miércoles, 20 de noviembre de 2019

MARCHAS


      Sinceramente no sé el objeto de las marchas y menos cuando terminan en desmanes y vandalismos y creer éstos que así lograron tumbar un gobierno, pero viene el desgobierno, el caos y la anarquía, cuya reconstrucción lleva su tiempo, sus impuestos y nada bueno para quienes pretendieron cambiar un régimen, aunque ello genera más corrupción, de toda índole. Pero bueno, eso es cuento aparte.

      Va a haber una manifestación contra el gobierno pero no he podido identificar con claridad qué es lo que se busca, por haber tantos promotores, tantos intereses y tantos conflictos, como en todos los gobiernos que he vivido. Lo que me parece que es, es una manifestación en la que todos quieren salir a gritar, lo que sea, desde que se diga con seguridad: abajo el gobierno, o el eterno el pueblo unido jamás… pero con todo y ello, el pueblo siempre seguirá jodido, no hay de otra.

      No veo claramente un objetivo único o al menos alguno confiable, es tanto como decir hay que salir a protestar, por lo que sea, qué más da?(1) Pero realmente qué es lo que se está buscando? Mejorar la calidad de vida de los colombianos? Mejorar un poco al menos la de los más desamparados? Todos están en la búsqueda de pescar en río revuelto, la mezquindad humana se aprovecha de esos momentos, cada cual quiere su tajada, eso lo tengo claro.

      Naturalmente he de confesarme. Nunca he sido partidario de ningún tipo de marchas, creo que nunca he participado en ellas, ni siquiera en la sonada marcha de la paz de antaño que hasta donde recuerdo, fue muy linda, muy tranquila, pero sus frutos no los vi, fue una marcha que se evaporó con la misma efervescencia con que nació. Ni qué hablar de las marchas contra la corrupción, quedaron en nada. Por el contrario, rehúyo de cualquier aglomeración, hasta de centros comerciales a las horas pico y ni qué decir de conciertos y reuniones similares. En mi defensa puedo decir: estoy en mi derecho, pero prefiero pensar en que libremente puedo decir que no me gustan tales eventos y me tiene sin cuidado lo que la gente pueda pensar de mí.

      Si con algo de objetividad miro retrospectivamente el gobierno actual y todos los anteriores, no veo diferencia, el país sigue igual, a veces con algo de progreso y en otras con otro tanto de retroceso. Todo sigue igual y lo que me preocupa es que todo este bombo termine mal, porque desadaptados sociales abundan y en cantidades; y todos se dejan llevar por la marea(2), pensando que si Chile y Ecuador y aún Bolivia lograron aparentemente cosas, ha tenido su costo y ha demostrado la debilidad de sus líderes, por no decir que no estuvieron a la altura que se esperaba, simples miedosos y temerosos de las encuestas. En efecto, en Santiago lograron que no se subiera el costo del metro, pero lo destruyeron y volverlo a poner a funcionar ya les digo cuánto tendrán que pagar en impuestos(3) y al presidente se le vio el miedo de la presión; en Ecuador impidieron que se bajara el subsidio a la gasolina pero el costo de no hacerlo en oportunidad les pasará una gran cuenta en el futuro y también mostró la debilidad de su presidente; tumbar a Evo, que en realidad no fue por las manifestaciones en su contra sino que los militares se cansaron de respaldarlo y están en busca de una mejor tajada, pero, como digo, todo tiene su costo, en vidas humanas, en la economía del país, en restablecer el orden.

      Por eso sigo pensando en la utilidad de las marchas, mas cuando se llega a los extremos de los extremistas que solo están interesados en crear anarquía, pues, como dije, solo buscan generar miedo, simplemente eso, el placer de destruir, sin importar las consecuencias. A la muchedumbre destructora no le importa arrasar con el negocio de un paisano que ni siquiera tiene un seguro para ampararle; o al imprudente que quedó entre la multitud y le quemaron su carro y de pronto ni seguro tiene; a la ciudad que se ve destruida por desmanes y que, como insisto, debe recuperarse y sólo lo logra poniendo más impuestos para volver a levantar aceras, semáforos, paredes. Ya no hay Gandhis ni Martin Luther King pacifistas, hoy sólo puede terminar en turba desquiciada. Por eso no creo en las manifestaciones, porque hay mucho loco en el camino y las consecuencias pueden terminar siendo más costosas que la misma enfermedad.

      Espero que esa manifestación sea una más y que los desmanes no se presenten. Mientras, desde la comodidad de mi vida lo veré desde lo lejos, como lo he hecho a lo largo de mi vida y me tiene sin cuidado lo que puedan pensar de mí.

      Amén, hermano, oigo decir con sarcasmo y un tinte de ironía.

