miércoles, 4 de agosto de 2021

¿QUÉ VENIMOS SIENDO?

            No conocemos a nadie y a los que creemos conocer ni nos acercamos a conocerlos.

 

            Un galimatías, que parece que se parece a nosotros, que no alcanzamos a conocernos o preferimos no conocernos, no aceptarnos, en ciertos aspectos.

 

            Somos lo que somos. En medio de todo, una serie de cambios, sutiles en la mayoría, como son los cambios que sufre el cuerpo con el transcurso del tiempo. No somos lo que fuimos ayer y parece que no seremos lo que hoy somos. Una amalgama de actitudes, de experiencias, de procesos que llevan a pensar que ya no somos lo que fuimos. Y tampoco seremos lo que nos gustaría ser.

 

            No nos conocemos porque la subjetividad nos impide conocernos tal cual somos, ocultando a la vista pública mucho de lo que realmente somos, por vergüenza, por piedad con nosotros mismos.

 

            Y eso me lleva a la pregunta final: qué venimos siendo? Y por qué somos lo que somos?

  

—Tengo que irme así por lo que he hecho. Porque no hay otra manera si quiero seguir mirándome en el espejo. Si la gente hiciera esta sencilla prueba, no harían ni la mitad de gilipolleces que acaban haciendo. Pero, al fin y al cabo, la gente justifica cualquier cosa. Somos así.[1]


Tomado de Facebook
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[1] Máximo impacto. David Baldacci.

lunes, 2 de agosto de 2021

SIMIL

 Como acostumbro diariamente, me convertí en paseador de mis perros, ambos de gran tamaño, pasivos mientras no se les alboroten o mejor, mientras no se alboroten ellos, pero siguen siendo inofensivos, aunque por el tamaño la gente los mira con respeto y uno piensa, solo piensa, que va bien protegido. Pero tanto Milán como el Randalberto tienen conciencia de que quien los protege soy yo, qué desilusión. El uno indiferente y distante y el otro que se vende por algo de comida o por una caricia, en ese orden.

 

En estos paseos se ve gente, se saluda gente y a veces es motivo para una charla insulsa.

 

Eso me ocurrió cualquier día. Un señor llevaba unos perros de los chiquitos, pero de los gritones y me hizo la siguiente reflexión:

 

Muy lindos sus perros. Muy grandes, dan como miedo. Pero parecen tranquilos. No se ha dado cuenta que todos los bulliciosos son estos perros chiquitos, estos que hay que mantenerlos con correa para que no estén peleando por ahí, siempre gritones, siempre bulliciosos, buscando pelea, creyéndose los dueños del mundo, gruñendo a todo el que pasa, pero se le acerca uno grandote y automáticamente se vuelven gallinas o, si están bien agarrados, siguen ladrando y haciendo bulla, porque saben que en cualquier caso se meten entre las piernas de uno para protegerse, ahí sí. Chiquitos que se creen dueños del mundo… creen que ellos pueden contra el mundo…

 

Se quedó pensativo y sabiamente concluyó:

 

Se parece a los colombianos, a los colombianos en medio de una manifestación…

 

No dijo más y se despidió. Un símil que me pareció muy gracioso, pero ilustrativo y hasta educativo.

 

Los españoles seguimos siendo los primeros enemigos de nosotros mismos. Empeñados en apagar las luces allí donde las vemos brillar. (…) encima, lo poco de dentro lo convertimos en arma arrojadiza, de discordia: tal autor es extremeño, aquél es andaluz, éste valenciano… Nos falta mucho para ser nación civilizada con espíritu de unidad, como las otras que con justo motivo nos hacen sombra… Creo que no es el mejor medio recordar siempre, como solemos, la patria de cada cual. Antes convendría sepultarla en el olvido, y que a ninguna persona de mérito se la considere otra cosa que española.[1]

Foto JHB (D.R.A.)


