miércoles, 21 de noviembre de 2018

¡JUAN, ERES UN HÉROE!



Así inicia un correo que me llegó. Me llamó la atención porque que recuerde nunca me han dicho que soy un héroe y lejos de serlo, no he recibido reconocimiento de ningún tipo, si es que alguna vez lo fui.

El mensaje en su interior decía: ¡juan, eres lo máximo! Estamos increíblemente felices porque haces parte de la familia de Change.org Colombia. ¡Somos la comunidad más grande de cambio social en el país! Gracias a tus firmas muchas peticiones en nuestra plataforma se hacen realidad. ¡Por eso queremos compartir contigo estas súper noticias del último mes! (sic). Y comenzaba con una serie de logros obtenidos, tales como: En el Congreso se entregaron más de 30 mil firmas que apoyaban la moción de censura para Alberto Carrasquilla. Que yo sepa, la moción se hundió y las 30.000 firmas se perdieron. En Popayán, con el apoyo de más de 40 mil firmas se realizó un plantón en la alcaldía por la liberación de Takeshi. Se hizo el plantón y? Nunca he creído en los tales plantones, si he de ser sincero. 11.596 firmas lograron que se archivara el proyecto para extender el periodo de alcaldes y unificar las elecciones. Que yo sepa ese proyecto no se hundió por eso y menos por once mil y pico de firmas. Y lo mejor de todo, es que me consideran un héroe cuando realmente nunca apoyé ni firmé ninguna de las peticiones a las que aluden y de las que me hacen héroe.

Bueno, fuera del reconocimiento inmerecido, dicho no a manera de discurso de reconocimiento sino todo lo contrario, el manejo, por no decir manipulación, de la información, hasta en las buenas obras terminan generando una serie de mentiras que, en mi caso, sólo llevan a que me aleje de esas organizaciones que habiendo podido nacer con muy buenas intenciones, con el tiempo terminan endiosándose y creyéndose hacedores de verdad y, como en este caso, manipulando debilidades colectivas haciendo héroe al que simplemente ayudó alguna vez a un conocido con su firma, sin estar convencido. Y no me digan que once mil firmas hundieron un proyecto en el congreso o que faltó una firma para que el ministro fuera censurado. Se nota que no conocen el intríngulis de la política y lo marrulleros que son los que deciden allí.

¡Muchas gracias por todo tu apoyo!
Juntos podemos cambiar el mundo

¡Ya les creí! A propósito esa org es gringa y creo que ni siquiera han oído de un país que se llama Colombia y vienen a descrestar indios. Y no sigo con mi mala leche originada por un título que nunca perseguí, merecí ni deseé. Y qué héroe ni qué carajos, héroe por… mejor me callo.

Los animales buscan, nosotros somos rebuscados. Cada necesidad es lo que es (física, zoológicamente) pero también es todo lo que nosotros queremos que sea, lo que queremos que llegue a ser: de modo que cada necesidad satisfecha no produce sólo alivio y reposo, sino también inquietud, afán de más y mejor, siempre más y mejor. Antes te he dicho que el problema es que los hombres no sabemos lo que necesitamos; me refiero a que no sabemos lo que necesitamos porque no sabemos lo que queremos. Y «querer», para los humanos, es la primera y más imprevisible de las necesidades. Permíteme un poco de gimnasia dialéctica: los animales quieren (es decir, apetecen según sus necesidades) porque viven, mientras que los hombres vivimos… porque queremos.(1)

                   
Tomado de Google (2)


(1) Fernando Savater. Política para Amador.
(2) 22141004_10155575505450168_1293335619566068445_n.jpg

lunes, 19 de noviembre de 2018

EL FUTURO YA ESTÁ AQUÍ.



Gaviria, cuando se posesionó por allá en el año 90, gritó eufórico, aunque en ese momento no tan convencido de su papel presidencial, Bienvenidos al futuro(1) –inclúyase si se quiere el dejo pereirano que le era propio-.

