miércoles, 28 de abril de 2021

DERECHOS CONSTITUCIONALES? JA!

Hay derechos de derechos, pero al parecer a la gente le gusta un solo tipo de derechos, los suyos.  

 

En medio de una pandemia, mundial debo recalcar, salir a manifestaciones es lo más absurdo que se me puede ocurrir. Pero claro, quién soy yo para decirlo si nunca me han gustado: mucha gritería (inútil, como aquello de que el pueblo unido...), desmanes, vandalismo (iba a decir petrismo pero mejor me muerdo la lengua) y, generalmente, no se logra nada con la gritería, ni siquiera en aquellas famosas caminatas por la paz, en las que tampoco participé, si he de ser sincero. No soy proclive a esas manifestaciones de desesperanza. Me conformo con lo que soy y con lo que tengo. 

 

Los gobiernos le tienen miedo, es cierto y, algunos, dicen que también las patrocinan, cuando les conviene. Qué voy a saber yo de esos temas. 

 

Pero sí me da infinita piedra ver manifestaciones en medio de una pandemia, mundial vuelvo a recalcar, en que en las circunstancias actuales estamos en foco de alto riesgo y me pregunto en dónde tienen la cabeza todos aquellos que la convocan (sindicatos venidos a menos, fecode –que solo se interesan por sus propios intereses y no por los de sus aglomerados-, descontentos –por no decir vagos-, que no tienen nada qué hacer sino seguir ciegamente lo que dice un anarquista –disfrazado y cuando le conviene- como Petro, y no sigo mencionando para no dejar salir mi mala leche). 

 

Y los teóricos salen amparados en el supuesto derecho de las masas diciendo que no se puede limitar ese derecho. Pues claro que sí se puede, solo faltan calzones para imponer órdenes acorde a la realidad que se vive. Qué es más importante el derecho a contagiar o el derecho a proteger la salud de los muchos? 

 

Si quieren tumbar este gobierno dentro de la legalidad, aunque siempre existen los inconformes que quieren tumbar el gobierno de turno, me consta de los últimos cincuenta años, existe la posibilidad de revocar el mandato, del que solo se necesitan recoger firmas, no amerita la manifestación. 

 

Y me llama la atención un comentario de afamado jurista que dijo en su cuenta de Twuiter: Creo que hay dos salidas. La primera es aplicar en este caso la tesis del gran jurista Radbruch, según el cual el derecho injusto sigue siendo derecho pero el derecho extremadamente injusto deja de serlo. La aplicación de Radbruch es entonces que incluso una decisión arbitraria debe ser cumplida pero una decisión extremadamente arbitraria, con consecuencias desastrosas y sin posibilidad de recurso oportuno, como este auto, deja de ser válida y no tiene que ser cumplida.  

 

Sinceramente no sé quién sea el gran jurista Radbruch, pero leída fuera de cualquier contexto, pareciera decir que sí, pero no. Que si el derecho es injusto se tiene que cumplir, pero si es extremadamente injusto, ya no. Y qué es injusto y extremadamente injusto? Alguien que me baile ese trompo. Visto así, basta con que cualquiera diga que le parece extremadamente injusta la ley para dejarla de cumplir. Pero mirando un poquito lo que Wikipedia(1) dice del señor jurista alemán (que me llama la atención de por qué no se aplicó cuando los nazis estaban en el poder, que era evidente, como en Rusia, en que la injusticia imperaba pero con su teoría hubiera podido revertir la vaina) que como sea, lo que el señor Radbruch decía, entiendo yo, era que para tales efectos se debe acudir a los tribunales para que decidan. Esto me demuestra que un twuit sin contexto da para largo y ancho. Para eso están actualmente Consejo de Estado y Corte Constitucional, supongo, aunque ya no sé si siguen vendiendo sentencias. 

 

Esta diatriba solo iba dirigida a decir que en tan delicada situación, cómo carajos nos ponemos a aglomeraciones que sólo llevan a incrementar el contagio, a descontrolar la situación pandémica, cómo carajos. Aunque supongo, en la lógica ajena, debe primar el derecho al contagio.  

