lunes, 25 de noviembre de 2024

TURISMO…

                         No sé cómo denominar al turismo (o seudoturismo) que se realiza en búsqueda de plata por la morbosidad del turista, en que se encumbran situaciones de baja ralea, por mí calificado así, en donde se destaca la bajeza del ser humano.

                         Me refiero a ese turismo que se ha implantado de mostrar en una determinada ciudad las bajezas humanas, resaltando a los criminales, elevándolos a tronos, como aquella de mostrar la casa en donde vivió Pablo Escobar, el edificio que le volaron, los lugares sórdidos y tenebrosos de esa industria que nos invadió. Pensé que era solo en este país en donde se pagaba por cosas tan grotescas. Pero vi un documental de la DW en donde en Lituania, si mal no estoy -pues no debo confiar mucho de mi memoria-, en que en una cárcel que los rusos hicieron durante su invasión eran llevados los turistas -previo pago, claro está- para que vieran los horrores de esa época. Lo curioso del caso era que los turistas eran disfrazados de prisioneros, los hacían formar, arrastrar y mostrar todas las bajezas del imperio comunista y lo más gracioso era que los turistas eran felices siendo tratados como presos. Eso ya fue el colmo de la humillación y por qué no decirlo, de la estupidez. Pero es natural que la estupidez ajena genere ingresos al vivo que vio el negocio.

                         Sinceramente no entiendo ese tipo de turismo que no debería resaltarse y no me vengan con el cuento de que quien no conoce la historia está condenado a repetirla, que en este caso está condenado a repetirla por estúpido, pagar por cosas que no glorifican a la raza humana, como si aprendiéramos del pasado.

                         Pero así somos los seres humanos, morbosos hasta morir. 

Todos dicen que el LRA es cosa del pasado, que hay que pasar página. ¿Puedes creerlo? A nadie le importa una mierda lo que nos pasó.

—Esas heridas son nuestras. Los que llegaron después tienen derecho a no querer recordar.[1]

Tomado de Google


[1] Antes de los años terribles. Víctor del Árbol Romero.


viernes, 22 de noviembre de 2024

REINADOS

                         Sé que los tiempos cambian, a pesar de que mi forma de ver el mundo no lo haga.

                         Por causalidad o por aburrimiento, como se quiera, di con el reinado de miss universo celebrado este año en Méjico. Variopinto panorama.

                         Unas cuantas barbies compitiendo. Otra que ya es madre -cosa contradictoria porque de miss pasaría a missis, digo yo- y de 38 años, si no oí mal, lo que supone que ya no son las quinceañeras de antaño. Otras, una que otra me digo, feas como ellas solas, aquí si no uso la elusión y creo que hasta una sorda, me pareció haber oído, pero para mi gusto el conjunto era de feítas, si sigo con el estereotipo de tantos años aprendido. Reconozco que unas cuantas estaban buenas  y una que otra bonita (sé lo que he escrito, pero qué se puede hacer si soy un estereotipo de otros tiempos).

                         Tal vez por eso había dejado de ver reinados de belleza, hacía como treinta años que no los veía y siguiendo con mis prejuicios o mis gustos, como se prefiera, prefiero los de antaño.

                         Las edades de las participantes me llamó mucho la atención. Había una cuarentona y de las ciento veintipico solo había como cinco menores de veinte. La mayoría superaban los treinta, quién lo diría. Por eso no me puse en la tarea de averiguar si todas eran mujeres mujeres, si había colados, porque en esta actualidad todo puede suceder, ya nada nos deslumbra pues ahora supe que hay personas sin sexo y no sé qué más vagabunderías (como se ve, soy del siglo pasado en ciertos temas y en otros puede decirse que soy hasta medieval, qué le vamos a hacer).

                         Lo que no ha cambiado para nada es la ronda final de preguntas, todas ellas estúpidas, como lo son las respuestas. Hoy todas son ecológicas, sudan naturaleza (sin haber conocido la profundidad de los bosques) y medio ambientalistas y recitan discursos que ni ellas mismas entienden pero que funcionan para tales efectos. No falta la cita al empoderamiento femenino, a la lucha contra el hambre, a la protección de la niñez, la inclusión y el resto de blablablá que solo demuestra ignorancia o si se quiere conocimiento para ocultar aquella.