Hoy leo que Duque ha dicho al presentar sus actividades de los primeros cien días: el futuro ya comenzó(2) -sin estar seguro si el que manda es él, supongo-.

Sé que la noción del tiempo es relativa, pero para el paisano corriente, presente, pasado y futuro son nociones que tienen que ver con el hoy, el ayer y el mañana. Pero para la demagogia las frases rimbombantes hacen la historia y siendo así, si el futuro de Gaviria empezó en el 90, querría decir que esta patria boba se quedó congelada durante veintiocho años hasta que Duque decretó que desde ya empezaba? O era un bienvenida latente hasta que le dijeran que mañana ya es hoy?

Otra de las frases sin sentido que se inventan gurús publicistas, mercado-tecnistas o qué sé yo y en ambos casos de euforia, los palaciegos los veo aplaudiendo con el mismo fervor con que fueron pronunciadas, sin darse cuenta que es solo una frase lanzada a los aires, un juramento de bandera, que en cualquier caso ni es cierta ni se va a hacer real, que sólo es quimera demagógica.

El punto es que con frases cortas que llegan al oído o al alma se logra el efecto deseado, poco importa la verdad que contengan y a eso nos hemos acostumbrado y nos creemos el cuento (como aquél de mano dura y corazón blandito? O cómo era que en el púlpito predicaba Uribe?).

Como sea, eso se llama manipulación y hoy, en pleno siglo XXI, en donde el avance en casi todas las ciencias es tan apresurado y a veces caótico, lo que resulta cierto es que nos gustan las frases demagógicas, para ocultar desde allí nuestra desesperanza.

En uno de sus cuentos dice Franz Kafka: «Por favor, deja que el futuro siga todavía durmiendo como merece. Ya que si uno lo despierta antes de tiempo, tiene entonces un presente dormido».(3)



De Google (4)


[1] https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-70158
[3] Fernando Savater. Política para Amador.
(4) https://cdn.memegenerator.es/descargar/547777

viernes, 16 de noviembre de 2018

¿CÓMO ME VERÉ DENTRO DE DIEZ AÑOS?



Cómo me veré dentro de diez años? Una buena pregunta que, en principio no tiene respuesta. La vida da demasiadas vueltas como para aventurarme a dar una respuesta, ni medianamente acertada. Si me preguntan cómo me siento ahora, podría responder que como me sentía hace veinte, porque es como si el espíritu se hubiera congelado en el tiempo y mantuviera la edad de aquellas épocas. Sin embargo, espíritu y espejo no van de la mano. El espejo me dice otra cosa y dentro de diez años me dirá otra muy diferente, pero creo que dentro de diez años, mi espíritu será el mismo que se congeló hace veinte, por eso, si me fuerzan a una respuesta, sólo puedo decir que dentro de diez años mI espíritu seguirá como hace veinte, aunque el espejo diga lo contrario.

Un escrito que me hice precisamente el 22 de febrero de 2005, para ver si lo leía diez años después y podía tener una respuesta. Han pasado trece años y ocho meses, día más, día menos y me lo encontré curiosamente.

La cuestión es que no recuerdo cómo era hace trece años: ya no tengo recuerdo físico, es decir cuando tenía precisamente cincuenta años, tanto que ya ni recuerdo en qué ni en dónde trabajaba para esa época, la diferencia es que en ese tiempo seguro andaba de paño y corbata, objetos hoy abandonados por la tranquilidad de la pensión. Hasta tenía reloj, objeto que igualmente fue desechado porque ahora muchas veces ni siquiera sé la fecha en que estoy y menos la hora, porque ya no estoy contra el tiempo, él es el que está contra mí.

Lo inocultable son las canas, la calva, las arrugas, el genio y la figura que se han modificado en más de diez años pasados, como podrá corroborar el espejo, el único que me puede decir cómo estoy hoy, porque desafortunadamente es el único sincero que no me puede mentir, así trate de distorsionarme.