Un pastiche ingenioso de verdades, medias verdades y completas falsedades. Como sucede con las mejores mentiras.(4)

Tomado de El Tiempo (5)

[1] En Colombia, la movilización del 21 se ha convertido en una gran confluencia de quejas, frustraciones y reclamos de sindicalistas, estudiantes, indígenas, profesores, artistas, etcétera. Unos hacen paro, otros solo marchan. Unos van a agitar consignas ideológicas contra el Gobierno, otros van a enarbolar pañuelos blancos en favor de la defensa de los líderes sociales. Ese desahogo colectivo, en el que cada cual va a salir por una causa, no ha estado exento de falsas noticias, manipulación y polarización, como es usual en el territorio apache de las redes sociales. Revista Semana. https://www.semana.com/nacion/articulo/que-hay-detras-del-paro-del-21-de-noviembre-de-2019/640594
[2] De la noche a la mañana, Perú, Ecuador, Chile y Bolivia entraron en fuertes crisis políticas marcadas por protestas callejeras. A pesar de tener causas y efectos distintos, varios sectores interpretaron que se trataba de un movimiento telúrico que recorría la región para tumbar a los gobiernos. (…)Los promotores del paro, hábilmente, en los últimos días impusieron dos tendencias: Marchar contra el mal gobierno y salvar la paz. En el primer caso, sintetizaron una consigna efectista: puede que no haya un colombiano que no esté inconforme con algo. Desde la corrupción hasta un hueco frente a su casa. Así se creó una dinámica en la que de manera inédita aparecieron las más distintas voces diciendo que iban a la marcha. (…) Pero, si el presidente Duque les reiteró que por ahora no se presentará ningún supuesto paquetazo laboral ni pensional que golpearía a los trabajadores, entonces ¿por qué el paro? El Tiempo. https://www.eltiempo.com/politica/gobierno/paro-nacional-del-21-de-noviembre-promotores-y-opositores-434268
[3] Las protestas en Chile le han salido muy caras a ese país. El cálculo oficial del Gobierno dio los siguientes resultados. Se estima que los daños en infraestructura ascienden a 4.500 millones de dólares. De esos, 300 millones de dólares corresponden a los daños de las 70 estaciones de metro prácticamente destruidas de las 136 que tiene Santiago. La economía ha perdido 3.000 millones de dólares que corresponden al 1,08 del PIB. El comercio ha caído en un 10 por ciento, y el recaudo del IVA en un 25. Se han perdido 100.000 puestos de trabajo. Y el crecimiento económico esperado, de 2,5 por ciento, ahora se proyecta en 1,9 por ciento. Confidenciales de Semana. https://www.semana.com/confidenciales/articulo/perdidas-y-costos-de-las-protestas-en-chile/640589 y también https://www.semana.com/confidenciales/articulo/cifras-del-gobierno-de-evo-morales-en-bolivia/640588
[4] Robert Ludlum. El engaño.
(5) El Tiempo. Edición del 19 de noviembre de 2019. Columna de Eduardo Escobar.

lunes, 18 de noviembre de 2019

PENSAMIENTOS QUE CARCOMEN


            Que no solo carcomen, roen y se mantienen con la insidia, llevando la eufórica sensación de temor al mismo miedo, implantado con síntomas de terror.

            Es la inoculación del miedo gracias a una visita médica, por ejemplo de biopsia, que es esperanza de descartar algo malo, pero que se aposenta en la idea precisamente de que todo salga mal antes de conocer el resultado, como sentencia definitiva, antes de tiempo.

            Y así es, la anticipación de noticias es cruel, autónoma dictatorial porque no admite la duda positiva, solo piensa en negativo. Se asienta hasta que se instala la angustia, llega y entre ellos, contra el tiempo, alargándose lo más posible, se atornilla en la desgracia, en el peor escenario, en el más negro, en lo impensable, haciéndolo real.

            El tiempo de espera, en vez de ser indiferente o al menos objetivamente neutro, sin adelantar resultado, se empeña en lo negativo, en ese: sí, sí es un tumor. Y luego que angustia, temor y miedo se unen, se agravan con el pensamiento de cuán malo es. Cuánto tiempo queda. Cómo será ese fin.

            Es como una escalera de males, peldaño a peldaño y el superior o inferior, según se vea, según sea la fatal depresión, subir se hace dificultoso, bajar es peligroso.

            Aproximándose la hora de conocer el resultado, fatídicamente malo según dicta el pensamiento, por su propio pesimismo, adelanta sudor, taquicardia producto precisamente del diagnóstico precipitado y fatídico realizado desde la ignorancia.

            No es nada, dice el que sí sabe. Y nuestro interior atónito. Hasta cierto punto decepcionado, porque nos encanta la victimización. Pero la realidad nos trae a la realidad, al mundo real, en que no pasa nada, a pesar de la tragedia imaginaria que nos tocó pasar, por pendejos, simplemente por eso, por pararle bolas al que solo nos infunde miedo.

No puedes morir hasta que se cumpla tu destino.(1)


Óleo sobre papel, espátula. JHB (D.R.A.)


[1] Mario Escobar. El Papa Ario.

viernes, 15 de noviembre de 2019

RASGARSE LAS VESTIDURAS


            El ser humano sigue desconcertándome. Hubo un enfrentamiento militar y hubo muertos de cada lado. En el de los malos, unos jóvenes. Y se armó la hecatombe periodística y de redes sociales por el asesinato de niños. Traté de abstenerme en opinar pero pudo más mi propia mala leche, que paso a explicar.

            En toda guerra hay muertos, sean directos, inocentes y entre éstos los colaterales. Como dijo Stalin y repito: para hacer una tortilla hay que romper huevos. Para imponer la paz, en medio de la guerra, está más que demostrado que hay muertos, muchos más de los deseados, pero así es la guerra y es consecuencia para la paz.

            En primer lugar, es lícito hablar de asesinato en medio de un conflicto si es producto de ese mismo conflicto? Creo que no, si se distingue entre muerte –más que genérico en el sentido impreciso de fallecimiento en lucha-, homicidio y asesinato. Homicidio es figura penal que si está agravada por ciertos ingredientes se convierte en asesinato. En la lucha, justa o injusta, entre un ejército y una guerrilla habrá muertos, necesarios para imponer la paz –qué contradicción conceptual tienen esos términos!-. Si la muerte es cometida por el ejército no hay represalia penal precisamente porque están defendiendo un sistema, justo o injusto. Pero periodistas y redes no entienden de estas cosas.