[1] Hombres buenos - Arturo Pérez-Reverte. Alúdase a cualquier país, somos iguales.

viernes, 30 de julio de 2021

FRASES QUE OFENDEN

             O al menos a mí, me ofenden mucho, tal vez demasiado, de esas que me vuelven fosforito, como diría mi mamá y basten estas dos que me encontré no hace poco en las noticias, que servirán para desahogarme, al menos, ya que no puedo coger a pata a quienes me han ofendido.

 La primera, sobre periodistas (dale otra vez, dirá uno que otro), pero es que me escuecen el alma:

 A Soler se le olvida que los periodistas preguntan, no para satisfacer un deseo de querer saberlo todo, sino por un interés más grande, que es el de informar a la comunidad.[1] 

             Pura mierda, me perdonarán, pero es que la bilis se me arrebata. No es cierto que los periodistas preguntan por un interés más grande.         Mentiras, lo hacen por morbo y si hay sangre de por medio mejor. Lo hacen, no para informar, pues si así lo hicieran, informarían, pero con los condimentos que le agregan, las imaginaciones que le suman y el morbo que le adicionan se nota que lo que quieren es ser el megáfono de alguna noticia que les dé algún premio. Y cuál es el interés más grande? El de ellos mismos, supongo. Es como cuando los gringos dicen que algo es de seguridad nacional, quieren decir, hasta aquí llegó la discusión, ese es el interés más grande. Ya pudiera yo cogerlos a pata cuando les oigo decir eso.

 Y la otra perla, las excusas aparentemente bien elaboradas, que no dicen nada, tratando de decir mucho, que se desvían y termina uno debiéndoles.

 “Lamentamos los hechos ocurridos que sobrepasaron la situación del momento. Cada detalle en el evento ha sido pensado para garantizar los protocolos de bioseguridad ante la pandemia, seguir los planes de organización y logística, y velar por el bienestar del equipo de trabajo. Vemos una oportunidad de aprendizaje y reflexión muy importante para ser mejores, y abordar estas situaciones de una manera diferente. Ofrecemos disculpas a (…) por el malentendido y le invitamos a generar espacios de diálogo que enriquezcan la construcción colectiva”.[2]

 Lo siento, fue una situación de momento, de desesperación lo que me llevó a escribir este blog, espero no volver a hacerlo (pura mierda! Pienso, la mala leche no tiene remedio, me digo).

 

Se llamará Colegio Dante Pedretti… Oh, no por vanidad, no me malinterprete, es sólo por dejar una huella. Un estúpido consuelo muy humano.[3]

De Google
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[2] https://www.publimetro.co/co/entretenimiento/2021/07/16/flavia-dos-santos-tambien-confeso-su-fea-experiencia-en-buro.html

[3] El comisario Bordelli. Marco Vichi

miércoles, 28 de julio de 2021

MIEDO

             Viendo Elementary, Sherlock decía: El miedo es un filtro impeditivo con el que no hay que ver el mundo. Eso bloquea.

 

            El miedo, sí, lo frena a uno, para hacer o para dejar de hacer, para sentir o para dejar de sentir, para pensar o dejar de pensar. Simplemente bloquea. Frena. Impide.

 

            Por el miedo uno deja de ser uno mismo, se convierte en otro, al que le tiene miedo, igualmente, porque no deja ver, a pesar de estar viendo, pero sin reacción, sin freno, sin vergüenza, desarma, humilla, fulmina y lo deja a uno irreconocible.

 

            Es de la peor sensación, aunque nada qué decir frente a sus hermanos: el pánico y terror, los mismos del chiste aquél que bien define sus diferencias.

 

            Y lo peor viene después, las consecuencias, los colaterales que pueden perdurar o se pueden esconder, esperando su próxima aparición.

 

            Definitivamente bloquea. No hay más qué decir.

 

¿acaso importaba? La pena nos pone a todos a un mismo nivel.[1]

Tomado de Google
https://www.memegenerator.es/meme/5010285


[1] Donna Leon. Las joyas del paraíso.

lunes, 26 de julio de 2021

CONTRADICCIONES

 Internet está diseñada para ser lugar de anonimato. Las redes sociales lo están para sacarlo a uno del anonimato.