                         Pero… mejor me modero aunque siguen siendo las mismas estupideces de todos los tiempos.

                         En fin, fue un buen momento que disfruté para ser criticón y ver que en este mundo a pesar de cambiar constantemente no ha cambiado mucho. 

Los personajes son lo que son y se transforman en lo que se transforman, no sólo porque actúan como actúan, sino porque piensan como piensan y, sobre todo, porque hablan como hablan, sin olvidar los comentarios del autor (o de los «autores») de la novela.[1] 

Tomada de Google


[1] Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes. (Versión de José Luis Giménez-Frontín).


miércoles, 20 de noviembre de 2024

NADA NUEVO

                         Oí hace poco que Cicerón o algún sabio griego, hace dos mil o más años decía que no podía decir nada nuevo porque todo estaba ya dicho y con ello podría decir que no tenga nada nuevo qué decir, porque todo ya está dicho (menos en la modernidad de las llamadas ciencias exactas), hasta el cansancio o simplemente dicho aún sin haber sido oído y por ello no repetido, aunque las paredes oyen y a ratos hablan, con un grafiti, con un dibujo, con una huella, con indiferencia.

 

                        Eso es toda la ciencia, escribir sobre lo dicho, sobre lo oído, de allí todos los tratados que surcan el conocimiento, pensamientos que fluyen sin distracción, sin saber si es algo nuevo, algo oído, algo ya escrito, en un mundo lleno de novedades que ya no sorprenden, porque son esperados, son cotidianos, nada ya nos deslumbra, ni siquiera las ideas propias, si es que llegamos a tener alguna, que de todos modos pasará desapercibida y por eso preferimos dejar que sea ajena, para que en nuestra ingenuidad no nos asuste y así citada los demás creerán en nuestra sabiduría.

 

                        No puedo decir nada más porque ya todo fue dicho, ya lo dijo algún genio de la antigüedad y por eso no puedo escribir nada nuevo, ni tan siquiera nada original.

 

Era curiosa la memoria; se olvidan acontecimientos primordiales y se recuerdan detalles insignificantes. [1]

Tomado de Facebook
463488519_1071571491301620_2364504188375223621_n


[1] Un millón de gotas. Víctor del Árbol Romero.


lunes, 18 de noviembre de 2024

DÍAS

                 Hay días en que son locos, que no son lo que previamente fueron programados, no siguen el libreto que previamente se había escrito, no hacen caso, es decir, toman su propio rumbo.

                 Que era para la derecha, pues no, tenía que ser para la izquierda; que dos pasos adelante, pero no, dos para atrás y uno adelante y otro al lado, a su propio paso.

                 En un día planeado, bueno, no tan planeado, como cualquier día pero con una imagen previa de lo que iba a ser, sencillo, hacer esto y luego lo otro con un clima medianamente predecible y después ir allí, pasar por allá, retomar el camino y terminar el día, sin sobresaltos.

                 Pero hay días como éste que no se acomodan al libreto, hizo los cambios sin advertencia y sin anuencia del libretista, se acomodó como quiso, pero he de confesarlo, hizo lo que quiso sin mi querer, pero me tocó acceder, si no el día hubiera sido diferente, como cualquier otro día, bien diferente. 

Hace tiempo que Keller opina que hay que ser afortunado para ser bueno, pero no hace falta ser bueno para ser afortunado. Aunque a veces la suerte está de tu parte. No tiene nada que ver con lo que hayas hecho o no hayas hecho, y puede llegar de los lugares más inesperados.

Si no fuera por la mala suerte no tendría ninguna suerte[1].

Tomado de Facebook
464855679_1104278211254436_5743398607544982164_n



[1] Una muerte roja. Walter Mosley.


viernes, 15 de noviembre de 2024

NO SOPORTO…

 Qué tal que fuera dable hacer un listado con todo aquello que no soporto.

                Debe dejarse claro que la frase: no soporto, además de riesgosa, implica compromiso de uno mismo, al menos.

                 Porque el no soporto implica situaciones, personajes, hechos que contienen alguna anomalía desde el punto de vista de uno, claro está; tal vez otros, o lo demás, no lo vean de la misma manera.