            En segundo lugar: que murieron niños guerrilleros, aunque periodistas y redes le quiten el calificativo. Sí, qué vaina, pero esa es la guerra. Me puse a pensar si  se me apareciera un muchachito, de cualquier edad, con un arma apuntándome qué haría? Pues lo natural, defenderme. Es él o yo, no hay otra alternativa, ni el diálogo ni preguntarle que me muestre la cédula para ver si puedo o no disparar por ser menor de edad. Es mera cuestión de sobrevivencia. Y lo que me llamó más la atención es que el culpable es el ejército y no la guerrilla que les reclutó, a las buenas o a las malas.

            Pero hemos de rasgarnos las vestiduras luego del hecho y hay que buscar a alguien para echarle el muerto. Y en esas estamos. Aclaro –aunque me importa un comino lo que opinen- que condeno masacres fuera del enfrentamiento, también los asesinatos, sean cometidos por cualquiera de los dos bandos.

            Y así, por un enfrentamiento –en cuanto haya sido legal, si se puede usar el término- los que no han disparado ni un tiro en su vida resultan juzgadores y verdugos de quienes se enfrentaron a una realidad, ellos o el enemigo. Esa es una carga para periodistas y secuencia de los avances tecnológicos que crearon las redes sociales insaciables, carniceras e irresponsables.

Marco Craso, si quieres conseguir algo que supones va a tener oposición, hay que pedir más de lo debido. La oposición se indigna tanto por lo suplementario que acaba por perder de vista su rechazo a la primera medida (1).


Tomado de Google.(2)

(1) Colleen McCullough. Favoritos de la Fortuna.
(2) https://www.google.com.co/url?sa=i&source=images&cd=&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwiUt_2ov-zlAhWGwFkKHTHCAqMQjhx6BAgBEAI&url=https%3A%2F%2Farchive.4plebs.org%2Fx%2Fthread%2F18827422%2F&psig=AOvVaw2G_Brxu4-b4BNaqGVuU8_H&ust=1573916847103528

miércoles, 13 de noviembre de 2019

HISTORIA



            Recordaba el libro de historia de mi época en que, por ejemplo, se relataba el gobierno de un determinado presidente en unos cuantos párrafos, no más allá de media página. Así se condensaba una parte de la historia, aunque no lo condeno, pues al menos se le daba a uno un brochazo de su propia historia, ante la imposibilidad de conocerla totalmente. Naturalmente se conocía la historia del país y me asaltó la pregunta de cómo saber cómo fue la historia regional o local en determinada época? Porque de esa no se decía nada o casi nada, salvo que un hecho repercutiera a nivel nacional.

            Naturalmente recordé que la historia es escrita por el vencedor, por el que está en el poder. Y a mi memoria llegó una cita: Puede que Pablo de Tarso fuera el vencedor, el que escribió la historia, pero quizá no escribió la verdad. (1)

            Pensé entonces en cómo se escribe hoy la historia, con tanto adelanto tecnológico, con tanta información que nos llega desde los confines de la Tierra si ya no estamos capacitados para saber la verdad, pues la desinformación que se usa para ocultar o minimizar la verdad es grande. Y lo curioso es que tanto hoy como ayer la historia regional o local se desvanece de igual manera, pues al instante estamos más atentos de lo que ocurrió en el mundo, al dejar el provincionalismo que caracterizaba antaño, en su momento por la falta de acceso inmediato a la información. Ironías de la vida, me digo.

            Y aterrizando a este país, tratando de escribir su historia después de los Acuerdos de paz que se firmaron, en donde había un compromiso de escribirla por parte de todos, autoridades, desmovilizados, desplazados, víctimas y victimarios. Lo que dio por llamarse como la historia de la posverdad. Este último término me ha llamado la atención y decidí buscar su noción y Wikipedia me dijo: Posverdad​ o mentira emotiva es un neologismo​ que describe la distorsión deliberada de una realidad, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, ​ en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. Con tal definición, que confirmaba mis sospechas, nada qué hacer, se pifiaron los firmantes de los acuerdos y la consecuencia es apenas natural.

            Y volviendo a los Acuerdos de paz y la tal memoria del postconflicto, a la que he de confesar, gracias a mi pesimismo, no iba a parar a ningún lado. Parece que ese pesimismo mío no era tan desfasado. El gobierno escribiendo su versión. Los exguerrilleros haciendo otro tanto. Víctimas y victimarios también haciendo lo suyo. Pero lo curioso es que todos escribiendo lo que les conviene, demeritando al otro, dejándose llevar por los ánimos y nadie escribiendo una historia objetiva, desafortunadamente.

            Y entonces vuelvo al cuento, cómo se escribiría la historia reciente, si se pudiera hacer? Cómo condensar el tiempo en unos párrafos sin dejarse llevar por la emotividad y el subjetivismo, sin exculparse ni echarle la culpa a otro?
                                                                                   
Si la historia no se escribe a tiempo, para qué escribir y reescribir lo que se diluyó en el tiempo(2).