 En internet uno cree que hace y deshace y nadie se da cuenta.

 Un instrumento que hace sentir que se es libre, porque va y viene por donde quiera, sabiendo que puede ser seguido, espiado, pero uno piensa, quién va a espiar a un anónimo, que no es vigilado, es un anónimo, no es vigilado, pero es un anónimo vigilado. Mientras no use determinadas palabras que pongan nerviosos a los servicios secretos, sigue anónimo, pero es vigilado.

 Una teoría conspiratoria? Tal vez, pero por qué dejarse llevar de la paranoia; es mejor pensar que se es anónimo, que se es libre y que nadie lo ve, aunque pueda que no sea cierto, a la larga es mejor sobrevivir pensando que nada de eso existe, que uno es un mero anónimo. (Me pregunto si la CIA, MI6 y las demás agencias estatales de inteligencia no se reirán con lo que escribo).

             A su vez, por un lado el anonimato y por el otro metido en redes sociales, demostrándose, mostrándose y todo para no pasar desapercibido. Queriendo mostrar lo bueno, solo lo bueno, que es uno, lo perfecto que se es, hasta mejorando las fotos para suavizar la fealdad que a uno lo acompaña. Mostrando fotos de los feliz que se es, la vida perfecta que se lleva. Y demostrando que se es libre.

             A sabiendas de que de privacidad en las redes no hay y que también se es espiado.

             Esa dualidad nos debe hacer sentir en estos tiempos más seguros, aunque la duda persista.

             Y hablando de dualidades, usamos el internet como una necesidad imperiosa, a sabiendas de que es el mayor contaminador del ambiente. Pero así somos.


Tomado de Google. 

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Estas medidas de seguridad dignas de James Bond habían costado millones a los contribuyentes. De todos modos, pensó, ¿para qué otra cosa servían los contribuyentes si no? Consumían demasiado, pagaban muchos impuestos y su Gobierno gastaba mucho más de lo que debía, normalmente en estupideces. Si aquello no era equitativo, que bajara Dios y lo viera.

David Baldacci. Frío como el acero

 


lunes, 12 de julio de 2021

ASOMBRO

             No pude salir de mi asombro al ver que a mi correo llegaba una actualización de Google Maps. Aunque lo de la actualización era algo normal, creo que mensualmente lo hace, pero nunca miraba su contenido, creía que actualizaba calles de la ciudad, por lo que no le paraba muchas bolas. Al ver la actualización del mes pasado, antes de botarla me llamaron la atención algunas fotos que acompañaban al mensaje, diciendo que había estado en algunos almacenes en días pasados.

 

            La curiosidad mata al gato, dicen, así que me puse a explorar la actualización llegada. En efecto había estado por esos lares haciendo las consabidas compras y como curioso que soy, me fui a Google Maps a ver mi histórico. Y ah! sorpresas! Toda mi vida pasada estaba en punticos rojos reflejados frente a un mapa. Quién lo dijera! Quién lo creyera!

 

            No sabía que supieran tanto de mí, naturalmente con la tecnología que nos acompaña hoy nada es infrecuente, todo es posible, hasta leí por ahí que ya estaban trabajando en computadores cuánticos, no tengo ni idea de cómo funcionan, pero deben ser de esos que determinan si el gato negro está o no y si vive o no. La tecnología nos arrasó, a los viejos como yo y para el resto, ya es compañía diaria. Aunque me desconcierte el aparatico ese que responde a las preguntas que uno le haga y que hay que iniciar con okei gugol, tal cosa, para que responda, para que ejecute una tarea o para que ponga la alarma o apague el televisor. Sigo descrestado.