                 Ahora recuerdo ver a Juan del Val, polemista del programa el Hormiguero, manifestando a viva voz e importándole un carajo lo que los demás opinen (de él o del asunto) cosas que le molestaban o, mejor, estupideces que la gente hace día a día.

                 Retomo, con perdón de la desviación acaecida, que al hacer un listado de no soporto, conlleva una apreciación subjetiva del sujeto que la elabora. Naturalmente por vergüenza, por pudor, por complejo o por cualquier otra razón, igualmente subjetiva, omitirá de la lista muchos casos, pero lo hará bajo consecuencia propia, pues qué puede, o mejor, en dónde podría esconderse si la lista viera la luz pública. El qué dirán pesa, a pesar de que en la lista de los no soporto incluye precisamente el qué dirán.

                 Supongo también que el listado se iniciará tímidamente, valorando el efecto o el impacto social que podrá tender. Se iniciará con simplezas como el no soporto el mal aliento de un contertulio (así genérico para no ofender de pronto a alguien en particular que se sienta ofendido si lee la lista, pero el vainazo queda).

                 Y así, poco a poco, se irían llenando los renglones. Supongo que en la tercera página ya se habrá ido perdiendo el pudor y el rubor habrá quedado atrás.

                 Lo más seguro es que en la página sexta (porque así es de larga la lista de los no soporto) y cogido el impulso necesario que tal vergüenza ya habrá perdido eficacia y, por el contrario, se habrá entrado en estado poseso de desahogo y cogido el impulso ya no importa Santa Lucía.

                 Supongo que alguien habrá leído hasta acá esperando ver mi listado, haciendo venias silenciosas si lo comparte, pero al ver que no hay tal se sentirá frustrado, pues de contener mi listado estaría haciendo venias silenciosas cuando lo comparte; frunciendo el ceño cuando rechaza alguno del listado y hasta opinando, mentalmente, que debo tener alguna rareza mental al mentar algo que puede resultar ofensivo y hasta alguno, de haber hecho su propio listado, me pondrá de ejemplo de algo que no soporta.

                 Pero no, el placer de hacer algún listado mío me lo reservo, porque no he hecho el ejercicio escrito (mental, casi todos los días por cuestiones políticas, religiosas, sociales), simplemente el tema surgió por alguna publicidad de alguna app que señalaba que no tenía publicidad en el juego, lo que me dio pie para pensar que algún día haría una lista así, de cosas que me molestaban, como la publicidad que se interpone mientras juego y mato mi tiempo. 

—¿No quieres saber por qué? No quería saber el porqué. O puede que sí, pero dije que no de todos modos. No quería que me descargara encima sus razones —que seguramente eran excelentes—, aliviándose el corazón o el alma o cualquiera que sea el lugar a donde van a depositarse nuestras culpas.[1]

Tomado de Facebook
465068691_1909333272897223_2936399202212063322_n



[1] Dudas razonables. Gianrico Carofiglio.


miércoles, 6 de noviembre de 2024

QUÉ PASARÍA SI…

                 Otra pregunta impertinente, de las que torturan, de las que importunan.

 

                Qué pasaría si… me muero, por ejemplo. Su respuesta es clara, para un viejo como yo. Pues nada, es la respuesta, así se quiera creer en otra más apropiada.

 

                Qué pasaría si me ganara la lotería. Con ella surgen mil respuestas, todas altruistas, pensando en la familia venida a menos, por ejemplo; en la humanidad necesitada de mi propia bondad, que haría planes anticipados pero que, de seguro, al hacerse efectiva se olvidaría lo deseado, aún lo prometido de antemano por uno mismo.

 

                Qué pasaría si… pregunta impertinente que nos podría dejar en evidencia y que en todo caso no lleva a nada, a elucubraciones inútiles, innecesarias. Me pregunto qué pasaría si me muero mañana. Pues nada, que dejo de escribir pendejadas, nada más que eso pasaría.