Tomado de Google (3)

(1) Matilde Asensi. El regreso de Catón.
(2) Para descrestar pueblerinos, frase mía.
(3) 71636738_10218660581600120_6700707443472596992_n.jpg. Errata de la imagen: después lleva tilde.

viernes, 8 de noviembre de 2019

MODELO ECONÓMICO


            Dentro de las tantas ideas que me vienen tan seguido, aunque algunos piensen que son puras pendejadas de desocupado, a los que igualmente les concedo razón, me surgió una inquietud de por qué no era posible tener un modelo de economía determinado, aplicado si se quiere a un determinado país, que hiciera mejor la vida tanto de pobres como de ricos.

            Y por eso me concentré en los economistas. Y para iniciar me valgo de una definición, jocosa pero al parecer muy real: es un experto que mañana sabrá explicar por qué las cosas que predijo ayer no han sucedido hoy. – Lawrence J. Peter-(1).

            Pero bueno, pensaba en cómo no era posible que hoy –al menos dentro de mi ignorancia no he sabido que se haya hecho- no fuera posible hacer, con tanta tecnología e información, un modelo aceptable para mejorar este planeta, o al menos este país. El mundo es información, algoritmos, probabilidades, estadísticas, proyecciones. Si se tomara la información económica de un determinado país, por decir algo, de los últimos cincuenta años, se evaluaran durante ese período las consecuencias que tuvo cada modelo económico usado, sus lados flacos, sus fortalezas, desechando lo malo que tuvo cada uno y evaluando lo favorable o bueno de los que así lo lograron y pudieran construir un modelo que alimentara la economía de un país se podría llegar a mejorarlo más que ponerse a estas alturas a seguir haciendo experimentos a costa de la gente.

            Sí, muy lindo, me dijeron cuando comenté el tema a algunos economistas y me bajaron rápidamente de las nubes, replicando que se podía hacer, pero que el problema no era ese, sino los ricos y los políticos –voceros pagados por los ricos- a quienes no les interesaba tener un modelo ideal.

            Siendo así, quedé callado –aunque me gustaría que se hiciera el experimento- y terminé mascullando mis locas ideas por mejorar a la humanidad o al menos hacerle un aporte. Pero a todos los locos los desinflan de sus chifladuras cuando son tocados por la realidad.

… porque las ideas no dejan de jugar ni en los momentos de descanso.(2)


Tomado de Google. gbeqh9.jpg


[1] ¿Cuál es la primera ley de los economistas?: por cada economista existe un economista igual y opuesto. ¿Cuál es la segunda ley de los economistas?: ambos están equivocados. Y este otro: Si los economistas en verdad fueran buenos para los negocios, serían hombres ricos, no los asesores de los hombres ricos.” – Kirk Kerkorian.
[2] Milan Kundera. La broma.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

LA DUALIDAD DE LAS PALABRAS


            Supongo que el tiempo se encarga de crear, modificar y matar el sentido de las palabras y aún matar palabras que terminan considerándose arcaísmos.

            Oyendo mencionar al honorable senador o al ilustrísimo político o al excelentísimo presidente veo que las palabras honorable, ilustrísimo y excelentísimo se trastocaron en insulto –al menos en el ámbito político y público-, cuando antaño era un honor contar con alguno de esos calificativos.

            Otras palabras carecen de significación, como una que oí de alguna escritora que mencionaba que era un movimiento transversal. No entendí un carajo de qué estaba hablando, aún escuchándola dentro del contexto de la conversación. Palabras usadas para descrestar bobos, como se decía en una época. Será que el problema es que se habla con tecnicismos creyendo que todo el mundo le entiende y presume a la vez que todo el mundo conoce ese tipo de frases? Pues yo, confieso mi ignorancia.

            Y oyendo a una escritora española –cuyo nombre no recuerdo ni quiero recordar- decía -palabras más, palabras menos- que las mujeres debían de dejar de dar las gracias, porque así demostraban el servilismo de épocas pasadas, reconocían que eran unas sometidas y blablablá. Me preguntaba desde cuando la amabilidad se había trastocado. No hay cosa más bonita que dar las gracias y ser amable, cosa muy propia de los colombianos, de dar las gracias por todo y eso no nos hace serviles, más bien educados. En el exterior oí varios comentarios que nos hacían por dar las gracias al traernos un plato, al pagar la cuenta, al despedirnos, cuando en sus propias culturas no lo hacían. Pero bueno, esas son dos visiones de una misma palabra.

            Somos gentes de paz y estamos reclamando nuestros derechos. Lo que dicen quienes asisten a una manifestación, que generalmente termina en desmanes, en vandalismo, así sea promovida por otros. Palabras trastocadas. Y ya que toco el tema, en estos días veo cómo la violencia se enfoca en el reclamo de derechos –no es tema nuevo, lo sé-. En Ecuador porque quitan unos subsidios a la gasolina; el Chile porque suben la tarifa del metro; en España porque no los dejan independizarse, aunque la mayoría no la quiere. Empiezan las marchas y terminan en un vandalismo que uno se arrepiente de formar parte de la raza humana. Destruyen todo lo que encuentren en el camino, sin excepción. Pienso en los dueños de negocios que no tienen nada que ver con el tema pero que terminan con sus almacenes destruidos, como si fueran culpables de la desgracia ajena. Pienso en las calles dañadas, semáforos tumbados, instalaciones arrasadas y veo que ellos no piensan que todos esos daños terminamos pagándolos, por medio de una subida de impuestos, pues nada es gratis. He de confesar que en esos momentos estoy de acuerdo con que la autoridad arrase como pueda, pues alguien debe imponer el orden ante el caos que esas situaciones generan.