 

            No recuerdo cuándo me involucré con Google Maps ni cuándo acepté su compañía, sin darme cuenta. Soy de aquellos que uso algo y no me pongo a leer ni políticas de la compañía ni letra pequeña, pues de hacerlo y no aceptarlo necesariamente me quedo sin el servicio. Tal como acontece con los laboratorios clínicos y demás pruebas, con el famoso formulario de aceptación, que si no se acepta, pues no se hacen los análisis, así de fácil. En mis tiempos se llamaban contratos leoninos. Y es por ello que no supe cuándo, al aceptar Google Maps les dije que me siguieran y que permitía ese seguimiento; tampoco supe qué botón espiché, pero la cosa es que ya saben por dónde ando. Por el lado positivo es que me sirve de coartada, si algún día la necesito. Por el negativo, es que la prueba también me puede hundir. Qué ironía! Pero estamos en los tiempos de la tecnología y qué podemos hacer, volver a la etapa prehistórica es un absurdo.

 

            Y viendo todos esos punticos rojos vi unos alejados, por lo que me acerqué y me vi montado en un avión, al menos el avión aparecía y decía mi destino, el nombre del hotel, los días alojado y el regreso. Quedé más descrestado, si he de confesarlo.

 

            Tiempos modernos, situaciones modernas, épocas modernas. No hay de otra, acomodarme a ellas, ya no hay remedio. Pero sigo descrestado. Y más sabiendo que la CIA, NCIS, NSA saben en dónde ando, por si me pierdo.

 

—Los caminos del ordenador son inescrutables —respondió Brunetti impostando una voz solemne.
—Yo tengo fe en el ordenador —admitió Vianello—, pero no en la gente que introduce la información.[1]

Tomado de Google



[1] Donna Leon Restos mortales.

viernes, 9 de julio de 2021

TREINTA AÑOS DESPUÉS

             Celebrando aquella constitución que el presidente de turno gritó como novedad: Bienvenidos al futuro! Y ya estamos en el futuro aquél, de hace treinta años.

             Y como cosa rara, aunque en Colombia no hay nada raro, pues todo es raro, la están criticando hasta los mismos que hace treinta años la aprobaron.

             Y parece que nadie se fijó bien en un detalle. Cerca del 80% por no decir el 90% de lo escrito en la nueva constitución ya estaba en la antigua constitución, la de 1886, con las necesarias reformas para aclimatarla a su propia modernidad. Pero qué novedad!

             Y Colombia, país de criticones y de leguleyos, vienen ahora a criticar la vigente, que a propósito ha tenido 56 reformas, dicen que casi una y media al año, es decir, que sigue siendo un retaso al que se le añaden otros y se desconfigura el vestido, pienso yo, no sin sarcasmo e ironía, porque parece que en treinta años hubo más modificaciones a la aprobada en el siglo XIX, con más de cien años.

             Y me sigo preguntando por qué carajos siguen pensando que con modificar la constitución se modifica un país que tal vez no quiera o no pueda ser modificado? Me da por pensar que hay que cambiar, sin cambiar, para que nada cambie y todos queden satisfechos con un cambio que a todas luces es imaginario.

             Todo imaginario como la constitución misma. Veamos unos ejemplos:

 Es una democracia participativa fundada en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general. Qué bello discurso para iniciar una constitución.

 Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución. Servir a la comunidad, ajá! Promover la prosperidad de todos, ajá!

 El derecho a la vida es inviolable. Ajá, aunque ese derecho tenga un precio, el valor de una bala, de una sola. Y sigue el discurso bello: se garantiza esto, se garantiza aquello, y lo de más allá. Y la paz es un derecho de obligatorio cumplimiento. Si fuera cierto, estaríamos en paz, si se cumpliera al pie de la letra. El trabajo es un derecho y una obligación social. Nunca he entendido esa frase tan simple, tal vez porque nunca la he sentido como una realidad. Y cosa curiosa, no se menciona que toda persona tiene derecho a la justicia pronta y cumplida, como aspiración mínima.

Y no sigo, porque sería un discurso interminable, de juramentos a la bandera, bellos discursos que en papel quedaron, dirían los escritores de antaño. Se me ocurre que qué hay cosa más alejada a la realidad que una constitución, por ser meras palabras patrióticas, bellos discursos, tras palabras elegantes que no contienen un mínimo de realidad (me refiero a las partes de la constitución grandilocuentes de derechos y promesas).