Y así como lo escribí hace ya tanto tiempo, es una buena pregunta que no tiene respuesta, en principio, quién sabe qué pasará en diez años, si me vuelvo a hacer la pregunta (aunque la respuesta la sé de antemano, más cercano a la tumba).

Hasta que un buen día, con gran civilización y mucha tristeza, decidimos cortar para dejar de hacernos daño, pues coincidimos en que cada uno era el reflejo deprimente del otro. (1)


Foto: JHB (D.R.A)


(1) Santiago Gamboa. Los impostores.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

OTRO POQUITO DE POLÍTICA


… porque echar todas las culpas a los de fuera sirve de coartada para no sentirse responsables ni obligados perentoriamente a buscar soluciones por sí mismos. (1)

            Había quedado en que odiaba a los políticos, a su corrupción y sed de poder y que los partidos políticos, a mi modo de ver, hoy son iguales, sólo buscan el poder y enriquecerse a toda costa.

            Y entro a otro tema espinoso, los sistemas de gobierno. Al parecer no hay ninguno bueno y el menos malo, al decir de los que saben, es la democracia. Pero queda demostrado que la democracia ni siquiera es buena en el hogar, siempre se requiere de una mano dura, por no decir fuerte. Una de mis jefes, sabiamente en mi percepción, decía que bajo su mandato no había democracia, la única democracia posible era lo que dijera su dedo, sí o no. Y funcionaba bastante bien, a mi modo de pensar.

            Conociendo la historia y repitiéndola también, nuestras democracias se limitan a elegir a los que sabemos corruptos y ansiosos de poder, renegamos contra ellos, maldecimos cuando perdemos, pero siguen ganando los mismos directamente, a través de sus subordinados cuando no por conducto de sus hijos o familiares. Y para colmo, todos opinamos sobre lo divino y humano, estando fuera del ruedo, porque no nos atrevemos o no queremos entrar en él.

            Y dice Savater: La verdad es que la democracia se basa en una paradoja que resulta evidente a poco que se reflexione sobre el asunto: todos conocemos más personas ignorantes que sabias y más personas malas que buenas… luego es lógico suponer que la decisión de la mayoría tendrá más de ignorancia y de maldad que de lo contrario. Los enemigos de la democracia insistieron desde el primer momento en que fiarse de los muchos es fiarse de los peores.(2)

            La democracia por más régimen presidencial parlamentario, estado social de derecho o cualquier otra forma como quiera llamarse y así la soberanía resida en el pueblo, lo cierto es que no está funcionando tan bien como se pudiera desear. De igual manera a los llamados socialistas o comunistas, tampoco es que les vaya tan bien y de la monarquía constitucional ni hablar, pues el rey es simple figura decorativa, como también está demostrado. Y entonces?

            Eso es lo que me he venido preguntando sin encontrar solución alguna. Todos los sistemas de gobierno actuales están corruptos de alguna manera. Y los votantes cada vez más estúpidos, desde mi punto de vista, porque … los resultados son tan ambiguos y hasta oportunistas como cualquier encíclica papal. (3)

            Baste ver un comité, difícil obtener una decisión. Y cuando debe ser tomada, la mayoría prefiere esperar a que el que debe decidir, decida, bien o mal; si bien, palmaditas en el hombro; si mal, ya hay a quien echarle la culpa. Y eso que se habla de un grupo reducido. Ahora imaginar una ciudad o un país, congeniar y lograr consenso de todos los habitantes, siempre habrá discrepancia, odios generados por la opinión ajena, cuando no gritos para lograr imponerse. Y lo vemos cada día. Por eso no hay como pontificar desde mi confortable soledad.