 

Definitivamente no entiendo. Aunque sí entiendo la irracionalidad y estupidez de la humanidad y la cobardía de los gobiernos. 

 

He dicho. 


Tomado de Facebook
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(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Gustav_Radbruch. 

viernes, 23 de abril de 2021

A DÓNDE VAN LOS PENSAMIENTOS?

Me atreví a decirlo en voz alta. En su cara vi la cara que siempre pone cuando hago preguntas extrañas. Por eso estamos juntos, no por mis preguntas sino por el tiempo que ha hecho que conozcamos nuestras expresiones y sus consecuentes efectos. Tampoco esperaba respuestas, sabe que omitiendo comentarios, mis preguntas no merecen su explicación.

 Aún así me seguía preguntando a dónde iban los pensamientos, todos esos pensamientos a que estamos esclavizados, ante la imposibilidad de dejar de pensar. Hasta dónde viajarían, llegarían a su destino, tal como lo hace una señal de internet? Porque el pensamiento también habría de viajar, como las palabras, ambas intangibles, invisibles, pero con contenido, reales, existentes. Además porque los pensamientos eran palabras no dichas, palabras no expresadas, no verbalizadas, pero eran ideas, energía en movimiento.

 Un cerebro todo el día pensando, pendejadas, está bien, pero eran pensamientos, palabras solo oídas, sin ser vistas. Enclaustrada en el cerebro, está bien, pero deberían volar, como las palabras, como el internet, como el viento, no podían estar encarceladas en un cerebro, como el cuerpo.

 A irían? Cómo se transformarían? Cómo volarían? No me imagino los pensamientos flotando por ahí, esperando un dueño, esperando un oidor, tanto como no he podido imaginarme cómo viajan las señales electromagnéticas, como el Wifi, por ahí flotando. Qué tal que las viéramos, cómo sería el mundo a su alrededor?

 Y estando en éstas alcanzo a oírla diciendo:

 - Y no se te olvide comprar el pan, me oíste?

 - Ajá, respondo en automático, que no me olvide de comprar el pan. Pero sigo pensando a dónde se fueron mis pensamientos? Se van al recuerdo o se evaporan, como si nunca hubieran existido..

 

El asno estaba inmóvil, mirando fijamente al infinito.(1)

Tomado de Facebook

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(1) Marco Vicchi. El recién llegado. 

miércoles, 21 de abril de 2021

FANTASMAS

 Sentirse culpable sin razón, sin motivo, sin haberse hecho nada. Simplemente despertar con la sensación de que se es responsable de algo o de que se es el causante. La quijada angustiada es un síntoma; nuca contraída, un temor aparente, sin explicación, son otros síntomas.


Culpabilidad ausente, pero presente, premonición, latido, sumisión ante la imposibilidad de entender, nada más qué hacer! Culpabilidad ajena? Sensaciones inexplicables. Extrasensoriales? Complejo de culpa?


Sobreviene el deseo de desestresarse, de liberar la nuca, la quijada, dejarlas libres. Estirar la quijada, lo máximo, para sentirse liberado, para liberar ese fantasma, para sentirse liberado; exorcizar la culpa asumida pero no generada. Fue el sueño? Fue la última película vista? Qué fue? Sigo preguntándome. Por qué esas culpas se pegan sin ser llamadas? Porque han de ser culpas, pues si no lo fueran, no se tendría esa sensación. 


Serán fantasmas que nos contagian? Sigo preguntándomelo, porque la sensación sigue latente, sabiendo que no es mi problema.


A veces, casi siempre, no lo decidía él sino su cerebro, que, lo que resultaba bastante irónico, por lo visto pensaba por su cuenta.(1)

Tomado de Facebook.

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(1) Memoria total. David Baldacci  



viernes, 16 de abril de 2021

FORBES

 Una lista intrigadora. Quinientos o seiscientos multimillonarios que luchan entre sí por ser los primeros, así no lo reconozcan.