 Como sea, solo puedo concluir que no es cuestión de cambiar la constitución para ser una mejor sociedad. Bastaría con una sola cosa: actitud. Basta con que la gente cambie de actitud y camine uniformemente mirando un solo interés, el de mejorar. Pero sí, lo sé, también es una conclusión acaramelada que trata de decir mucho, pero que choca contra la realidad. No estamos hechos para eso, somos lo que somos y siempre criticaremos lo que somos, sin lograr un cambio.

 He dicho.

 

—¿Ha visto jugar a un equipo italiano? Tienen una máxima, los italianos: Nessuno ricorda il secondo. A ellos les importa poco cómo ganen, mientras ganen. Simular un penalti no es ninguna deshonra. Dar una patada forma parte del juego. Un sabio llamó a esta filosofía mierdismo.[1]

Tomado de Google
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[1] Juan Gómez Jurado. Reina Roja.

miércoles, 7 de julio de 2021

SILENCIOSAS PALABRAS

Las palabras son silenciosas, mientras no se lean. Se mantienen ocultas, calladas, pendientes.

 

Y cuando se leen, se mantienen silenciosas. Silentes al no ser oralizadas, pero pendientes a su desarrollo.

 

Se leen en silencio, mas no se oyen, pero se sienten.

 

Son nacientes a medida que los ojos le recorren, surgen con vitalidad, como si nunca hubieran estado en un libro cerrado, sino atentas a una mirada curiosa.

 

Las palabras son silenciosas mientras no se verbalicen, en voz alta, pues de hacerlo, la cosa cambia, de calladas pasan a adquirir sonoridad y se transforman según la expresión, la tonalidad, la pasión.

 

Pueden ser silenciosas pero altamente peligrosas o suavemente cariñosas.

 

Y son solo eso, meras palabras.

 

Los pequeños detalles llevan a grandes resultados. La gente no mete la pata con las cosas importantes, la mete con los pequeños detalles. [1]

Tomado de Facebook
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[1] David Baldacci. 

lunes, 5 de julio de 2021

FATALIDAD

 

            Se puede escapar del destino? me preguntaba.

 

            …

 

            …

 

            …

           

            …

 

            …        

 

            …

 

           - Nos vemos en Samarra, fue la respuesta.

 


 

Las palabras son silenciosas y a veces los silencios, peligrosos.

viernes, 2 de julio de 2021

EL HOMBRE INSATISFECHO

             Será que el hombre, por naturaleza, es un ser insatisfecho? Fue una de las preguntas que se me ocurrieron en el trajinar de pensamientos volátiles que me acompañan.

 

            Me preguntaba también si existe algún momento en que la insatisfacción ceda su paso a la satisfacción de vida, debida como debería ser.

 

            Parece que nunca lo estamos. Si tenemos una cosa, ya queremos otra, adicional o diferente. Si no la tenemos surge el deseo de tenerla o de inventarnos algo que nos satisfaga en su momento, como rebeldía a no tenerla o de anhelar una mejor a la ya tenida.

 

            Y es aplicable a cualquier circunstancia de la vida. Familiar, profesional, laboral, social. Quién luego de una satisfacción no queda expectante por algo más, haciendo surgir así la insatisfacción.

 

            Una pregunta que no he podido satisfacer, tal vez al pensar en la insatisfacción al no tener una respuesta válida.