            Oriana Fallaci sostenía que todos los ísmos eran malos: Esta es la época de los ismos - comunismo, capitalismo, marxismo, historicismo, progresismo, socialismo, desviacionismo, corporativismo, sindicalismo, fascismo - pero nadie se percata de que todo ismo rima con fanatismo. Esta es la época de los anti - anticomunista, anticapitalista, antimarxista, antihistoricista, antiprogresista, antisocialista, antidesviacionista, anticorporativista, antisindicalista, antifascista - pero nadie se percata de que todo ista rima con fascista. Nadie dice que el verdadero fascismo consiste en ser anti por principio, como quien agarra una rabieta, negando a priori que en cada corriente de pensamiento haya algo justo o algo susceptible de ser utilizado para buscar lo justo. El sentido e incluso el significado de la libertad se pierde al encasillarse en el dogma, en la ciega certeza de haber conquistado la verdad absoluta, sea ésta el dogma de la virginidad de María o el dogma de la dictadura del proletariado o el dogma del Orden y la Ley, cuando la libertad es el único concepto inapelable e indiscutible. Tanto es así, que la palabra libertad no tiene sinónimos, tan sólo extensiones o adjetivos: libertad individual, colectiva, personal, moral, física, natural, religiosa, política, cívica, comercial, jurídica, social, artística, de expresión, de opinión, de culto, de prensa, de huelga, de palabra, de fe, de conciencia. En última instancia, ella es el único ismo o sea fanatismo admisible, porque sin ella un hombre no es un hombre y el pensamiento no es pensamiento.(4)

            Con esto ya no sé qué pensar, pero en cualquier caso, se requeriría reinventar una forma de gobierno, supongo que con amalgama de todos los conocidos y de los que se conocieron, pero pareciera que no aplicaría a toda la humanidad, pues el ensayo de la ONU ha quedado evidente que es un estado inoperante, corrupto, ineficaz e ineficiente como cualquier otro(5). Y también está la falta de líderes de la talla de Churchill, entre otros. Hoy gobiernan solo demagogos que se escudan en discursos que todos queremos oír, pero que realmente terminan haciendo lo que se les da la gana. Un privilegio de la democracia.

            Tristemente debo reconocer como dice irónicamente Savater(6), nuevamente:

¡A callar, que no todo el mundo puede ser rey! Los que han nacido para obedecer no deben entrometerse en las deliberaciones de los que nacieron para mandar.

Tomado de Google (7)

(1) Fernando Savater. Política para Amador.
(2) Política para Amador.
(3) Ob. cit.
(4) Oriana Fallaci. Un hombre. (Biografía de Alekos Panagulis).
(5) Eric Frattini. ONU, historia de la corrupción. Un libro bastante interesante, para quienes quieran asquearse.
(6) Ob. cit.
(7) Meme-Vargas-Lleras.png

lunes, 12 de noviembre de 2018

POLÍTICA



"Cuando se tienen 20 años, uno cree haber resuelto el enigma del mundo; a los 30 reflexiona sobre él, y a los cuarenta descubre que es insoluble."(1)

Ya que pasó la fiebre política de elecciones y que cualquier traspiés o desacierto del actual gobierno lo vienen cobrando con todo e intereses aquellos de la oposición o de los que simplemente no votaron por el ganador, como es mi caso, cayó en mis manos la Política para Amador, de Fernando Savater. Libro interesante, por demás, sin estar de acuerdo en muchas cosas, estando de acuerdo en muchas otras.

Y eso me llevó a pensar en la política y en su simiente, los partidos políticos de hoy. Reflexioné un poco, verificando mi historia política de identificación partidista para ser más preciso y dentro del contexto colombiano. Sinceramente nunca fui ni godo, ni liberal, ni verde, ni anapista, menos comunista, ni de ninguna secta intermedia. Usé la política según intereses si era necesario; mi mamá me dijo diga que usté es conservador, como su papá y eso fui. Afortunadamente para acceder a los puestos que tuve nunca se requirió definición ni empujón político. Por el contrario, una de mis jefes sabiendo mi desinterés por la política me dijo en alguna oportunidad, diga que usté es godo y su jefe es el senador fulanito y así no lo joden. Así fue. Pero sí conocí de primera mano muchas historias de la porquería, por no decir podredumbre, de los políticos y eso ayudó más a que mi odio hacia ellos sea erizante e hiriente.