Una lista publicada para que todos lo sepan, aunque debería ser exclusiva y reducida a los interesados, por ser precisamente ellos los interesados, los que quieren ser los primeros de la lista.

Sin embargo, nada más se publica la lista, todos los periódicos la reproducen y todos, como uno, sin plata y sin posibilidades, nos ponemos a leerla, con el objeto perverso de ver si de casualidad aparece nuestro nombre, ilusos con aspiraciones. Y como es imposible que uno aparezca, nos ponemos a buscar a los coterráneos, como si al encontrarlos eso nos hiciera más ricos, a nosotros, ilusos con aspiraciones, porque ellos, ellos sí saben lo que tienen, saben en dónde está la plata y no propiamente acá, y viven, no propiamente acá, pero sentimos un orgasmo si aparecen connacionales en la lista, a sabiendas que tienen plata no por altruismo, tanta que ni siquiera se codean con sus coterráneos, ellos sí saben para qué es la plata.

Lista para generar envidia? Para sacar lo peorcito de los pobretones que no la tenemos? Para demostrar cómo otros han hecho plata ante la imposibilidad de haber sido nosotros los elegidos, aunque eso sí generando en nosotros los peores deseos ocultos: la envidia, básicamente la envidia por esa plata que, ni ganándose la lotería, se podría igualar.

Y ellos, mientras leen la lista, se sonríen picaronamente de todos esos ilusos con aspiraciones que no están en la lista. Pobre de ellos, alcanzan a pensar.


La gente siempre quiere lo que no tiene.1


Tomado de Google. 20177539

1 Shtisel, Serie de Netflix

miércoles, 14 de abril de 2021

NO VALE LA PENA

             -No vale la pena. Había dicho ella.

             Pero no dejé de preguntarme sobre la responsabilidad de los otros, de los que habían usufructuado el poder, en cada momento. Pensaba en ello, al ver un programa sobre armas nucleares, sobre la responsabilidad de ellos. Me preguntaba cuántas bombas nucleares se habían disparado hasta hoy (el doctor Google me informó que más de dos mil).

             Y con ellas cuántos atolones han desaparecido, cuánto daño al medio ambiente y al ecosistema se ha causado y quién respondía por esa irresponsabilidad. Recordar que había visto en algún programa que Oppenheimer había opinado que las bombas de Hiroshima y Nagazaki se debían lanzar sobre las ciudades y no en los alrededores, porque opinaba que era la única forma de acabar la guerra. Visto desde la distancia, uno puede opinar sobre la irresponsabilidad de la decisión o de una oportuna solución a un problema mayor, todo tiene sus dos caras. Queda en el ambiente cuál sería la mejor solución. Una cosa es ver las cosas en el momento y, otra diferente, es verlas en la distancia y en retrospectiva.

             Qué tanto daño le han hecho a la madre naturaleza, a la madre Tierra y cuánta responsabilidad han asumido? Y se supone que todos ellos responsables venidos de países avanzados (USA, Rusia, Francia, Inglaterra, China) y otros no tanto (India, Corea, Irán…)

             Y todo como si nada y por eso me preguntaba en voz alta cómo es posible tanta irresponsabilidad? Cómo obligarlos a asumir esa responsabilidad?

             Sí, como dijo ella, son cosas en que es mejor no pensar, como para qué?


—¿Es Jesucristo? —dijo mi madre—. Nos ha salvado de la podredumbre.
—Ha muerto en vano —dije— su sacrificio no ha servido para nada. Los buenos se salvan, pero con los malos no hay nada que hacer. Y los hombres son malos.

C. MALAPARTE.[1]

Tomado de Facebook
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[1] Citado por Marco Vicchi. Muerte en Florencia.

lunes, 12 de abril de 2021

ENSIMISMAMIENTO

 -          Me estás oyendo? Dijo ella.