            Y  pensando en la dualidad de las palabras me he podido desahogar, aunque sea un poquito.

Ese gran monstruo de Iósiv Stalin una vez lo expresó con propiedad: no puedes hacer una tortilla sin romper unos huevos.(1)


Tomado de Google. EHLip8LW4AIgGvo.jpg


(1) Robert Ludlum. El engaño.

lunes, 28 de octubre de 2019

EXCESO DE INFORMACIÓN



      El exceso de información nos está matando, lentamente, pero nos está matando, poniéndonos a dudar hasta de nuestro sexo –nótese el sarcasmo-.

      Tenemos acceso a toda la información y hasta a la desinformación, lo que nos lleva a creer como cierto lo leído, por ser seres que nos conformamos con la idea lanzada a priori, que es la que se guarda en nuestro cerebro. Y con la desinformación terminamos aceptándola, sin lograr saber en últimas, cuál es la verdad.

      Pero ese no es el tema. Decía que el exceso de información nos está matando, poco a poco, nos llega tanta, pero tanta, que ya el cerebro termina cansándose porque no va a saber en dónde guardarla, cuál desechar, cuál conservar. Se queda con la más llamativa y la alberga para que esté a mano y la que realmente es importante, parece que va al basurero, o a algún lugar temporal –en aquél donde el computador guarda los .temp- y de allí que la atención esté más dispersa que antes.

      Y toda esta reflexión es por algo que me pasó. Me surgió una idea que tenía que escribir de inmediato, antes de que se me olvidara. Al no tener a mano con qué escribir, fui a buscar un lápiz para anotarla y entre la búsqueda y encontrar el lápiz, lo tomé y olvidé para qué lo necesitaba. Eso termina asustando porque lo primero que uno relaciona con ese olvido es la posibilidad de un problema mental, a mala hora.

      Por eso es que el exceso de información nos está llevan a perder la atención, a no poder focalizarnos en un solo punto, en un asunto. Y de seguir así, efectivamente terminaremos con algún trastorno mental, aunque siguiendo la evolución quién quita que por convertirse en normal la falta de atención, el anormal será el que se concentra y pone atención.

      Supongo que es uno de los efectos colaterales del avance tecnológico.

Yo no diría eso. A mí me impresionan (refiriéndose a las nuevas generaciones). Me gustan precisamente porque son totalmente distintos. Aman sus cuerpos. Nosotros no les prestábamos atención. Les gusta viajar. Nosotros nos quedábamos anclados en un sitio. Aman la aventura. Nosotros nos hemos pasado la vida en reuniones. Les gusta el jazz. Nosotros tratábamos de imitar malamente el folklore. Se dedican egoístamente a sí mismos. Nosotros queríamos salvar el mundo. En realidad con nuestro mesianismo hemos estado a punto de destruir el mundo. A lo mejor ellos con su egoísmo lo salvan. (1)


Óleo sobre papel. Espátula. JHB (D.R.A.)


(1) Milan Kundera. La broma.

viernes, 25 de octubre de 2019

ESCLAVOS DE LA PALABRA


      Hoy debemos pensar las cosas más de una vez antes de poder verbalizarlas, por los riesgos que conlleva el hablar normal –o lo que se entendía por ello en mi época- o en momentos de irritación –a lo que estamos expuestos ahora tan frecuentemente-. En otras palabras debemos cuidar la lengua. Afortunadamente el pensamiento sigue con sus pensamientos propios y solo ellos son responsables ante ellos mismos.

      Ya no se pueden expresar con espontaneidad las ideas y las conversaciones deben cuidarse, más cuando uno no sabe si el interlocutor lo está grabando, pues en estos días ya no se puede confiar ni en la sombra, como decía mi mamá.

      Antes podíamos hacer chistes malos o imprudentes, pero eran eso, chistes. Hoy ya no porque la gente ya no está en capacidad de comprender ni la ironía y menos el sarcasmo y aún menos entender que se trata de un chiste.

      Por eso ya no podemos decir que uno está trabajando como negro, o que bien marica que es uno, o lo bueno que está la señora, porque puede ser objeto de denuncia por discriminación, a pesar de ser un decir, un dicho popular. Un mero comentario lo puede llevar a uno a la cárcel, porque los ofendidos pueden ser muchos, a pesar de que sean minoría, gracias a la democracia.

      Son lógicas que se están presentando con la edad, las veo más ilógicas y me hacen más retraído, más asocial –o antisocial, si se quiere-. Pero veo que con el tiempo he dejado de ser, tanto que prefiero no subirme a un ascensor si va un menor de edad solo, porque ya nos miran con desconfianza, como si uno fuera a hacer algo indebido y eso me molesta, porque me ofende que de entrada estemos estigmatizados sin razón alguna. Pero esos son los precios que hay que pagar en la modernidad, desafortunadamente.

Es cierto que eso no habla muy bien de su formación cultural. Pero es para ellos una liberación. No dejan que nuestro mundo penetre en su conciencia. Lo han rechazado por completo. Una ceguera ha reemplazado a la otra. (1)

Tomado de Facebook.(2)


(1) Milan Kundera. La broma.
(2) 71818349_10157658226647140_4322169179311439872_n.jpg

miércoles, 23 de octubre de 2019

¿SEGURIDAD O LIBERTAD?



      Una lectura de espías llamó mi atención al hacerse la pregunta de si a la gente le interesaba más tener libertad o seguridad. Una primera respuesta rápida, sin mayor reflexión me llevó a optar por la libertad.