            Pero bueno, fuera de mi repulsión, el tema no pudo pasar desapercibido por mi vida, producto de estudios universitarios, de curiosidad histórica, lecturas varias. Y hoy me pregunto, como me pregunté en algún blog anterior, sobre los partidos políticos. Ya no la entiendo muy bien; antes un poco más, releyendo la política inicial de este país, de qué se trataban los partidos, cómo se identificaban, su filosofía, porque viéndolo bien, por estas épocas todos son iguales, lo único distinto son los nombres.

            Qué buscaban los godos de antaño? Se resumía en patria, familia y tradición –como la iglesia que era uno de sus baluartes-. Los liberales? Libertad, sobre todo económica. Los comunistas? Ni idea, porque de comunidad y socialismo poco se veía y eso que las sectas eran innumerables. Y los partidos nacientes en ese momento y hoy murientes como la Anapo, MRL y no sigo.

Y hoy qué persiguen? Pareciera que no hay ideales claros, no tienen vocación filosófica y todo se centra en el pastel que quiere cada uno tomar. He pensado en qué se diferencian los partidos hoy y no encuentro distinción, tanto que ni siquiera distingo las vertientes. Qué es centro, qué es derecha, qué es izquierda, qué es ser verde, o comunista y mucho menos entiendo qué es ser de centro derecha o izquierda o de centro centro; el enmermelado es lo único cierto, la tajada del pastel hace bailar al político. No les importa nada más, mantenerse comiendo pastel, indiferentes a los demás, a las necesidades ajenas. Y tras todo ello: poder, no para compartir sino para aferrarse a él, enriquecerse y querer más poder. En esto todos ellos se identifican.

Hoy, políticamente no soy nada, aunque pudiera decir que soy una amalgama del todo y de la nada, me gusta el gobierno fuerte y firme; odio a los políticos, naturalmente; creo en la necesidad de una sociedad igualitaria, pero no demasiado; en un estado justo, equitativo, libre de toda contaminación. Pero sé que eso es mucho pensar con el deseo y por eso me toca aguantarme con lo que tengo, bien o mal.

Esto da para seguir hablando, pontificando o echando globos, que dejo un espacio para otro blog, mientras me esperan mis cuadros.

De nuevo la cuestión: ¿es bueno o malo este resultado? Te contesto, como antes, que pasó hace tanto tiempo que ya no me acuerdo y que me da igual.(2)


Imagen de Google (3)


(1) August Strindberg. (1849-1912) fue un escritor y dramaturgo sueco. Considerado como uno de los escritores más importantes de Suecia y reconocido en el mundo principalmente por sus obras de teatro, se le considera el renovador del teatro sueco y precursor o antecedente del teatro de la crueldad y teatro del absurdo. Wikipedia.
(2) Fernando Savater. Política para Amador.
(3) 34536303_888469888025485_8768283160506007552_n

viernes, 9 de noviembre de 2018

¿CÓMO SABERLO?


Encontrado en Facebook(1)

La imagen con que inicio este blog me hizo pensar en algo semejante que alguna vez en la vida, en medio de mi ocio, me pregunté. El tema en su momento lo dejé a un lado por ser una pregunta impertinente o simplemente sin respuesta o una pregunta vergonzante, si he de ser más sincero.

Ante la imposibilidad de seguir huyendo de esa vergonzosa pregunta no hay otro camino de enfrentarla, si quisiera perder el miedo a lo que otra persona pueda pensar de mí.

Pero como la edad lo permite todo, ya desvergonzado me vuelvo a hacer la pregunta: Cómo me ven los otros?

La respuesta es sencilla, siempre y cuando la subjetividad no se acomode en este escrito. Me ven tal como fui ante esos ojos que me vieron y me evaluaron. Algunos viéndome como buena persona; otros, como un quisquilloso de mirada enfadada, permanente, para otros más. Risueño o energúmeno. Amistoso o desagradable, según la ocasión. Algunos ojos me vieron con los ojos que mis ojos les vieron.

Y puedo seguir describiendo circunstancias, situaciones, aún pensando que algunos ojos me vieron en todas las facetas posibles y en todas las evoluciones que el tiempo ha permitido.

