las que se les pudieran hacer la pregunta, porque cada uno cuenta con la historia que le correspondió vivir. Al llevado por el divino, puede decir que sí, muy difícil, porque tiene que joderse el doble. Al que sobrelleva una carga considerada difícil en determinado momento igualmente puede reafirmarlo. Al enfermo crónico también opinará. Y así se pudiera ir segmentando población y de acuerdo como le haya ido en la procesión cada uno dirá, porque la carga se lleva adentro, muy adentro -y no me estoy quejando, o sí?-.

            La vida es la sucesión de altibajos, unas veces arriba –en la zona del confort, del placer, del bienestar- y otras abajo –llevado, vuelto…-, por lo que la respuesta lleva a que depende de a quién y cuándo se le haga la pregunta, si es en los altos o en los bajos y resulta, ahora que lo pienso, que la respuesta está ligada a la felicidad que desafortunadamente no es permanente, es cíclica. La vida es difícil cuando la felicidad ha estado ausente.

            Pero también veo que la respuesta está yéndose para otro lado, pues se trata de si la vida misma es difícil, no de la sensación de felicidad o infelicidad que ella trae. Entonces corrijo y ante tal pregunta tan puntual, la única respuesta es que la vida en efecto es difícil, es difícil de llevar, de soportar, de aguantar –con todo y altibajos-.

            Pero igualmente es cierto que sólo cabría una respuesta válida a la pregunta: Sí, es difícil vivir, pero toca, no hay de otra o sí?

Pasó el resto de la noche rezando, buscando a Dios en las oraciones repetidas, pero sabía que Dios no le escuchaba, nunca le había sentido cerca, ni le había dado una señal, y él, pobre de él, desgarrando su vida y la de tantos otros en Su Nombre. ¿Y si Dios no existiera? ¿Y si todo fuera una mentira?(2)



Óleo sobre papel. Técnica espátula. JHB (D.R.A.)



(1) Franz Kafka.
(2) Julia Navarro. La hermandad de la sábana santa.