 

… qué mejor manera de demostrar tu independencia que comprando algo innecesario?[1]

Tomado de Facebook
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[1] Donna Leon. Piedras ensangrentadas.

miércoles, 30 de junio de 2021

LO QUE FALTABA

 

Cuando las malas noticias se convirtieron en horribles y luego en atroces directamente, decidió apagar la radio. Menudo mundo dejarían a la siguiente generación.[1]

 

            Por conocimiento directo he presenciado el desgaste que produce interponer una tutela, en particular tratándose de casos de salud. La ley dice que los términos para fallar una tutela son perentorios. Los jueces en su sabiduría alargan los términos cuanto se les da la gana y salen con unas babosadas que uno se pregunta si el juez es ignorante o está cobrando por fallo, lo que parece un común denominador de la justicia, haciendo que el principio constitucional, como el resto de la misma dé risa: Tenemos derecho a una pronta y cumplida justicia. Ya me la creí. Demostrado queda que la constitución no es la panacea para los males de un país.

 

            Pero el colmo de las babosadas aparece una tutela contra un partido de fútbol[2], quién se lo creyera y el colmo mayor es que un juez cohoneste con darle trámite. Parece que ahora todo se resuelve con tutela, si algo no le gusta a alguien, a pesar de haber agotado todos los recursos legales, se van por el camino de la tutela, como panacea a todos los males. Pero lo más criticable es el hecho de que en menos de 48 horas ya el juez hubiera adelantado los trámites cuando, tratándose de los de ruana, ese mismo trámite se lleva no menos de quince días. Qué agilidad la del juez! Debe ser aficionado al fútbol y tampoco le gustó el resultado. Esperemos a ver cómo termina esta obra de teatro.

 

            La tutela, tal como se concebía, buscaba proteger especialmente la salud y la vida, pero terminó putiándose y sirve para todo, basta con conocer las minucias de la justicia, el reparto de casos, el juzgado apropiado, saber en dónde tocar y listo, se superan escollos imposibles para el de ruana. Supongo que aún queden jueces honorables o al menos decentes, cosa que la experiencia da a pensar que es lo contrario, porque las intrigas son bastante grandes. Si uno es de los de ruana a duras penas le dejan poner la tutela en un juzgado municipal, pero si no se es y se tiene plata y palancas, hasta en las altas cortes se puede hacer. Allí la intriga es mayor y me consta lo que hay que lagartear para que escojan para revisión una tutela.

 

            Y el problema no es la ley, son las personas, las que la aplican que son tinterillos o les creen a esos y permiten las componendas que hace pensar que uno, ante la justicia, jamás tendrá pronta y cumplida justicia, como pregona una constitución que dice mucho pero no hace nada. Es triste ver que hasta la justicia está más que perrateada. Que Dios nos coja confesados, pienso por último. Porque no sería raro que el honorable juez de la tutela que me ha sacado la piedra decida que el partido lo gana Colombia, como sentencia divina.

 

            Cada día me prometo no leer noticias, para no amargarme la vida, pero parece que soy un morboso permanente y no puedo alejarme de esa adicción.

 

A veces, Brunetti pensaba que Italia era un país en el que todo el mundo lo sabía todo pero nadie estaba dispuesto a decir nada. En privado, todo el mundo comentaba con fruición y plena certidumbre las actividades secretas de los políticos, los jefes de la mafia y las estrellas de cine. Ahora bien, los ponías en una situación en la que sus observaciones pudieran tener consecuencias legales, e Italia se convertía en el reino de los mudos.[3]


Tomado de Google


[1] David Baldacci. Frío como el acero.

[2] https://www.infobae.com/america/colombia/2021/06/25/por-orden-de-un-juzgado-colombiano-pitana-tendra-dos-dias-para-pronunciarse-sobre-su-decision-en-el-partido-contra-brasil/

[3] Donna Leon. Amigos en las altas esferas. Sabias palabras aplicables a cualquier país, concluyo con rabia y sin resquemor.

lunes, 28 de junio de 2021

EN BLANCO

             Un estilógrafo, tinta verde, como se solía usar. Una página en blanco y… nada qué decir.

 

            Pero sí, mil pensamientos, la mente no se puede estar quieta, no puede ponerse en blanco -ni en negro, supongo-, eso es bien sabido.

 

            Mil pensamientos, naturalmente, pero todos meras pendejadas, nada concreto y la página sigue en blanco.

 

            Eso cree uno.

 

            Concéntrese, mijito, oigo decir.