 

Hubiera querido ser un pájaro y verme volar por la infinidad de los cielos, como Juan Salvador Gaviota, entregado a la paz, los vientos, el sol, la distancia, la soledad, la libertad.

 

Recuerdo estar en kínder, mi puesto daba contra el ventanal y desde allí podía ver cómo iniciaba la montaña cubierta de eucaliptos y frondosa naturaleza, toda ella ajena a la mano del hombre, mientras la profesora estaba recitando su letanía, a la que no le ponía atención, por estar soñando. Soñando con ser ese pájaro que se posa en alguno de esos grandes eucaliptos, rodeado de naturaleza, mientras en la distancia veo cómo unos niños, sentados en pupitres prestan atención a su profesora o eso aparentan.

 

Posado en una rama, buscando otra con mejor vista, pasando de rama en rama, despegando hacia los cielos y retornando a ese comienzo de bosque, húmedo, apenas iluminado por el sol, al ser las primeras horas de la mañana. La libertad de movimiento, no atado a un pupitre; la libertad de decisión, volar a cualquier lado, sin importar que la eme con la a es ma.

 

Ensimismado imaginando el vuelo entre las nubes, flotando con los vientos y sintiendo ese primer calor matinal que envuelve como un cariñoso abrazo, gozando el momento, disfrutando el panorama, la libertad plena, ensimismado en mí mismo, sin importar lo que nos rodea, porque todo lo que nos rodea es plenitud, sentida en su máxima expresión… Hernández, sigue con nosotros? Recuerdo haber oído. Y el automático respondiendo, sí, señorita, es lo que me devuelve a esta otra realidad.

 

… tás oyendo? Decía ella.

 -          Sí, le respondía automáticamente, y entonces…? Logré balbucear.

 

Muchos años antes, se había preguntado cómo y cuándo uno se da cuenta de que ha envejecido, ahora quizás conocía la respuesta. Un día pensó en el pasado y le asaltó una gran melancolía. Ése debió de ser el momento preciso en el que se hizo viejo. Antes de entonces, los recuerdos sólo eran imágenes lejanas, más o menos difusas, un reguero de acontecimientos sin peso, pero después de aquel día se convirtieron en algo muy distinto, algo difícil de definir, a medio camino entre el consuelo y la resignación.[1]


Óleo sobre papel. JHB (D.R.A.)



[1] El comisario Bordelli. Marco Vichi.


viernes, 9 de abril de 2021

REACCIONES

             Iba por la calle, a modo de paseo con mascotas, Milan y Randal me acompañaban, dos grandes perros, con decir que el uno es un gran danés y, el otro, un criollo tamaño gigante. Naturalmente cuando los ven, la gente se asusta o tímidamente cambian de dirección, no sabiendo que son unos falderos de tiempo completo.

 

            De un momento veo correr a alguien cruzando la avenida y en cuestión de segundos veo otras personas detrás, también corriendo y luego alcanzo a distinguir unos gritos que alarmaban ladrón. Le vi que venía hacia mi dirección y se me ocurrió plantarme frente, teniendo a cada lado un perro y el ladrón al verme cambió de dirección, tampoco sabía que por una caricia o por una galleta y más por lo segundo esos perros no harían nada.

 

            Veo pasar la película y el ladrón huyendo, tras él unas cuantas personas, entre ellas la infortunada a la que le habían quitado el morral. Delante del ladrón, al haber un paradero de buses, uno de los conductores trató de interponerse y lo que alcanzó a hacer fue una zancadilla. Efectiva pues el ladrón rodó al suelo, pero, como lo saben hacer los ladrones, no sé cómo se levantó y prosiguió la carrera, pero por tratar de insultar al que lo había tumbado, al voltear la cabeza él mismo volvió a caer al pavimento y en esta oportunidad todos los perseguidores le alcanzaron.