 

Pocos seres humanos aguantan su propia mirada porque se produce un fenómeno curioso frente al espejo: miras lo que ves, pero si ahondas más allá de la superficie te asalta la incómoda sensación de que es el reflejo el que te mira a ti con insolencia. Te pregunta quién eres. Como si tú fueses el extraño, y no él.[1]

Tomado de Facebook
465591938_896016846009144_6901987159976794693_n

[1] La tristeza del Samurái. Víctor del Árbol Romero.

miércoles, 30 de octubre de 2024

MAS FELICIDAD

                 En una película oí una frase atribuida a Séneca: La felicidad es no desear nada. Naturalmente resulta simplista la afirmación, tal como la oí, tal como la planteé. Dentro de otro contexto ya más profundo otro filósofo afirma: La felicidad para Séneca solo puede venir de la vida virtuosa, y de la autosuficiencia, no de entregarse al placer[1]. En otro lado encuentro otra: Séneca, de acuerdo con la doctrina estoica, arguye que la naturaleza es razón (en griego logos) y que la persona deberá emplear su facultad de razonar para vivir en concordia con la naturaleza y de este modo alcanzar la felicidad[2].

                 Como se ve, los filósofos o bien tergiversan o bien enredan y uno no termina por saber con certeza que fue lo que dijo y eso sin olvidar que, tratándose de filósofos, los hay más enredados unos de otros, pero enredados son y en definitiva uno no termina sabiendo con tanto argumento y contraargumento. Entonces vuelvo al vulgo, la felicidad es no desear nada, estando satisfecho con lo que se tiene. Otra simplista afirmación porque el abogado más malicioso que el filósofo preguntará y si ya se tiene se puede tener o se debe buscar otro sueño, dado que el hombre es insatisfecho por esencia? Y después de obtenido qué? Y si se tiene y no se aspira a más entonces es un insatisfecho… y miles de preguntas que amargarán al más simplista, al que se conformaba con que era feliz no deseando nada, teniéndolo todo con lo que tenía, no requiriendo de nada más, para de esa forma estar contento[3].

                 Y me puse a buscar con el doctor Google sobre lo que entendían científicos, filósofos y demás genios sobre la felicidad (Einstein, Freud, Platón, Aristóteles, Sartre, Piaget, Kierkegaard, Descartes, Foucault, Spinoza, por citar algunos) y complicados todos ellos y con tal mano de definiciones, que además de borracho, uno queda más confundido de lo que estaba.

                 Y me di cuenta que eso mismo pasaba con la felicidad, cada cual tiene su versión para su diversión, cada cual la enreda a su modo y el todo es centrarla con mirada simplista. Pero en últimas, para qué carajos centrarse en la opinión ajena (sabiendo que la mayoría de filósofos son además de pesimistas, depresivos) y también resulta cierto que muchas cosas no se aprenden de lo que otros escribieron, de lo que otros vivieron o dijeron, la cosa no es por ahí, en muchos casos (Entonces para qué empezó este discurso, se preguntará alguien; algún otro será más malvado y dirá muchas cosas, pero…) Sí, pero, me hizo recordar que la voz popular puede ser tan inteligente como un filósofo y recurrí a los grafitis que en otra época copié y, como tales, desconozco su origen y autor. 

La felicidad está a la vuelta de esa esquina... que no llegamos a doblar nunca. 

La felicidad empieza donde la realidad muere. 

Hay dos manera de lograr la felicidad: una es hacerse el bobo y la otra, serlo. 

Pinocho también era feliz. 

Ser feliz es jartísisimo.

Y el último, oído de un poema que en su juventud citaba un hermano: Feliz el que murió cagando, su alma se fue al cielo y el bollo quedó colgando.

 Amén. 

Saber muchas cosas que ya no sirven para nada. ¿No era eso, también, hacerse viejo?[4]

Tomado de Facebook
464523697_9342221955804884_8506322918296997395_n


[1] https://www.icns.es/noticia_seneca-sobre-la-felicidad-de-vita-beata

[2] https://www.google.com/search?q=que+dijo+seneca+sobre+la+felicidad&rlz=1C1UUXU_esCO936CO936&oq=que+dijo+seneca+sobre+la+felicidad&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOdIBCDU2MzVqMGo3qAIIsAIB&sourceid=chrome&ie=UTF-8.

[3] En la filosofía oriental, la felicidad se concibe como una cualidad producto de un estado de armonía interna que se manifiesta como un sentimiento de bienestar que perdura en el tiempo y no como un estado de ánimo de origen pasajero, como generalmente se la define en occidente.

[4] La víspera de casi todo. Víctor del Árbol Romero.


lunes, 28 de octubre de 2024

MÁS SUEÑOS

                 Sé que me ha dado por escribir sobre sueños (particularmente de los míos), pero sueños, sueños son, como predicaba Calderón.