 

            Pero nada que valga la pena anotar. Solo pendejadas. Nada qué decir, nada qué anotar. Una persona común y corriente, con actividades iguales a las de cualquiera. Nada qué decir, porque nada interesante pasa, como a casi todos.

 

            Sigo pensando. Un estilógrafo y una página, pero ya no en blanco. Bastante curioso, se fue llenando, de pendejadas, ya lo sé, de pensamientos de alguien que tiene un estilógrafo, una hoja en blanco y nada qué decir.

 

Qué raro que una persona casi ni exista si no está en las redes, ¿verdad?[1]


Tomado de Facebook
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[1] Donna Leon. La tentación del perdón.

viernes, 25 de junio de 2021

ENTRETEJIDOS

             Alcancé a ver una parte de una entrevista que le hacían a Edgar Morín[1] y deduje que decía algo así como que cada vez que se toma una decisión es porque se presentan opciones y se debe decidir por alguna de ellas.

 

            Entonces siempre estamos enfrentados a decidir. Decidir, elegir una opción entre varias. Allí radicaba lo que llamamos libertad? Pregunta que me he hecho.

 

            Y lo decidido es lo que debería aceptarse, sin cuestionamiento, sin arrepentimiento, porque fue la decisión adoptada ante varias opciones, así fueran dos, al ser alternativas.

 

            Si la decisión lleva a buen fin poco se piensa en ella, ya que poco importa, porque nos hizo felices o al menos nos hizo sentir bien, porque el efecto satisface y no genera nada diferente a la satisfacción misma.

 

            Cuando el efecto es adverso, el perverso cerebro entra en acción y allí es cuando surgen los problemas. Por qué la tomé? Si hubiera decidido lo contrario? Si no hubiera hecho caso? Si, si, si, eternos síes condicionales. Pero estamos jodidos en este punto, por haber optado por lo decidido y no ser capaces de sobrellevar esa carga, que objetivamente deberíamos asumir, al tomar, como sea, la decisión adoptada. Diría uno: sí, la cagué y qué? El paso siguiente sería el de salir del atolladero al que nos llevó la decisión, si se puede; si no, seguir con la vida porque qué más se hace? Pero nos quedamos con la culpa, que dura tiempo superar, hasta que el tiempo o la berraquera de uno diga en voz alta: Basta!

 

&

 

            Al otro día de escribir lo anterior, viendo DW[2], estaban tratando un tema sobre hasta qué punto las decisiones eran nuestras. Hablaban de cómo manipulan los medios y la publicidad nuestras decisiones no solo en el campo de las necesidades que nos crean sino en el ámbito social y volviendo a Morin decía Wikipedia: Para Morin, el imaginario colectivo es el conjunto de deseos, valores y prácticas sociales, que constituyen un dualismo entre la imaginación y la realidad. De forma que la industria cultural se pone al servicio del imaginario colectivo, como cualquier elemento inventivo y creativo necesario para cualquier producto cultural. Este imaginario colectivo nace de la necesidad de sentirse pertinente a la sociedad y encajar. Por este motivo las masas se crean un ideal al que quieren aspirar, determinando este dualismo entre la realidad que viven y el imaginario al cual aspiran. La cultura de masas se encarga de crear los símbolos, mitos e imágenes que pertenecen tanto a la vida práctica como la imaginada.

 

            Y volvieron mis preguntas retóricas de hasta qué punto somos tan libres como creemos serlo. Hasta qué punto el mundo moderno nos ha moldeado para tomar decisiones creyendo que son nuestras, sin serlo. Como dije, preguntas retóricas.

 

Estaba orgulloso de su uso del lenguaje complicado con el que el mundo de los negocios enmascaraba la realidad del comportamiento humano.[3]

Tomado de Facebook
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[1] El programa era emitido por TV5Monde, edición del 22 de junio. https://es.wikipedia.org/wiki/Edgar_Morin.

[2] Hecho en Alemania.

[3] Con el agua al cuello. Donna Leon.