 

            En el suelo, todos, ante una orden invisible, comenzaron a patearlo, a insultarlo. Una buena paliza le dieron, un buen escarmiento ante la imposibilidad de hacer justicia efectiva. No me quedé a ver el final porque debía continuar con mi caminata perruna, pero tuvo un buen final, un buen escarmiento.

 

            He de confesar que, de buena gana, hubiera ayudado a patear al hampón, ganas no me faltaron, todos a una, como en Fuenteovejuna.

 

            Lo digo sin ruborizarme pero ese instinto atávico, si es la explicación, me parece la mejor justicia que se puede impartir, ante la imposibilidad de que otra justicia, divina o humana, pudiera existir.

 

            Pero en tales circunstancias, seguimos comportándonos como animales, con el perdón de los animales, que lo hacen por instinto.

 

Somos animales, amigo mío, no lo olvidemos. Mal que le pese a la iglesia, que quiere convencernos de que somos puro espíritu, o a vuestros simpáticos gobernantes, que nos ven como una lista de números en un papel.[1]

Foto JHB (D.R.A.)


[1] Maurizio de Giovanni. Y todo a media luz.

miércoles, 7 de abril de 2021

UN DÍA CUALQUIERA

             Un día cualquiera, ante la inquietud de recibir una tarjeta que había solicitado hacía diez días y que me habían dicho que en tres días hábiles la enviaban y viendo que pasaba el tiempo, quise preguntar al teléfono rojo del bancodav (ups!) qué había pasado con el envío.

 -                     Buen día, señor Juan, en qué le podemos servir? (4:02 pm).

-                     Quisiera preguntar cuándo me envían una tarjeta de crédito que solicité por reposición hace más de una semana?

-                     Un momento, señor Juan, verificaremos en el sistema.

 Se hace un silencio sepulcral, dado que ya no ponen esas tonadas que antes ponía para la espera, afortunadamente, pero en el silencio no queda más remedio que la espera hasta que le dicen a uno:

 -                     Gracias por su espera, señor Juan. (4:08). De qué tarjeta se trata?

-                     De crédito.

-                     No, el tipo de tarjeta.

 Qué carajos me está preguntando, me pregunto en silencio, será que le digo que una negra, como en efecto es el plástico?

 -                     No entiendo, es una tarjeta de crédito que tengo con ustedes.

-                     Señor Juan, la franquicia.

 Será que le digo que es del bancodav? (ups, casi se me sale). Hasta que recapacito y se me aparecen infinidad de opciones, hasta que caigo en la nota:

 -                     Visa, si no estoy mal.

-                     Un momento, señor Juan, verificaremos en el sistema.

 Otro silencio sepulcral y pienso, acaso no tienen toda la información en el sistema? Pero como son las cosas, espero a ver que se viene y ya empieza a aparecerme el geniecito que se me sale cuando me resultan con estupideces.

 -                     Gracias por su espera, señor Juan. Me puede dar un teléfono por si se cae la llamada? (4:14)

 Doy el número del celular y el consabido, un momento señor Juan verificaremos en el sistema.

 Dos minutos después vuelve y juega (como en el teléfono aparece la duración de la llamada cada vez que había un silencio miraba el tiempo transcurrido).

 -                     Gracias por su espera, señor Juan. Me puede dar los cuatro últimos dígitos de la tarjeta?

 Los doy y vuelve y juega con el un momento señor Juan y quedo en el silencio y con el ardor a punto de explotar porque la pregunta era muy sencilla: cuándo me llega la tarjeta que pedí la semana pasada?

 -                     Gracias por su espera, señor Juan. Su tarjeta le llegará en tres días hábiles. Ha quedado satisfecho con la consulta?

-                     No, respondo ya con la piedra afuera, señorita lo único que preguntaba era que cuándo me llegaría la tarjeta que había solicitado hace más de una semana, porque esta era la hora en que no la habían enviado y me habían dicho que esperara tres días hábiles. Es lo único que deseo saber. Y ya llevo 25 minutos en una simple consulta.