                 Este no tiene nada diferente de lo que comúnmente sueño, tramoyas semejantes, personajes igualmente, paisajes los mismos, con las variaciones que cada noche presenta. Al parecer reiterativos, rutinarios, expresión de mi propia vida (¿). Tal vez y a la larga, qué importa.

                 A alguno de los personajes de este sueño, viejo conocido, estando (y no estando, por ser un sueño) en su carro aparece una bolsita de mariguana. Y como si no fuera nada extraño en nuestra relación, le pregunto si la fumaba. Y él, como si fuera algo normal, me dice que sí, que de vez en cuando. No hay recriminación alguna, porque no puede haberla, es charla de amigos.

                 Y el sueño intrascendental continúa , hasta que al final, supongo que ocurre hacia el finalizar el sueño ocurre algo que lo hace diferente.

                 Estaban todos los personajes, supongo que yo incluido o al menos estaba en la distancia de espectador-actor, creo que más como espectador, pero estábamos todos allí. Como una película filmada desde la distancia, grabando escenario, actores, tramoya a todo color.

                 Pero… siempre hay un pero, de un momento a otro el color se fue perdiendo, se fue difuminando, todo se iba agrisando gradualmente, la escenografía multicolor se fue encementando, con ese gris que le es característico, transformándose en una bodega abandonada por la mano de Dios.

                 Los personajes, no sé si incluirme, con los vistosos colores de sus vestimentas también empezaron a agrisarse, desvaneciéndose el color y los actores, no sé si yo también, pues veía todo desde la distancia, se fueron desvaneciendo en y con el color, transformándose en parte del paisaje y ellos ya no eran lo que aparentaban, eran más imágenes o sombras de distancia aunque nítidas, escondidas bajo la percepción de la irrealidad, cobijadas en el manto de lo que no es y cuando se desnudan del color queda el espacio encementado, todo gris, todo en obra inconclusa, en una mala obra.

                 Eso me llevó a pensar que no somos lo que creemos ser ni somos lo que no creemos ser, simplemente no eran lo que me imaginaba, qué desilusión. 

Había reparado de repente en una verdad que me había ocultado cuidadosamente a mí mismo: desde hacía tiempo, ya no tenía ni un solo amigo. Puede que eso sea normal cuando llegas a los cuarenta. Todos tienen sus ocupaciones, familias, niños, separaciones, carreras, amantes, y la amistad es un lujo que no se pueden permitir. Quizá la verdadera amistad es el lujo de los veinte años. O, a lo mejor, es que sólo digo chorradas. El caso es que en aquel momento me di cuenta, dolorosamente, de que ya no tenía amigos.[1]

Tonado de Facebook
464023258_1065016881949400_2177045058834733077_n



[1] Con los ojos cerrados. Gianrico Carofiglio.

miércoles, 23 de octubre de 2024

FRASES HECHAS, FRASES CONTRAHECHAS

                 Tiene toda la vida por delante, se suele decir, pero cuando se es joven.

                 Y como para qué? Se pregunta uno, cuando se es joven.

                 Mirando hacia atrás, se puede ver que en efecto, es tenerla delante, pero pasa tan rápido, que uno ni la siente, ni se da cuenta, solo se choca contra ella cuando se pensiona y ahí es donde se da cuenta que tenía la vida por delante, pero por estar entretenido en otras cosas ni la vio, se dio cuenta que toda la vida no estaba por delante y lo que es peor, que el adelante ya no era suma, era resta, lo que le resta de futuro que ya no es tan futuro, ya no tiene toda la vida por delante, pero adelante, no hay nada más qué hacer. Y como para qué? Se pregunta uno, cuando se es viejo.

                 Otras frase de autoayuda, tengo todo el futuro adelante, en mi caso no más de diez, quizás quince años, empero eso espero, pero sin saber en qué condiciones me espera ese futuro, no muy elocuente, no muy esperanzador, creo.

                 Pero tengo toda la vida por delante! Ya es muy jodido, futuro adelante! Y adelante es a la vuelta de la esquina, concluyo. 