La conclusión es sencilla: cada uno me vio como me vio en su momento, como me conoció, según circunstancia, según situación. Por eso algunos me quisieron, otros me odiaron, qué se le va a hacer. Y hoy, cómo me pueden estar viendo? Por ser pregunta vergonzante, impertinente y hoy intrascendente, simplemente me tiene sin cuidado, los ojos ven lo que quieren ver, lo que recuerdan haber visto o lo que permitió el engaño, ya estoy viejo para esas maricadas.


Pero te confieso (ahora que no nos oyen los tontos) 
que me llevo muy bien con lo que es la vida 
pero no con la vida como es. (2)

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(2) Fernando Savater. Política para Amador.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

IGUALES



            El dogma, sin comprobar claro está, dice que ante los ojos de Dios todos somos iguales, aunque ya estamos acostumbrados a que un papel sea el que nos diga que somos iguales (Biblia, Declaración de los derechos del hombre, de la mujer (para que no nos tilden de machistas), del niño, de la niña (para que no nos tilden de discriminadores), etc.)

            A los ojos de Dios todos somos iguales. Sigo preguntándome qué tan cierto es. (Caín, Judas y otros más también debieron preguntárselo). O trastoco la pregunta, o la respuesta.

            En esta vida no somos iguales. Una verdad a simple vista. Yo no soy igual al vecino ni a mi hermano, que comparte sangre y aún sin decirlo en sentido físico, sino de hermandad.

            Somos diferentes, simplemente eso. Diferentes de pensamiento, de cómo vemos al prójimo, de cómo nos vemos (pregunta ésta que aún no me la he hecho o no me la han hecho).

            Cómo me veo? Diferente a los demás, a la mayoría. Único  e irrepetible, como me dijeron o leí alguna vez, no recuerdo en dónde, de quién ni cuándo. Debió ser hace mucho tiempo.

            Por eso soy diferente, en tantas cosas, en mi forma de pensar, de ver la vida, de sentirme vivo, muy diferente a los demás, por eso sigo pensando que puede que a los ojos de ese lejano Dios seamos iguales, pero en realidad somos tan diferentes y tal vez por eso es que el mundo está como está. Nada más pienso y la igualdad no existe ni siquiera en el cielo, si me atengo a la Biblia, pues hasta los ángeles son diferentes (ángeles, querubines, serafines, tronos, dominaciones y ya olvidé el resto de ascendentes y descendentes; sin olvidar también los que están a la diestra de Dios padre, no hay allí una preferencia? Y si hay preferencia no hay desigualdad?).

            Según la carta de los derechos, semejando a Dios, también todos somos iguales, pero cómo de desiguales nos trata la ley, tal vez a semejanza de Dios, en la lejanía, bonito escrito, realidad diferente e insisto no somos iguales, ni ante Dios, ni ante la ley, ni ante la justicia; somos diferentes y como tales, la justicia, la ley y supongo que Dios, nos trata como tales, diferentes, aún ante la realidad.

            Y luego de escrito lo anterior, para mi eventual contradicción leí a Savater(1) que precisaba:

No hay nada de evidente en eso de que los hombres son iguales. Más bien todo lo contrario: ¡lo evidente es que los hombres son radicalmente distintos unos de otros! Los hay cobardes y débiles, fuertes y valientes, fuertes pero cobardes, débiles pero valientes, guapos, feos, altos, bajos, rápidos, lentos, listos, bobos… por no hablar de que unos son niños, otros adultos y otros viejos, o que unos son mujeres y los demás hombres. De las diferencias de raza, lengua, cultura, etc., no hablaremos por el momento para no liar las cosas demasiado desde el principio. Lo que quiero señalarte es que lo que salta a la vista no es la igualdad entre los hombres, sino su desigualdad o, mejor, sus diversas desigualdades según el aspecto de su físico o de su conducta que prefiramos considerar. Las primeras organizaciones sociales partieron como es lógico de esas distinciones tan evidentes entre unos y otros. Las diferencias se aprovecharon en beneficio del grupo: que el mejor cazador dirija la caza, que el más fuerte y valiente organice el combate, que el de mayor experiencia aconseje cómo comportarse en tal o cual circunstancia, etc… Lo importante era que el grupo funcionase del modo más eficaz posible.