      Sin embargo, la pregunta siguió flotando en mi mente durante algunos días y la opción de la libertad ya no me pareció tan prioritaria, pensando en mí. Sí, gozamos de libertad, así lo dice la Constitución si queremos ser legalistas, porque la libertad únicamente la concede la ley, que es la que determina lo que puede o no hacerse, así no queramos, a ella estamos sometidos. En otros países que legalmente no la tengan plena –si es que se puede predicar de libertad plena- aún a pesar de ella existe la libertad: para ir al trabajo, para hacer compras, para transportarse, pero tal vez no ya para gritar, para quejarse, pero hay algo de libertad. Creo que la única forma en que no se está libre es en medio de la esclavitud, porque no da derecho a pensar.

      Siguiendo mi misma línea de pensamiento, pensaba en esa libertad que me amparaba y me encontraba una limitante o una cortante, como se prefiera y era que podía tener esa libertad tan cacareada pero eso no me llevaba a sentirme más pleno, en la medida en que carecía de la seguridad –jurídica, financiera, social-. Podía caminar por donde quisiera, hacer lo que quisiera pero la inseguridad de la ciudad me impedía disfrutarlo, con tranquilidad, con confianza, porque en cualquier momento podía ocurrir un acto de inseguridad –y no me refiero a la propia del ser humano, que ese es otro cuento-.

      Y la pregunta cobró vida. En mi caso qué prefiero: la libertad o la seguridad? Lo he venido pensando y cada vez que lo pienso más me inclino hacia la seguridad, a esa tranquilidad de poder caminar por cualquier lado –aún a costa de la libertad- sin temer nada, sin estar prevenido ni asustado. Tener la seguridad de que tanto yo como mi círculo más cercano estén seguros en la ciudad, en su propia casa.

      Y si me lo vuelven a preguntar, con toda seguridad opto por la seguridad, porque así sé que puedo confiar en mí y en la gente que me rodea, me da tranquilidad y de esa forma tengo menos preocupaciones y un mayor disfrute de poder caminar a mi paso, por las calles oscuras y aún las lluviosas, porque la seguridad social a la que alude la pregunta no solo es la de ese tipo de seguridad sino también las otras, las financieras –que estoy protegido en ese aspecto-, la seguridad jurídica –que las leyes son las que son y se aplican independientemente de quien sea-, sí de todas esas seguridades que harían mejor el convivir en sociedad.

Los rusos siempre hemos querido renunciar a nuestra libertad por la seguridad.(1)

Óleo sobre papel, espátula. JHB (D.R.A.)


(1) Robert Ludlum. El engaño.

domingo, 20 de octubre de 2019

INGENIO



      El ingenio humano parece que no tiene límites. Y no me refiero a los grandes pensadores o científicos sino a la gente como uno. Y hoy es más notorio en la medida en que la información fluye a la velocidad de la luz, particularmente a través de los llamados memes.

      No demora en ocurrir una noticia cuando ya sale un meme, demeritando, burlándose del personaje, haciendo graciosa la situación, menospreciándola o despreciándola, criticándola, aunque por lo general, haciendo un apunte, oportuno y jocoso, que se difunde en cuestión de segundos. En la misma medida, al desaparecer la noticia, desaparece el meme y se convierte en olvido, cambiado por una noticia de más actualidad.

      En cada país se tiene su personaje preciso, por bruto, por ignorante –a pesar de ostentar una alta posición, a la que creo que no se llega por esa misma condición-. Y las preferidas están cuando se trata de altas figuras a las que se les deja por los suelos. Pero resultan tan acertados los comentarios que le originan, particularmente los que contienen sarcasmo, que todo el mundo saca su tajada bien comentándolos, elaborándolos o compartiéndolos.

      Tenemos una alta capacidad de burla, producto de ese ingenio tan innato, pareciera. Y lo mejor es que tales memes nacen de la gente común, de cualquier persona que termina en el anonimato, por lo general.

      Ese ingenio es el que nos hace más divertida esta vida.

… tengo dentro de mí un sistema de seguridad contra la vergüenza que funciona muy bien y me impide abrirme demasiado ante la gente, manifestar mis sentimientos delante de los demás…(1)

                                                                               Tomado de Google. http://memeschistosos.net/memes-de-burla/

[1] Milan Kundera. La broma.

viernes, 11 de octubre de 2019

FRASES MOTIVACIONALES


      Parece que para la subsistencia del ser humano es indispensable el moverse en un mundo de frases motivacionales que induzcan al positivismo ante situaciones indeseables o críticas. Pero en realidad qué contienen tales frases?

      Los memes que contienen todas esas frases abarcan lo inimaginable. Nada más ver, como ejemplo, las siguientes:

La única manera de cambiar al mundo es cambiando uno mismo.

La mejor manera de que nuestros sueños se hagan realidad es despertar y comenzar a luchar por ellos.

      Es cierto, son frases con alto contenido filosófico que a la larga son meras frases para evitar decaimiento, ansiedad, depresión. Pero nada más. Acaso el mundo cambia por uno? Y no me refiero a las grandes mentes ni a los grandes líderes, sino a la gente común, a la que va o regresa de su trabajo, a la que está pensando en su propia vida y cómo superar sus escollos. Todos quisiéramos ser más ricos, tener menos preocupaciones, pero del dicho al hecho uno está encadenado a su propia vida, que no es la del mundo ni la de los demás, tal vez sea la misma de muchos, pero no todos ellos hacen el mundo. Y sueños, todos tenemos sueños, pero el despertar sólo lleva a que se evaporen, porque como dijo Calderón de la Barco, los sueños, sueños son. Sí, hay que luchar, para eso vinimos a este mundo, a una permanente lucha, por el pan, por el trabajo, por la familia, aunque casi nunca por uno mismo. Los sueños se truecan en el camino y se distancian de la realidad.