Puedes mentirte a ti y a mí —replica Parada—, pero no a Dios.
¿Por qué no?, se pregunta Adán. Él nos miente a nosotros.
[1]

Tomado de Facebook
463786797_858332226462569_2605945152151848200_n


[1] El poder del perro. Don Winslow.


lunes, 21 de octubre de 2024

UN PRIVILEGIO, PARA APRENDER.

                 Oyendo un podcast (nombres que se inventan ahora a una grabación), sobre el reino de Navarra; me llamó la atención un artículo del conocido Privilegio de la unión[1] (conocido entre ellos, claro está, aunque la juventud creo que tampoco lo conozca ni les interesará conocer), en el cual se trazaba la paz de una manera tajante, sin pendejadas y para que de inmediato se respetara. Una referencia a este mundo moderno, lleno de guerras, internas o internacionales, como se está dando.

                 Muy simples las palabras, sin lugar a que leguleyos se pongan a interpretar y decía simplemente:

 

Cese de pleitos, debates y demandas entre los burgos.

Para que la unión tenga mayor eficacia y sea duradera se ordena cesen todos los pleitos, debates, cuestiones y demandas que hasta ahora haya podido haber entre los vecindarios, debiéndose perdonar para siempre las malquerencias y enemistades, viviendo en adelante en servicio de Dios, en paz, amor y caridad, como buen pueblo unido debe hacer.

 

                Debiéndose perdonar para siempre las malquerencias y enemistades… Difícil de aplicar hoy, pero qué le vamos a hacer, en el pasado había gente más inteligente que hoy, supongo.

 

—La memoria es algo prodigioso. Inventa como quiere el relato de una vida, utiliza lo que le conviene y desecha lo que le estorba, y es como si nada hubiese existido… Diría que de eso habla Proust.[2]

Tomado de Google


[1] Artículo 14 del Privilegio de la Unión. En el 600 aniversario del Privilegio de la Unión queremos recordar el capítulo XIV: El Privilegio de la Unión es el tratado por el que los tres burgos principales que formaban la ciudad de Pamplona en la Edad Media se unieron mediante un documento firmado el 8 de septiembre de 1423 por el rey Carlos III el Noble.

[2] Un millón de gotas. Víctor del Árbol Romero.


viernes, 18 de octubre de 2024

QUÉ ES LA TAL I.A.

                 Sin entrar en detalle, pues mi ignorancia en el tema sigue siendo supina, es autodecisión, es actuar sin ayuda ajena, es poder decir quiero esto, voy a hacer aquello. Si nos atenemos a la Real Academia es Capacidad de entender o comprender. Capacidad de resolver problemas. Visto así hasta un celular lo hace, aunque los problemas se los arreglamos con el tradicional ctrl+alt+del o reinicio.

 Tener inteligencia es Una capacidad mental muy general que, entre otras cosas, implica la habilidad de razonar, planear, resolver problemas, pensar de manera abstracta, comprender ideas complejas, aprender rápidamente y aprender de la experiencia. Y también Es aquel tipo de habilidad que nos permite aprender a partir de la experiencia. También se vincula a la creatividad y a la resolución de problemas no experimentados anteriormente. Encuentro en Google.

                 Como dije, dentro de mi inteligencia me preguntaba si la inteligencia artificial que hoy nos ofrecen es eso, inteligencia -o mera herramienta tecnológica-. Si acudo a ella y le digo quiero que me diga en dos páginas cual es el trasfondo e implicación de la economía en la edad media, en cuestión de segundos me aparecerá un artículo que genera la computadora, de la búsqueda de información en toda la red, la reúne, compara con los parámetros señalados y voilá aparece un escrito, que a la larga resulta tan semejante a cuando le digo a Google que busque el trasfondo e implicación de la economía en la edad media; no le veo diferencia alguna a la tal IA y a los motores de búsqueda, que supongo son inteligencias insipientes.

                 Siempre he pensado, como lo ha mostrado el cine, que la inteligencia artificial debe ser algo más, una máquina con autonomía, con pensamiento propio, con poder de decisión -diferenciando a los humanos en cuanto a sentimientos y sensaciones-. La actual inteligencia artificial carece de ellos -y me refiero además a la autonomía, al pensamiento propio, al poder de decisión-.