Óleo sobre papel. Espátula. JHB


[1] Política para Amador.

lunes, 5 de noviembre de 2018

ALGUNAS FRASES DE CAJÓN

 

Ya ustedes juzgarán qué es lo que merezco. Diré de paso que casi siempre ha sido así, y que tal vez por eso soy escribano. Me gusta copiar lo que otros relatan, soñar con dramas y episodios que, de haberme ocurrido, quizá me habrían hecho feliz, aun si éstos fueran tristes. Qué importa la tristeza. Es mejor que nada.(1)

 

Vistas en retrospectiva hay una serie de frases que son simplemente de cajón, clichés(2) o dogmas que no han tenido comprobación alguna. Pero por la ignorancia actual son tenidas como verdades universales, en la extensión de la palabra.

 

Veamos algunas que ya me empezaron a dar escozor y por tal razón motivo de crítica en blog.

 

Tú estás hecho para grandes cosas! O, tú eres importante para el universo! O esta otra joya: Viniste a hacer en este mundo algo que no comprendes!



            Son frases que nos deslumbran, que nos ilusionan, que buscan darnos esperanza en aquellos momentos en que la vida no tiene sentido, como realmente no lo tiene y que terminan por no decir nada.

            Estuve hecho para grandes cosas, que nunca se dieron. Qué grandes cosas? Por ejemplo? Le pregunto al universo. Naturalmente no me responde porque el universo no habla, no me habla, es como si estuviéramos peleados o fuéramos dos desconocidos. De lo contrario, si fuera importante para él, seríamos conocidos y nos hablaríamos, al menos de vez en cuando. La verdad es que el universo no habla, es sólo eso, universo, como solo soy eso, yo, una insignificancia ante el universo y no me vengan con carajadas de que soy importante para él; como para qué, me he venido preguntando.

            Ni siquiera sé si estoy conectado con el universo (y no me vengan con aquello de que soy polvo de estrellas, porque si bien soy producto de un polvo, no fue precisamente de estrellas, creo). Y vuelvo a preguntarme: el universo sin mí qué es? Universo. Y yo sin el universo? Nada. Igual, seguiremos siendo desconocidos, el uno del otro, el uno y el otro.

            Pasados todos estos años terrenales, aproximándome al final, cada vez más rápido, me sigo preguntando como al oráculo que lo predijo: Para qué carajos y grandes cosas estuve destinado?

            Sólo frases de autosatisfacción, de superación, de autoayuda, de esperanza para bobos que realmente no ayudan a nadie, sólo a mentirse a uno mismo.

            Y así existen frases como las mencionadas que en últimas son de autonegación, podría decirse.

            Pero el universo conspira a tu favor, predica Coelho. Le respondo, conspira de tal manera que uno no se da ni cuenta, pero se come el cuento.

            Y siendo más extremista, como me gusta, ese universo conspiró en favor del recién nacido que no nació? Del discapacitado que nunca llegó a ser? Del que pudo haber sido y no fue?

Foto: JHB. (D.R.A.)




(1) Santiago Gamboa. Los impostores.
(2) El término cliché se refiere a una frase, expresión, acción o idea que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde la fuerza o novedad pretendida, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora. Wikipedia

viernes, 2 de noviembre de 2018

EL MISTERIO DE LOS DILEMAS


 

El misterio de los dilemas no está en no saber elegir, ni en la elección ni tampoco en especular en lo no elegido. Por eso es un dilema y a la vez, un misterio.

Así puede resumirse la vida, como un misterio y un dilema a la vez, dirigidos por un destino, podría afirmar.

El leer sobre un dilema me hace recapacitar. Imagino en primera persona el relato.