      Nada más recordar cuando se pierde un trabajo, los amigos conmiserados y ante la fatalidad de no poder hacer nada, usan tales frases: Se te está abriendo otra oportunidad, se te abrirán nuevos caminos, no hay mal que por bien no venga, o en el peor de los casos: no hay mal que dure cien años. Pero visto objetivamente, son frases aparentemente saludables para quien soporta la carga, pero para el que está en la distancia, repito, son frases sin valor, sin carga emocional, indiferentes, que lo llevan a uno a pensar que lo que fue, fue.

      Naturalmente la vida sigue y toma los caminos que ha de tomar y mirado desde la distancia futura hacia el pasado termina pensando uno que la frase de ese pasado adquirió realidad, cuando lo que ocurrió simplemente fue que la vida continuó, como continua, con uno o sin uno.

      No pretendo desmotivar, sino ver que estamos esclavizados en la necesidad de aceptación de los demás, de la necesidad de formarnos esas palabras para tomar valor para seguir viviendo y no morir en el intento. Simplemente son meras palabras, reconfortantes ante la fatalidad, sí, pero que si no fuera por la circunstancia podría pensar uno que se trata de frases vacías.

                                                                               Si todo tuviera explicación no habría misterios en la vida ni se darían tragedias.(1)


Tomado de Google. mensajes-sarcasticos


[1] Colleen McCullough - Favoritos de la Fortuna.

lunes, 7 de octubre de 2019

UN DIA MÁS


      Por vicisitudes de la vida tuve que hacer una diligencia ante autoridades que luego de culminadas me demandó seis horas de mi vida, incluida la hora y media de transporte.

      Qué decir de Transmilenio, como medio de transporte; de un extremo a otro de la ciudad no me llevó más de lo necesario, por lo que sigo insistiendo que para estos menesteres no hay como el Transmilenio, libre de trancones, aunque no tanto de espera mientras aparece el que uno necesita, pero con todo me doy por bien servido.

      En los trayectos no faltó el que vende dulces, el cantante, el de los esferos, estampitas y demás maricadas. Curioso que las monedas aguanten, pues no acababa de bajarse uno para que el otro empezara con su pedido e intervención. Aquí vale el cuento que el primero que conmueva gana, el resto, ni bolas se les para. Y naturalmente en cada intervención no faltan las frases para conmover, para hacer sentir culpa a la gente, tales como: el hoy por mí, mañana por ti; ojalá, Dios los libre, de que les toque a ustedes; uno nunca sabe el hambre ajeno; cualquier cosita que les sobre, sea una monedita, un pancito o algo de tomar; tengo veinte hijos muriendo de hambre y todos dependen de mí; no es que yo quiera pero es la necesidad que me trae hasta aquí, si alguien sabe de un empleo, yo estoy dispuesto…  Naturalmente ya estoy curado del complejo ajeno que me pueda generar el prójimo.

      Y de regreso, luego de cerca de cuatro horas haciendo colas, que por acá no es, que vaya al fondo a la izquierda, que sí un momento, que tome su turno, que la demora en la atención es de cuarenta minutos, etcétera, bajo sobrado cansancio me encontré los personajes de Transmilenio. El uno cantante con Serrat (Harto de estar harto, ya me cansé… letra que puede conmover), y sin que hubiera culminado el cantante, una mujer, obesa, manga corta para poder mostrar en sus brazos unas quemadas, con bastón, no muy mayor, hizo su cola para iniciar su pedido. Curioso discurso el que se echó. Fue una larga perorata, pero llamativa. Inició haciendo claridad de que no iba a cantar, como su vecino que aún no había terminado de recoger el fruto de la canción de Serrat. Prosiguió afirmando que no iba a hablar mentiras, que no le molestaba que no la miraran, pero que se emberracaba si le torcían la jeta por su presencia, que ella era frentera, que era una ladrona, que había pasado por la cárcel varias veces, que era ladrona desde hacía mucho tiempo, que la habían baleado –obviamente mostró las diferentes entradas de bala a lo largo de su cuerpo-, la habían apuñalado –y siguió mostrando las correspondientes cicatrices- y aclaró que solo robaba a los hombres, porque las mujeres nunca cargaban nada en las carteras, pura basura, peinillas y cepillos –en lo que concordé con ella-, que era más lucrativo robas a un hombre porque ellos al menos tenían plata y buenos celulares y máximo le hacían mala jeta por su presencia. Habló de las relaciones de pareja, que cuando el hombre es bueno la mujer es una basura y si la mujer es complaciente el hombre es un guache –con lo que también concordé-. Y se desvió a platicar sobre la necesidad de que cada uno lave su locita, que arregle su cuarto, que tienen tiempo para estudiar, para internetiar, darle al feis, pero no para actividades básicas de agradecimiento hacia los padres, una correspondencia mínima –también estuve de acuerdo con ella, al que le caiga el guante…-. Y tocó el tema de corrupción mencionando de los últimos escándalos, pero que como esos eran ricos las consecuencias no eran mayores, pero que si fuera uno de ellos, otro gallo cantaría. Y mencionó sobre la plata que el Distrito invierte en hogares de paso para gente necesitada, plata desperdiciada porque ahí sí lo pobres se creen de mejor familia y no aprovechan –que me hizo recordar el comentario del embolador que me comentaba que él no iba por allá porque era demasiado peligroso y de gente sin cultura (¡)-. Pero que ella estaba en un programa del Distrito en donde iba a hablar de lo mismo en colegios distritales y algunas universidades. Y culminó diciendo que lo único que le agradecía a Dios eran sus hijos, que eran lo único bueno que le había dado ese Dios.