                 Y por más que traten de explicarme, sigo sin explicarme qué es realmente la inteligencia artificial o es simplemente, como dije, una herramienta tecnológica. Creo que moriré sin saberlo y menos sin entenderlo. (Y quedé como artículo inconcluso). Y eso me lleva a preguntarme qué tan inteligente soy, pues, si sigo la definición transcrita, planeo (pero casi nunca sale como fue planeado), resuelvo problemas (aunque de tanto en  tanto en vez de resolverlo los agravo), aprendo (ahora con la lentitud de la vejez y respecto de aprender con la experiencia, déjame decirte) pienso (de manera abstracta? El tiempo se me va echando globos) y lo de comprender ideas abstractas, este escrito me deja en evidencia (estoy jodido, por punta y punta). 

Decía que leí un libro hace tiempo; hablaba de un sabio griego, no recuerdo el nombre. Pero se me quedó grabada una frase: «La mayor virtud del lenguaje es la claridad».
Waldo no tardó cinco segundos en identificar la cita. Hipócrates.
—Cuando la verdad se despoja de adjetivos quedan el sujeto, el verbo y el predicado.[1]

Tomada de Google
https://neock.es/memes-neock



[1] Nadie en esta tierra. Víctor del Árbol Romero.

miércoles, 16 de octubre de 2024

EL ÚLTIMO VIAJE

                 Al hablar de él no quiero que se piense en lo que no es, ni se piense lo que no quiero decir, evitando malos entendidos, simplemente son pensamientos que me surgieron al presenciarlos, lejos de ironías y sarcasmos.

                 Es un tema espinoso para hablarlo, cuando se está frente a la situación; en la lejanía es otra cosa, como en este momento en que escribo, pero me picó la curiosidad, aunque es cierto que sigo sin explicación, es solo especulación.

                 Antaño -y hablo de cosa de hace unos tres años para atrás-, los difuntos recorrían su camino tradicional. De la funeraria, para hablar del último viaje, se pasaba a la iglesia, de la iglesia al cementerio o al crematorio. Eso era todo. Allí era la última despedida y uno regresaba a continuar con la vida.

                 Ahora hay un salto de tiempo-espacio que supongo que también es un golpe para los deudos, por lo que sigo sin entenderlo. (Pero entre ya en el tema, oigo; ya voy, digo).

                 La persona fallece, se pasa a la funeraria (ya con horarios de visita, como en clínica), se hace el consiguiente servicio religioso, termina éste y es el último adiós, a las puertas de la iglesia. El cadáver se va en la carroza fúnebre, sin séquito, para emprender otro viaje, el último (lo que sigue lo deduzco, no sé si sea verdad, solo me lo indica la malicia),  uno gélido, se va a algún congelador de la funeraria y lo mantienen allí hasta que haya un determinado número de muertos para que una vez llenado el cupo, en un vehículo refrigerado (pues se va para tierra caliente) emprende otro viaje. Como dije, a tierra caliente (así se decía cuando los bogotanos salíamos a veranear) y como dije, espero que no se interpreten estas palabras como antipáticas pues así es y se inicia otro periplo.

                 Al menos en Bogotá (cosa rara, siendo la capital y teniendo todos los recursos del caso) los difuntos son transportados a Girardot, donde termina el viaje del cuerpo físico, pues allí son cremados. Por qué? No lo entiendo, deben gastar en logística inicial, en gastos de transporte, peajes y el resto de gastos adicionales que ello implica (permisos de traslado, gasolina y qué más sé yo) y el viaje es largo (nada más pensar en los trancones de la salida). Una vez cremados hacen el viaje de retorno, pero ya convertidos en cenizas, pero que en todo caso implica el retorno (transporte, gasolina, peajes, costos asociados).

                 En eso sigo pensando, pues no entiendo la vuelta -costo beneficio, pensándolo con simpleza- y si fuera por escasez de crematorios, por rentabilidad sale más barato construirlos en Bogotá, me digo en mi simplismo mental. Entonces?

                 Un viaje último, ida y regreso, a tierra caliente y sin la compañía familiar, es bastante curioso pero con lo mal pensado que soy, sigo sin explicarme cómo le dan a uno un viaje final, ida y vuelta y a tierra caliente! 

Recordar no es malo. Significa que hemos vivido.[1]

Foto JHB



[1] Por encima de la lluvia. Víctor del Árbol Romero.