-                     Señor Juan, es que tenemos que consultar con el sistema y lo que le digo es lo que aparece en el sistema. Gracias por su llamada, etcétera, etcétera, etcétera.

 Pensé en qué servía perder más tiempo, media hora para una sencilla pregunta que nunca fue absuelta y ni modo de quejarme, porque de nada vale; afortunadamente luego de esa despedida me mandan a una encuesta, en donde 1 es muy malo y 5 es excelente. A todo contesté 1, para ver si me llaman a averiguar lo que pasó. Ya veremos.

 Y me sigo preguntando, una simple pregunta que me generó estrés, perdí media hora inútilmente y no me quedó claro si el bueno de la película era yo. Esta es la modernidad de la sistematización, pensé lamentándome luego de colgar.

 Y todo por una simple inquietud.

—Sería el colmo del absurdo.

—Guido, ¿no hace ya veinte años que trabajas para la ciudad? A estas alturas, ya deberías saber que el absurdo no es obstáculo.[1]

Tomado de Google. 250801


[1] Donna Leon. Altas esferas.

lunes, 5 de abril de 2021

INFERNO


            Ambientación: Película Inferno, basada en la obra de Dan Brown. Tom Hanks como siempre corriendo de aquí para allá. De secretismo a conspiraciones, gubernamentales y no gubernamentales, siempre la conspiración. La trama que lo mantiene a uno en permanente suspenso, aunque el suspenso inicial de Brown con el tiempo ya lo tiene prevenido a uno y ya se sabe para dónde va, casi siempre, desde el Ángeles y demonios.

 

            El diálogo: como dije, el propio de secretismos y conspiraciones, permanentes conspiraciones, a alto nivel, como siempre.

 

-                     Sería curioso conocer todas esas conspiraciones, quién sabe si realmente existen, a lo mejor es verdad, qué tal que uno supiera… dijo él en algún intermedio de acción.

 

Un segundo de silencio y ella dio su veredicto final:

 

-          Tal vez lo mejor es no saberlo.

 

No añadió nada, porque todo quedaba dicho.

 

Fue hasta la ventana y se puso a mirar afuera, con la cabeza llena de pensamientos inútiles.[1]

Tomado de Google
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[1] Marco Vicchi. El recién llegado. 

viernes, 2 de abril de 2021

NIMIEDADES

 -                     Por qué no cerraste la puerta del armario? Preguntó ella, levantando el ceño, como solía hacerlo cuando le molestaba algo de él.

 

Como siempre, ante situaciones semejantes, durante un corto tiempo, en silencio, se preguntaba él, durante el tiempo de un suspiro, cómo podría afectar la vida de alguien que la puerta estuviera o no cerrada? Aunque sabía que a él sí le afectaba, pues el comentario siempre venía. A su memoria le llegó el reclamo del día anterior: por qué no metes bien la silla del comedor cuando acabas? Igualmente recordó que decidió hacerse loco ante tan comentario, que no era pregunta y se limitó a acercar más la silla a la mesa, hasta donde era posible. Tema zanjado. Pero también había pensado en la importancia para la vida de alguien que la silla estuviera centímetro más, centímetro menos alineada a la mesa del comedor? Si no era obstáculo, qué importancia tenía.  Para ella sí la había, de eso estaba seguro.

 

Y días antes le había reprochado por no haber bajado la tapa del inodoro, recordó y el asunto lo zanjó bajándola, sin decir más.

 

Mientras pasaba el tiempo, esos segundos que pasan mientras a uno se le ilumina la mejor respuesta, él pensaba en la importancia de cerrar una puerta, acercar una silla o bajar una tapa de inodoro, nimiedades que ni iban ni venían, pendejadas que no afectarían si no se hicieran, que no cambiarían ni afectarían al mundo, aunque a ella sí y en aras de la paz mundial, replicó:

 

-          Se me olvidó, mi corazón.

  —Haz lo que necesites para sobrevivir.[1]


Foto JHB (D.R.A)




[1] Alexander, V.S. - La catadora de Hitler.