      Y nada más culminar su recogida puesto por puesto, aunque he de decir que el cuento me distrajo del largo viaje, se subió otro cristiano, cuyo discurso, que tenía como objetivo hacer reír, para conmoverlo a uno, claro está, comenzó a decir que caras vemos, pues el era muy feo y tenía cara de atracador, pero que corazones no sabemos. Que la policía lo vivía parando preguntándole que en donde llevaba las armas cortopunzantes y él siempre les respondía que con esa cara de hampón no necesitaba cargar nada de eso. Porque reconocía que era feo, bien feo. Y habló de corrupción, de los Nulle y de Samuelito, que como ellos si tienen cultura… No recuerdo el resto de perorata porque de tantos discursos a mi edad ya se confunde quién dijo qué.

      Este fue un día que me sacó de la rutina y vi que uno aprende de historias ajenas, algunas verdades escucha, pero también me ratificó que la profesión de limosnero, que dicen es muy lucrativa, es cuestión de locuacidad, de conmover a la gente, de generarles algún tipo de culpa para que desembolsen con timidez su ofrenda por estar en mejores condiciones que ellos. Y el discurso parece que lo han venido cambiando, pareciera que periódicamente cambian de discurso conmovedor, lo que es bueno, los hace inventivos, aunque ya para mis años, no me conmueven ni me generan culpa, porque qué culpa tengo yo de situación ajena? Y me llamó la atención que no se hubieran subido venezolanos. Algo estará pasando.

El odio se desmorona ante una sonrisa amorosa; ante un silencio comprensivo y ante una respuesta favorable, que no humille o lastime.(1)

Óleo sobre papel, espátula. JHB (D.R.A.)




(1) Santiago Gamboa. Perder es cuestión de método.

viernes, 4 de octubre de 2019

SITUACIONES VERGONZANTES


                
Hay situaciones que resultan más que vergonzosas, vergonzantes (1), como cuando a uno lo cogen con las manos en la masa y por más explicación exculpatoria que  trate de dar, lo que uno hace es ahondar más el problema.

Pero la que más rubor, piedra, vergüenza y desesperación es entrar a baño ajeno y que esté tapado –o lo haya tapado uno, o por ser el que rebosó la copa o el inodoro, si se prefiere-. Y no me refiero a que al descargar la cisterna, después de orinar, el agua reverbere cual manantial sin control alguno. Esa es llevadera. La vergonzante es luego de que uno hace sus necesidades (dígalo claro -oigo decir-: después de una cagada, sin eufemismo!), el agua rebosa, el bollo flota sin deseos de irse y uno está de visita. Y para colmo es un inodoro de los que suministra agua en cuentagotas.

No, no, nooo, piensa uno, no se vaya a salir el agua y la deposición al piso, por favor… Pues de ocurrir, la vergüenza ya no tiene límite. Y ahora qué hago? Pero digamos, como me pasó, que afortunadamente el agua no se salió de la taza. Y ahora? El agua de la cisterna a cuentagotas, lo que hace la espera más eterna. Y habiendo bajado el agua, el bollo continúa en posición de flote. Volver a intentarlo, rogando que el agua no se reboce de la taza y la misma angustia se antepone. Mirar si hay chupa para desatorar la tubería y si la hay, hacerle con cuidado, pues al estar lleno de repositorio puede terminar salpicando el baño. Y luego, esperar a que esté llena la cisterna, para bombear nuevamente hasta que lo que flote se vaya al desagüe totalmente y ahí sí, respirar profundo, limpiar lo que hay que limpiar y dejar las cosas como si nunca se hubiera entrado a ese incómodo baño. Salir con cara de yonofuí y hacerse el pendejo, aunque alguien, entre ellos el dueño, pudo haber oído las tantas veces que se vació la cisterna sin explicación, desde el que está afuera. En mi caso, estaba en casa de un hermano y la cosa era de más confianza. No le dije que el baño estaba tapado, no por vergüenza ni por hacerme el pendejo, sino porque simplemente se me olvidó comentarlo por entrar en otra conversación que terminó desviando mi atención y la situación vergonzante pasó al plano de olvido, como acontece a nosotros los viejos. (Si me llega a leer que recuerde que el baño de visitantes puede tener problemas de atoros, para que le haga revisión y otro no pase por la misma situación).

Esas no son cosas para contar, diría mi mamá, pero son situaciones cotidianas que ahora en la distancia me causan risa, por la situación en sí misma, aunque he de confesar, no me preocupó lo que se pensaran, otra de las ventajas de ser viejo, aunque sí pensé en su momento: mire este mierdero que me tocó (literal y alegóricamente).

Son cosas que pasan y que al contarlas me hacen sonreír. Qué cagada!

No os preocupéis por el día de mañana, el día de mañana habrá de preocuparse de sus asuntos. Bastante tiene el día de hoy con sus padecimientos.(2)

Óleo sobre papel, espátula. JHB (D.R.A.)


[2] Milan Kundera. La broma. Citando a Mateo 6:25.