Una falta de previsión, no haber pedido ventana, el único lugar decente en un avión, para quienes no sufren de alturas ni de angustias fantasmagóricas, exclusivo para todo aquel que disfruta de ver nubes, lejanos puntos de tierra y de fértil imaginación.

Pero ese era el destino. Y era tan aferrador ese destino que ni siquiera era posible acercarse al objetivo, ni los intentos de suplantación lograron, al menos por un rato, acceder al panorama tan ansiado y para mayor depresión, tenían que oírse las descripciones, malas descripciones, de un paisaje que sólo un artista puede apreciar.

Cuando no se puede, no se puede, sentencia una voz que antaño lo repetía hasta el hartazgo.

Y qué tal que no hubiera sido por falta de previsión. Si señora, deseo una silla con ventana. Por arte de magia, el deseo hubiera sido concedido. Pero por desgracia, la ventana elegida quedaba precisamente en medio del ala del avión, el único paisaje posible era el eterno color gris del ala. Ese era el destino.

Y qué tal que no hubiera sido así, qué tal que efectivamente se hubiera ganado el premio mayor, pero... en toda historia debe haber un pero, qué tal que el clima se hubiera apropiado de toda una nubosidad alrededor que impidiera toda visión, salvo la de copos avanzando con rapidez hacia la infinitud de un atrás que ya pasó. Ese hubiera sido otro destino.

Qué lío, cómo hacer para hacerme a un lugar tan preciado? Elucubraciones, intenciones, deseos y hasta intentos de zancadillas imaginarias. En la mente todo es posible. Lo mejor, dejarse llevar por el sopor de la nostalgia y del deseo decapitado, ocultándose en lo posible en un sueño no deseado.

Y ahora, viéndolo en retrospectiva, él pudo haber sido. Sí, uno se vuelve más inteligente después de que han sucedido las cosas. Pero si la angustia se hubiera podido superar, hasta se hubieran podido captar multitud de imágenes que acontecen dentro de un avión, que a nadie se le ocurre captar. Anónimos en posiciones algo comprometedoras, soñadores profundos, cabezazos tímidos, esculturales miradas, naturalezas muertas, bombillos titilantes, sopor de avión y hasta dragones plasmados en corpóreos morfeos. Una forma de robar la intimidad ajena. Pudo haber sido otro destino.

Pero no lo fue.

Recuerdo, ya pensando en mí como primera persona, que hace unos días, para un trabajo requería con urgencia de una anécdota atribuida a Sócrates y relacionada con el chisme, algo que había guardado hace muchos años. Sé que la tengo escrita, lo que no sé es en dónde. La busqué, escarbé y casi me mato tratando de encontrarla. No fue posible encontrarla. Difícilmente lo obtendría y no quería fiarme de mi memoria para referirme a ella. Simplemente me rendí, abandoné cualquier búsqueda y acepté ese destino. Ya olvidada la angustia, pasaron dos días y ya tenía casi terminado el trabajo, resignado por la falta de alusión a Sócrates. Pero llegó el milagro, caído literalmente del cielo, por curiosidades de la vida, por Internet me llegó Sócrates y su triple filtro. Quedé atónico al leer el nombre del archivo, simplemente Sócrates y más frío quedé cuando me encuentro con que era el archivo que tanto había buscado. Casualidad? Dicen que las casualidades no existen, otros opinan que es el destino el que no existe. Puede que vayan de la mano, tal vez nunca lo sabré.

Scriptum est.

Desde mí encierro en el piso 9º, en un momento en que el trabajo carece de sentido y además no tengo más que hacer.

… las sociedades humanas inventan cosas (normas, técnicas, teorías…) pero nunca «desinventan» nada. Cuando algo de lo que ya está inventado no nos gusta no puede ser desinventado sino sustituido por otra invención mejor. Para curarnos de lo que ya hemos inventado no hay otro camino que seguir inventando... (1)

Foto: JHB (D.R.A.)


(1) Fernando Savater. Política para Amador.